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Phase Fatale

Phase Fatale

Publicada el 17 Octubre 2017 por Bruno Garca
Cuando la juventud bien aprovechada se alía con la rabia y las tinieblas que genera esta sociedad transformándolo todo en sonidos industriales, atmósferas irregulares y techno, al mismo tiempo que se absorbe la frialdad de una urbe como Berlín, o la genialidad de directores de cine como David Lynch o Darío Argento… es entonces, y solo entonces cuando nos podremos topar con un geniecillo como Phase Fatale. El norteamericano de nacimiento acaba de lanzar –y tras varios singles / EP en el mercado a través de sellos como Jealous God o Avant!- su álbum de debut Redeemer (Hospital Productions). Lo defendió hace escasos días en directo en el Mugako Festival (Vitoria) y antes de fin de año se le podrá ver en Barcelona. Me siento a hablar además con uno de los residentes de Berghain, poco más que añadir. Le cedo la palabra a Hayden Payne, que así se llama realmente este muchacho.

Hayden, me consta que eres bastante joven ¿cómo llevas todo esto de pararte a atender entrevistas, en definitiva, todo el circo mediático que se puede generar alrededor de ti?

Bueno, ya he perdido la cuenta de los años que llevo metido en esto de ser músico. Así que, movidas como estas de atender entrevistas ya no son un secreto para mí, las capeo bien. Nada nuevo en el horizonte, dejé de ser un niño hace tiempo (risas).

¿Cómo surgió y que entornos inspiraron tu actual proyecto Phase Fatale? Es sin duda tu apuesta más personal hasta la fecha… pero desde luego no es la primero, ¿te has curtido mucho en bandas verdad?

Siempre he estado trabajando en torno a la música electrónica, concomitante en todo momento y a lo largo de los años, a los sonidos industriales y analógicos. Mi carrera ha oscilado siempre por ese camino, y también quiero dejarlo dicho desde ya, a la hora de usar sintetizadores, la mínima expresión siempre. Hace ahora cuatro años que dejé de tocar en bandas, decidí centrarme por completo en este proyecto en solitario y así ganarme de un modo más personal el reconocimiento de todos. Gracias a este paso logré crecer fuera de ese contexto tradicional de formación musical donde compartes tus ideas con guitarras, y canciones y letras al uso. Por fin me pude sentir libre para explorar sonidos, también ser más conceptual en mis creaciones. Trabajar con maquinaria y artillería electrónica me abre los ojos, la mente, de un modo bestial. Es un mundo completamente distinto respecto con el que solía convivir antes, uno donde vivía por y para el post-punk. Estaba chupado darse cuenta, lo único que hacíamos siempre era combinar soniquetes ya mascados y triturados por bandas del pasado. Nada nuevo. Sin embargo, creando techno, todo es distinto, hay tanto territorio inexplorado… especialmente cuando te metes a trastear con elementos dispares que no pertenecen a ese mundo.

Esos grupos donde tocabas, que eran sobretodo de post-punk,¿Nos detallas un poco más sobre aquellos años y tu papel en esas formaciones?

Comencé tocando la guitarra en una banda llamada Void Vision, una formación al uso, luego me pasé a los teclados y a las cajas de ritmos. Eso fue al mismo tiempo que nos convertimos en dúo. Esa fue mi primera incursión intensa, de verdad, trabajando con música exclusivamente electrónica. Me di cuenta de que encarnaba también muchas características frías y minimalistas. Luego formé mi propia banda, Dream Affair, hacía de todo, tocaba guitarras, programaba bases, sintes, hasta cantaba. Toqué también con Automelodi, Frank (Just Frank) y Anasazi. Toda aquella experiencia de salir de gira y tocar en directo consiguió que mi miedo escénico desapareciese, no es tampoco mala experiencia para aprender a componer de una manera dinámica, acordando ideas con otra gente, en lugar de hacerlo solo.

Te sigo tirando de la lengua, nos interesa mucho que nos cuentes más cosas sobre todos esos géneros que siempre te hicieron cosquillas. Desde luego algo muy importante para descifrar mejor tu música ¿no? ¿Y si encima te fuerzo a darnos un podio donde radique la esencia de Phase Fatale?

La música industrial, coldwave y post-punk, con todos estos géneros he crecido. Desde que era un niño además, debido a que mi padre estuvo involucrado en la industria musical en los años 80 trabajando con varias bandas dentro de esa ‘triple’ misma escena, me encendió la llama del interés y luego me acabó de inculcar mucho de todo eso desde una edad tremendamente temprana. Me volqué y obsesioné con toda esa música, vamos, que me pegó de lleno. Creo que toda esta música posee cierta atemporalidad, ya que incluso a día de hoy, puedes tocar o pinchar una canción de esas que tienen más de 30 años, en por ejemplo Berghain. Y aún con eso, con la pila de años que han pasado, sonar futurista y contemporánea. Además, toda esta música es muy melancólica y emotiva, está perfectamente escrita, toda esa belleza junta hace que uno sienta cierta euforia, algo que la música actual tiende a no alcanzar.

Cuéntanos donde dejamos la EBM, el techno más contemporáneo… ¿nos citas algunos artistas claves con los que te identifiques?

La EBM es un estilo que también ha sido tremendamente influyente para mí. También para algunas de las bandas de los 80 que amo. Hay gente que asume que lo que yo hago es directamente EBM, pero no es así. No tengo afinidad con los que piensan así. La primera ola de bandas de EBM tenía algo más que un enfoque estético / técnico en cuanto a su sonido y apariencia, solían dar siempre mensajes sobre distopía, la destrucción nuclear, era la época de la Guerra Fría. Esa base inicial de la EBM se desvaneció en los años 90, mutó en gritos, broncos imitadores… Eso, en mi opinión. Luego siguió inmersa en una especie de montaña rusa constante. Por supuesto que no todo ha sido tan gris, han surgido algunos artistas de EBM a los que aún escucho o pincho como Adam X, Terence Fixmer, Sarin o Schwefelgelb. Todos estos sí que encarnan ese espíritu de los orígenes, llevándolo un escalón más arriba, entremezclando por ejemplo con techno para así crear algo nuevo. Y repito, quiero dejar claro que la gente no puede llamar EBM a todo lo que tenga una línea de bajo en staccato y en semicorchea, tampoco porque un tema tiene una caja muy marcada.

Actuando como Phase Fatale me veo a mi mismo como un artista puramente techno. Las influencias provienen de innumerables sitios, todas ellas están por supuesto interconectadas a mí de algún modo, pero trato de canalizar todo eso aportando mi propia visión, y tengo muy claro a donde quiero ir siempre, al techno. Tampoco soy el único haciéndolo así, muchos artistas de EBM, industrial o post-punk un buen día comenzaron a hacer techno.

Acaba de editarse tu álbum de debut, Redeemer, ¿nos abres el apetito contando un poco cuál es el concepto detrás de este LP y… cómo de leal es el sonido incluido en el disco con respecto a esos pilares musicales de los que ya hemos hablado?

La principal idea detrás del álbum es “alquimizar” mis raíces musicales llevándolas a bordo de un bólido techno, pero profundizando un poco más en el sonido de lo que lo siempre hice antes. Debido al formato del álbum, he tenido más margen para jugar con diferentes cosas. Por ejemplo, le he dado importancia muchas veces a las voces y las guitarras. Todas, con más presencia ahora. La intención no hubiese quedado plasmada igual en un 12” con solo 3-4 cortes. Obviamente re-contextualizo todo al entorno de club. Me gusta pensar que puedo ayudar a la gente a luchar contra sus propios demonios con mi propuesta primaria, fría e intensa, especialmente en tiempos de completo declive social y cultural. Veo este álbum como el final de un capítulo y el comienzo de uno nuevo. Por fin concreto ideas con las que ya había trasteado anteriormente en EP y demás lanzamientos. Cierro ese círculo a la vez que abro una puerta diferente donde quiero conectarme con cosas más extremas, agresivas y oscuras. Más emocional y espacial si cabe.

¡Y resulta que lo sacas nada menos que por Hospital Productions! La discográfica de Dominick Fernow (Vatican Shadow) ¿cómo y cuándo fue que ‘conectasteis’ por primera vez?

Nos conocimos una mañana en un McDonalds. Tal cual. Eso fue en el aeropuerto de Varsovia mientras esperábamos durante toda una hora a que un artista más llegase. Luego, para llegar al festival donde todos tocábamos, hicimos un camino en coche de horas… Era bastante temprano, y ambos dábamos pena, así comenzó la conexión. Él luego se mudó a Berlín, fue un tiempo después cuando me pidió hacer un álbum. A principios de este 2017 comencé a trabajar intensamente durante meses en esto que tienes ahora en tus manos.

El primer single en ser presentado, también el que abre el álbum, es Spoken Ashes, ¿Por qué este corte siempre ha ido en primer lugar y no otros?

El disco arranca con este petardazo, es así como me gusta que empiecen los discos, al menos mis favoritos lo suelen hacer de ese modo. Teóricamente no existe aquí ningún tipo de pre-calentamiento. Bueno, solo en teoría, y a posta. Esta canción encarna para mí el criterio sonoro que he perseguido en el resto de temas del álbum: líneas de bajo irregulares, colchones atmosféricos que son como gritos fantasmales, y luego percusiones bastante potentes… con esto no está dicho todo, os invito a descubrir el resto de sorpresas que se encierran en Redeemer.

Otra persona no menos importante en tu carrera actual como músico es Juan Méndez, también conocido como Silent Servant…

Aunque cada uno es de su padre y de su madre, nuestros antecedentes poco tienen que ver, compartimos muchas de las mismas influencias y tenemos un punto de vista común sobre dónde dirigir nuestra música. Creyó en mí desde un principio y me ayudó a seguir el camino correcto, me puso las cuerdas con las que ir escalando en este oficio, por así decirlo. Habíamos hecho una colaboración tocando en directo para Atonal el año pasado, algo que volveremos en París a finales de este mismo año. Por último, Juan realizó una producción adicional a las mezclas largas del álbum, lo que otorgó un hermoso plus de locura, a mi entender.

Llámame pesado, pero quiero seguir indagando, de hecho enriqueciéndonos en este sentido ¿Principales artistas / lanzamientos / sellos que te inspiraron, aún más, para ser quien eres ahora?

Uno de los principales sellos que me condujeron a ser lo que soy ahora fue Weird Records de Nueva York. Esos sonidos y estética, todo frío y polvoriento. Las fiestas que hacía semanalmente la discográfica también fueron un gran empujón. Ah, y con ellos me estrené pinchando. Tienen este artista en el roster… Martial Canterel. Este tío es un genio de la electrónica, fue él quien más me inspiró a perseguir este tipo de sonidos, aparcando a un lado guitarras y cosas por el estilo. Luego, sellos británicos de post-punk como 4AD, Factory y Mute, también fueron muy importantes para mí. Tanto por lo sonoro como por lo visual. No me olvido tampoco de un sello alemán de sonido industrial: Galakthorrö. Por último, discos clásicos como The Cure Pornography o Christian Death Only Theatre Of Pain, también han ayudado a dar forma lo que soy ahora.

¿Naciste en Nueva York y resides ahora en Berlín? ¿Cómo de inspiradora puede resultar una ciudad como esta? Más aún, ante uno que nació y se crió en otra gran urbe, dicen que la capital del mundo, cosmopolita y repleta de extremos como la 'La Gran Manzana'.

Lo cierto es que yo nací en Filadelfia, aunque luego estuve deambulando de un sitio a otro cuando niño, pasé algunos de esos años formándome en y cerca de Nueva York. En Berlín, la inspiración proviene, no solo del sitio en sí, sino de la fusión de las mentes creativas de muchas personas que viven o pasan por la ciudad. Hechos que son aparentemente dispares o aislados se juntan en Berlín, es cuando en mi opinión se da lugar a nuevas movidas.

¿Has tenido ya la oportunidad de descubrir y explorar el mogollón de monumentos industriales abandonados que invaden Berlín? El Kunstanstalt, Teufelsberg, Alte Fleischfrabrik, etc. Es que te veo por ahí deambulando sí o sí.

Y tanto que sí. Hay muchos sitios en Berlín, prácticamente, allá donde vas te topas con una antigua fábrica. Pero más que eso, lo que me atrajo verdaderamente de la ciudad fue su legado, su historia musical, en especial cuando Iggy Pop y David Bowie se mudaron allí, luego les siguieron una gran escena post-punk / industrial allá por los años 80, hablo de gente como Einstürzende Neubauten, Nick Cave o Malaria. Incluso bandas como Depeche Mode pasaron por la degradada Berlín Oeste para grabar sus álbumes e inspirarse en todo ese entorno postindustrial.

Dicho esto, hablemos de otro monumento, mejor dicho, un templo para los amantes del techno: Berghain. ¿Qué relación tiene Phase Fatale con este lugar?

Comencé a pinchar en Berghain hará un par de años. Sin embargo he estado yendo allí desde mucho antes. Es un club muy influyente para mí, todavía lo es. Muchas historias y teorías se han confabulado alrededor de esas cuatro torretas de Funktion One, o quien sabe, en otros lugares escondidos del club. Se trata de un entorno autónomo, como ya sabréis, en una fábrica, donde el tiempo no existe. Se para. Puede resultar a veces muy frío, oscuro, encima tan cubierto de cemento… pero da lo mismo, las conjuras y todo lo que se vive ahí dentro hace que, todos juntos, generemos un ambiente muy cálido y especial. A eso le sumamos un equipo de sonido brutal ¡del que ya dije la marca! (risas)

Algo que me fascina de tu música es la capacidad para interpretar la oscuridad. Resulta como una especie de guerrilla siniestra. No sé, pero me huele a mí que eres de los que leen novela de terror, ven películas de ciencia-ficción ¿vamos bien?

Solo caminar por ahí afuera, por una calle berlinesa en casi cualquier día del año puede resultar la cosa más oscura, fría y siniestra que uno se puede infligir a sí mismo. Observar a mutantes inconscientes, ignorantes esclavizados o simplemente desplazarte más allá del final una línea de Metro puede resultar extremadamente desolador. Así que, tal vez, de ahí es donde proviene tanta identidad, mi desintegración e involución. Si no toda, gran parte de ella. Y si, absorbo mucho además del cine y más concretamente de algunos de mis directores favoritos como son David Lynch, David Cronenberg, Darío Argento o Andrzej Żuławski, ellos también se centran en los más oscuros horrores de la vida banal y del cuerpo humano, tanto física como mentalmente.

Con todo el debido respeto. Tengo una amiga en Madrid que dice que tu sonido es perfecto para practicar sexo. Un par de días después de esto me topo con un artículo sobre ti en Tiny Mixtapes hablando sobre la "banda sonora perfecta para aventuras sexuales retorcidas...", "BDSM", "orgía de EP", etc. ¿Algo para declarar antes de que las puertas del infierno se nos abran de par en par?

Pienso que en lugares donde ocurren actos extremos de sexo, en esos rincones más oscuros, la música debe encajar también siendo extremadamente dura, oscura e intensa, incluso abrumadora. Boogie disco o simplemente house no tienen sentido para mí en ese contexto. Y mi música no es nada de esto último.

Tu espacio de trabajo: ¿podrías describirnos un poco tu estudio de grabación o dónde preparas tus actuaciones en vivo?

Claro que te lo puedo describir ¡es un completo caos! Cables y sintetizadores tirados por todos lados. Cuando tengo un sonido en mi cabeza que luego quiero crear, situo y agrupo todos los teclados y pedaleras de efectos que quiero usar. Cuando lo tengo todo en su sitio toca grabar, editar, etc. Hecho eso, ya se verá cuanto tiempo duran ahí bien colocaditos.

Acabas de presentar en el Mugako Festival de Vitoria tu disco. Me han chivado ya que regresarás a nuestro país a finales de año ¿avanzas algo a nuestros lectores de cómo de peligroso será ese show?

¡Os vais a encontrar con un espectáculo con mucho arrojo y violencia!


Más información:

Phase Fatale: Facebook

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