Fur Coat

Fur Coat

Publicada el 04 Julio 2017 por Bruno Garca

Esta vez viajamos hasta tierras hermanas sin movernos de casa. Tras un paseo a pie me cito en un mercado de esos llenos de ‘comida sana’ con los venezolanos Sergio Muñoz –igual le conoces también por su aka Delete- e Israel Sunshine, esto es, Fur Coat. Hace unos años que estos ‘hermanos en el ritmo’ decidieron establecerse y seguir progresando en la cada vez más solicitada Barcelona city. Son un buen ejemplo de lo que es la armonía a dos bandas en los platos, de las sesiones a fuego lento como bien demostraron en DGTL el año pasado, y en menos que canta un gallo en el Brunch-in the Park #2 (Barcelona). También son unos ases en el estudio de grabación. Ese equilibrio, sumado a la constancia, les ha llevado a publicar en discográficas como BPitch Control, Hot Creations, Last Night On Earth, Balance Music y por supuesto Crosstown Rebels donde lanzaron su único LP hasta la fecha: Mind Over Matter. Ahora se animan por fin con el suyo propio: Oddity. Espero que disfrutes con esta historia de lealtad y pasión por la música electrónica, en especial, si esta se reviste de techno.

Antes de nada me gustaría saber, de la gigantesca comunidad que hace posible Clubbingspain, qué tipo de lectores os interesaría más que os estuviesen leyendo ahora mismo, y por qué.

(Israel) Nos encantaría que nos leyese sobretodo un público abierto de mentalidad, pero obviamente si este se encuentra cómodo dentro de un terreno underground, pues ideal. De hecho, cuanto más, mejor. Pero en definitiva tenemos interés en aquella gente que siente curiosidad en lo que proponemos, exploradores de esa vertiente musical en la que hemos decidido desarrollar nuestro sonido, nuestro trabajo.

(Sergio) Tenemos claro que Clubbingspain es una plataforma ideal para nosotros, no solo por el público de España, sino internacionalmente hablando y con miras a todos los países de habla hispana. Personas incluso que suelen leer publicaciones en inglés, pero que quieren contrastar informaciones o leer contenidos exclusivos en su idioma materno. También nos hace ilusión llegar lectores de vuestra base de datos que no nos conociesen aún, y se interesen no solo por lo que ya hicimos, sino por nuestro sonido actual ¡ah! Y por esta bonita aventura nueva que será el sello discográfico.

Todo el mundo debe saber que sois venezolanos. Ahora estáis basados en Barcelona, ¿cuánto tiempo lleváis acá y qué os empujó a dar el salto?

(S) Llevamos acá como unos cinco años ya. Eso diríamos de un modo “permanente”. Fue en 2012 cuando dimos el paso definitivo coincidiendo con la primera gira como Fur Coat por Europa. Israel se vino primero y luego en verano, lo hice yo. La verdad es que teníamos muy controlada España, sobre todo en los veranos (Barcelona, Ibiza, etc). De Barcelona nos encanta la ciudad en sí. La proximidad que tiene con el resto del continente europeo. A la hora de viajar es un ‘hub’ perfecto. Los que viven aquí y viajan mucho saben bien de lo que hablo. No nos olvidemos del idioma y el cambiar de un clima tropical-latino al que gozamos en Barcelona, tampoco es para tomarselo a broma. Podríamos decir que dar este paso ha significado un cambio suave, no tan drástico como hubiera sido montar la base de operaciones en Berlín, por ejemplo, donde siete meses son de frío, oscuridad y un tiempo en general imprevisible.

(I) Yo en mi caso llegué por primera vez a Barcelona en el 2006. Antes estuve incluso viviendo un tiempo en la isla de Ibiza… Bueno, lo que decía, nada más conocer la ciudad condal me quedé prendado por ella. Me generaba sensaciones muy similares a lo que estaba acostumbrado en Venezuela: el mar, el idioma, etc. En total sumo ya como once años. Muy pronto empecé a hacer amigos lo que indujo incluso a acostumbrarme mejor a la ciudad. Es como estar en nuestra casa, allá, pero en el corazón de Europa, vital para seguir desarrollando nuestro trabajo. También se nos pasó por la cabeza montar nuestra base en Miami, lugar al que consideramos siempre nuestra segunda casa. Cuidado, a Barcelona la consideramos la primera (risas). Nos recibió fantásticamente desde un primer momento.

Yo mismo me apunto a una percepción que tiene la inmensa mayoría de los artistas que viven aquí, tener cerca tanto productor… es un buen aliciente para crecer haciendo piña, claro está, si te relacionas con buena parte de ellos ¿verdad?

(S.) Desde luego que sí. Desde un primer momento percibimos que esto era un hervidero, que no paraban de suceder cosas. También estuvimos en contacto con amigos como Maceo Plex o Jonny White de Art Department, y el trato entre nosotros fue siempre muy natural. Pensamos incluso que, desde que nos mudamos, en estos últimos cinco años, es mucha más la gente con planes de venirse o que ya han decidido dar el salto y se han asentado en Barcelona ¡Incluso tenemos a Carl Craig ahora instalado por aquí! Te vas a un cumpleaños y coincides con todo el mundo. Ahora mismo la palma en Europa se la llevan Barcelona y Berlín, en tercer lugar meteríamos a Londres, pero es un sitio que de verdad tendrías que amar para quedarte viviendo allí.

Cuando creasteis Fur Coat, ¿teníais en todo momento claro que sería un proyecto a largo plazo?, y ¿qué inquietudes compartíais antes de ser bautizados con este nombre artístico?

(I.) Sergio y yo nos conocíamos desde hace mucho tiempo, hace más de diez años. Empezamos primero de cachondeo, saliendo juntos de fiesta, luego sí que montamos una especie de “pseudo-dúo” haciendo únicamente B2B por fiestas en Venezuela, algo por aquel entonces muy novedoso allí. No se destilaba para nada tocar de esa manera… Sergio también tenía en ese momento su otro proyecto artístico, Delete. Llegó un instante en el que la cosa fluía de lo lindo, siempre hemos tenido los mismos gustos musicales, inquietudes, fue por eso que de un modo muy natural, llegó el momento de encerrarnos y probar igualmente en el estudio de grabación a ver que salía. Precisamente acabábamos de aterrizar de Barcelona e Ibiza donde pasamos el verano, y nos pusimos a preparar un pack de unos 5-6 temas para irlos presentando. Decidimos apostar por lo más alto y poco a poco, todo empezó a tomar forma. No tenemos dudas, Fur Coat es y será un proyecto a largo plazo.

El año 2010 es muy importante en vuestras carreras ¿cierto?

(S.) Fue precisamente cuando formalizamos Fur Coat. También cuando se nos empezaron a abrir las distintas puertas alrededor de este proyecto. Como las de Damian Lazarus y Crosstown Rebels. Pero sobretodo y como ya sabéis, el año esencial fue el 2012 cuando nos asentamos aquí. A la hora de trabajar pensamos que el 70% del trabajo está en Europa, el resto, el 30% en el resto del mundo. Aquí en el viejo continente, por cada ciudad hay diez clubes, la mayoría de la temporada se hace en Europa, el resto, con giras puntuales por América, Sudamérica, Australia, Japón…

(I.) Es cierto. Y luego percibimos además como en países tipo Polonia o Alemania valoran muchísimo y en particular nuestro sonido. No nos quejamos, tenemos la sensación siempre de ser bien recibidos allá por donde vamos. Obviamente gran parte de ‘esa culpa’ es para la gente que nos contrata, todos saben perfectamente que es lo que vamos a ofrecer. Qué sé yo, si por ejemplo a un Marco Carola van y lo contratan para una fiesta exclusivamente de EDM, pues todo apunta que, a los que organizan el evento les va a ir mal porque la gente no está esperando oír y bailar eso.

Cierto, os habéis recorrido medio planeta verdad. Incluido plazas tan míticas como Watergate (Berlin) o Fabric (Londres)…

(S.) Con Watergate tenemos una relación muy cercana. Con el sello, con los artistas que lo conforman… Solemos tocar dos o tres veces al año allá. Como mínimo. Hemos actuado en las dos pistas, aunque más en la de arriba, la principal. Nos encanta pinchar allí, sobre todo si cerramos la noche. La última vez nos tuvieron que echar con agua hirviendo porque no queríamos salir de allí de lo bien que se estaba. En Fabric tocamos por primera vez cuando el lanzamiento de nuestro Balance, que salió en mayo de 2015. Nos dieron apoyo para montar una fiesta en una de las salas. La segunda fue por obra y gracia de Sasha, quien nos invitó personalmente, esta nueva oportunidad fue una experiencia total, a nivel de sonido, también de afluencia de gente, marchó todo súper bien. Imagínate, la convocatoria de alguien como Sasha, un artista legendario, y en Londres, es increíble.

(I.) Todo lo que pasó con Fabric el año pasado, bueno, creo que fue una cuestión de política. En este mundo, el de la electrónica, todo el mundo se huele lo que puede y no ocurrir. De repente los que mandan adoran el sitio, lo quieren, que de repente se sientan otros al mando y deciden sacar el club de ahí y montar unas oficinas en el edificio. No lo sé, es una percepción muy personal, por ahí lo veo yo al menos. Fue bastante interesante comprobar como los clubbers de todo el mundo hicieron luego su colecta, y firmaron esa especie de petición a la que los que mandaban no pudieron hacer la vista gorda…

Desde entonces y hasta ahora ¿cómo creéis habéis cambiado vosotros, y cómo percibís lo ha hecho la escena de club?

(S.) Obviamente todo depende del país o ciudad donde te encuentres. Aquí por ejemplo en Barcelona notamos que la gente está más acostumbrada, bien acostumbrada, a irse un poco más a la parte techno. Les gusta bastante cañero, y eso, a nosotros, nos encanta, es por donde hemos ido evolucionando en estos últimos tiempos. Pero claro, también podemos amoldarnos a la situación y no es lo mismo tocar en un DGTL que en el Input. En Berlín por ejemplo son muy abiertos a que te pegues por ejemplo un set de tres a cinco horas lleno de subibajas. La gente no se va a ir por esto. Y ya que estamos con el triángulo mágico, Londres es siempre como una ruleta. Depende mucho de donde vayas, no es lo mismo un festival puntual, que si lo haces en ese Fabric hasta las trancas o bien de turistas o gente culta con la oreja muy atenta a lo que propones. A veces, ambos.

¿Cuánto tiempo es lo ideal para saborear una buena ‘pinchada’?

(I.) A nosotros nos gusta estar en cabina un buen rato, lo ideal serían como mínimo unas tres horas. Si ya son entre tres y cinco, perfecto, es el tiempo idóneo para montar el viaje como más nos gusta. Ya sabéis que llevamos bastante tiempo pasando juntos por las cabinas, nos conocemos el uno al otro al dedillo, también controlamos bastante de música, sumas todo esto y sinceramente, se nos hace muy fácil mezclar prolongado. Para dejar una buena impresión, una auténtica, el DJ no puede llegar ahí y soltar en una hora todo el arsenal, hala, del tirón. Nos encanta embaucar a la gente en un viaje bonito, uno en el que se sientan a gusto, uno que no les cueste entender.

(S.) Es cierto, aunque hoy en día, por temas de carteles con un line-up amplio, también resulta bastante difícil que te den más de una hora y media de sesión. Si logramos que nos den dos, pues igual todavía se puede montar algo decente y sales más contento.

Por cierto, hace un par de fines de semana estuvisteis pinchando en la Suara Night @ Privilege (Ibiza) junto a Coyu… ¿cómo es vuestra relación con él y su sello gatuno?

(I.) La experiencia estuvo muy bien. Si bien es verdad que la temporada, la fiesta en sí está empezando, y como todo en el resto de la isla, la ocasión pintaba ir un tanto suave… Pero en este caso, la verdad, nos sorprendimos pues hubo bastante afluencia de gente. Fue una experiencia muy agradable, pinchamos muy a gusto. Al día siguiente, después de la fiesta, recibimos muchos mensajes privados vía Twitter o Facebook, diciendo cosas como “pero que buena la música, no os habíamos escuchado hasta ayer…”. Coyu es, como siempre, un anfitrión de lujo.

(S.) Fíjate que yo a Coyu lo conozco desde hace la tira de tiempo. Para ser exacto desde que era periodista musical. Yo vine acá para tocar en una fiesta llamada Soundworks, en 2006, allí nos conocimos en persona, aunque ya habíamos hablado con motivo de su otro proyecto, el que nació antes de Suara: Atypical Farm. De hecho saqué un tema como Delete en ese sello en el 2007 (Untitled With Bass). Luego recuerdo que lanzó el ya famoso Baile Alemán junto a Edu Imbernon en Liebe*Detail… Y así hasta ahora. Hemos mantenido bastante contacto mediante chat, pero tampoco te creas que mucho compartiendo una misma cabina. Casi tantas como las que nos hemos cruzado en el aeropuerto a la espera de algún vuelo.

¿Qué sabéis de sus proyectos paralelos con la marca como la Fundación o su tienda de ropa (que no solo ropa) en pleno corazón del barcelonés Borne?

(S.) La verdad sea dicha es que precisamente me comentó alguna que otra cosa charlando on-line, pero aún no lo controlamos todo como nos gustaría. Ni siquiera hemos podido visitar la Suara Store aún. Esperamos tener pronto la oportunidad de pasarnos y empaparnos mejor de todo su proyecto.

Está claro que el techno y la oscuridad os gusta ¿Serán ellos dos los principales pilares de vuestro propio sello que está a punto de nacer: Oddity?

(S.) Oddity es un proyecto que venimos construyendo desde hace tiempo. Un año en construcción, por lo menos, y luego bastante más tiempo con la idea básica en mente. Tuvimos claro que este sería el siguiente paso lógico a dar en nuestra carrera. Todo artista debe crearse nuevas metas para mantener siempre encendida la llama del interés. Oddity es para nosotros sinónimo de crecimiento. No es tan solo una plataforma donde exponer el tipo de sonido que más nos seduce, también lo es para mostrar en cada pieza física, porque si, pensamos planchar en vinilo, que tipo de artes gráficas nos gustan… Tenemos muchas ganas de dar a conocer los artistas nuevos a los que firmemos, como no, los ya consolidados tampoco se quedan atrás. Musicalmente hablando nuestra línea no está estrictamente cerrada, aunque obviamente apostaremos sobre todo por el techno. Puede ser groovy, puede ser un poco más melódico, o más oscuro. Buscaremos que cada lanzamiento sea bastante redondo, bastante completo. Han de ser cortes que a nosotros mismos nos encante luego poner. Para nada aburridos, esto es importante. También nos gustaría dejar claro que no pensamos marcar las pautas exactas a nadie, vía libre si algún artista decide lanzarse con algo más experimental, ambiental e incluso si se atreve con un broken beat. Las sorpresas serán bienvenidas, siempre y cuando luego guarden una lógica con el concepto del sello. A todo esto, no nos planteamos tener un itinerario fijo de lanzamientos. Esto es, que no vamos a obligarnos a publicar cada equis tiempo. Si por la razón que sea, la espera de la entrega de un remix por ejemplo, tenemos que esperar meses… así lo haremos. Queremos hacerlo bien y con tacto. Un buen ejemplo de cómo nos gusta que se hagan las cosas podría ser Hivern Discs. Pero ojo, que tampoco vamos a seguir al milímetro sus formas ni tiene porque ser una referencia absoluta. En nuestra opinión, cada método es válido.

Hace unos meses y de una tacada remezclasteis para MOOD a dos de mis artistas favoritas: Nicole Moudaber & Skin.

(I.)Todo surgió cuando estábamos pinchando en la fiesta de Scuba en el club XOYO de Londres. Compartimos cabina ese día con él y con Nicole Moudaber. Obviamente sabíamos muy bien quien era ella, pero sin embargo era la primera vez que coincidíamos en persona. La buena onda fue inmediata. De hecho ella pinchó un remix que le hicimos a Stephan Bodzin, por lo que también nos controlaba… A partir de ese mismo día comenzamos a construir una bonita amistad. Siempre que coincidimos en algún sitio como Miami, nos vemos y nos lo pasamos bien. Ella nos soltó la flecha del disco de remezclas de su álbum, y así, otra vez, de un modo bastante natural surgió esta nueva simbiosis. Si hablamos en concreto del tema que remezclamos, se puede decir que al principio no nos resultó fácil, está lleno de vocales, así que se puede decir que hicimos nuestra propia versión un poco más oscura e instrumental.

Otras pasiones confesables fuera de la música.

(S.) Cocinar y comer. A los dos nos gusta mucho cocinar, por otro lado, siempre que vamos de viaje lo primero que investigamos es dónde vamos a sentarnos para comer. Estamos en el rollo ese de descubrir restaurantes, probar recetas cuando estamos en casa… Aunque también nos dio por preparar unas arepas a nuestro estilo para que la gente las probase en el Winter Music Conference de Miami. También me gusta mucho la ropa, el diseño, el arte…

(I.) A mí por lo contrario me gusta el fútbol (risas), Soy culé hasta la muerte. Mal culé porque soy de los que se ponen a discutir con la gente, que si esto, que si lo otro… Soy bastante fanático del fútbol, de hecho me veo todas las ligas desde que me mudé a España. En Venezuela nos somos tan futboleros, somos más de beisbol. Que también me gusta, como igualmente el tenis, el pádel, etc. Ahora que lo pienso, en fútbol, nuestra selección, la ‘Vino Tinto’ sub-20 llegó a la final del mundial hace pocas semanas. Aunque luego la perdimos contra Inglaterra por solo un gol. Mala suerte, dos palos ahí que se nos atravesaron… (risas). Esto nunca ocurrió, ojalá nada se tuerza y para el Mundial absoluto de Qatar tengamos ahí a nuestros chicos luchando en la fase final.

¿Qué echáis más de menos de vuestra tierra? Y ¿Cómo veis el futuro de vuestro pueblo?

(S.) Sobre todo a la familia, porque, desafortunadamente los amigos, la mayoría ya no están por allá. Casi todo el mundo se ha convertido en emigrante. Nosotros lo hicimos por una decisión, sin embargo muchas personas lo tienen que hacer por necesidad. Creo que mi país jamás ha tenido tanta gente saliendo… creo que somos actualmente la nación que más emigración tiene. Extrañamos los sabores, las playas, etc. Por otra parte, aquí en España, en Barcelona, la comunidad venezolana es tan amplia que de un modo u otro se continúa con la cultura, y la sentimos un poco más cerca en nuestra nueva casa de adopción. Hay mogollón de restaurantes, se importa mucho alimento… Mantenemos una distancia corta con esos sabores, olores con los que crecimos. Tal como están las cosas por allá, de inseguridad, bueno… sea como sea los dos esperamos que pronto llegue un futuro mejor.

(I.) Igualmente, lo primero que se extraña es la familia. Esas playas, a pesar de que en España obviamente existen algunas que son increíbles, incluso tienes la facilidad de montarte en un avión y plantarte en unas horas en las de Bali, otros sitios paradisiacos, que sé yo… Personalmente echo mucho de menos la Isla de Margarita –la Perla del Caribe- se puede decir que soy medio parte de ella, crecí entre Margarita y Caracas, a la vez. Sabemos que cualquier cosa –mala, se entiende- que sucede allá es siempre mucho más de lo que sale luego en las noticias filtradas. Afecta, afecta emocionalmente lo queramos o no. Qué ocurrirá, no lo sabemos a ciencia cierta, sí que ver como las últimas protestas en la calle pasaron de las ochenta jornadas seguidas, nunca antes había ocurrido, creo que se están dando cuenta también de cosas, no quiero dar falsas esperanzas, que este gobierno es una caja de sorpresas, pero los dos creemos que va a ocurrir algo pronto. La escena de baile, siempre ha habido, siempre ha estado ahí. Hay mucho buen DJ, gente que a pesar de las desavenencias sigue apostando por hacer fiestas, grandes eventos incluso trayendo artistas de fuera, y les va muy bien que sepamos.

(S.) En un momento Venezuela fue tan popular que era parada obligada para cualquier DJ. Hablamos quizás de entre 2000 y 2006. Primero paraban en nuestro país, luego seguían de gira por Colombia y el resto de América. De hecho nuestros primeros contactos con Richie Hawtin, Marco Carola, Magda, Carl Cox, Sascha… fueron porque pasaron vacaciones y demás por allí.

(I.) No necesitaban ni tener bolos. Igual cogía Richie, se alquilaba un velero, se venía luego LocoDice y acababan todos en Los Roques. Recuerdo por ejemplo tocando doce horas seguidas en una piscina un set a cuatro bandas con Sergio, Magda, Richie y yo, y eran diez personas las que teníamos en frente… Increíble. Luego el país se desestabilizó, se devaluaron las divisas, todo aquello se redujo.


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