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Aril Brikha

Aril Brikha

Publicada el 19 Diciembre 2017 por Bruno Garca - foto de Marie Staggat
Tantas cosas nos ha contado Aril Brikha en vísperas de su regreso este próximo viernes a Madrid (dos años han pasado desde su última visita), que ya me estoy pillando un bus para la capital para que antes de ese duelo de live sets en la fiesta Electronic Colors en Siroco (compartirá escenario con una de mis debilidades nacionales, Ioan Gamboa) me cuente más y quien sabe, igual damos lugar a un segundo capítulo. El caso es que el creador de ese momento ‘polizón en Detroit’, gracias a aquel magnífico LP Deeparture in Time (lanzado por Derrick May en Transmat allá por 1999), autor de joyas que sobreviven al tiempo como Groove la Chord, amo y señor Art of Vengeance, fanático de los cacharros… denota ser un caballero batallador además de un personaje muy sincero. Nos habló de sus mejores batallitas, sí, pero tampoco se cortó al contarnos sobre su roce con Shlomi Aber, lo jodidamente racista y menos solidaria que se está volviendo Europa e incluso del conflicto Palestino-Israelí ahora que Trump sacó su dedo a relucir, metiéndolo en la llaga de todos. Aril: techno, talento, profundidad y verdad. 

Han pasado ya casi dos décadas desde que nada menos que Derrick May decidiese apostar por ti y tu sonido. Fue de hecho el primero en romper tu cascarón ¿Se podría decir que desde entonces has experimentado un creciente éxito comercial que igual ni te esperabas?

No tengo muy claro si lo deberíamos llamar éxito comercial, lo que sí puedo decir con total certeza es que me debo sentir muy afortunado por llevar un buen puñado de años disfrutando y viviendo con lo que en un principio fue un mero hobby. Nunca lo planeé, aunque vale, sí que me tomé un año sabático en 2005, de mi trabajo diurno, para tratar de averiguar si podía ganarme la vida con la música y de este modo nunca regresar a ese tedioso tajo. Por otra parte, no mantener las habituales rutinas, no compartir espacio con compañeros de oficina y si trabajar esencialmente en soledad, eso no es en absoluto tarea sencilla. Al menos no todo el rato. Es duro mantener la concentración y la motivación sin el aliento y los comentarios de otros compañeros de curro, algo que si suele ocurrir en un trabajo más corriente. Pero bueno, sea como sea, y al final de cada día, medito siempre llegando a la conclusión de que no cambiaría esto por nada del mundo.

Gracias a un gran reconocimiento inicial lograste entrar por la puerta grande en macro-eventos tan importantes como aquella primera edición del Detroit Electronic Music Festival (ahora más conocido como Movement) ¿eres capaz de contarnos como te sentías 24 horas antes / durante / después?

Bueno, esto fue hace unos 18 años, así que no estoy seguro de poder recordar bien y decirte con pelos y señales demasiadas cosas reseñables de tanto antes como después, pero espera, sí que me recuerdo a mí mismo mirando constantemente hacia el lado izquierdo de la cabina donde estaba tocando, ésta situada en el escenario principal, y ver a prácticamente todos los que fueron mis ‘héroes techno’ de la adolescencia con la atención puesta sobre mí. Digo nombres: Mike Banks, Richie Hawtin, Carl Craig, etc. etc. ¡Eso me puso bastante nervioso!

Vamos a detenernos en tu álbum de debut, ese famoso Deeparture in Time (Transmat, 1999) reeditado luego en 2011, esta vez a través de tu propio sello Art Of Vengeance. He ahí dos discos, uno con las 10 pistas originales, luego un segundo con 10 pistas inéditas, todas grabadas entre 1995 y 1999 ¿verdad? ¿Cuándo surgió esta idea? ¿Quizás para aprovechar y darle un empujón a tu recién creada discográfica? ¿Sólo por eso?

Así es, esa que expones fue sin duda la principal razón. Esto es, ayudar a poner en marcha mi sello Art Of Vengeance, pero no solo eso, también para celebrar el décimo aniversario de un lanzamiento clave para mí como fue Deeparture in Time. Se me preguntó más de una vez si volvería a publicar Groove la Chord, también otros temas incluidos en ese disco… Así que se me ocurrió re-lanzar ese material no de un modo banal, sino por todo lo alto, cumpliendo un ciclo y encima apoyado por cortes inéditos. Del mismo modo, sumar al acontecimiento las remezclas que me realizaron gente importante como Deetron, Octave One y Jori Hulkkonen.

Art Of Vengeance, ¿buen nombrecito no? A todo esto, esa decisión de tirar adelante con tu propia discográfica ¿complicado no? porque, no tiene que ser sencillo trabajarla al mismo tiempo que andas de gira cruzándote medio mundo?

La idea, la intención en realidad viene de muy lejos. Fue allá por 1996 cuando, básicamente, había empezado a rendirme y a renunciar. Tuve la extraña sensación de que mi música no la querían publicar. Envié demos a todos los sellos discográficos de Suecia, que también de Europa. Al menos a todos aquellos que se me ocurrieron les podría interesar. Y claro, todo aquello, sin suerte alguna. Así que, como última alternativa me dio por enviar dos demos a Detroit, de primeras pensé que era una soberana tontería, “cómo me atrevo a enviarles nada cuando son ellos los que guardan el santo grial”. También deduje que si no vivía en Detroit, ni de coña iba a publicar con alguien de allí. Uno de los sellos donde probé fortuna fue el 430 West de Octave One. El otro fue Transmat. Sucedió lo imprevisible, ambos me contactaros a los pocos días. Así que ese nombre, “el arte de la venganza”, me vino a la mente como una contraofensiva a esas discográficas que tenía más “cerca de casa” y que me ignoraron por completo ¡Pandilla de presuntuosos! Jajajaja

Contado esto, toca decir que llevar adelante mi propio sello es como adelantabas, algo bastante complicado. Sobre todo si tenemos en cuenta que básicamente yo soy el único artista que publica en él. Es precisamente por eso de estar viajando constantemente de un sitio para otro, lo que provocó, al menos una de las razones, que la discográfica se mantuviese en silencio durante más de 3 años. El otro motivo, pues que también estaba en mente publicar mi música en otros sitios. No te voy a engañar, y a estas podría sumar otro buen saco de razones más. Cosas como el no estar lo suficientemente inspirado o motivado para terminar de producir música nueva. Estuve lacrado creando únicamente con el laptop, eso, durante algo más de diez años. La dinámica ya cambió, y desde hace un par de años empecé a traerme a Berlín todas mis máquinas desde Estocolmo. También pillé cacharros nuevos. Eso me inyectó ganas y me inspiró muchísimo, aunque también me animó “demasiado”, empiezo más temas nuevos de los que luego puedo terminar. Este es precisamente el problema nº1 de todos mis amigos músicos. Se me ocurrió mezclar y meter toda esa locura creativa, muchos estilos pululando por ahí, muchas creaciones por ejemplo tentadas por el ambient y en las cuales no existe ni un solo beat… Pero también cortes bailongos de house, techno a 134BPM, a ver cómo me las ingenio y agrupo luego todo eso en un solo álbum. Ha sido así, directamente decidí ponerme a hacer toda la música que me apetecía en lugar de preocuparme por pensar que funcionará luego mejor o peor en mis live sets.

A día de hoy sigo trasteando con entre 20-30 temas, y un sinfín de bocetos con los que pretendo conformar ese álbum. Muy probablemente un doble LP con un disco comandado por los sonidos más atmosféricos… o qué sé yo, igual lo voy sacando todo mediante EP. Ya veremos. De hecho es un formato que me gusta bastante, ya que con 3-4 cortes ya da suficiente para crear un trabajo con sentido, con una temática y un artwork chulos. Un álbum es un proyecto más ambicioso, el que más, pero oye, no me arrugo ¡qué también me encantan los álbumes!

Estoy bastante seguro de que te han preguntado docenas de veces sobre alguna historia detrás de Groove la Chord... pero, por favor, para los lectores de Clubbingspain.com, ¿alguna de esas historias que todavía te encanta recordarnos y contarnos ahora delante de la chimenea?

Ups, creo que te lo acabo de soltar todo ya. O casi. Es curioso, como poco, que Groove la Chord fue propuesto a tantísimos sellos europeos y que nadie se lo quedara… y que, sin embargo, lo mando a los Estados Unidos (Detroit) y nada menos que dos grandísimas discográficas lo quisieran. Esto no lo he dicho aún, al final me quedé con aquella que me prometió lanzarlo en un periodo no mayor a dos meses. Reconozco que estaba ansioso, llevaba esperando 2-3 años a que mi música fuese finalmente publicada.

Yo me sé otra historia que igual no te haga demasiada gracia rememorar, aun así ¿en qué quedó toda aquella movida precisamente entorno a Groove la Chord y el ‘copieteo’ de Shlomi Aber para su tema Efrat? Que si presets por aquí, que si amenazas vía Myspace por allá… ¿nos cuentas? ¿Llegaste a hablar con él en persona?

Ah sí, esa vieja historia… Y es que ya ha llovido desde aquello. El caso es que nunca le dije a él en persona, que por cierto, algo cachondo pues se supone que debíamos viajar juntos en un mismo vehículo camino del aeropuerto de Detroit tras un DEMF, pero adivina qué, él se marchó solo sin esperar dejándome tirado en el lobby del hotel (risas). Vamos a ver, me da lo mismo el preset que uno decida usar, el caso es que sé con certeza que los acordes de Groove la Chord fueron programados en mi Ensoniq SQ-80, este sinte se caracteriza por tener unos presets de fábrica que son un verdadero mojón. Tal cual. No hay ninguno exacto como el que yo elaboré. Él vino a explicarse luego diciendo que tiró de otro preset, esta vez de un Virus, y la verdad es que nunca he tenido uno, así que no lo sé. Mi punto de vista era bastante claro, antes de aquello que sacó él había oído infinidad de canciones “similares” a la mía. Piezas de las que, tras descubrirlas, te sentías orgulloso sabiendo o pensando que alguien probablemente se había inspirado en tu trabajo. Pero en serio, lo suyo no era para nada inspiración, era el mismo acorde interpretado exactamente del mismo modo excepto en el back beat… es como si se tratase de una mezcla aleatoria de mi Groove la Chord. Al final nada serio ocurrió, le di el toque en privado por Myspace y bueno, no le dio otra cosa que amenazarme diciendo que me demandaría por 20.000-50.000 euros (risas).

 

Tienes una canción incluida en el LP Ex Machina (Peacefrog Records, 2007) que siempre me ha pirrado una barbaridad: Leaving Me ¿algo rico que nos cuentes?

Pues se trata, como también le sucede a muchos de mis temas, de algo que compuse hace un porrón de años cuando mi ya ex novia y yo nos separamos. En un principio no estaba nada contento con el trabajo, eso que fue hecho todo con hardware. Lo que sucedió luego, en 2006, es que me puse a investigar con VST y una vez importado Leaving Me en el Ableton, di con un sonido que me vino de perlas para desarrollar luego la melodía principal que aparece según avanza el track, fue entonces cuando sentí y decidí que sí estaba bien terminado.

Leí recientemente unas palabras de Rob Modell (Deepchord) donde declaraba algo así como que “pienso que en estos últimos años el techno se está volviendo en algo cada vez más duro y engorroso de oír, la otra noche estaba viendo actuar en Berlín a un determinado artista y honestamente tuve que irme tras unos cinco minutos de set. De hecho, sentí de veras que estaba sufriendo daños en el sistema nervioso” ¿Te mojas?

Ah sí, además me temo que los dos leímos lo mismo. Yo he sido siempre bastante sensible a las frecuencias, para mí es lo único que importa y lo que me hace sentir la música de diversas maneras. No se trata precisamente de cuánto lo pete el bombo o cómo de cebado tengas metido el bajo… esto va de indagar y percibir más allá. A día de hoy me es imposible tragar mucha música de la que me llega ya que no me conmueve de ninguna de las maneras, si eso ocurre, o sea que no me llena espiritualmente, imposible que me ponga a bailar. La escena, por lo general, no es muy “profunda”, partiendo de la premisa de cómo está compuesta o ejecutada. La mayoría de los clubes tienden a confiar más en los grandes nombres y esos grandes nombres se crean normalmente mediante clics, posicionamiento en los charts y el tirón de la publicidad. Y no tanto por la propuesta musical en sí. Luego ves como la pista de baile se llena de gente con los móviles encendidos apuntando al artista, o contra ellos mismos, cuando deberían estar todos apagados, guardados en los bolsillos y ellos disfrutando del sonido con los ojos cerrados. Eso también en vez de estar mirando un espectáculo de luces o lo que leches venga con el show. Es una opinión muy personal, igual solo soy yo… Reconozco que soy un “raver” chapado a la antigua y siempre preferiré una sala oscura con, como mucho, humo y una luz estroboscópica. Confeti, ¡nunca!

Decidiste cambiar de aires (fríos), tras pasar un montón de años en Estocolmo ahora te afianzaste precisamente en Berlín…

La verdad es que he estado yendo y viniendo a Berlín desde comienzos de este siglo. Actué por eso en el viejo Tresor, luego en OstGut, el que ahora conoceréis todos como Berghain. Desde el primer día que la pisé, siempre me encantó la ciudad. Por aquel entonces tenía un rollo sucio, áspero, pero con muchos espacios donde los artistas tenían la posibilidad de trabajar y conocer a muchas personas de mentalidad similar. Obviamente la cosa ha cambiado bastante, aún con eso continúa siendo la única ciudad, de entre todas en las que hace un frío que te pelas, donde quería aventurarme a vivir. Si me volviese a mudar lo haría esta vez a un lugar más cálido. Coño, ¡que he pasado 37 años de mi vida en el norte! Estocolmo, me encanta. Pero sucede que es todo lo contrario a Berlín. Es limpia, organizada, hermosa… su naturaleza es deslumbrante. Pero al final es la gente lo que realmente me importa de una ciudad. Aquí en esta urbe alemana no paro de conocer gente de puta madre. Me siento verdaderamente como en casa. Estuve como un yoyó subiendo y bajando constantemente, me costaron como unos 6 años decidirme entre una u otra. Al final, la que ya sabéis.

Ahondemos un poco más en esa mudanza, y ya no lo tuya, sino la de tanta máquina que tenías en Estocolmo y que poco a poco han ido viajando hasta asentarse en tu nave nodriza de Berlín… ¿Nos hablas un poco de alguna de ellas?

Vamos con ello. Así es, y aunque me repita un poco, como ya sabemos estuve trabajando únicamente con el laptop durante unos 10 años. Y desde hace dos, me propuse traer toda la artillería pesada, la vieja guardia, de Estocolmo a Berlín. El primero en llegar fue mi Nordlead, el cual apenas usé en su momento, han pasado de eso como unos 15 años y es ahora como un juguete nuevo para mí, lo miro y ¡por fin uso! con una mentalidad absolutamente distinta. Por otro lado, he empezado a meterle mano en serio, e incluso llevar en mis directos, una Roland TR-8. Esta fue probablemente la primera máquina nueva que me compré en un periodo de diez años, quizás más. Roto ese hielo, no pararon de sumarse aparatos. Una gran sorpresa, y que jamás lo hubiese imaginado, ya que muchos amigos lo tenían y sin embargo nunca me animé a pillarlo, sencillamente porque no me gustaba entonces, fue con el Juno 106. Veinte años después me he hecho con un JU-06, el pequeñín, y reconozco que se ha convertido en uno de mis sintes favoritos. Es tan rápido y fácil de usar… no te pierdes entre menús y ajustes preestablecidos innecesarios.

Si tengo que elegir un sintetizador favorito de ‘todos los tiempos’, me quedaría entonces con el Ensoniq SQ-80, el cual fue un verdadero dolode cabeza al principio, hacerme con él fue una odisea, también debería contar que tenía tan solo 16 años cuando llegó a mis manos. Eso y que era la única máquina que tenía, por lo que me la tuve que empapar de cabo a rabo. Un secretillo, el 90% de Deeparture in Time fue construido únicamente con ella.

Llegan las navidades, ¿cómo suele ser normalmente tu humor durante estas fiestas pero sobretodo, qué Aril Brikha vamos a encontrar este próximo viernes 22 de diciembre en Madrid? Dos horas de live set ¿verdad?

Actuar en Madrid me suele poner de los nervios. Es una de mis ciudades preferidas para tocar, hubo un tiempo que lo hacía más a menudo allí que por ejemplo en Berlín. Y lo que son las cosas, hace como dos años que no actúo en Madrid, no tengo ni idea con lo que me voy a encontrar. Un set de 2 horas es lo habitual para mí, soy incapaz de hacer menos de hora y media. Si bajo de esa duración se me quedaría siempre una sensación de que estoy haciendo un calentamiento. La primera vez que me lancé con un directo incluso mayor, fue precisamente en Madrid, en una fiesta Goa en el Fabrik allá por el 2008. Algún lumbreras no sabía que yo no pincho discos, que solo hago live, y me contrató para tocar de 20:00h a 0:00h ¡4 horas! El artista que iba antes de mi debía acabar y acto seguido largarse directo para el aeropuerto, así que no tuve otra elección... y vaya, al final tuve la ocasión de disfrutar de un ambiente increíble. Totalmente improvisado y donde me tuve que exprimir al máximo. Así que, este próximo viernes 22 de diciembre espero disfrutar de una experiencia similar donde me encantaría que todo el mundo que acuda ¡abra su mente y se deje llevar por el viaje!

De familia asiria, padre iraquí, madre iraní... Sé que salisteis de Irán en el año 1980 y que nunca habéis vuelto desde entonces; ¿tenéis en mente visitar el país algún día? ¿Recuerdos de niño antes de salir de Irán? Y no menos interesante, ¿qué es lo que tus padres solían contarte o inculcarte sobre tradiciones, pueblo...?

Nunca hemos regresado pero sí, me gustaría hacerlo algún día. ¡Es difícil ya que solo hablo asirio y no persa, pero en estos días creo que uno se puede apañar allí bien con el inglés! Tenía tan solo 3 años cuando nos fuimos, así que mis recuerdos de infancia no son muy fuertes, pero el vínculo cultural que tengo con el país es cada vez más creciente. Por ejemplo: aunque no puedo entender una palabra de las antiguas canciones persas que escuchaban mis padres, me emociono al escucharlas. Mis padres hablan persa y ojalá me lo hubiesen enseñado, es una lengua muy hermosa, la poesía y la filosofía escritas en persa deben leerse en eso, persa... No de otro modo.

Mis padres eran como la mayoría de los inmigrantes de Irán, hicieron todo lo posible para integrarse al nuevo país donde fueron; aprendieron el idioma, trabajaron duro... Nadie quiere abandonar su casa a no ser que se sienta obligado a hacerlo. Mis padres adoran Suecia y están muy agradecidos por lo bien que les acogió, yo sin embargo estuve más mosqueado o decepcionado, lo estaba de ver que incluso si hablas el idioma a la perfección, pagabas impuestos por y para trabajar, o viceversa (en Suecia, al igual que en España, cuando se trabaja se paga una parte del salario en impuestos, algo así como nuestro impuesto de renta). Pasé toda mi vida allí, sin embargo la gente siempre me trataba como un mero inmigrante, en los últimos 6-8 años incluso, y como en cualquier otro lugar de Europa, al menos eso me temo, la gente se ha vuelto aún más racista, es triste ver que la solidaridad ha ido desapareciendo con el paso del tiempo. La gente tiene más sentimientos por los perros asesinados en China que por las personas sin hogar que deambulan por sus propias calles. Pero... sí, algún día pronto espero poder regresar y reencontrarme con Irán.

"Gracias" al engreído e irrespetuoso Sr. Trump, Israel y Palestina son de nuevo foco de la atención internacional. ¿Qué sabes de ese conflicto eterno y qué crees que puede suceder allí en los próximos meses?

Uf, así es. Él es como ese niño al que tenías siempre miedo, uno que no te gustaría para nada tener en casa, lo tendrías que vigilar constantemente, de lo contrario, destruiría cosas o directamente te la incendiaría. Estoy bastante interesado en ese conflicto, lo he estado durante muchos años. Me negué a ir a Israel durante 7 años porque esa era mi manera de ‘boicotearlos’. Pero luego me di cuenta de que a nadie le importaría de verdad si Aril Brikha pasaba por allí o no, así que hace unos 4-5 años decidí ir y ver el lugar con mis propios ojos. Quería conocer y mantener charlas con la gente sobretodo. Resulta que esa toma de contacto coincidió cuando los misiles palestinos alcanzaron por primera vez Tel-Aviv. Aclaro, por primera vez desde la década de los 90. Así que la fiesta en The Block no resultó ser para nada lo que se esperaba de ella, la gente estaba asustada, y todo esto mientras yo pensaba “va, esto es lo normal aquí”. Mi pensamiento entonces fue que esta debía ser una experiencia de la que aprender, ese miedo que se sentía de noche, ese temor es algo con lo que la gente del otro lado ha estado viviendo durante los últimos 50 años. De que nunca te vas a la cama con la certeza que te vas a despertar al día siguiente con vida. Intentar acostarte y conciliar el sueño con el sonido de drones que se ciernen constantemente sobre ti, tener que sobrevivir en un pedazo de tierra que una vez cada 2 años está siendo herméticamente cerrado, luego bombardeado para regresarlo a la edad de piedra... Mi desgana a ir allí también fue por supuesto porque soy iraní, pensé que me mirarían mal o que me tratarían raro. Pero vaya, resulta que una vez ya de regreso en Estocolmo, tres días después, en medio de un frío glacial y un noviembre gris en el que todos estaban caminando mirando únicamente al suelo, me di cuenta de que me sentía más vivo, más en casa en Tel Aviv que en Estocolmo. Había personas que se parecían físicamente a mí, hablaban como yo, discutían como yo y me di cuenta de que tengo más en común con la gente de allí que con la sueca.

¿Volviste?

Tras esa primera visita, no tardé luego en volver. Logré conocer más a fondo a los chicos que me contrataron allí, nunca perdimos el contacto e incluso hicimos un EP juntos. Que probablemente haya sido la primera vez que un iraní y dos israelíes hiciesen un EP juntos. Sus nombres son Deep’a & Biri. Mira por donde ahora también viven en Berlín, y nos hemos hecho mejores amigos aún. Eso sí, las discusiones políticas están al orden del día cuando tenemos cenas (risas). Mientras escribo todo esto, estoy tratando de decidir si volveré o no en enero. Me han invitado a una conferencia de música en Tel-Aviv y luego para hacer un bolo en Jerusalén... Vaya, el momento perfecto ¿a qué si?

Regresemos, y para coronar esta entrevista, al lenguaje musical. Algunas de tus bandas preferidas y más perseguidas desde tus inicios fueron Depeche Mode y Front 242, así como el incombustible Jean-Michel Jarre ¿Eres tan amable de nombrarnos tus canciones favoritas de cada uno de ellos?

Depeche Mode

  1. Shake the Disease

  2. Little 15

  3. The Things You Said

  4. Behind the Wheel

  5. Strange Love

Jean-Michel Jarre

  1. Oxygen

  2. Equinoxe

  3. Arpegiatur

Front 242

  1. Headhunter

  2. Tragedy for You

  3. Masterhit


Más información:

Aril Brikha: Web Oficial | Facebook

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