PUBLICIDAD
Vladimir Ivkovic

Vladimir Ivkovic

Publicada el 14 Noviembre 2016 por David Puente
“Por fin han llegado las lluvias a Alemania, lo cual es una mierda, pero también alivia porque eso quiere decir que no tendremos cocodrilos por las calles”. Pero más que hablar del tiempo con Vladimir Ivkovic nos ponemos en faena con un montón de cuestiones en referencia al intercambio cultural en esta globalización nuestra de cada día. Casi sobran las preguntas con este serbio que es residente de Salon Des Amateurs en Düsseldorf y que va de cara a barraca hacia lo que realmente importa. El mismo día que Donald Trump se hacía con la Casa Blanca, ante el estupor del mundo, charlamos con el que dicen es el Dj favorito de tu Dj favorito. Recientemente el balcánico pasó por el festival madrileño Villamanuela donde provocó suspiros de placer y un gran interés por su playlist. “Después de aquella sesión he recibido un montón de mensajes de gente que no conozco preguntándome por tal o cual tema. Me ha escrito gente intentando describir aquel tema que les llamó la atención. Unas trompetas, un ruido metálico, algo que sonaba como a jazz… Eso es a lo que me refiero en relación a encontrar la esencia de las cosas. Si a un madrileño le vuela la cabeza un disco ruso grabado en Lituania en 1989, quiere decir que esto de la música funciona. Quiere decir que alguien que no es ni de tu entorno, ni siquiera de tu tiempo, ha conseguido dar en tu corazón. Un ejemplo que demuestra que existen más cosas comunes que nos acercan y que a fin de cuentas es universal con nuestra condición de humanos. Es la esencia del ser humano. Indagar sobre ello es lo que realmente me importa. Ese es el intercambio cultural real y justo que a mi me interesa”. El próximo sábado 19 tienes una nueva oportunidad de poner a prueba tu Shazam en su nueva visita a Madrid, esta vez de la mano de Javi Bayo.
El tiempo está loco parece que el mundo también está muy loco. Vaya día para hablar de música.. 

Para mí todo está en su sitio. Quiero decir con esto que no creo que cambie mucho la situación general que haya ganado uno u otro. Aunque uno de ellos vista una camiseta roja y el otro una azul, digamos que juegan al mismo deporte. Durante los siguientes cuatro años seguiremos igual de jodidos. Los estadounidenses han elegido a la persona que nos va sacar el jugo durante la próxima legislatura, eso es todo. La cuestión es que mientras discutimos sobre esta elección tenemos otros problemas importantes a los que prestarles atención, como el desastre de Fukushima. 

Es curioso porque parece que por un lado estamos disfrutando de una especie de intercambio cultural con todas esas músicas copulando entre ellas, pero por otro lado parece que volvemos a una especie de retraimiento en lo cultural, como si volviéramos a la Edad Media. 

Bueno, te hablaré de esto refiriéndome a un cierto tipo de música de baile comercial en la que se utilizan samplers de voces y detalles latinoamericanos y africanos que se han hecho populares, pero que no significan que haya un intercambio cultural sincero. No creo que haya un uso consciente de esos trucos, digamos folk. El desarrollo de las tecnologías de la información han motivado que un tipo de público occidental de raza blanca sea capaz de deglutir un montón de música de otras partes del planeta. Pero no sé si ese consumo es responsable. O si ese consumo haya provocado un interés más profundo por culturas diferentes a la predominante. Cuando los conquistadores españoles llegaron a América no sólo no se interesaron por la cultura nativa sino que decidieron imponer la suya. Y eso es lo que ocurre con todos esos samplers a los que me refiero. No creo que esos productores que saquean samplers se tomen diez minutos de su tiempo a pensar de dónde vienen esos extractos que incorporan a sus temas. Muchos de esos productores alemanes que todos conocemos y que utilizan esos samplers, ni siquiera saben español con lo que muchas veces no entienden lo que están sampleando. Así que toda esa explotación musical no es más que una manera estéticamente vacía de acercarse a la música tradicional. Fíjate que esos mismos productores germanos nunca utilizarían acapellas cantadas en alemán, precisamente porque entienden lo que cantan. Es otra manera de explotar el caudal cultural de partes del mundo que tienen algo más que decir que aparecer en un tema de tech-house producido a través del Ableton Live. Esta es una nueva forma de explotación musical que se hace pasar por hibridación de la música. Todos esos productores que utilizan esos samplers, después no invitan a sus fiestas a Dj africanos o latinoamericanos a que actúen en sus fiestas. Bueno si, invitan a Black Coffee pero estaremos de acuerdo que es otro producto accesible para que el público se lo trague como ejemplo de exoticidad, cuando en realidad es tan occidental como cualquier otro productor germano del estilo. 

Es importante que nos preguntemos qué vamos a hacer con toda esa influencia cultural que nos llega de diferentes medios, cómo lidiamos con ella y qué beneficio vamos a obtener nosotros... Y sobretodo qué va a recibir a cambio el productor original de ese sampler que hemos tomado prestado. Es importante que nos preguntemos por qué esos productores blancos y europeos se apropian de esa exoticidad y qué beneficio obtienen de ella. El intercambio justo parte de esta reflexión previa. 

Vale, estamos hablando de música de baile que no parece la más inteligente de las músicas y lo que buscan es básicamente tocar unos ciertos mecanismos para que la gente se mueva a partir de unas frecuencias. No es una música que se plantee complejas consideraciones filosóficas. Estamos hablando de sonidos básicamente. Pero aún así, no hay intercambio cultural de ningún tipo y deberíamos preguntarnos por qué. Mira, uno de los discos más increíbles que hemos pinchado en los once años que Salon Des Amateurs lleva abierto es el álbum de Mecanica Popular, ¿Qué Sucede Con El Tiempo?. Que además ha sido reeditado, pero no por un sello español precisamente, si no por uno inglés como es Finders Keepers. Ahí sí que se produce un intercambio cultural que me parece un poco más justo. Porque resulta que ese disco que es tan importante para nosotros había pasado desapercibido para el público español, que ahora si lo conoce gracias a ese Dj o a ese sello extranjero que lo ha vuelto a poner en circulación. Suso Saiz sería un ejemplo parecido. Con el añadido que Saiz sigue en activo, no es una reliquia del pasado, ni mucho menos. Dos ejemplos de artistas españoles que son clave en el catálogo musical de nuestro Salon Des Amateurs. De hecho, en la música del propio Toulouse Low Trax se aprecian similitudes con el espíritu de los primeros trabajos de Mecánica Popular. Lo cual es asombroso porque ni son coetáneos, ni se han criado en el mismo marco socio-cultural. Es como decir que Tolouse Low Trax y el público español descubren a la vez sus raíces musicales.

No estamos hablando de ir a visitar un museo para disfrutar de arte pretérito. Estamos hablando de un fenómeno que está vivo y que nos obliga a reflexionar sobre nuestro conocimiento cultural. La gente que se preocupa por el impacto que los extranjeros puedan tener en la cultura local probablemente no se han preguntado qué narices es la cultura. No se han planteado que igual la manera de cantar de un africano sobre cómo le han roto el corazón sea muy parecida a la de un blanco y que igual es lo mismo, pero expresado de manera diferente. Es más humano descubrir similitudes entre culturas en apariencia diferente... Estamos hablando de los mismos sentimientos ante problemas muy parecidos, independientemente de la cultura a la que nos refiramos. 

La cultura debería animarnos a descubrir que en realidad no hay una diferencia esencial entre humanos, que compartimos más cosas comunes entre nosotros de la que nos pensamos. En mi tarea como Dj me empeño en mostrarle a la gente aquello trazos comunes que nos igualan como humanos. Creo que es por ahí por donde va el futuro. Y creo que ni los seguidores más acérrimos de Trump o de Clinton  tienen idea alguna de lo que es el espíritu de la música. De todas maneras ese intercambio musical se lleva produciendo desde hace muchos años. En los años sesenta con todas esas bandas psicodélicas influenciadas por Ravi Shankar. Los mismos Beatles, sin ir más lejos. Los hippies viajando a la India, descubriendo Goa, y montando todas esas fiestas de vuelta en Europa. La escena industrial inglesa de los 80 como Current 93 que también estaba influenciada por el budismo. Quiero decir que ese intercambio se produce siempre, queramos o no. Ese recopilatorio de 1981, Fix Planet! del sello Ata Tak de Kurt Dahlke de la banda alemana Der Plan, que incluye un tema de Esplendor Geométrico y bandas de países tan exóticos como Japón que intercambiaban entonces su música a través de cintas y que se presentaba con el subtítulo de "An international record" que es toda una declaración de principios. Es una pena que el público español no se interesara en según qué músicas folclóricas o propias de vuestro país. Porque la broma de todo esto es que muchos de esos discos originales ahora valen una pasta. En realidad está genial que un sello como Finders Keepers haya reeditado a Mecanica Popular porque ahora no hay excusa para no conocer ese disco.

Es verdad que hay discos que gracias a internet han tenido una merecida segunda oportunidad. Pero también te diré que hay otros que nunca debieron reeditarse porque es una pérdida de tiempo y sobretodo de dinero. También debemos aprender a olvidar ciertas cosas. A veces con internet es imposible olvidar las cosas. Hay que dejar espacio para nuevas ideas, nuevos conocimientos… Si seguimos bombardeando con reediciones no habrá espacio para nuevas músicas. Es una manera neoliberal de pensar el mercado musical. Está bien que subas un disco a Youtube siempre que aportes información al respecto. Pero eso me hace preguntarme si algunas maneras de proceder deben quedarse en un nivel estrictamente en vinilo o si es necesario pasarlo todo a este formato. Cuando publiqué en mi sello Offen el disco de Ihor Tsymbrovsky, Come, Angel, descubrí algunas cintas de productores ucranianos desconocidos que al final decidí no ripear en vinilo porque fue imposible encontrar el master original. Si decido publicar ese vinilo por capricho estoy creando ciertos inconvenientes a otros sellos porque voy a ser responsable de que acentúe aún más ese ya de por sí problemático retraso en las fábricas de planchado. Soy partidario de compartir un disco en Soundcloud siempre que no sea posible encontrar la fuente original de ese mismo disco.

Hay que preguntarse si vale la pena publicar un vinilo en tirada limitada, que al final van a comprar esos mismos amigos que piensan que por esa acción somos los tipos más cool del mundo. Insisto que la clave de todo esto es cómo utilizas tu conocimiento. Se trata de potenciar algo tan humano como compartir. Lo de publicar un disco oscuro en tirada limitada a 500 copias no es la manera ideal de compartir música. Tenemos que preguntarnos por el objetivo último de preservar la música en vinilo. Y debemos preguntarnos cómo conseguir que este planeta sea un poco mejor para vivir y no un almacén de basura en el que nos rebozamos todos juntos. Se trata de conseguir que nuestro mundo sea un lugar más interesante.

Seríamos mejores personas si pensáramos seriamente en cómo nos relacionamos con las cosas y, en este caso particular, con los objetos culturales que nos rodean. Bien, ahora somos freakies de la música, como puede ser Tako al que conozco de hace muchos años, pero siempre me habla de su interés por cómo la música afecta a nuestras emociones que es la razón última por la que estamos metidos en esto.


Vladimir Ivkovic estará el próximo sábado 19 de noviembre en la sala Siroco de Madrid como invitado de una nueva edición de las fiestas Danzz.


Más información:

Vladimir Ivkovic: Soundcloud

Compartir:
PUBLICIDAD

¿Quieres leer otra entrevista?
Busca en nuestro archivo

PUBLICIDAD