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Pina

Pina

Publicada el 22 Octubre 2015 por David Puente
Pedro Pina me comenta que ha reparado en que su álbum Transit sale a la venta justo hoy, justo un martes y 13 (para el espectador, el pasado martes 13 de octubre), pero que no le importa demasiado el día exacto en el que salga su álbum. Ni siquiera está muy pendiente de las ventas. Es martes y trece pero es un día normal para Pina. Por eso nos entretenemos hablando de nuestras batallitas, de El Prat de donde es originario, tierra de artistas icono de nuestros 90 como Teen Marcianas o 7 Notas 7 Colores, de su paso por La Capsa donde coincidió con un concierto que acabo en los juzgados con aquel otro proyecto histórico Arcos de Nepal de por medio. Del cuello de botella en el que se ha convertido el mercado de vinilos con tanto plástico parado en las manufactureras de países exóticos y baratos (o ya no tanto). “Es el tercer álbum y el tercero en el sello Lapsus. Con Pina siempre pienso en términos de álbum. Con mi otro proyecto que comparto con Moduleight no tenemos necesidad de ese trabajo previo inherente a la producción de un álbum. Lo construimos desde otra base. A partir del trabajo grabado en estudio nos planteamos si de esa argamasas podemos rescatar algún tema, pero no nos planteamos llegar a ningún sitio concreto como puede ser un álbum. Al ser un formato techno, puedes estamos a gusto con el concepto EP, de tres o cuatro temas y una remezcla".
Entonces estás combinando tus trabajos en solitario con Loppkio. ¿Cómo se retroalimentan los dos trabajos?
Tocamos  en la próxima edición del festival Mira. Ayer estuvimos ensayando. Pinta guay. El enfoque es más orientado al club, más techno, tirando a la pista, aunque esto se ha torcido un poco porque nos salen directos en sitios tan insospechados como cárceles, galerías, museos... Tu puedes tener una idea inicial y la realidad después te va llevando por otros derroteros que no tenías previstos. Desplegamos una manera distinta de componer a la que puedo tener yo en solitario como Pina. Ayer mismo lo hablaba con Álvaro, hemos pasado de hacer temas para preparar directos a hacer directos para preparar temas. Me parece un planteamiento mucho más interesante. Como tengo cubierta la cuota de pista con Loppkio, digamos que me puedo explayar como quiera con Pina. Yo creo que en enero del año que viene empezaré a pensar en el siguiente álbum. Y lo sacaré en dos años, como viene siendo norma. Uno nuevo cada dos años. En 2017 cumpliré diez años como Pina. Es el proyecto más longevo de los que he iniciado en toda mi carrera. Creo que es debido a que no está ligado a un estilo determinado. Como puedo ser libre, aún no me he cansado de Pina. No sé si eso es IDM, pero de momento toda esa libertad me ha servido para seguir en la brecha como Pina.

¿Y te has explayado lo suficiente en este último disco o te has contenido?
Bueno, he hecho lo que me ha dado la gana, por supuesto. La idea original de Transit es la de replantear mi directo. Es un disco pensado para tocarlo en directo. Si que podemos considerarlo un LP pero el trabajo que hay detrás va un poco más allá. Es una fotografía de lo que estaba ocurriendo en mi estudio en el momento de grabarlo. Está pensado para que cualquiera de los tramos del álbum combine con el resto a la hora de presentarlo ante el público. La estructura del álbum se ha preparado en directo. Un planteamiento muy rock&roll. En el sentido que dispones de tantas máquinas, cada una con su rol y en cada tema cada maquina desempeña ese rol concreto y no otro. Eso me ha procurado un sonido más homogéneo que creo no había conseguido en otros álbumes. Soy defensor del concepto álbum. Que es diferente a una colección de canciones. Sin caer en rollos conceptuales. Pero creo que he conseguido darle una continuidad a esa serie de canciones que en directo irán mutando porque ya están pensados para eso. Para que lo pueda destrozar a mi antojo, mientras el continuo del mismo sigue sonando coherente.

¿Ha sido compleja la producción? ¿Más complicada que en otros álbumes?
Pues si, porque se ha grabado en un único proyecto. En una misma ventana tienes los ocho temas. Por eso decía que el planteamiento era un poco rockandrollero... De tal manera que las máquinas que he usado en el estudio son las mismas que voy a desplegar en directo. También tienes más cosas delante de tí en las que centrarte. Como cualquier parte se puede combinar con cualquier otra, vas haciendo evolucionar los tracks y tienes que ir comprobando que cada elemento combina con todo lo que ya tenías hecho. Es una paliza. Pero ha sido una nueva manera de componer que siempre es positivo. Todo está trabajado en la misma escala. Todo lo que son las baterías están afinadas en la misma escala.

Tuviste la oportunidad de foguear los tracks en la pasada edición del último Lapsus Festival...¿Cúal fue la reacción del público?
Siempre que hago un directo acabo concentrado en lo que estoy haciendo. Apenas miro al público. Me conformo con un poco de visión periférica de lo que ocurre delante de mi, pero como voy con cascos tampoco me da para percibir lo que se cuece entre el público. Mucha gente me reprocha que no me comunico demasiado con el público. Si el público se lo pasa bien, pues guay, pero yo estoy centrado en mi trabajo.

¿Siempre has tenido esta actitud hacia el público?
Siempre. Hace poco vi una foto mía de cuando toqué en el Sónar en el 98 y se me ve muy concentrado con mis auriculares. Me gusta recibir el impulso del monitor. Pero siempre he sido muy de evadirme del mundo cuando toco en directo.

¿Qué sentiste cuando viste esa foto? En términos de evolución musical propia, por ejemplo. ¿Puedes mirarte a los ojos?
La vi con cierta ternura. En ese bolo entendí que a la prueba de sonido tienes que ser puntual o llegar un poco antes. Que si llegas diez minutos tarde no dispondrás de la media hora pautada inicialmente, si no de veinte minutos. Claro, esos diez minutos de menos los puedes echar en falta una vez te poner a tocar. En cuanto a la progresión artística, ahora estoy en un momento en el que busco premeditadamente navegar por nuevos territorios.

¿Y no has pensado en montar una banda para adentrarte en nuevos territorios en directo?
Pues no, porque ya he estado allí. Concretamente hace veinte años, con una banda de doom metal. Tocaba los teclados, aportaba el rollo sinfónico... Muchas cuerdas... el rollo épico que caracterizaba a este tipo de bandas.. Y no, no creo que vuelva por una cuestión de dinámicas de grupos. Por las luchas de egos. Por el, 'esto lo has tocado mal'. 'A mí nunca me hacéis caso'.

Es que la electrónica 'se inventó' para evitar esos efectos colaterales...
Lo más pesado es quedar para ensayar. O intentar quedar para intentar ensayar. A mí me mata todo eso. Ahora soy mi amo, con todo lo bueno y todo lo malo que eso conlleva. Ya no estoy por la labor de aprender unos temas para después reproducirlos sobre el escenario.

Entiendo no guardas nostalgia de los 90. Supongo que con la madurez has llegado a ese punto de ebullición en el que sabes sentirte a gusto sin rendirle cuentas a nadie.
Cuando hace un poco más de 10 años publicaba durm & bass como Sloan para el sello Donna-Lee Records si que sentía la presión de las ventas. Y eso que era un sello con voluntad y planteamientos minoritarios. Se decía, 'quiero que vendas dos mil o tres mil copias...'. Una época en la que An Der Beat podía llegar a vender 10.000 copias sin mucho esfuerzo. 'Con este disco puedes vender 1000 copias que está bien, pero en este sello queremos vender más'. A finales de los 90 se buscaba a un nuevo An Der Beat. Hoy eso ha cambiado mucho. Y firmabas contratos discográficos. Con veinte años recién cumplidos y tengo que firmar contratos discográficos... Y encima con infinidad de cláusulas... Los 90 fueron mucho de fliparse. Nos creímos a los yuppies de los 80. Total que estabas trabajando para una indie, con todos los problemas que conlleva trabajar para una empresa pequeña, pero sin posibilidad de disfrutar de las ventajas de una major. En una multi al menos tenías tu adelanto. Estar en una indie significaba que tenías un DAT para grabar tu trabajo. En cambio hoy, creo que la gente cuando abre un sello, ni se plantea llegar a vender... si uno publica es más bien por otro objetivo... Ya sea darse a conocer, conseguir bolos, tener cierta jerarquía en el mercado... Por simple placer de ver tu trabajo impreso... Ahora estamos más abocados a las técnicas de guerrilla. Tirada de 200 o 300 copias que muchas veces se presenta como bonita carta de presentación. Así está el mercado que no puede deglutir tanto vinilo.


Más información:

Pina en Soundcloud

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