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Genesis P-Orridge

Genesis P-Orridge

Publicada el 18 Noviembre 2015 por David Puente
Llamo al teléfono de Nueva York que me han pasado a la hora convenida para la entrevista. “Hola mi amigo catalán”, responde Genesis P-Orridge en cuanto le informo que llamo desde Barcelona. No olvidemos que es un enamorado de Dalí y que otro catalán difuso como Jordi Valls del proyecto Vagina Dentata Organ recitó sobre la música de Psychic TV. Banda que, por cierto, tienes en directo el próximo jueves 26 de noviembre en la sala Arena de Madrid con KVB como teloneros. Volverá a la ciudad que vivió, en vivo y en directo, su aparición en el programa de TVE, La Edad de Oro, en el que empieza a tocarle los testículos a un periodista con pinta de sindicalista a punto de dar el salto al PSOE. “La verdad es que no me di cuenta de lo que había hecho y, de su posible repercusión, hasta que me levanté al día siguiente en el hotel y una persona de seguridad del hotel me dijo que no podía salir a la calle. Porque la gente había leído los periódicos y, muchos me odiaron y otros me alabaron por hacerlo. Se daba el caso que eran los del primer grupo los que me estaban esperando en la puerta”, comenta este auténtico mito del underground que vino de UK cuando nosotros aún pensábamos si dar el salto al siglo XX. Aquellos tiempos fueron mucho antes de su inmersión total en la senda de la pandroginía, que prometía fundirlo en un solo cuerpo compartido junto a su compañera Lady Jaye, que lamentablemente falleció en 2007. Desde entonces Genesis P-Orridge ha recorrido medio mundo para honrarla con su vida, con el conocimiento de la gran historia. La gran historia mil veces vivida y nunca entendida.
¿Recuerda la última vez que estuvo en Barcelona?
Pues no lo sé. Recuérdamelo tú.

Pues no estoy seguro si fue la última, pero recuerdo un concierto de Throbbing Gristle en 2008 en el Primavera Sound. Recuerdo que a poco de iniciar el concierto tuvo problemas con las pilas de un pedal que estaba utilizando y tuvo que levantarse a pedir unas de repuesto.
Oh, Dios, sí, esas cosas a veces pasan.

¿En qué anda ocupada estos días?
Pues acabo de volver de Katmandú, en Nepal. He sido invitada a presentar una exposición en el Rubin Museum de Nueva York, prevista para 2016, en la que intentaré explicar la importancia de la cultura nepalí en mi obra y en mis pensamientos. Todo explicado desde un punto filosófico y relacionándolo con la política que nos rodea. He estado seis veces en Nepal y esta es la tercera vez que visito el país después del terremoto y, como en anteriores ocasiones, he vuelto muy preocupada por el sufrimiento de la gente. Me siento muy triste después de comprobar que hay tanta gente que sigue sufriendo después de aquel desastre... Que todo sigue en ruinas y lo peor de todo es que seguirá en ese mismo estado durante mucho tiempo...

Con qué disfruta más ahora mismo, ¿hablando de cuestiones espirituales o haciendo música?
Es lo mismo. Es absolutamente lo mismo. Son diferentes maneras de llegar a lo mismo. La música no deja de ser una conversación entre el artista que cuenta historias y recuerdos a un público. La gente que hace música por hacer música se acaba aburriendo al segundo disco. Si siguen produciendo música y discos será por otras razones. Yo creo en la constancia a la hora de buscar nuevas ideas que nos lleven a nuevas soluciones. Creo en el cambio constante en todo lo que hago. Me voy a África para grabar un documental sobre el vudú y, de paso, grabo el sonido de la serpientes reptando por el suelo para incorporarlas a algún tema de Psychic TV. Vengo del Nepal y traigo conmigo un pedazo de ese país en forma de ideas renovadas que seguro acabo regurgitando en alguna pieza de arte o como quieras llamarla. Todo es uno para mí. Es la misma historia... La gran historia, contada una y mil veces. Lo que intentamos es entender esa historia un poco mejor cada vez que la contamos. La gran historia a la que intentamos dar un significado que nos parece siempre explicado pero también siempre velado.

Estos días he estado pensando en su idea del amor incondicional porque mi madre murió hace tan sólo tres días. ¿Cómo se puede recuperar una persona de una pérdida tan absoluta?
Mis más sinceras condolencias. Pues me temo que muchos años. Ya han pasado ocho desde que muriera mi esposa Lady Jaye. Y aún no me he recuperado del todo. Desde entonces, cada octubre, que fue el mes en el que murió, me empiezo a sentir mal. Me afecta a todo el cuerpo. Es como una energía terrible que me remueve las entrañas. Es terrible como las primeras noches de octubre se meten en mi cuerpo. Cuando alguien muy conectado a tí muere antes que tu, entonces empieza para uno mismo la más terrible lección que vas a vivir en esta vida. Sobretodo porque es muy dolorosa y no puedes hacer absolutamente nada. Recibirlo y aguantarte a un mástil como si te fuera la vida en una tormenta en medio del mar. Una de las cosas más fascinantes que hice en Benin fue conocer a un sacerdote vudú, después me enteré que era uno de los más importantes de toda África occidental, que nos hacía de anfitrión en aquel viaje. Al poco de conocernos me dijo: “Esos pendientes de oro que llevas son los de tu pareja cuando murió”. Y yo solté una carcajada nerviosa porque me quedé muy desconcertada. Me dijo: “Esos pendientes conforman la relación más poderosa que te queda con tu ser amado en nuestro mundo. Si quieres despedirte realmente de esa persona debes pasar por un rito vudú”. Y ahora llevo la muñeca de aquel maestro a todos lados. Es mi conector con el otro mundo. Con el amor que está del otro lado. Bebo y como con ella. Viajo con ella. Le ofrezco los placeres de la vida. Me da fuerza. Lo que quiero decir es que uno debe canalizar toda esa pena de alguna manera y reconvertirla en una nueva energía que derive en una nueva relación. Debes celebrar lo que has vivido con esa persona que ya ahora es invisible. Pero que está ahí. A tu lado. Eso no lo dudes nunca. La de la muerte es una de las metáforas de estas grandes historias que antes te comentaba, que están muy presentes en nuestra vida pero que aún no somos capaces de desvelar en su totalidad. ¿No es fascinante? A mi ese misterio me da fuerza para seguir viviendo sin Lady Jaye. En occidente no estamos acostumbrados a hablar de estas cosas. Se nos inculca que debemos mantenernos alejados de la muerte porque son cuestiones que duelen. Pero debemos celebrar la vida de nuestros muertos porque es una manera de que sigan entre nosotros y con nosotros. Están todavía presentes aunque no estén visibles. La conciencia es infinita, eso quiere decir que creo en la reencarnación o en otra forma de vida más allá de la muerte.

¿Ser una persona consciente es lo más importante en esta vida?
Mmm... Por supuesto. Si no eres consciente vives en un... como te diría... Vives en un libro que no es tuyo. Por eso siempre recomiendo viajar. La conciencia es como un viaje que no se detiene nunca. Lo siento mucho por la muerte de tu madre. Llevo siete años intentando recuperarme de la mía...

Para mí es emocionante y acojonante hablar de todo esto con usted. La verdad es que nunca lo hubiera pensado en este viaje que es la vida.
Sabes, la humanidad debe reinterpretarse a si misma. En eso estábamos Lady Jaye y yo cuando ella murió. Debe pensar en una unidad y dejar de pensar en términos de dualidad, de masculino y femenino. En nosotros más que en el otro. El sistema binario va a acabar con nosotros. He aprendido con el tiempo que los humanos formamos un mismo organismo. Somos nosotros. No son ellos. Como un organismo vivo que somos tenemos la posibilidad de ser autónomos, de curar nuestras propias heridas... De disponer de la posibilidad de ser felices y completos. Depende de nosotros, no de él, de este o aquel. Conformamos una especie maravillosa en esta galaxia. Podemos desarrollar nuestra conciencia más allá de la imagen que tenemos de nosotros mismos frente al mundo. Casi siempre, opuestos al mundo. Seguimos corriendo para llegar a una meta que no comprendemos. Y eso nos llena de ansia. La ansiedad es el principal mal de este mundo. Y vamos por mal camino, supongo... En lo político desde luego. El entorno de poder se empeña en controlar la realidad, cuando la vida es incontrolable. ¿De verdad somos tan inteligentes que no somos capaces de entender esto?

Somos más inteligentes, pero igual falta que seamos más inteligentes en lo emocional...

Sí, es cierto. Tengo la sensación que el ser humano sigue viendo al otro como una amenaza, que es malo para sus intereses. La gente que quiere mantenerse en el poder se inventa enemigos. Mientras estamos preocupados por ese enemigo, descuidamos defendernos del que nos sujeta desde el poder. Es una duda existencial que tengo desde hace siempre: “¿Cómo es que este viejo truco persiste así pasen las generaciones?” Un truco que cristaliza en un más difícil todavía. Que la gente siga presentándose como voluntaria en el ejército. Es algo que no puedo entender. ¿Por qué la gente es incapaz de ignorar a los poderes fácticos que nos mandan a la guerra? Lo único que me consuela es que a mis charlas de la universidad cada vez viene más gente joven a escucharme. No quiero decir con esto que estoy orgullosa de que vengan a verme y me crean a pies juntillas. Pero en las tres horas que puede durar una de mis charlas soy capaz de ver en sus caras que algo cruje por dentro. Que algo se está revolviendo dentro de su alma. Creo que hay esperanza mientras haya gente que aguante otras miradas no convencionales... Se necesita coraje para encarar un nuevo paradigma.. El coloso que tenemos delante con forma de escuela, de religión, de medios de comunicación o de Estado es muy poderoso. De la capacidad de encarar ese nuevo esfuerzo depende nuestro futuro... Inventa tu propia visión de las cosas.

¿Merece la pena luchar?
Por supuesto. No hay otro camino. Es que la lucha es la que te define en el camino de la vida. Debes aprender a descifrar qué es lo que te hace fuerte y cómo potenciarlo. La mayor parte del tiempo nos preocupamos por justo lo contrario. Es el primer paso para cambiar las cosas. La lucha justifica una vida. Potencia tus ideas. Ideas, las ideas también pueden ser muy peligrosas... Pero es que me encantan las ideas. Tal vez por eso he sido una persona catalogada como peligrosa. Las ideas no son peligrosas... o por lo menos no del todo. Lo importante es la intención con las que haces las cosas. La intención es la clave de todo lo que hacemos y de todo lo que nos ocurre. Antes de realizar una acción que creas de riesgo o de cierta importancia en tu vida, debes preguntarte primero por la intención de eso que estás a punto de hacer. Entonces es probable que aparezca detrás tuyo una figura diabólica que está detrás de todas nuestras condenas y de la respuesta a preguntas como estas: ¿Quiero sentirme especial? ¿Lo voy a hacer para sentirme superior a los otros?... Nuestro ego. Retomando lo que comentábamos antes en torno a ser consciente, significa analizarse continuamente uno mismo. Cuestionarse según qué hábitos. Y decidir cuales son los que no te hacen ningún bien. Lo ideal sería levantarse y cuestionar tus creencias cada día de tu vida. Y sólo entonces empezar a pensar.

Y cómo lleva lo de domar su ego. Mejor que hace, pongamos, ¿veinte años?
Si, yo creo que si. De hecho me avergüenzo de según qué cosas que quedaron registradas para la historia y para mi desgracia. Mirar atrás, puede ser una tortura. Oh Dios... Fuí terriblemente arrogante en mi juventud. En realidad, como muchos jóvenes. Obnubilado en tus delirios por luchar contra el poder. Pero una vez han pasado veinte años te das cuenta que en realidad no habías cambiado nada. Al margen de romper algún tímpano, claro. La batalla del punk se agotó en cinco minutos y no nos dejó ver claro que la guerra que venía después se iba a alargar durante siglos. Las revoluciones de verdad no se materializan en un momento concreto. Estábamos tan enfadados con todo lo que nos rodeaba que no le dedicamos demasiadas energías ni tiempo a intentar explicarle a la gente lo que estábamos intentando desmontar. No puedes desarmar un paradigma si no tienes algo que ofrecerle a la gente para que se agarre a un nuevo modelo o estructura. Lo importante es ver tu pasado con compasión. Todo forma del proceso de análisis al que me refería antes. Si, señor, con el tiempo me he dado cuenta que estoy viviendo un largo y extraño viaje.

Genesis P-Orridge estará con su proyecto Psychic TV el próximo jueves 26 de noviembre en la sala Arena de Madrid. 


Más información:

Genesis P. Orridge: Web Oficial

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