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Laurent Garnier

Laurent Garnier

Publicada el 29 Diciembre 2014 por Sergio Andrés - foto de Richard Bellia
Conocer a Laurent Garnier no es algo que suceda todos los días. Queremos charlar con él con motivo de su actuación en las últimas fiestas antes de que el Trouw de Ámsterdam eche el cierre. Sin pensarlo cogemos un avión en Moscú, el mismo día que el rublo se desploma, hacemos escala en Ucrania, donde varios aeropuertos del país están cerrados por los conflictos armados en el este, y finalmente llegamos a Holanda.  Un día después estamos en una sala gigante y oscura, encima de nuestras cabezas tiembla la pista del Trouw a ritmo de warm up. Llega Laurent Garnier. Tenemos treinta minutos. Nos sentamos en un sofá al lado de una bombilla, acerca un sillón para que mi compañera esté cómoda, pide agua y empezamos. Al cabo de cuarenta minutos se acerca su manager, “tranquilo, tranquilo, no hay prisa”, risas. La conversación dura una hora pero pasa demasiado rápido. Charlar con Laurent Garnier es un placer. Una manera de recordar por qué las conversaciones cara a cara, las de toda la vida, en plena generación digital, tienen un sabor único. Como el crepitar de un vinilo que anuncia el inicio de la música…
Releyendo su  primer Electroshock, no la versión actualizada en inglés que saldrá en marzo, relata usted las palabras que Derrick May le dijo en París “Nunca hagas un disco por diversión”. ¿Ha sido esa frase un punto de inflexión en su manera de entender la música?
Sin duda. Completamente. Es curioso que me hagas esta pregunta porque actualmente estoy trabajando en el guión de Electroshock y una de las cuestiones principales de la película es que nosotros no hacemos música por diversión. Es una idea que siempre da vueltas en mi cabeza y que Derrick me dijo hace dieciocho años. En aquel momento empecé a preguntarme por qué me había dicho eso, por qué de una manera tan rotunda. Después de tantos años tiene muchísimo sentido. Cuando haces música, grabas una película, escribes un libro, en definitiva, cuando dejas una huella impresa, eso es tu legado para la gente que estará cuando tú te hayas ido.

Si muero mañana y mi hijo quiere saber quién fui lo que habré dejado es mi libro, mi dvd o mi música. Ésta es la única manera en la que existiré en el futuro. Si haces una canción o un disco por diversión, lo cual está muy bien y es perfecto, el problema es que no muestras quién eres. Yo soy muy serio con la música, tanto con la que hago como con la que escucho, aunque por supuesto también me gusta la diversión. Así que las palabras de Derrick me hicieron pensar mucho, al principio, en qué dirección quería ir. ¿Quería ser serio, intentar dar lo mejor de mí y dejar un legado? ¿O me centraba en la diversión, aunque no dejara ninguna huella? Decidí tomar la primera opción. Cuando ya no esté la gente podrá escuchar mi música y decir “éste fue él”.

Me gusta lo que he hecho y, aunque en algunos casos no he tenido el éxito que esperaba, puedo decir que he sido muy honesto. Derrick me hizo ver que tenía que ser honesto, aunque a veces la gente no lo entendiera, lo importante era ser yo mismo en mi música.

La primera vez que le vi en directo, un amigo me escribió un sms y me dijo “disfruta, Laurent Garnier sólo hay uno”. Después de veintiséis años de carrera, ¿qué significa para usted que mucha gente todavía diga esto?
Para mí es algo increíble porque lo cierto es que yo nunca pensé que iba a marcar a tanta gente de esta forma. Yo siempre he sido muy honesto, pero creo que hay un Laurent Garnier del mismo modo que hay un Jeff Mills, un Richie Hawtin o un Josh Wink. Todos formamos parte de un sistema y todos hemos defendido la música de la manera que hemos creído conveniente. Yo por mi parte siempre he amado los retos, no me gusta dormir en una cama cómoda. Siempre que me encuentro cómodo pienso “uf, tengo que hacer algo más”. Pienso que es bueno obligarse a uno mismo a salir de los límites de lo confortable. Por eso, además de pinchar durante veintiséis años, he hecho música para danza contemporánea, para películas…he hecho diferentes cosas que me excitaban y que me han mantenido vivo. Pero, pese a esto, no sé si puedo entender por qué hay gente que dice que soy diferente.

Quizá es una mezcla de factores. Por un lado siempre se ha destacado su eclecticismo, la capacidad de empatizar con la pista y de conjugar diferentes registros, y al mismo tiempo la duración de sus sets. Ha dicho en alguna entrevista que usted necesita horas para poder contar una historia y que no entiende que haya shows de una hora o de hora y medio porque eso es insuficiente para transmitir un mensaje.
Yo vengo de la vieja escuela. Una época en la que pinchábamos en clubes pequeños, en la que no éramos conocidos, y poníamos música toda la noche, desde el principio hasta el final. Así descubrí cómo empezar, desarrollar y terminar un set, y no hablo sólo de techno, también de rock, disco o funky. Ése fue un gran entrenamiento.

Creo que nuestro trabajo es intentar explicar una historia… es como ir al restaurante. Tú no comerías pollo cada día, ni pollo de primero, de segundo y de postre. Sería muy aburrido. Para mí ir al restaurante es ir a probar algo nuevo, dejarte aconsejar por alguien que te va a guiar por un camino nuevo. Yo amo esta sensación y pienso que como dj's tenemos la tarea de hacer bailar a la gente, pero además de esto en algunas ocasiones tenemos la obligación de empujarles, cuando veamos que es posible, cosa que no sucede siempre, empujarles un poco más lejos, a otro lugar.

Al final del día lo único que nosotros hacemos en poner discos. SÓLO ponemos discos. Entretenimiento, esto es lo que somos. No estamos cambiando el mundo, si nos equivocamos, si hacemos algo mal, tampoco pasa nada. No nos podemos tomar tan en serio tampoco. En mi caso necesito excitarme en la pista, me aburre escuchar lo mismo dos horas. Yo bailo, a mí me encanta bailar…

En una entrevista antes del Sónar de 2013 decía usted que no creería en un dj que no baile.
Por supuesto que no, ¿te imaginas ir a un restaurante para ver comida que no puedes probar? Claro que no, ¿qué sentido tendría? Como dj, si no puedes sentir la música, si no puedes sentirte atrapado por ella mientras suena, ¿cómo coño vas a dar sentimientos a la gente? A mí bailar me encanta y en realidad, normalmente, pincho para mí. Claro que miro a la gente, qué sienten, pero también pincho para mí. Yo sólo pongo música que amo e intento contar algo con ella.

Su radio PBB es ejemplo de ese amor por la música.
Sí, exacto, es mi manera de compartir con todos la música que me gusta. Puedo dejar que esas canciones duerman en las estanterías de la pared, pero creo que es una bonita manera de compartirlas con la gente.

Acerca de la preparación de sus sets…
Una puntualización, yo no preparo mis sets. Lo que sí hago es escuchar toda la música que aparece en mis sets, lo cual es muy diferente. Nunca he preparado mis sets. Ni siquiera sé cómo voy a empezar esta noche. Pero siempre llevo tanta música que a veces me siento perdido. Lo que hago es un día y medio antes de un set escucho todo. Hoy por ejemplo he pasado más de cinco horas escuchando parte de la música que he traído. Ayer hice lo mismo.

Entonces podríamos decir que para usted cada actuación es una jam session.
Exacto, siempre. Nunca sé qué música pondrán antes de mí, a veces pincho un jueves y en otras ocasiones un sábado, no sé cómo será la gente, los sentimientos siempre son distintos. Por eso no se puede preparar, especialmente cuando vas a pinchar muchas horas.

¿Nunca ha tenido miedo de perder la pasión por la música al convertirla en su profesión?
Siempre he dicho que el día que pierda la pasión dejaré de pinchar. Y sé que lo haré. Todo lo que rodea la vida del dj, los viajes, la soledad, sobre todo la soledad, aunque la gente piense que estamos siempre rodeados de gente en realidad viajas solo, comes solo, duermes solo. Yo paso mucho tiempo solo. Los viajes, la soledad, lo que acompaña a la vida del dj sí es algo de lo que estoy cansado. El tiempo que paso lejos de casa, de mi familia…pero al mismo tiempo ser dj es una manera de compartir el amor por la música. Tan pronto como me pongo tras los platos vuelvo a sentir la magia y esto es lo que me hace seguir adelante.

Soy muy afortunado y a menudo me pregunto, y no termino de comprender, cómo es posible que todavía siga en esto después de tantos años. Quizá es por mi honestidad y porque todavía siento que conecto con la gente. Por eso siempre añado música nueva a mis sets, porque me mantiene fresco. Para mí el techno ha sido siempre una búsqueda del futuro y yo todavía lo estoy persiguiendo.

A propósito de los conceptos de techno y futuro. El techno siempre se ha asociado con el futuro y las máquinas, pero al mismo tiempo hay algo muy primitivo en el techno, un ritmo básico, repetitivo, que conecta con nuestros instintos.
Creo que en cualquier tipo de música encontramos esta dualidad. Hay música electrónica binaria y hay producciones realmente sorprendentes con ritmos rotos. Si escuchas el Bolero de Ravel también tiene algo muy primario, relacionado con la repetición, pero también hay música clásica para la que necesitas levantarte temprano si quieres intentar entender algo. Creo que lo mismo pasa en todos los estilos, también en el jazz, sobre todo en el jazz.

Recuerdo que Chemical Brothers tenían un tema llamado It began in Africa
Sí, sí, completamente. El techno está basado en el ritmo. Si te fijas en Detroit buscaban la experimentación, pero estaba hecho por gente de color. Y la gente de color siempre ha tenido ese background de música africana, especialmente en América. Jazz, Afrofunk, world music… Lo llevan en los genes. En ese sentido sí que el techno tiene algo primitivo, completamente.

Recientemente estuvo en Ámsterdam, en el ADE, y comentó que el trabajo de un dj consiste en ayudar a  la gente a “perderse a sí misma” en la pista. ¿A qué se refiere con “perderse”?
Me gusta más la palabra “abandonarse”. Creo que en los últimos años, en parte gracias a las nuevas tecnologías, las nuevas generaciones están demasiado conectadas con el mundo. Lo ves en los clubs, la gente hace fotografías, tuitea, entra en Facebook…pero se olvidan por completo de dejar eso, olvidar los malditos problemas diarios, escuchar al dj y, olvidando todo, dejarse llevar. Abandonarme y dejar que este dj, o esta banda, me lleve a un viaje a través de la música. Ahora demasiada gente tiene demasiados juguetes para estar conectado y, de este modo, conseguir abandonarse, desconectar, es muy difícil.

Quizá el único lugar donde la gente joven puede abandonarse ahora mismo es en el cine. Te sientas, apagas tu teléfono y te dejas llevar. En los clubes solía ser así, vivías el momento, era único para ti y para los que te rodeaban y te dejabas llevar. Ahora hay menos gente que se deja acompañar y pierden parte de la magia. Pero es normal, se trata de una nueva generación y está acostumbrada a unas herramientas que nosotros no teníamos. Y eso cambia también la manera en la que uno mira el mundo.

Hablando de las generaciones más jóvenes, su hijo tiene diez años así que imagino que estos cambios los puede ver todavía más de cerca que en el club. ¿También en la música que escucha?
Es divertido porque en casa a veces entro en la habitación y le pregunto qué es lo que está escuchando. Últimamente suele ser hip hop, y no está mal, a mí me gusta también. Todavía no ha escuchado mi colección de música pero sé que algún día lo hará. De todos modos, desde que era muy pequeño, siempre le dije “no importa qué tipo de música quieras escuchar, clásica, comercial, superpop, sea lo que sea, dímelo. Haré lo imposible por conseguir que escuches todo lo que quieras, pídemelo y lo tendrás”. Para mí era frustrante cuando en mi casa no entendían la música que escuchaba y simplemente me decían que aquello era una mierda. Quiero que él sea completamente libre en ese sentido y me muestro totalmente abierto hacia cualquier música que quiera escuchar.

En su Instagram la comida tiene un papel importante. Y en uno de los vídeos de su página web hace referencia a top chef. Cuando veo ese programa siempre tengo el mismo problema, necesito parar, ir al supermercado, comprar y cocinar algo.
¿En serio? Te entiendo (risas). A mí me encanta cocinar. Cuando nos reunimos amigos en casa organizamos auténticos campeonatos de cocina, en ocasiones casi cocina más gente de la que come. Mi pasión por la cocina nace hace unos diez años y en el festival YEAH, que organizamos en el sur de Francia, me he puesto en contacto con chefs para que participen. Por cierto, un artista en la cocina, Seth Troxler, muy bueno.

¿Sabes? Es divertido porque las cosas empiezan a conectar de nuevo. Hace cien años diferentes formas artísticas estaban conectadas. Por ejemplo los pintores trabajaban con cantantes en cabarets, organizando escenarios. Pero esto paró durante un tiempo y los artistas se encerraron en su propio mundo. Pero actualmente esto está cambiando otra vez y la comida en Francia es un claro ejemplo de ello. El veintiuno de junio haremos una performance en un restaurante de París con un chef con dos estrellas Michelin, un artista urbano que dibuja murales y yo como dj. 

¿Tienen algo en común la gastronomía y la música?
El placer.

¿Son dos modos de explicar al cuerpo algo que no es físico, de trasladar sentimientos desde lo material?
En ambos casos dejas recuerdos imborrables a la gente, sólo recuerdos. Un plato, una sesión de un dj, no son películas que puedes comprar un dvd y revisitar, sólo se pueden disfrutar en el momento y luego quedan grabados como recuerdos. Es cierto que puedes escuchar una sesión pero no será nunca lo mismo que ese momento en el que estás en el club y la música fluye. Y los recuerdos son algo de lo que hablas muchos años después. En ese sentido para mí música y cocina son muy similares, te pueden conducir a un éxtasis que hace que mucho tiempo después todavía se te ponga la piel de gallina

Hablando de DVD's. Su actuación en la sala Pleyel dio lugar al DVD It's just muzik. ¿Qué había tan importante en ese show para llevarle a tomar la decisión de inmortalizarlo?
Tocar en Pleyel es especial, en Francia es un lugar mítico. Por eso, llevar el techno a la sala más importante de la música clásica francesa fue muy emocionante. Fui el primero y quizá el único. El show fue increíble, pero el hecho importante no es haber actuado allí. Lo increíble fue que yo llevaba muchos años buscando, quería hacer algo con mi directo, pero durante mucho tiempo no supe qué era, aunque lo seguí intentando. Y esa noche en Pleyel lo conseguí. Aquella noche hice lo que había estado buscando durante más de doce años. Para mí aquella noche representa el clímax de mis actuaciones en vivo. Tocamos de un modo increíble, nos sentimos completamente libres, nos abandonamos... Sentí cosas que no había sentido nunca. Lloré. Fue una locura. Por eso supe, y volvemos a lo que me preguntabas al principio, que ese momento quería dejarlo como legado. No me importaba si se vende o no, puse todo el dinero y lo hice porque quise dejar esa noche a mi hijo. Algún día se lo daré y le diré que lo guarde, que quizá no pueda entender todo lo que significó para mí, pero que me costó años de trabajo llegar a ese momento. Quiero que esto sea lo que conserve de su padre.

Para terminar, ¿qué pasa en la vida de Laurent Garnier cuando no hay música?
Cocino. Cocino mucho y como con mis amigos (risas). Siempre he conocido gente interesante en todas partes. Debes encontrarlos, despertarles y decirles “venga, vamos a hacer algo”. Eso es lo que hago, encontrar gente y hacer cosas juntos.


Más información:

Web Oficial: Laurent Garnier

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