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Clark

Clark

Publicada el 02 Diciembre 2014 por Bruno Garca - foto de Alma Haser
Es todo un honor –no exento de cagalera nerviosa- el poder sentarse un rato a charlar con una de tus mayores influencias musicales de los últimos años. Esta vez me refiero al británico Chris Clark. Este hijo pródigo de la todopoderosa discográfica Warp, artífice de joyas como Empty The Bones Of You (2003), el osado Body Riddle (2006), su atrevimiento más techno hasta la fecha Turning Dragon (2008) o el mágico Totems Flare (2009) nos vino a visitar por partida doble hace pocos días –Madrid y Barcelona- con la siempre fantástica excusa de presentarnos en directo su novísimo largo Clark. Aprovechamos los minutos posteriores a la prueba de sonido en uno de sus bolos, el que hiciera dentro de la programación del festival MIRA, para compartir café y un rato cargado de cosas interesantes. Como suele pasar en contadas ocasiones, la charla con este alquimista de la electrónica del siglo XXI se volvió tan amena que el guión con las preguntas acabó tirado en el suelo.
Tienes cara de cansado pero a la vez te noto muy risueño ¿es así normalmente tu humor horas previas a una actuación?
Hoy creo que me he levantado con el pie correcto, me encuentro bastante bien. Como acabas de comprobar la prueba de sonido ha sido rápida y estoy feliz de cómo ha ido. No siempre es así, otras veces te puedes tirar casi una hora ajustando cosas. Tengo buenas sensaciones respecto a esta noche, es además muy excitante enfrentarse siempre a una ciudad y un público distinto. Todavía más teniendo en cuenta que estaré presentando las nuevas canciones que acaban de salir hace días. Me encanta la idea de cerrar un álbum de estudio y luego encarar el reto del directo. Todo bolo no está exento de riesgos, asumo eso, si fuesen siempre perfectos no serían tan interesantes para mí. Ver las reacciones sobre el terreno, las caras de toda esa gente que se agolpa delante a pocos metros… eso no tiene precio. Repito, sobre todo cuando se trata de un material recién estrenado. Este cara-cara con la gente no tiene parangón, es algo que no lo puedes percibir por… yo que sé, otras vías como internet o leyendo crónicas en revistas. Es importante tener muy claro a quienes te enfrentas, entonces procurar crear una especie de conexión. Al fin y al cabo todos somos personas. A veces observo gente reír, otras llorar, es fascinante percibir eso. Ahora es el principio de la gira, cuando lleve sobre mis espaldas más de 70 conciertos y haya concluido el tour de presentación, no te quepa la menor duda que pensaré un poco diferente, no por el público, este es siempre soberano, sino porque fiel a mi carácter estaré ya aburrido de interpretar los mismos temas.

¿Eres entonces de esos artistas que ignoran lo que se va contando sobre uno en prensa?
Puedo ojear algo, para hacerme una idea en todo caso, pero tampoco me mato por ello. Últimamente presto más atención a las reacciones que van surgiendo en redes sociales como Facebook. Confieso que incluso soy yo mismo la mayor parte de las veces quien está detrás de ellas interactuando. Pero esta interacción ni se le acerca a la de estar en una sala tocando con el volumen de tu música bien fuerte. Mis canciones están diseñadas para sonar alto, que te invadan de fuera hacia adentro y que luego consigan de un modo u otro ser juzgadas con gestos, bailes, reacciones positivas o adversas… Entiendo que estamos sobresaturados de noticias e información muy vaga por todos lados, se está evaporando el trato humano, prefiero estar aquí ahora mismo sentado contigo estableciendo una especie de empatía que siendo entrevistado a kilómetros de distancia por skype, teléfono, etc.

He leído hace unos días que en un hotel, en las horas previas a tocar, te pusiste “tan nervioso” que te pudieron ver desnudo deambulando por los pasillos ¿leyenda urbana o verdad?
(Risas) Mmmm no sé, no sé, no sé si dejarte con las ganas de saberlo… Bueno, no soy tan malo, ya te digo yo que es cierto. Si dices que leíste esto hace pocos días posiblemente se tratase del live set que hice en Milán. Mira, te confieso una cosa, me encanta estar desnudo cuando estoy sólo, en mi casa esto es de lo más normal. Me siento especialmente cómodo cuando me pongo a hacer música, como mi madre me trajo al mundo mejor que con cuatro incómodos trapos encima.

Tratemos un poco sobre tu LP Clark ¿Lo has llamado así porque es el disco que mejor te define, la culminación de toda tu trayectoria?
No lo diría de ese modo, no tan tajante al menos. Si es verdad que a la hora de sentarme a componer Clark tenía la sensación de que había llegado a un momento culminante donde se remataban muchos años relacionándome con diversos sonidos electrónicos. Quiero decir, este nuevo disco tenía que ser una declaración energética y firme de lo que ya he venido demostrando en mis anteriores trabajos. Me vinieron a la cabeza muchos títulos, pero ninguno funcionaba ni transmitía lo que este. Certero y escueto. Fue terminando de componer There's A Distance In You cuando tenía super claro que tenía que llevar mi nombre artístico por bandera. Esta vez no era el momento para llamarlo de cualquier manera, con una frase que sonase simplemente bien o fuese llamativa, que va, no era el momento para eso. Ya sea de una canción o de un disco entero el nombre con el que bautizar las cosas, eso es algo sumamente importante para mí. Esta vez, por fin, toda mi música se consensaba en una única palabra: Clark.

¿Eres capaz de escribir cinco temas en un solo día, en una semana hasta veinte…?
No sé realmente que decirte, la verdad es que trabajo a la velocidad del rayo, muy rápido. No es que me guste colgarme medallitas, pero solía pensar que era algo de lo que sentirse muy orgulloso. A día hoy ya no soy tan compulsivo, he asentado mi manera de trabajar, me he auto-impuesto una disciplina. De igual modo opino que es muy importante tener claro como pretendes desarrollar los diez temas que componen un LP. Cualquiera, bueno casi cualquiera si se lo propone puede montar un álbum agrupando un puñado de canciones que le han salido chulas… pero créeme, es muy complicado ajustar uno coherente y encima acertar. Esta vez me ha llevado cuatro meses acabarlo, recuerda que mi primer disco se hizo en dos semanas… Si eres un loco del estudio de grabación y encima dominas las máquinas puedes lograr parir en tiempo record hasta quinientas canciones, entre ellas más de un temazo, pero luego al reunirlas igual te queda más una recopilación que una historia encadenada con cierta coherencia.

Imagino que dejaste de nuevo la papelera de reciclaje a tope, ¿desecharás para siempre todos esos temas o les buscarás salidas en EP’s o mixes exclusivos como el que has hecho ahora para Mixmag?
Ainsss, elimino tantos temas siempre… Pero tantos que ni te lo puedes imaginar. Está bien que un músico sea impulsivo pero luego es de sabios reflexionar y ser escrupuloso con lo que se tiene delante. Igual una composición no funciona en todo su minutaje pero sin embargo tiene una parte o partes que si y a las que les vendría bien darle una vueltecilla. Tengo bastante obsesión en este sentido y acostumbro a editar, cortar bastante. Me quedo únicamente con lo que se que le sacaré partido tarde o temprano. Una mente creativa que encima tiene buen uso de los sintes, cacharros o software tiende a excederse siempre, es bueno coger al toro por los cuernos como yo he hecho esta vez y controlar más eso. Tengo hasta cinco temas nuevos muy notables que no han ido en Clark y que por supuesto les iré dando salida. Una manera muy honorable es sacarlos a la luz en mixes exclusivos con mucha relevancia como el que acabas de mencionar. Ojo, no me considero un DJ, de hecho nunca he ejercido como tal. Por lo contrario sí que estoy acostumbrado a montar sesiones para la radio.

¿Cuántos de los cortes que van en Clark han sido pegándote un vacile con los modulares y cuántos intencionados desde la primera nota?
Creo que todos han sido enredando y siendo un revoltoso en el estudio, totalmente en pelotas y con tazones de café por todos lados (risas). Siento tirarte la cabaña abajo pero debo confesar que en este nuevo trabajo está todo prácticamente hecho con el ordenador. He intentado ser práctico y pensando sobre todo en la hora de tocar en directo. Llevo ya tiempo rebanándome los sesos con el siempre tortuoso dilema de cargar con máquinas. En 2012 me pasé el año entero trasteando con los modulares. No me di apenas descanso, amontoné cientos de canciones, está claro que me saturé y como te dije hace muy poco esta vez quería organizarme de otro modo más práctico. Hoy en día hay 'softwares' tan buenos y apañaos que se puede trabajar muy bien con ellos. Es cierto que no te divierten o dan la respuesta inmediata que un montón de clavijas, 'knobs', el enzarzarte con las señales, las ondas, con la síntesis por modulación de frecuencias puedes llegar a sacar sonidos improvisando que a posteriori resultan de lo más curiosos… La computadora es más sosa en este sentido, tanto que te puedes llegar a frustrar. Sea como sea, esta vez puse todo esto en una balanza y me obligué a usar software como jamás hice antes, por supuesto sin perder un ápice de mi personalidad.

Algo que me sedujo siempre bastante tu música son el contraste de melodías épicas junto a sonidos rudos y perversos…
Esa percepción que tienes, la cual me consta es notoria para el resto de mortales, yo el primero desde que arranqué mi carrera como músico, está especialmente provocada por mi perfil “tripolar” que oscila entre lo intuitivo, lo ingenioso y finalmente la mera tarea como compositor. Normalmente tengo una idea revoloteando por mi cabeza la cual quiero asentar y ejecutar. Mi definición para la música sería algo cercano a eso: “ideas que rondan por tu mente y que necesitan salir fuera”. Escribir no es lo mío, me parece fastidioso y a la vez que pierdes frescura puede ser que termines llevándote sorpresas con respecto a lo que tenías en mente. Prefiero arrancar directamente con el BPM que tengo pensado, sobre él empiezo a generar sonidos, uno, luego otro, y otro más, a veces sobrepaso los cincuenta, pero al final a la hora de la verdad terminan quedándose tan solo cinco o seis… ah, y si es posible una buena melodía.

¿Recuerdas nítidamente ese día en el que Warp Records te pidió firmar el 1er contrato con ellos?
Si te soy honesto no lo recuerdo demasiado bien. No tan bien como para considerarlo “un recuerdo nítido”. Por supuesto que guardo en la memoria que me sentí inmensamente feliz, un momento de felicidad como la copa de un pino, pero no mucho más. Te puedo decir que previo a eso les mandé varias demos, concretamente en cintas de cassette. Me comentaron que editarían un track para una recopilación, un paso lógico previo al álbum. Me excité tanto que mi primer LP Clarence Park (2001) lo compuse luego en tan solo dos semanas.

Acompañado de un “¡ah, esos clásicos!” twiteaste hace unos días el Home Entertainment de Carl Craig.
¡Ah, sí que es verdad! ¡Lo hice! ese maravilloso corte del álbum Landcruising… Esta canción me recuerda tanto ese sonido americano entre techno y electro que tanto admiro, para colmo y a pesar de haber sido editado en 1995, sigue siendo un tema que me resulta muy futurista. Los sintes seducen una barbaridad. Muchas de las composiciones de Carl Craig son brillantes, tienen una manera muy inteligente de progresar las estructuras. Este tío trabaja como un arquitecto, es capaz de construirte poco a poco, con muy buenos cimientos, algo verdaderamente grande.

Otro grande al que sé has conocido muy bien y que tristemente nos ha dejado este año: Mark Well de LFO.
Se me hiela la sangre de pensar que estuve tocando junto a él dos meses antes de su fallecimiento. Si te soy sincero debo decir que ese mismo día su aspecto no parecía demasiado saludable, es muy triste, tremendamente triste para mí que compartí incluso gira con él. Era un tipo tan humilde, modesto… a la vez tan ingenioso tocando, improvisando, componiendo, si en el cielo suena techno de Mark debe ser la banda sonora ahora mismo. Me encantaba esa combinación suya. Un choque emocional del que no queda otra que sobreponerse y seguir adelante.

Seis años ya viviendo en Berlín, ¿Qué te sigue aportando la ciudad?
Me siento muy contento allí, la ciudad es impresionante. Me atrae lo gigantesca que es y la facultad que ha tenido de absorber todo tipo de influencias, la considero un crisol de culturas. La gente posee una mentalidad muy abierta, supongo que la sociedad berlinesa es muy cívica, es de agradecer, especialmente cuando uno no es precisamente local, ni siquiera alemán. Toda esta percepción que tengo debe tener mucho que ver con los problemas tan gordos que tuvo la nación en el siglo pasado. Berlín me parece también una ciudad menos peligrosa que por ejemplo Londres. Quede claro que amo Londres, pero en muchas ocasiones es demasiado agresiva. Berlín: mucho frío en la calle, pero mucha calidez por dentro, en las personas y en el trato.

Hace nada se ha conmemorado el 25º aniversario de la Caída del Muro…
Pienso que fue una alegría inmensa que eso finalmente ocurriese. Que los gobiernos alemanes por fin se diesen cuenta y aceptaran el error derribando un muro sinónimo de vergüenza, una idea estúpida, aunque tarde pero fue un acierto.

No me puedo creer que tu 1er festival fue un Tribal Gathering, ¡a los 13 años! y encima viendo a Kraftwerk.
(Risas) Bueno lo que sucedió exactamente es que lo escuché todo en la radio junto a mis padres. Con razón tu cara de extrañeza pues a esa edad aún era muy joven para irme de festivales. Si mi cabeza no me traiciona creo que la primera vez que asistí a uno fue precisamente un Tribal Gathering, allá por el año 1995, tenía mucho interés en ver a The Prodigy.

Chris, si te confiesas como yo un adicto a la cafeína… ¿cuál es el mejor momento para degustar un buen café?
Probablemente sí que lo sea jajaja El mejor momento para disfrutar de un buen café puede ser por ejemplo a la hora del té, pero justo antes de beberte éste. No te puedes ni imaginar como algunas tardes llego a ponerme, hasta arriba tengo la casa de tazas de té y café… De hecho acabas de comprobar hace quince minutos como lo primero que he hecho antes de arrancar la charla contigo es prepararme uno muy cargado.

¿Cuál podría llegar a ser la peor pesadilla de un músico con más de 13 años de carrera?
Uf, una pregunta bastante complicada, te podría hacer una lista de pesadillas. Me pongo a pensar y podrían ser tantas... Así, a voleo, por ejemplo que estando sobre el escenario tocando el equipo empezara a arder, luego las llamas me alcanzaran y yo también empezase a chamuscarme, para hacerlo más trágico que no se me ocurra otra idea mejor que salir corriendo y saltar al público envuelto en llamas, todos los espectadores ardiendo… y como punto y final a esta cadena de desgracias, el edificio cediera y se colapsara. Ahí tienes tu pesadilla (risas).


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Web Oficial: Clark

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