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The Toxic Avenger

The Toxic Avenger

Publicada el 25 Octubre 2013 por Javi López
En algún lugar entre Vitalic, los Daft Punk de los 90 y el synth-pop de los 80 se encuentra el universo de Simon Delacroix, un parisino que continúa su escala imparable en el indie-dance con la entrega de su segundo álbum: Romance & Cigarettes. Después de un notable primer álbum (Angst) y una retahíla de remixes a artistas de relumbrón (de Ladytron a Kings Of Leon), Delacroix sigue en busca de un sonido maximalista, repleto de referencias reconocibles (el french touch, el electro-rock, los sintes de serrucho) y que conecta bien con las audiencias ávidas de bombo y azúcar.
Tocas muchos palos en Romance & Cigarettes
Sí, era el objetivo, quería que el disco fuese una síntesis de toda mis influencias: electro, disco, pop... Ha sido un proceso laborioso, he estado trabajando un año y medio en este álbum. La producción la he hecho junto a mi amigo Olivier, de Dax Riders, en su estudio de París. Hemos utilizado un montón de sintes analógicos, que era algo que también tenía muchas ganas de hacer.

Angst, tu primer disco, fue un ejercicio más orientado a la pista de baile, pero en esta entrega abrazas formas más propias del pop.
Sí, sin duda, es un trabajo más inspirado en la música de los 80. Hay cortes en los que sigo ofreciendo mi faceta de club, pero hay una gran huella del pop y la música de baile de los 80, no sólo en términos sónicos, sino también en la estética y la estructura de muchos tracks, así como en el uso de las cuerdas y patrones rítmicos. Hay un hecho clave para mí también, este disco está muy inspirado en una película francesa llamada Le Prix Du Danger, y hay muchos guiños a su iconografía. Probablemente conocerás el remake americano: Running Man (Perseguido, protagonizada por Arnold Schwarzenegger) ¡Era muy malo!

¿Qué te llevó a querer explorer el universo del pop de los 80?
Recuerdo muy bien el momento en el que decidí inyectar ese espíritu 80's en mi música, fue cuando escuché Paradís de Alain Chamfort. Contiene muchos de los elementos que me cautivan actualmente: una atmósfera misteriosa, un ritmo pegadizo, sonidos sintéticos… Si escuchas el tema encontrarás muchos links con el sonido de Roman & Cigarettes.

Háblame de tus raíces en la música.
Empecé escuchando mucho pop inglés: The Smiths, The Cure, The Divine Comedy, Pulp… Pero mi vida dio un giro cuando descubrí la electrónica. La puerta de entrada a ese mundo fue el Crispy Bacon de Laurent Garnier, aunque mucho antes mi padre me ponía los discos de Kraftwerk y Jean Michel Jarre en casa.

Es innegable que el french touch está en tu adn. ¿Qué recuerdas de la explosión del género a finales de los 90?
¡Qué grandes años! Por supuesto que el french touch es parte importante en mi educación musical. De joven era súper fan de los Dax Riders y ahora es divertido comprobar que mi último disco lo he hecho junto a uno de sus componentes. Dax Riders fueron todo un fenómenos en Francia, te ponían su filtered house a todas horas. Sus hits me marcaron muchísimo.

Naciste parejo a la explosión de Ed Banger y Justice. ¿Consideras que te han ayudado a construir tu identidad como productor?
No realmente… A ver, comenzamos a hacer una música muy parecía casi al mismo tiempo, pero jamás he intentado seguir su estela o replicar su sonido, hubiera sido un gran error. Eso sí, respeto mucho su trabajo, han conseguido ofrecer un sonido rock y sexy a la vez a grandes audiencias.

Quizá estás más cercano al universo de Pascal Arbez, muchos de los riffs y líneas de sintetizador de este álbum me han recordado a él.
Vitalic es una de mis influencias declaradas. La primera vez que escuché su música, hará como diez años, pensé: 'Ostras, así que la electrónica puede sonar oscura pero bailable a la vez'. El primer Vitalic, el que me marcó de joven, era un cruce entre Anne Clak y los Daft Punk del Homework. Y eso fue algo totalmente rompedor entonces.

Tu música está llena de diferentes tempos, sonidos y texturas, de hecho "Romance & Cigarettes" es un álbum lleno de contrastes y bien acompasado. Supongo que esa libertad creativa es genial para ti como músico y de cara a tu audiencia es un plus, porque demuestra que no buscas un sonido acomodaticio…
Sí, es así desde hace tiempo. De hecho fue una de las principales razones por las que dejé de tocar con bandas hace 15 años. Quería hacer la música por mi mismo y con total libertad. Si mañana quisiera hacer black metal con mi laptop podría hacerlo, no hay nada que me lo impida. Me siento cómodo actuando con esta mentalidad, y me gusta presumir de esta variedad en mi sonido.

Tu disco está lleno de colaboraciones: Play Paul, José Reis Fontao, Disiz, Lexicon… ¿No te gusta la soledad en el estudio?
Siempre me gusta trazar puentes con otros artistas. Con Paul llevaba tiempo queriendo trabajar porque tiene una voz espectacular. ¡Además es un cachondo! Disiz es un rapero muy famoso aquí en Francia y también quería echarle el anzuelo. En Angst también colaboré con otro MC, Orelsan, y es casi como una tradición contar con un hombre del hip hop en cada uno de mis discos. Por lo que respecta a José… es amigo mío y uno de los mejores cantantes de rock en Francia, así que fue una elección muy fácil. Por su parte, Lexicon son un dúo de Los Ángeles que sigo desde hace tiempo. Yo los considero como el reverso tenebroso de mi sonido… su música es algo así como un cruce entre los Strokes, Eminem y Blondie. ¡Tenían que estar también en el disco!

Me has comentado al principio de la entrevista que has trabajado con mucho material analógico… Hay sonidos sintéticos muy interesantes en el disco, sobre todo en los temas más pistemos, ¿cuáles son tus principales armas de producción?
Si te lo dijera tendría que matarte después ja, ja. No, es broma… Honestamente, si me das una Linndrum y un Juno 106 te puedo hacer un álbum. Son mis herramientas favoritas, un básico en mi estudio. Aparecen en casi cada tema del álbum. El Juno 106 también lo uso en el directo, llevo un par, además de un Waldorf, una caja de ritmos, un tal box, bajo orgánico… Y muchos visuales en blanco y negro. Como ves, es una puesta escena cercana a la de una banda de rock.

Ahora que el disco ya está en la calle ¿qué planes tienes para los próximos meses?
Girar, girar y girar. Para el próximo año tengo fechas confirmadas casi cada fin de semana así que estoy muy contento. También estoy produciendo algunos temas para mi amigo Merwan Rim con Olivier Dax, y también voy a trabajar en el álbum de Simone Elle Est Bonne. Otro de mis objetivos para más adelante es meter el pie en el mundo del cine, me atrae la idea de componer para televisión y películas, estoy intentando cerrar algo en esta dirección.


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