Entrevistas

Rone

Rone

Últimamente he tenido la oportunidad de charlar con varios artistas que se confiesan tímidos o retraídos, señores que gracias a sentarse y hacer algo creativo como es música se han soltado la melena. Suerte la nuestra. El parisino Rone –andando por su casa Erwan Castex- es uno de ellos. Un figura de ese noble arte que es zamparse libros y cómics de Ciencia Ficción, mutilar fragmentos de cine, y lo más importante, colorear su música con todo eso e influencias que van desde el intelligent-techno al hip hop subversivo. El sello Infiné y su capo Agoria no dudaron un solo segundo en creer a pies juntillas en este chaval de aspecto elocuente. Le vieron la garra suficiente como para ser una de las nuevas promesas de la escena electrónica francesa. Así ha sido, y así se lo reconocemos prensa (“Mejor Artista Francés” en 2012 por la revista Trax) y público. Sus tres largos Spanish Breakfast (2009), Tohu Bohu (2012) y Tohu Bonus (2013) nos lo dejan bien patente. Se lo crea Rone o no, lo suyo ya dejó de ser promesa, coincido con Agoria, este tipo tiene algo distinto al resto, su hueco más que honroso en la inquieta escena electrónica gala ya se lo ha ganado.

¿Cuál fue tu primer contacto con la música electrónica?
Pues la primera ocasión en la que mis oídos se centraron en escuchar sin perder detalle música electrónica fue teniendo tan sólo 8 años y gracias a una canción de Jean Michel Jarre. Me sonaba tan distinto, tan nuevo, que me entusiasmó una barbaridad. Hasta hice que mi madre me llevase a la tienda de discos para buscar ese tema que había escuchado en la radio. Con ella de la mano y después de tararearlo un par de veces al dependiente dimos con el título, se trataba del Oxigene 4. Luego, siendo ya un quinceañero me volví loco con los lanzamientos del sello Ninja Tune. Artistas que por aquel entonces también me resultaban muy interesantes, Aphex Twin, Boards of Canada en Warp, DJ Krush en Mo Wax o DJ Shadow. ..Muy excitante toda aquella época.

Sin embargo tu primer álbum -Spanish Breakfast (Infiné)- no suena apenas a nada de aquello, es mucho más “techno”…

Si claro, desde esos años de chaval hasta que lancé mi primer largo, en 2009, llovió mucho. Esa era la música que escuchaba tranquilamente en la habitación, luego empiezas a salir y descubrir de sopetón la música de club, y por supuesto el techno. Tío, imagínate, yo vivía justo en frente del Rex Club. No solía perderme, junto a mis amigos, sus mejores citas, en especial sesiones dedicadas al sonido Detroit o cualquier especial de techno. Como puedes comprobar he podido disfrutar de numerosos estilos de música electrónica a lo largo de mi vida, es de agradecer. Cada una de ellas tiene su gusanillo…

¿Sobre ese título? ¿Tanto te pone zamparte un desayuno a la española?
(Risas) Es muy raro, no sé realmente que contarte, no hay una explicación lógica para este título. Al menos que tenga que ver mucho con lo que coméis normalmente para desayunar. Tengo la costumbre de cuando escribo música en el ordenador, antes de perder nada por ejemplo, guardo cada tema poniéndole el primer nombre que se me viene a la cabeza. Ese fue el caso. España me encanta. Se come de maravilla, la gente es estupenda y a la vez los que acuden a escucharte son muy exigentes. Tienes que tener muy en cuenta lo que vas a poner. De hecho mira, ahora que lo pienso, recuerdo que este título surgió después de un viaje de compras por Barcelona. En esos días cada mañana me levantaba en medio de una fiesta con los amigos. Por lo tanto esos buenos ratos a la hora normal del desayuno, no la comida, debió ser lo que claramente me inspiró. Gracias por hacerme recordar esto.

¿Qué tal tu última visita al Piknic Electronik “versión barcelonesa”?
Francamente, estuvo muy bien. Ya había estado en Barcelona tocando durante una edición de Sónar y en el Loft de la sala Razzmatazz. Estaba deseando regresar y sobretodo tocar al aire libre. Como tal se presentaba esta nueva ocasión. Al ser Barcelona tenía claro que me hartaría de sol, sin embargo me tocó una jornada de domingo lluviosa. Lo curioso es que a la gente la lluvia le importaba tres pepinos y bailaba, bailaba… Fue como algo mágico cuando a mitad de mi set y sonando el tema So so so, la lluvia se paró, y de repente salió un sol radiante. Increíble y maravilloso, mejor escenografía imposible. Esta canción y aquella situación eran ideales para hacer del momento algo inolvidable.

Dinos algo de tus primeros pinitos en la industria del cine.
Estuve en la escuela de cine como unos cinco años. Cuando acabé de cursar estos estudios hice la producción de algún pequeño film. Antes incluso ejercí de editor, o como asistente del director. Fueron también unos buenos años inmersos casi en cuerpo y alma a la cinematografía. Decidí parar de ir por ese camino cuando la música se empezaba a tragar como si nada mis jornadas por completo, de un modo natural, casi todo el tiempo de mi día a día. De hecho nunca dejé de producir música, eso sí, no lo tomaba como algo serio, algo que yo pensase que acabaría explotando, la hacía para mi satisfacción personal y de un modo muy intimista. Lo que si tenía claro en mi vida es que mi futuro y mi trabajo debía depender si o si de alguna rama artística, algo donde pudiese expresar lo que llevo dentro.

¿Tu primer bebé, es decir, tu primera producción musical?
Mi primer tema fue una composición llena de recortes de películas precisamente. No se puede tratar como una canción original, sino más bien como un edit. Mezclé esos recortes con música hecha por mí y unos cuantos samples más. Poco a poco me fui metiendo más en el mundillo de los secuenciadores, las ventajas de trabajar con ordenador… Por ejemplo, recuerdo que, como muchos, me inicié con programas como Fruity Loops. Luego uno sigue evolucionando hasta que incluso pasa a comprarse y controlar máquinas analógicas, etc.

Le damos gracias al sello Infiné ¿verdad?
Les estoy muy agradecido. Desde el minuto uno se mostraron muy claros conmigo y de inmediato me hicieron confiar en ellos y en mis producciones. A ver, como me explico… Te lo creas o no yo soy un tipo muy tímido, hasta te puedo decir que en muchas cosas acomplejado, no soy nada fuerte ni seguro. Sentir como me sentí con Infiné, arropado como nunca antes, me hizo espabilar mucho a la hora de ver mi música como algo valioso y con posibilidades. Mis primeros singles como Bora o Flesh también me inyectaron mucha confianza. Mi primer set en directo fue en ¡imagínatelo!... ¡el Rex Club! Me puse bastante nervioso todo hay que decirlo, uno ha estado yendo durante incontables años a ese sitio, y ahora de buenas a primeras eres tu el centro de la atención en una de las noches. Agoria me dijo un día de repente “prepárate que tocarás dentro de dos semanas en el Rex”. Solté un ¡pero qué dices! que hasta me asusté. El número máximo de público que había tenido en frente y me había escuchado tocar eran dos personas (risas). La expresión correcta en ese instante era la de “estar totalmente acojonado”. Una vez sucedió, todo fue bien, y me sentí muy agradecido hacia todos lo que me habían dado esa oportunidad.

¿Qué tal con el jefe e imagino amigo Agoria?
Guardo una excelente amistad con él. Al principio uno guarda más las distancias ya que es el gran jefe, lo normal. Conmigo siempre fue bastante confidente y no paraba de darme consejos, no exactamente en lo musical, sí que me asesoraba sobre todo lo que envuelve el negocio. Me vería muy novato, con cero ideas, y sin pensárselo un instante me puso al tanto de cómo toda la industria musical funcionaba y en qué cosas concretas debía tener más cuidado. Actualmente nos hemos hecho, como decía, muy buenos amigos, nos contamos tonterías, nos vamos de festival, es un honor y todo un placer. Respeto muchísimo su música, ya la escuchaba mucho antes de fichar por el sello y conocerle en persona. Recuerdo con cariño ese tema titulado La 11ème Marche, es de 2001 si no recuerdo mal. Desde entonces no perdí de vista toda su evolución.

Háblanos de Tohu Bohu (2012), mejor aún, del reeditado Tohu Bohu ahora en 2013 bautizado como Tohu Bonus.
Me propusieron hacer esta reedición de Tohu Bohu bastante tiempo después de haber salido al mercado. Fue una excelente noticia ya que todos considerábamos que el disco no tuvo la distribución que se merecía, apenas salió de Francia. Pensamos que hacerlo de nuevo con algún aliciente nuevo le daría más salida a nivel internacional. Así ha sucedido y Tohu Bonus ha podido comprarse en tiendas de discos de por ejemplo Japón, Reino Unido o los Estados Unidos. El por qué no se sacó de nuevo el original igual, pues por una razón muy sencilla: cuando se publicó en 2012 aquellos temas ya tenían su tiempo, pues imagínate ahora al año y pico después, yo ya tenía en mente y estaba trabajando en otras producciones. Les dije que sí pero con esa condición, sacarlo con material nuevo. Por eso el álbum de este año consta de 2 CD’s en vez de uno. Fácil de entender lo de “Bonus” ¿verdad?

Me explicas esto otro por favor ¿cómo puede ser que el caos te ayuda a componer electrónica? Cuando ésta se basa en patrones, tempos, etc. He leído esto en varias ocasiones.
Es precisamente por eso mismo, más bien, por llevarle la contraria a eso mismo. La música electrónica se basa en patrones matemáticos y yo me veo en la necesidad de putearlos un poco metiendo mi anarquía personal. Al principio mi manera de enfrentarme a una nueva canción era súper organizada, con el tiempo me di cuenta que era mucho más interesante poner sobre el tapete algo de desgobierno, en especial cuando trasteaba con aparatos analógicos. A veces te sientas delante de ellos, los enciendes y no sabes que hacer, sin embargo te pones a tocar y salen cosas la mar de interesantes de una manera improvisada y accidental. Esto me sucede curiosamente cuando me acabo de levantar, después de estar muy cómodo. Adormilado y aún traspuesto, sin haberme sacudido aún las legañas del todo me pongo manos a la obra y me dejo llevar. Busco sonar instintivo en vez de reflexivo. En cuanto a la inspiración, de todo hay en el bote. Desde la que me puede provocar un amigo, las noticias de actualidad, una película recién vista, un libro… El problema de muchos artistas es que se bloquean cuando la buscan, la fuerzan tanto que no les viene nada. No es mi caso. 

Let’sGo feat High Priest, me encanta la nueva versión y el vídeo clip no digamos. 
Este tema en concreto iba al principio a pelo, sólo instrumental. Así se editó justo a la mitad del álbum Tohu Bohu. Siempre he sido un fan del hip hop, en concreto de esta banda que es Antipop Consortium. Tuve la oportunidad de conocer a High Priest vía email gracias a Alexandre Cazac, le pasé el track y le pedí a ver si se atrevía a cantar algunos versos sobre él. A los pocos días me pasó una versión con su vocal grabado encima. Funcionaba a las mil maravillas. Un pequeño sueño mío hecho realidad. En cuanto al vídeo clip este fue dirigido por mi gran amigo Julien Carot. Un artista con mayúsculas que siempre ha estado muy vinculado a todo lo que he hecho. Más aún cuando es familia, Julien es el novio de mi hermana. Un día estábamos sentados hablando de hacer un clip con gente volando sin gravedad, perdida en el espacio, ese tipo de chorradas… Al final salió, y aunque parezca lo contrario no fue muy costoso realizarlo.

Otro compañero “con mucho arte” es Vladimir Mavounia-Kouka ¿verdad?
Y tanto, él es un muy buen amigo desde hace mucho tiempo. Nos conocemos desde que éramos niños e íbamos al colegio juntos. Mientras yo hacía música él solía ponerse a dibujar cosas. Ya lo puedo considerar mi socio, ya que sus ilustraciones acompañan la gran mayoría de mis trabajos: Parade, Bye Bye Macadam, Let’s Go, Tohu Bohu, Tohu Bonus… Y al contrario, cuando él hace alguna película animada me pide siempre que le componga la banda sonora. Una simbiosis total.

¿Te gusta la ciencia-ficción verdad?
Sí que me gusta muchísimo. Me encantan las películas de este género, leer libros o por supuesto comics. Tenía una habitación llena de ellos, me absorbían de que manera. Existe un libro que me fascina que se llama La Zone du Dehors y pertenece a Alain Damasio. Él es un escritor francés de novelas de Sci-fi, su literatura me ha abierto completamente la mente. He llegado a hacerme buen amigo suyo, ¡si, también! salimos de copas…  hasta he grabado su voz en el tema Bora. En cuanto al cine te volvería loco, me atraen desde cosas de directores como Stanley Kubrick a Jean-Luc Godard. Unas más vanguardistas, otras menos, distintas escenas pero todas interesantes para mí.

¿Es verdad que en Berlín te sientes más relajado que en ningún otro sitio?
Es cierto, es cierto. Nada que ver cómo me encuentro allí comparado con ciudades como París o Londres. Paris es mi ciudad, la amo con locura, pero es cierto también que muchas veces la odio. La mayor parte del tiempo siento las dos cosas a la vez. Me estresa demasiado, los gastos, sea lo que sea, siempre se disparan… Al igual que no escondo mi preferencia por la ciudad alemana igualmente te diría Barcelona, Montreal o Nueva York, el caso es que en Berlín sí que soy capaz de encontrar sin mucho esfuerzo rincones donde encontrarme tranquilo al cien por cien. Desconecto como si pulsase el botón de off. Es tan grande la ciudad… tiene tantas posibilidades.

¿El secreto del éxito según tu del club berlinés Berghain? ¿Has actuado en él ya?
La primera cosa que lo hace especial es el propio edificio. Un enclave en la mitad de la nada con una construcción enorme muy particular. Posee un equipo de sonido espectacular, los line-ups que se programan están muy bien pensados. A la vez que radicales y distintos, eso es cierto, pero siempre exigentes. Perfectos para todos aquellos que como yo, cuando entran, rápidamente se ven inundados por una sensación brutal de libertad. No he tocado aún en la sala principal, sí que lo he hecho en el Panorama Bar situado arriba… donde curiosamente el dueño del club me vio tocar y me dijo, la próxima vez que te vea, que sea tocando en la grande. Espero que así suceda.

En 2012 te otorgaron desde la conocidísima revista Trax el premio al Mejor Artista Francés…
Fue algo magnifico para mi, te lo puedes imaginar. A la vez me resultó chocante y no fácil de asumir, me estaban dando un premio como mejor productor, cuando yo personalmente pensaba que era uno más, del montón. Vale que soy un tipo enamorado de lo que hace, de sus sintetizadores, de sus tardes enteras en el estudio… Pero me pareció demasiado un premio como ese. Al principio me asombró, luego a la vez que se materializaba, vi que no se trataba de una coña y me hizo muy feliz. Me dio muchas energías para continuar con todo esto. Porque si te soy sincero, alguna vez he estado a punto de tirar la toalla. Está genial que te reconozcan abiertamente que a lo mejor no soy tan malo en esto de la música (risas).



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