Entrevistas

Petar Dundov

Petar Dundov

Siempre que me meto a transcribir una entrevista pongo de fondo música del artista que me ocupa. En este caso concreto ha sido un enorme placer hacerlo oyendo Sailing Off The Grid, el nuevo álbum de Petar Dundov. Como se nota que se nutre de los grandes clásicos, los moderniza y hace suyos. Que de niño empezase con solfeo para poco a poco hacerse más amigo de las máquinas gracias a su licenciatura en Zagreb en ingeniería eléctrica e informática. Desde que lo descubrí en Escapements (Music Man, 2008) hasta nuestros días, su manera de fundir techno con melodías crecientes me ha fascinado. El croata, que sin embargo ya comenzase a trastear con techno desde principio de los 90 –con seudónimos como Parallax, Solar Sailor o Unreal- sigue pasando por uno de los momentos más lúcidos y fructíferos de toda su carrera. El amigo ha pisado firme siempre, incluso cuando se ha asociado con artistas como Pascal FEOS o Steve Rachmad. Sin tropezones. Todo producto de una cabeza muy bien amueblada que nos quiere explicar con una discografía el lado más humano y emocional del techno. Petar Dundov, ambición y talento no tan sólo al servicio de la pista de baile.

¿Qué tal se ha portado contigo este verano?
Maravillosamente. Hasta hoy mismo he estado la mar de ocupado, casi sin tiempo para respirar yendo de un sitio para otro. Literalmente he ido de arriba abajo, de este a oeste, principalmente por toda Europa. Me las he apañado para estar de gira tocando en lugares como Ibiza, Croacia, Francia, Alemania, Holanda, Hungría… Incluso me permití el lujo de gozar de unas pequeñas vacaciones junto a mi familia.

¿Estás contento con esto de que Croacia se consolide como uno de los principales destinos veraniegos europeos para ir a disfrutar del techno?
Así es, lo estoy. Ya ha pasado un tiempo desde que introdujimos aquí varios promotores venidos de toda Europa. Vinieron, les gustó, y desde entonces empezaron a hacer fiestas, sobretodo festivales, qué puedo pensar al respecto, pues que me siento muy contento. Son cada vez más los festivales que se montan aquí, si me pones en un brete y me obligas a elegir uno te diría el Dimensions. El por qué, muy claro, por la selección de artistas que coincide plenamente con mis gustos, para más inri la localización es fenomenal.

Tengo muy claro que la escena techno croata lleva dando guerra muchísimos años, no ha sido tan solo el boom de estos últimos años ¿cierto?
Hemos presumido y gozado de una escena de baile estupenda desde comienzos de los años 90. Desde entonces y durante los años siguientes casi cualquier DJ de relevancia ha pasado por aquí. En la actualidad nuestra escena ha engordado y se ha hecho global. Además de los actuales, todos aquellos artistas que no venían desde hace mucho tiempo, gente a la que no había visto hace un puñado de años, están regresando. Creo que en la escena de club croata hemos sabido elegir y mantener bien todas las influencias musicales que nos han marcado. Lo que bien se hace, buenos resultados trae.

Centrémonos un poco en ti, el Petar Dundov que un buen día decidió abrirse camino gracias a la música…
Comencé a editar discos al principio de la década de los noventa. Por aquel entonces trabajaba con varios seudónimos porque con cada uno de ellos me permitía la libertad de explorar diferentes ramas de la música electrónica. Entonces me gustaban muchas y era muy divertido interpretarlas con mi propia impronta. Según me daba. Trabajé para varios sellos de prácticamente todo el mundo… Gracias a esto, a medida que pasaba el tiempo fuí adquiriendo maneras y experiencia. Tanta que llegado a un punto me decidí por fin a producir bajo mi propio nombre, sin ningún nick de por medio. De esta manera arranqué en Music Man que es precisamente donde sigo en este mismo momento.

Escuchando detenidamente tu sonido desde el disco Escapements tengo una sensación aplastante de que tu forma de producir techno es muy genuina y excepcional… ¿Qué crees tener para desmarcarte del resto?
Vengo haciendo techno desde que cumplí los 15 años, desde entonces hasta ahora. He pasado por todas las fases, editado numerosos singles, sondeado diferentes formas de producción, una y otra vez, de algún modo he ido atravesando por distintas fases. Éstas se repetían para bien. También tengo muy claro que cada vez que me siente a hacer música he de estar centrado en sacar algo que verdaderamente me excite. En un momento dado empecé a plantearme cuál sería el siguiente paso del techno como estilo. Aparte de eso siempre he tenido en la cabeza la idea de que yo mismo debería intentar aportar mi propio granito de arena al género y qué mejor forma que hacerlo con cada nueva canción que hacía. Soy de los que construye a base de indagar y aunar elementos. Una vez que empiezas a ir sumando partes, una primera, una segunda, una tercera… y vas creando siempre relaciones entre todas ellas, fluye el proyecto, y por esa regla de tres todas se llevarán muy bien, es lo que yo llamo armonía. Así de simple pero cuidadoso, poco a poco y buscando el acierto uno puede verse rápidamente y casi sin coscarse sacando adelante una canción llena de estructuras musicales aparentemente muy complejas pero muy bellas. Me encanta sondear fragmentos y que esto suceda.

Escribí hace algún tiempo: “Petar nos sorprende con sus progresiones perfectas, techno inteligente construido ladrillo a ladrillo, 8 minutos de pura fantasía”.
Esa magia o fantasía de la que hablas surge tocando a tiempo corrido. Cuando la tengo clara, y me siento emotivo, toco la melodía de la canción de principio a fin. Por ejemplo, Oasis. Este tema está grabado en una única toma. Siempre he tenido la sensación de que la música electrónica es muy restrictiva en este sentido. Un loop o la matemática del ritmo te limitan demasiado. La mayor parte de las veces la música está tan controlada por la tecnología que uno no percibe apenas la persona que está detrás de las máquinas. Fui muy consciente de esto durante mis primeras actuaciones en directo, así que hace ya como unos 7 años que lo voy llevando a la práctica, me exijo más a mi mismo de este otro modo, con espontaneidad y emoción. Ahora aprovecho la tecnología para poder tocar un instrumento en directo mientras el secuenciador hace su labor. Me dejo llevar. Dentro de este contexto es como humano y aparatos han de funcionar. Si los tienes al alcance, ¿por qué no disponer de lo mejor de ambos mundos? Los sonidos de última generación, los efectos, todo puede ser utilizado sin volverle la cara a la naturalidad, al contacto directo del tipo de carne y hueso que se halla detrás de un teclado tocándolo.

Te has adelantado, ya que te iba a preguntar particularmente por canciones como Oasis, también Desert Island o Distant Shores.
Exactamente. En todas estas canciones se puede percibir y escuchar una progresión muy natural de todos los elementos. Los sonidos van apareciendo y desapareciendo de un modo ‘humano’ no el que ordenan las máquinas. Por esta misma razón podrás seguir muy fácilmente las estructuras melódicas, te pegas a ellas e irás apreciando que nunca se repiten con un patrón exacto. Por muy larga que sea una canción costará mucho menos zambullirte en ella.

Esta querencia queda patente de nuevo en tu nuevo álbum Sailing Off The Grid, canciones de hasta más de 10 minutos… Cuéntanos algo sobre tu nuevo trabajo.
Mi nuevo disco es una historia sobre como ver el mundo más allá del típico prisma. Un concepto que he intentado explicar en 8 composiciones y sí, tal como dices son largas, pero para mí es el camino a seguir por todo aquel que de verdad quiera profundizar en una canción. Si el que tiene los cascos puestos se lo propone, se deja llevar, éste podrá descubrir mi mensaje fácilmente y valorar mejor mi trayecto musical. De esto se trata.

Un álbum que, intuyo, ha sido sesudamente pensado para ser oído de 'pe a pa' sin interrupción. ¿Los que compren canciones sueltas vía digital…?
El que las compre de esa manera tiene una oportunidad incluso distinta. Si lo quiere puede ordenar las canciones de forma personal y luego escucharlo todo de seguido. Sugiero que siempre se escuche por primera vez todo tal cual lo he organizado yo originalmente. Me he pasado muchísimo tiempo tratando de buscarle distintos estados de humor al álbum. Es muy personal. Luego que cada uno juegue y distribuya las ocho canciones como le plazca. Según se sienta más cómodo. Hasta yo mismo me reencuentro una y otra vez según el día y por eso prefiero escuchar según que canción. Cuando termino ésta me pica el gusanillo de ir a por otra, y luego otra, y otra más… Finalmente me doy cuenta que me he escuchado el álbum con un orden distinto pero que aún así funciona maravillosamente. Entiendo que he creado un disco perfecto para escucharse en casa, en la cama, un coche, un barco, tirado en la playa con los auriculares puestos, etc.

¿La era digital ha roto tu corazón alguna vez? (en la industria musical, compra online…)
No todavía. Me gusta esa posibilidad de ir de compras sin moverme de casa, directamente desde el ordenador. Lo que si pienso que se ha perdido es la manera de filtrar lo que se va a comprar. Si hablamos de música lo normal es que te topes con miles de tracks que han salido en una misma semana. Esta es la razón por la que echo de menos algunas veces las tiendas de discos físicas, por desgracia en Zagreb es imposible conseguir aquellos discos que me interesan acercándome a una de las que sobreviven.

Empleaste 4 años de Escapements a Ideas From the Pond, y ahora tan solo ha pasado un año….
Hay un par de razones del por qué. Tras editar Escapements me vi envuelto en una gira de bolos casi interminable. Creo que gracias a la buena repercusión y sobretodo a la confianza que me dio ese primer LP, mi inspiración ha crecido exponencialmente y ahora soy capaz de traducir mis ideas en el estudio con mayor rapidez.

¿Qué recuerdos mantienes de tu trabajo junto a Pascal FEOS a finales de los 90?
Aún puedo recordar aquellas sesiones tan locas en el estudio de grabación… Las solíamos hacer en Fraknfurt. No faltaron un buen puñado de fiestas inolvidables juntos. La verdad es que vivimos grandísimos momentos.

Entre tus artistas favoritos de siempre encontramos a Depeche Mode, Jean Michel Jarre o Kraftwerk.
Estos son algunos de los más destacados, pero también han estado siempre presentes otros muchos artistas y músicos con los que crecí. Mis primeras incursiones en la música electrónica fueron descubriendo los trabajos de todos estos. Recuerdo por ejemplo que los Depeche Mode sonaban en cualquier sala de Zagreb, la primera vez que me relacioné con la música de ellos fue así, en clubes cuando yo empecé a salir de fin de semana con los amigos.

Casualmente he tenido la oportunidad de ver en directo a todos los citados durante el último año y medio. ¿Cuál de ellos crees que ha resistido mejor al paso de los años?
Pues debo mencionarte de nuevo a los Depeche Mode. De verás creo que se lo están montando muy bien. No hacen conciertos salteados sino que se meten de lleno con un nuevo tour gracias a que continúan sacando muy buen material nuevo. Pocas bandas conozco que hayan conseguido hacer algo similar.

Es una opinión muy personal, pero en tus ambientes veo aproximaciones muy claras a un clásico como Vangelis o al compositor de cine Cliff Martínez ¿Me llamarías sordo?
Para nada, creo que son grandes comparaciones. Admiro a los dos muchísimo. Me he sentido absorbido por casi toda la discografía de Vangelis y por las bandas sonoras de Cliff Martínez, en especial la que hizo para la película Solaris.

Imagina que ejerces de profesor y tienes que impartir un curso sobre la Historia del Sintetizador. ¿En cuántas lecciones lo dividirías?
Probablemente comenzaría por el origen de todo. Un acercamiento a la síntesis substractiva y modular. Desde los osciladores hasta los filtros pasando por la modulación de frecuencia. Le prestaría más atención a cómo eran esas cosas antes de que todas las marcas empezasen a ajustarlo todo del mismo modo.

¿Qué canción de la Historia de la Música te hubiese encantado haber escrito?
Me hubiese encantado componer algo como Tocata y Fuga en Re menor de Johann Sebastian Bach pero con 10 Theremins. Hubiese sonado brutal.

Sólo si te apetece responder... Según mis cuentas tendrías unos veintipocos años cuando toda la fatalidad de la cruel Guerra de los Balcanes (1991-1995) ¿Cómo viviste ese momento?
Si no te importa preferiría pasar página y saltarme esta pregunta.

Acabemos entonces mejor con un buen deseo ¿qué sería?
Una salud de hierro para todo el mundo.



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