Entrevistas

Axel Boman

Axel Boman

El sentido del humor es un estado mental. Esta cualidad vital, sólo reservada (de verdad) para unos pocos, se hace patente en la obra de Axel Boman, un tipo que lleva tatuado en la nalga el nombre de su sello: Studio Barnhus. Alineado en la liga de los house-masters europeos más irreverentes, junto a su mentor Dj Koze, quién le puso en el mapa editando su infeccioso Purple Drank en 2010 en Pampa Records, este sueco amante de la cocina y de Barcelona debuta por fin (y con nota) en formato largo. Family Vacation es un viaje alucinado al lado naïf y desprejuiciado de la música de baile, el trabajo que hubiera hecho Walt Disney si hubiera compuesto música house.

Por fin ha llegado tu álbum de debut: Family Vacation. ¿Cómo han valorado el trabajo tu círculo más cercano: amigos, dj's, y sobre todo tu familia, ya que la eludes en el título?
La verdad es que estoy muy abrumado porque ha sido mucha la gente que me ha felicitado por el álbum, tanto conocidos como desconocidos. Incluso mi madre me escribió un SMS muy emotivo diciendo que le había gustado mucho el disco y que encajaba muy bien con esta temporada del año… ¡Oooh mamá!

¿A tu familia le gusta tu música?
A mis hermanos les encanta, siempre que pueden vienen a verme actuar. También me han llevado varias veces a pinchar fuera… Siempre mola tenerlos cerca, pero también es peligroso. Están muy locos. En serio, ¡están hechos polvo!

Entraste en contacto con la música dance gracias a ellos ¿no es así?
Sí, fue a través de mi hermano mayor. Él estuvo muy metido en la movida de las primeras raves y el acid house. Recuerdo que fue a Londres a principios de los 90 y vino cargado de 12" que me volaron la cabeza. Por entonces yo era un chaval. Las colecciones de discos de mi hermano y de mi padre fueron una buena puerta de entrada a la cultura dj. Mi padre tenía discos de rock, cosas como Bob Dylan, Roxy Music, The Clash… Mientras que mi hermano estaba metido en el techo, el reggae y el acid jazz. ¡Sí… Acid jazz! Te hablo de principios de los 90…

¿Cómo recuerdas Estocolmo en tus años de adolescencia? ¿Eras grunge o algo por el estilo?
Estaba más metido en el hip hop. De hecho era un rapero que escuchaba a Depeche Mode en secreto. Solía ir a raves cuando era joven e inocente, me enganché al rollo desde muy temprana edad. Y te puedes imaginar… en una ciudad tan conservadora como Estocolmo, la cultura rave era algo peligroso y muy caótico.

¿Fue entonces cuando comenzaste a pinchar?
Desde pequeño estuve obsesionado con la música. Comencé poniendo discos en fiestas de amigos. Recuerdo que tomábamos éxtasis y nos quedábamos colgadísimos escuchando a Jeff Mills en una casa en Lidingö (Suecia). Eso fue antes de que nos dejasen entrar en los clubes...

Háblame de Family Vacation. ¿Hay algún concepto o historia detrás del disco?
Hay una historia detrás del álbum, la historia de un asesinato. El vinilo contiene un texto en la funda interior con algunas pistas. Una de ellas, que te puedo desvelar especialmente para ti, es sobre la noche en la que la leyenda del soul Sam Cooke fue asesinado… ¡Sigue investigando!

Es una percepción mía pero tu música me recuerda mucho a Walt Disney. Tus temas tienen texturas coloridas pero degradadas, como de dibujos animados antiguos. Supongo que la búsqueda de ese tipo de sonidos es muy importante para ti.
¡Sí, lo es! Mi estado de ánimo preferido en la música es cuando ésta suena alegre pero contiene capas de oscuridad o desesperación. Me gusta la música que puede sonar naïf y funk pero que también contiene un poso de dramatismo y belleza. Me gusta esa comparación con Disney… Yo suelo llamarla música de carnaval.

Ese poso agridulce de tu música también resulta cercano al de artistas de psicodélica pop como Todd Rundgren, Love o los Beach Boys más drogados. ¿Los reconoces como una influencia?
Mola que me digas eso porque me encantan. No los consideraría exactamente una influencia, los veo más como dioses o héroes. Me encantan especialmente los Beach Boys y esa capacidad que tenían de hacer música triste y feliz a la vez, eso es algo que persigo yo también a menudo.

El sampling es muy importante en tu proceso creativo. ¿De qué manera usas y tratas tus muestras?
Es el método que he aprendido y desarrollado a lo largo de los años; de hecho utilizo los sintetizadores del mismo modo. Grabo un montón de material y luego proceso el sonido: lo doblo, le doy forma y lo proceso hasta que encaja con otras piezas… Es como hacer un collage. Me gusta mucho experimentar y trabajar con sonidos inesperados, componer con aquellas ideas que nacen a partir de los accidentes o procesos ilógicos. Por eso el sampling puede ser un camino bueno y rápido para llegar adonde no esperas llegar.

¿Cómo fue la creación del disco?
Quizá he pasado un total de dos meses haciéndolo, pero en un período de tres años. Quizá más… Fue en los últimos meses de producción cuando todo empezó a coger forma de manera vertiginosa. El camino hacia el disco fue difícil: Muchas dudas, momentos de auto-odio y masturbación musical… El disco lo he hecho con las herramientas que me han acompañado en los últimos años: un laptop, un cuatro pistas Fostex, un sintetizador OP-1, un Juno 106, un montón de discos para samplear, delays, reverbs, una Casio Rz-1 y también grabé algunas baterías reales…

No está mal...
Ahora quiero seguir experimentando con más cacharros y tocar en vivo. Tengo muchas ganas de expresarme y llevar mi música fuera del contexto de los clubs de baile. De hecho, recientemente toqué mi primer directo con mi banda Man Tear in New York. Hacemos algo así como pop, dub, experimental… Quiero mover más bolos en el futuro.

¿Qué tenéis en proceso en Studio Barnhus?
Cada vez estamos más volcados en el sello. Ahora tenemos un montón de discos nuevos para editar de artistas como Baba Stiltz, Kornél Kovács, Simon Haydo, HNNY, Pedrodollar y Lukas Nystrand…

¿Y qué hay de tu súper alianza con John Talabot? La verdad es que tenéis universos sónicos muy similares...
Hacemos música bajo el nombre de Talaboman, y sí, tenemos ideas muy similares sobre la concepción de nuestra música. Además nos llevamos muy bien. Decidimos llamar Sideral al tema que produjimos juntos para su Dj Kicks, como tributo a Dj Sideral. Hace años viví una larga temporada en Barcelona… Recuerdo verle en acción y ya por entonces pensaba que era un dj adelantado a su tiempo.

Has estado pinchando mucho por todo el mundo. ¿Crees que has evolucionado como dj durante los últimos años?
Mmm… Es raro porque a veces creo que soy una máquina y la siguiente semana puedo sentirme como el peor dj sobre la faz de la tierra. Pero es algo con lo que hay que convivir… A la hora de ponerme tras los platos quizá sí que he ganado experiencia y ahora pincho con mucha más confianza en mi mismo. No sé si será bueno o malo, pero es así.

¿Crees que todavía hay margen para hacer cosas nuevas en la música house?
Sí, por supuesto. Hay gente como Dj Koze, Maurice Fulton o Roman Flugel que son la prueba de ello y siguen forzando los límites del house y renovando sus códigos. También pienso en Funkineven, Kyle Hall o los tipos de Sex Tags Mania. Hay muy buena música actualmente… Y eso es lo que quiero oír: buena música optimista y experimental.


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