Entrevistas

Lucrecia Dalt

Lucrecia Dalt

"Mi música va viajando en la medida que voy encontrando nuevos intereses y direcciones". Esta frase define bien el espíritu (libre y valiente) de la colombiana residente en Barcelona Lucrecia Dalt, una artista que lucha contra los clichés y que defiende un discurso propio que navega entre la experimentación acústica y el pop y el rock místicos. Tras su excelente debut auto-editado, Congost, (Pruna Recordings, 2009) llega ahora el todavía más arriesgado Commotus, editado por el sello y colectivo artístico de Berlín HEM (Human Ear).

¿Qué es Commotus?
Significa agitación. Este disco lo he producido bajo un concepto muy concreto: los distintos estados de agitación. Quería explorar esta premisa en las letras, la música y la imagen. Ésta es la gran diferencia con Congost, mi primer álbum, que fue un trabajo más desprevenido, una recopilación de canciones que hice en un tiempo determinado.

¿A qué tipos de agitación te refieres?
Desde la agitación política hasta la agitación social... También la agitación personal: pienso en esa persona que te convulsa, que te revoluciona a lo largo de tu vida. O la agitación intelectual... De repente todo lo que consideras inamovible cambia por completo; o tus máximas morales se revuelcan y empiezas a tener otras diferentes. En definitiva, lo que he intentado explorar ha sido el proceso de cambio y sus implicaciones.

La tormenta de arena de la portada refuerza este mensaje.
Es una imagen que encaja con la idea del disco. En un tsunami no tienes tiempo de analizar nada: te arrastra. Has de correr y si tienes suerte puedes recuperar algo de lo que perdiste. Pero con las tormentas de arena experimentas algo así como una agitación pasiva. Ves que algo muy fuerte se acerca pero no sabes exactamente cómo te va afectar y cuándo verás las consecuencias.

¿De qué manera te ha ayudado trabajar con estos conceptos?
Me ha cerrado la lista de posibilidades y he trabajado con limitaciones. Sobre todo a nivel técnico. Como en directo toco sola, quería ser capaz de tener el máximo control sobre mis canciones y llevar la menor cantidad posible de elementos pre-grabados. Por eso he intentado que la mayoría de sonidos procedieran del bajo. Ha sido un reto expandir un instrumento tan limitado en frecuencias para que hiciera otras cosas, desde ritmos hasta sonidos agudos.

¿Qué has usado para ello?
El Midi Murf de la serie Mooger Fooger (Moog) (además de un octavador, reverbs y delays). Procesando el bajo con este pedal y jugando con sus parámetros, he conseguido sacar diferentes sonidos y hasta emular ritmos. Me gusta trabajar con patrones humanizados, porque no tienes tanto control sobre ellos y juegas con el factor sorpresa.

El bajo es pues la columna vertebral de Commotus.

Sí, tiene un papel muy protagonista pese a que no sea muy evidente, porque puedes escuchar sonidos que parecen un sintetizador o una guitarra, pero en realidad provienen de procesar el bajo.

¿Tu directo seguirá siendo igual que hasta ahora? ¿Seguirás trabajando con la superposición de loops y capas?
Sí, con voz, bajo, un teclado y el laptop. Al principio no me gustaba tocar en directo, no me sentía cómoda, porque hacía las canciones muy iguales que en los discos y me aburría. Ahora me siento mucho más a gusto y segura, porque las construyo y las adapto de forma más libre, sin estructuras fijas, pero manteniendo su esencia. La gente también lo nota porque con este formato puedo responder a los estados de ánimo del público. Si la gente está tranquila, llevo la canción a un punto más calmado; si hay más euforia la llevo más arriba, grabando y añadiendo más elementos, haciéndola más intensa...

Éste es un disco mucho más oscuro que tu predecesor. ¿lo has compuesto de noche?
No, trabajo a cualquier hora del día. Lo que sí que quizá influyó es que tuve un parón creativo muy prolongado. El disco lo acabé en octubre de 2011, pero mi objetivo era tenerlo listo a principios de ese año. Pero fue imposible, la inspiración, paradójicamente, me vino los meses de calor: en julio y agosto.

Las sequías creativas pueden ser buenas también, ¿no?
Sí, muchas veces esos momentos de confusión o de no saber si estás en el camino correcto, son positivos, porque yo particularmente busco otros inputs: leo mucho, veo películas... Me pongo a rastrear nuevas ideas.

Es el peligro de crear sola.
Enseño a poca gente lo que hago antes de sacarlo a la luz, porque a veces tienes que demostrar y al mismo tiempo convencer. Hay que convivir con la soledad: el trabajo intenso, el estar encerrada cuatro o cinco días grabando y mezclando... Es fácil perder el norte.

Otro rasgo diferencial de tu trabajo es que das un tratamiento especial a la voz en cada canción ¿Por qué?
Porque cada canción es un universo, y porque me aburren los discos en que la voz está igual en todos los temas. Pienso que los procesos están precisamente para eso, para enfatizar las emociones en cada tema. Yo incluso a veces pienso que es algo que no exploto tanto...

A menudo tratas tu voz como un instrumento más
Sí, me gusta experimentar mucho, pruebo con distintos efectos de chorus, paso la voz por el ampli y luego grabo su señal, grabo en un pasillo largo o debajo de una mesa... La voz responde al espacio, tu postura, a si cantas de día o de noche; por eso voy buscando todos los momentos en que la voz pueda expresar lo que realmente necesita la canción.

Tu música tiene una identidad muy marcada, pero seguro que hay artistas que te han influenciado a la hora de componer
En este disco me ha influenciado mucho en términos de sonido un grupo inglés de los 90: Woo. Especialmente su disco It's Cosy Inside, en el que procesaban los instrumentos de una manera muy interesante y personal. También me atraen cosas de Tom Waits, My Bloody Valentine, el material antiguo de Stereolab...

¿Qué hay de Pj Harvey?
La escucho desde que era joven, es de las primeras influencias y es inevitable borrarla de la memoria, aunque ya no tiene tanto impacto en mi trabajo. Lo que más valoro de ella son sus melodías, poderosas y simples. Young Marble Giants también me gustan mucho...

¿Escuchas música cuando creas?
Sí, sé que hay artistas que no lo hacen, del mismo modo que hay escritores que no leen nada cuando escriben. Yo sí, lo veo como algo positivo, a menudo me abre nuevas puertas en mi trabajo. Durante la creación de Commotus, escuché mucha música de librería italiana, el trabajo de compositores como Alessandro Alessandroni. Lo que me atrae de esta música es su libertad a nivel de composición, ya que nacía sin la pretensión de ser escuchada como si fuera "música pop" con estructuras rígidas y clásicas de verso, coro, puente y cierre. Me gusta poder romper con la rigidez, empezar una canción y que termine en un punto totalmente diferente. También me gusta esta cualidad en el cine, en las películas de directores como Godard, Antonioni o Buñuel; esas películas con un punto surrealista en las que no sabes qué va a pasar porque ellos mismos experimentaban con las historias, el sonido, la imagen...

Te gusta el desconcierto.
Sí, me gusta la sorpresa, la tensión, la posibilidad de romper el discurso en un momento dado y llevarlo todo a otro lugar. Es una intención, la pretensión de que no pase lo que esperas... Una canción llega a un punto, se corta, vuelve a empezar. Eso da aire. Libertad.

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Web: Lucrecia Dalt

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