Entrevistas

Lindstrøm

Lindstrøm

Majo, humilde y currante, así es el noruego Hans-Peter Lindstrøm. A este amante del sonido disco más moderno y vibrante le ha dado este 2012 por parir dos álbumes: Six Cups Of Rebel y Smallhans. ¿Locura pasajera? Todo tiene un por qué y lo leerás más abajo. No te creas que este escandinavo de apariencia tímida estuvo desde el chupete vinculado a la música dance. Una buena dosis de rock ha corrido por sus venas. Ya inmerso en la escena de baile su carrera y sus releases no han hecho más que multiplicarse por el mundo como Gremlins con el agua. Desde su primer gran éxito titulado Granada, hasta su mayor superventas hasta la fecha: I Feel Space. Un maxi editado allá por 2005 en su propio sello Feedelity, y que luego fue relanzado por Playhouse con una estupenda remezcla de M.A.N.D.Y. Otras dos facetas que destacan de él son sus importantes remezclas (Killers, Roxy Music, The Horrors, LCD Soundsystem…) y su envidiosa condición de multinstrumentista (batería, guitarra, bajo, teclados…).

La mayoría de los mortales cataloga tu sonido de “disco”. ¿Cuál fue tu primer acercamiento a este género musical?
Crecí con la oreja siempre pegada a las radios musicales de mi localidad, una ciudad en la costa oeste de Oslo. Esto que te hablo sería allá por el principio de los ochenta. Obviamente toda la música que me tenía prendado era de esa misma época, mucho sintetizador… Por género lo que más me dejó pillado fue el italo-disco, de ese tan pasteloso… Tanto fue así que aún recuerdo con cariño el primer álbum (en cassette) que llegó a mis manos, no fue otro que uno de Boney M. No tuve que ir precisamente a una tienda para comprarlo, sino que me lo encontré tirado en la calle. En medio de la carretera, me temo que alguien conduciendo lo lanzó por la ventanilla convencido de que era una porquería. Lo puse en mi radio-cassette y mientras lo escuchaba al completo pensé todo lo contrario, para mí era un disfrute, una maravilla. 

Sabemos que este sonido fue muy nutrido y característico en tanto USA o como has nombrado Italia, ¿nos marcas alguna referencia escandinava?

Por supuesto, aunque no estoy seguro que encajen totalmente con el perfil…. Te mencionaría una banda danesa de Copenhague llamada Laidback. Tuvieron un éxito bastante notable allá por 1983 con aquella canción llamada White Horse. Me gustaba muchísimo, un tema muy simple pero muy resultón. No era estrictamente disco, tenía algo también de new wave. Me suena también una formación sueca, cuyo nombre no alcanzo a recordar ahora… Pero del mismo modo el sonido no era estrictamente disco, más bien pop bailable hecho con sintetizadores.

Sin embargo como productor tu primera incursión en la música de baile fue una pizca accidental ¿me equivoco?
Así es, yo empecé tocando en grupos de rock. En ese momento no lograba entender la música de baile del mismo modo que lo hago ahora. He de decir que hubo un hecho que me propulso de lleno hacia este género, y no fue otro que la compra de mi primer sampler. Me costó caro pero aproveché que tenía algún dinero ahorrado. Hablo de finales de los noventa, concretamente 1998. Antes de esto no tocaba nada de electrónica. La curiosidad de muestrear y crear bases me ayudó a estar más cerca y entender estilos como el house o el hip hop. Puedo afirmar que me volví totalmente loco manipulando botones y pads. Había esta competición en Oslo llamada Bedroom Producers Contest donde nada más conocerla me presenté y para mi sorpresa la gané. Tan sólo había pasado un año desde que me pillé la máquina, supuso mucho para mí. Con esto te confirmo que mi actual dirección por los sonidos electrónicos surgió por accidente, no me lo había planteado antes jamás. Sucedió, sin más. Salté sin paracaídas y aquí estoy, caí de pie gracias a dios.

¿Es verdad que durante un tiempo se te podía ver tocando la guitarra sentado en la calle?
Para mí el hecho de salir a tocar la guitarra a la calle era algo muy particular, tan distinto a hacerlo en el estudio… Tenía la necesidad de conocerme a mí mismo y la reacción de la gente. Antes de que te asustes, sólo lo hacía durante el verano, que si lo comparamos con lo que tenéis vosotros en España, aún se puede considerar un clima frio. No sé si ahora sería capaz de hacerlo de nuevo, han pasado quince años de este hecho, me da algo de miedo y no me creo aún la temeridad que tuve entonces. Considero que en absoluto soy un buen guitarrista, los acordes que toco son bien sencillos, no controlo las cuerdas como ellas me controlan a mí, sin embargo me gusta percibir que este poco que domino es capaz de crear sensaciones. En aquel entonces también lo hice un poco por necesidad, necesitaba algo de dinero.

A día de hoy ¿qué significa la música ‘dance’ para ti?
Puede ser lo que más me gusta, me encanta todo lo relacionado con el ritmo, la base, me centro mucho en ello. Mi forma luego de interpretarlo es algo distinta al de la mayoría de productores, me consta que mucha gente no acaba de entender lo que hago. A veces me vuelco demasiado con lo experimental, otras por lo melódico. En mi carrera me he topado con que la mayoría del público tiraba más por sonidos como el minimal, el dubstep… Habitualmente más secos, más abstractos, en ocasiones ritmos a pelo. Concibo que el groove de la rítmica se puede potenciar con otros elementos. Me conciencio mucho en crear buenos patrones de arpegios. Sé que esto especialmente lo notáis todos pues siempre me lo recalcáis. El baile deja de ser algo mecánico para convertirse en un sentimiento.

Acaba de salir tu nuevo álbum, Smalhans, un disco donde curiosamente los títulos de las canciones son platos de comida típicos de tu tierra….
Voy a confesarte que soy un apasionado de preparar comida en casa. Un buen día de repente, metido en faena, me percaté que cocinar me daba la misma alegría y esparcimiento que producir música. Sé que te puede sonar a tontería pero si lo piensas es cuestión de seleccionar los ingredientes que crees adecuados para crear algo bueno, rico, delicioso… Básicamente es así de simple. Me encanta cocinar para mis amigos, y me encanta hacer música para todo el mundo. ¿Una chorrada? Me da lo mismo, me siento bien pensando de este modo. Un apunte, en este disco no he sido yo el único “chef”, hay que recalcar la mezcla final a cargo de Todd Terje. Consiguió ajustarlo todo para que el conjunto sonase lo mejor posible. La sazón imprescindible se podría decir. Siempre acabo muy contento con él, su trabajo es extraordinario. Encima es muy buen tío.

Me ha sorprendido no encontrar ningún plato con el salmón como ingrediente…
(Risas) Si, puede resultar raro lo sé. Lo que pasa es que cuando yo era un niño poco de eso comíamos. Ha sido un homenaje personal a la gastronomía de mi casa, no a la del país. Entre semana los platos que se ponían sobre la mesa eran esencialmente estos del disco. Puede que algún domingo ‘como algo especial’ comiésemos salmón. Pero no era lo habitual ya que resultaba más caro. Los tiempos han cambiado, la exportación al extranjero, la cría en cautividad, han hecho que los precios cambien, incluso abaraten. Pero ya te digo yo que en mi casa allá por la década de los setenta o los ochenta si entraba era con cuentagotas. Crecí a base de salchichas, patatas y repollos. Si recuerdo que mi abuelo solía salir a pescar, el mar le quedaba a escasos metros de casa, cogía su viejo bote e iba a la mar con su caña. Otros tipos de pescados sí que probé más de pequeño, los que capturaba él, aunque ya no recuerdo sus nombres. Quién sabe, igual si hago una segunda parte de Smalhans e acuerdo de ti y termino incluyéndolo.

Una cosa, la portada. Dudo mucho que esa chica sea comestible o sea una pizarra con el menú de casa…

Poco, más bien nada intercedí con el tema del diseño de la portada. Lo único que le dije al chico que la hizo es “haz lo que te venga en gana”. Me vino con la foto en blanco y negro de esta chica, señorita que ni siquiera tengo el gusto de conocer. Ni siquiera le he preguntado luego el porqué usarla a ella y no otra tipo de foto más “culinaria”. Mirándola bien puedes percatarte que está un poco delgada y triste e igual lo que quiera es un platazo de comida. Es broma, no me hagas demasiado caso, me parece un cover muy expresivo y muy bonito.

No hace mucho, este mismo año también lanzaste Six Cups Of Reality. ¿Dos álbumes en tan poco tiempo? ¿Lo tenías previsto o surgió sin más?
Bueno Six Cups Of Reality es un trabajo al que estaba deseoso de meterle mano hace ya bastante tiempo. Tenía ganas de probar de nuevo con algo más experimental, distinto. Pura rebeldía. Rompí con algunas reglas marcadas, hice lo que me pidió el cuerpo. Igual que me desquité de esas ansias, rápidamente me vino la apetencia de volver a crear algo más políticamente correcto. Las dos caras de una moneda, dos caras bien distintas de un tipo llamado Lindstrøm en menos de 365 días. Desazón, empeño, estados de humor, llamadlo como queráis pero son estados ideales para agarrar los instrumentos y crear música.

¿Qué tal llevas Feedelity? Tu propio sello.
La discográfica la creé especialmente para editar mis propios trabajos, sin rendirle cuentas a nadie. Las pretensiones no eran las de copar listas, amasar dinero, quería ser honesto y sacar adelante mis propias producciones. Calculo que habré editado en ella como unas ocho referencias propias en la última década. Actualmente lo que saco está siempre más vinculado a Smalltown Supersound. No soy bueno con las tareas de propietario de un sello y sin duda alguna prefiero dedicarme en cuerpo y alma a producir. Si te soy sincero, precisamente en estas últimas semanas me he propuesto relanzar el sello, tanto con releases propios como de otros artistas. Ya tengo una persona que se encargará de hacer el trabajo editorial. Escuchar promos, atender lo que recibamos, ayudarme con las decisiones finales de que cosas salen adelante y cuáles no… Normalmente me decanto más por seleccionar los artistas a los que quiero editar algo. Pero no soy imbécil y soy consciente que en ocasiones me mandan trabajos verdaderamente buenos. Hay que aprovecharlos. No me corto un pelo a la hora de decidir que es brillante o que va directamente al cubo de la basura. Temeridad, pues ya me ha pasado de eliminar algo recibido por email que luego resultó ser de lo más interesante. Otra posibilidad que tampoco descarto nunca es la de recoger las propuestas que la gente en persona me pasan aprovechando mis bolos por todo el mundo.

I Feel Space… Sin duda tu 12” más vendido. Miles y miles de copias, algo que a día de hoy es impensable que se repita ¿Bueno, malo?
Los tiempos lo quieras o no cambian, la economía y la voluntad también. El hecho de que en aquel momento vendiese tantos discos significaba un buen beneficio de dinero, no te voy a engañar. Actualmente, más que inmersos en una era casi totalmente digital, el capital llega principalmente por otras vías como pueden ser el reconocimiento y el viajar constantemente tocando de sala en sala. Ni es bueno, ni es malo, es distinto. Como ya debes saber mi principal implicación no viene por hacerme rico, si por expresar lo que siento con ritmo y emociones. Es un orgullo hacer esto y que encima de sus frutos cara al exterior. Me consumiría de vergüenza si hiciese esto solo para ganar pasta. Todos esos que van directos al grano, haciendo cualquier mierda para enriquecer únicamente su cuenta bancaria me parecen un despropósito. Como en todo en esta vida, lo ideal sería obtener la balanza perfecta: 50% de beneficios gracias a royalties y ventas, y el otro 50% viajando tocando aquello que has parido con cariño y esfuerzo en el estudio.

¿Mantienes fresca esa excitación de cuando planchaste tu primer vinilo?

Y tanto que sí. La primera vez, una cosa así, suscita tanta ilusión… Lo recordaré siempre como algo muy excitante. Yo mismo decidí atreverme y lanzarme a la aventura fabricando mi primer 12”: Untitled EP. Igual que cuando el sampler, tenía dinero ahorrado y me lo ventilé invirtiendo en él. Mi idea era la de hacer un EP de dos temas por cara. Entre ellos curiosamente el I Feel Space. Si que cumplí lo de los cuatro cortes, pero decidí dejar esta canción concreta para otra futurible opción. Ésta cristalizo dos años después como ya sabes en 2005. Bien, ese primer vinilo lo planché en la República Checa. Saqué como unas 500 copias, todas fueron enviadas y llegaron de golpe a mi propia casa. Tarde poco en ponerme manos a la obra y preparar paquetes para enviarlos a DJ’s y gente interesante del mundillo para saber que les parecía. Si bien me gustaría recalcar que esto no fue lo primero que yo saqué al mercado. Anteriormente ya edité alguna que otra cosa, si mal no recuerdo por el año 2000, bajo otro seudónimo: Slow Supreme. Con Jazid Collective principalmente, otro sello con base en Oslo.

¿Qué crees que te ha ayudado más a la hora de asentarte en el mapa de la escena electrónica de baile? ¿Su aportación a base de álbumes o remezclar a gente tan importante como Roxy Music, LCD Soundsystem o Franz Ferdinand?
Creo que ambas cosas. Los logros no aterrizan solos, y cuando estos aparecen por fin son varios los factores que deben combinarse. Especialmente cuando estás empezando y es posible que aún no tengas definida al cien por cien tu personalidad como artista. Si tienes suerte y consigues que la gente te preste atención, es cuando nombres como LCD Soundsystem o Roxy Music te llamarán y te pedirán que les hagas un remix. Y el efecto dominó, esto provocará que tus singles, tus álbumes suban en ventas. Más gente te descubre, más gente te escucha, más gente te compra. De acuerdo, pero si tuviese que elegir por fuerza por una de las dos opciones, tiraría por el hecho de construir un álbum. No hay nada más personal y significativo como hilar tus propias canciones.

Hemos mencionado a unos grandes como Roxy Music… Pero ¿Y si te digo Deep Purple?
Solía tocar en una banda tributo a Deep Purple. Fueron momentos muy divertidos. A mí me tocó ser John Lord (risas). Lidiaba con órganos como el Hammond o el Mini Moog. Siempre he sido muy fan de todos sus álbumes. Guardo en la retina y en la memoria como si fuese ayer un concierto de ellos en directo que viví hace 20 años. Ya en mi nueva etapa si me he atrevido y me atreveré haciendo algún cover de sus canciones, especialmente me resultan llamativas las de mitad de los setenta. Los guardo en mi despensa personal con cariño, y quién sabe, es posible que algún día salgan a la luz. Yo espero que sí, pero no como Lindstrøm, usaré otro nombre. Lo tengo en mente hace tiempo, con ese nick también me atreveré con cosas más funk.

Eres un tipo sumamente familiar ¿verdad? ¿Cómo compaginas viajes, sesiones nocturnas, horas de estudio con tus seres queridos más cercanos?
Intento pasar todo el tiempo posible con mi familia. Cuando permanezco en Oslo mi horario de trabajo lo fijo durante el día. Qué sé yo, por ejemplo de nueve de la mañana hasta las tres o cuatro de la tarde metido en mi estudio. Entonces me convierto en un “amo de casa”, me pongo a preparar la cena, etc. Últimamente procuro no viajar demasiado. Intento en la medida de lo posible dosificar… Irremediablemente como ahora, en pleno tour del nuevo álbum debo salir casi todos los fines de semana. Así ocurrirá de aquí a navidades. Una vez más el secreto está en encontrar la medida justa. Algo con lo que tanto yo, como mi novia y mis chicos puedan vivir. No pienso sacrificar el amor que tengo a mi familia por salir a tocar pasándome días y días enteros entre aviones y hoteles fuera de casa.

Tanto tú como yo somos de la misma generación pero… ¿Qué consejos les darías ahora mismo a nuestros lectores más jóvenes?

Realmente me resulta complicado, a ver, es que si hablamos de la música, del negocio, lo que hay ahora nada tiene que ver a cuando yo empecé a tirar para adelante. Ya lo has oído, ahorras pasta para luego invertir en algo que pueda dar frutos, creas tu propio sello cosa que no era tan sencilla a como muchos lo encaran ahora... Un consejo que si les daría a todos los jóvenes que nos leen es que si de verdad les atrae el mundo de la música procuren aprender a tocar uno, dos… instrumentos. El piano, la guitarra, un tamborín da lo mismo. Inclusive si tu futuro va a ser la música electrónica es aconsejable tocar y dominar más o menos otro tipo de instrumentos. Otra cosa importante es que no se conformen escuchando la primera música que les llega a los oídos, molará que sean curiosos e intenten buscar cualquier otro tipo de sonido que consideren de calidad o interesante. Debemos considerar siempre que la electrónica no debe ser sinónimo de algo banal o el aliado perfecto para borracheras o consumo de drogas. La diversión acoplada a la música es importantísima para evadirnos, pero sino amamos a la segunda difícilmente nos llevaremos bien con ella. 


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