Entrevistas

Falty DL

Falty DL

Hemos tenido la inmensa suerte de tener hace poco con nosotros –con motivo del MicroMutek en Barcelona- al norteamericano Drew Lustman (de ahí lo del DL), uno de los camaleones de la electrónica de tintes nostálgicos, pero bailable, más en forma de nuestros días. En su empeño como artista está lo de redescubrirse y reinventarse antes de empezar a bostezar. Ya sea enchufándose con algo de soulful, UK-garage, techno ambient, hip hop, Chicago o Detroit house, etc. Desde su actual base neoyorquina edita como churros –no se me malinterprete, que los churros están muy ricos si están bien hechos- en sellos tan importantes como Planet Mu, Rush Hour, Swamp 81 o Ninja Tune. Aún así es un bonachón en el trato, no os podéis imaginar en qué trabajó antes de que le fuese como le va. Y no me refiero a cuando fue chef de cocina japonesa precisamente, aunque esa experiencia está claro le ha ayudado a preparar un “maki” musical tan exquisito como nutritivo.

Aterrizas por primera vez en España y lo primero que hacemos es masacrarte a preguntas. ¿Te cansa o te enorgullece toda esta reacción de prensa?
Bueno sí, así está siendo (risas). Pero está claro que me lo debo tomar con mucho tiente y no como algo engorroso y aburrido. Lo que si me resulta chocante es que muchos me pregunten las mismas cosas, preguntas como ¿de dónde proviene tu nombre artístico? Es algo que si se meten en google lo sacan en cuestión de segundos.

Definir las características de un sonido tan abierto como el tuyo... ¿Te atreves?
Si que resulta difícil, y más aún cuanto éste está en constante metamorfosis. Actualmente está cambiando mucho respecto a años atrás. Creo que cuando sea capaz de definir mi propio sonido es señal de que ando cansado de él, sentiría que me estanco y necesitaría cambiarlo de nuevo.

Realmente naciste y creciste en Connecticut. Imagino que no fue ese el mejor hogar para desarrollarte como músico de electrónica.
Es un estado en el que, aunque no muy lejano a Nueva York, la música que predomina es básicamente hardcore y punk. Digamos que eso precisamente no me impulsó a creer en lo que soy a día de hoy. Sí tuvieron mucha culpa mis padres y la educación que me dieron, eran consumidores de todo tipo de música. Mi padre en concreto tenía una colección envidiable… Siempre me hicieron partícipe de ella con un gran humor y sin obligarme a “escucha esto, pero olvídate de esto otro”. Uno de los primeros discos que le “tomé prestado”, más bien se lo birlé, para samplear fue un álbum de Frank Zappa. Ese tío era tan grande, capaz de construir una canción con doce partes totalmente distintas y sublimes todas. Otra cosa que me marcó mucho de niño fue una batería que me regalaron. Yo era un verdadero incordio, a todas horas… Pero jamás me reprocharon nada y eso que yo era muy mal estudiante. Tocar percusión me ayudó después mucho a conocer más gente vinculada a la música.

¿Qué tal desde que te asentaste en Nueva York?
La vida ha cambiado totalmente, y más ahora que por fin tengo mi propio y decente apartamento frente a Central Park, y ¡con estudio propio! El anterior era como una caja de zapatos... En la movida neoyorquina el rock sigue marcando la pauta, pero la escena de clubes y de música electrónica está de nuevo creciendo, a la gente le encanta bailar. Vale que es verdad que muchos DJ’s pinchan demasiada basura. Imagino en todos los sitios sucederá igual. Paralelamente, la conexión entre música y arte van muy unidos, pero me espanta esa pose falsa que abunda por las galerías, donde la gente muy en su papel se da la mano por mero interés... mintiendo sobre lo bonito que es un cuadro cuando por dentro piensan que realmente es una mierda. En una ocasión hice migas con una artista francesa y le hice la música para un vídeo de una exposición que luego también viajó a Chelsea y a París. Ah, y debo decir, a propósito del clima, que este año es raro pero estamos teniendo un invierno fuera de lo habitual, con 15-16 grados de temperatura, que ayuda a que la gente esté en más activa y con más ganas de salir.

¿Existe según tu algún tipo de pique entre la escena musical de la costa este y la del oeste?
No lo creo. Por lo general, e incluyo a muchos compañeros que opinan lo mismo, hay una gran actitud y unión entre los músicos de por ejemplo Nueva York y los de Los Ángeles. Pasamos de esas tonterías que muchos promotores se han encargado de popularizar. Parece ser que quieren que se sigan vendiendo discos y llenando clubes con esa oleada de difamaciones tipo “que se joda L.A.” muy de moda en el rap de principios de los 90. Yo mismo suelo volar a San Francisco (California) y allí me tratan siempre a las mil maravillas. Creo que todo esto debe quedar en agua pasada. O quizás sólo como rivalidad sana en lo deportivo.

Muchos pensaban que eras como poco londinense y eso ayudaba más si cabe a que tu música tuviese tan buena acogida en Europa...
Sin embargo mírame con esta camisa de cuadros, no lo soy, pero sí que cuando comencé a interesarme más y a escuchar música electrónica, ésta ante todo llegaba o bien de Inglaterra o de Alemania. De este segundo país me apasionaba el sonido techno que salía de Basic Channel. Los discos de Mark Ernestus y Moritz Von Oswald me asombraron tanto... Fue de repente, de golpe y porrazo, un buen día los descubrí en una tienda de discos, me hice con quince copias de distintos lanzamientos. Seguramente eran demasiados discos para llevarme del tirón a casa, pero ya te digo, me fascinaron tanto... Rápidamente se convirtieron en una gran inspiración para mí. Mi mente se abrió enormemente y me puse como una fiera a la caza y captura de discos de este tipo. La verdad es que en Estados Unidos los vinilos eran bastante baratos, pero yo prefería en este caso meterme en Boomkat, que tiene su base en Manchester, y gastarme los dineros ahí rebuscando releases de tirada pequeña pero llenos de personalidad.

Esta metamorfosis tuya de la que hablábamos, por lo que me chivan mis orejas, está ahora bebiendo mucho del techno y house Detroit ¿Me equivoco?
En absoluto te confundes. Pero si que te confieso que la primera vez que escuché a Theo Parrish y Moodymann no me entraron del tirón. Pienso que no les presté la debida atención ni los aprecié como se merecían. Ahora incluso mi proceso de componer es mucho más claro, me considero antes músico que productor. Quiero ser yo mismo quién interprete los bajos, las guitarras, pianos... Gracias a ellos me empecé a dar cuenta cómo era eso de hacer buen uso de los MPC’s, instrumentaciones, todo ese tipo de historias que ayudaban a que su sonido no fuese tan crudo o digital, y sí indudablemente mucho más humano. Ahora mismo ¡me encantan! Tienen alma... Los puñados de samples que utilizan en sus producciones son también increíbles. El Sound Sculptures de Theo Parrish (Sound Signatures, 2007) y el Black Mahogani de Moodymann (Peacefrog, 2004) me parecieron LP’s impresionantes. Cada semana los sigo teniendo como escucha obligada.

Otros nombres que te marcaron fueron MJ Cole, El-B o Luke Vibert ¿Cierto?
En su momento otros estilos que me encantaban eran el 2-step y el UK Garage, algunos de los títulos sacados por MJ Cole son realmente buenos, muy bonitos diría, aunque me decanto mucho más por el lado oscuro del 2-step. Es este el caso del segundo, El-B, a quien muchos consideran como el pionero del dubstep. No sé, me quedé colgado de Zed Bias, otro británico que con singles como Neighbourhood han sido de lo más remarcables. Y sobre Luke Vibert muy sencillo, él es nada más y nada menos que mi productor preferido.

¿Cómo esperas que reaccione el público de Barcelona esta noche?
Como ya sabéis es mi primera vez en España y en Barcelona. Sé que esta ciudad está bastante preparada y curtida en cuanto a cultura musical. Soy consciente que aquí se desarrollan eventos como el Sónar, el Primavera Sound o por supuesto el MicroMutek. Estoy seguro que la gente escuchará mi actuación con sumo respeto... Tío, estamos ya en 2012, y la libertad para que cada uno llegue y escuche todo tipo de música y artistas está a la orden del día. No existe otro tipo de trucos o herramientas, ellos escuchan y deciden, yo intentaré darles siempre lo mejor de mí. Me llamó mucho la atención cuando antes de venir me contaron que en Barcelona los bares cierran a las dos de la madrugada, se cena muy tarde y que la gente empieza a salir de fiesta más tarde aún. Me da la sensación que existe aquí una cultura más extendida con respecto a USA u otros países, de lo que supone quedar para salir. He tocado en otros lugares de Europa mucho más pequeños como Vicenza en Italia, en un bar para una treintena de personas. También en Catania (Sicilia), para un similar número de gente y en una especie de viñedo, totalmente encantador. Como contraste he pasado por Bucarest, Moscú, Tokio… Cada sitio tiene su qué, nunca obtienes la misma respuesta. Incluso dentro de USA no es lo mismo trabajar en un local de Nueva York que en uno de Los Ángeles o San Francisco ¿Sabes qué? Personalmente me siento muy cómodo aquí, la sensación es de lo más cálida. Si no fuese porque por fin he dado con el apartamento perfecto en Nueva York lo mismo me asentaba aquí una temporada. Tengo el vuelo de regreso para el domingo, pero realmente me encantaría poder quedarme una semana entera. A ver si nos encontramos de nuevo por Sónar, sino en la programación oficial, en una de esas fiestas en un barco (risas).

Creo que ya estás inmerso preparando un nuevo álbum, y me ha sorprendido saber que ya tienes 60 temas, ¿Cómo te lo piensas montar para seleccionar y desechar?
Lo que necesitaré cuando llegue el momento es tener un tema que lo abra y otro que lo cierre, y que junto a todos los demás incluidos entre medio se cree una atmósfera coherente de una hora. Que encima de lugar a una historia o algún tipo de mensaje. La parte difícil ahora es que no sé aún a través de qué sello lo editaré. No sé si por Planet Mu, el cual llevo en mi corazón, son como de mi familia ¿sabes? Estuve pinchando hasta en la boda de Mike Paradinas hace un par de meses, es un amigo de verdad. Es una persona muy importante y encima, la primera que tomó muy en serio mi música. Pero en fin, de veras, no sé donde caerá finalmente el álbum, mientras tanto sigo entusiasmado creando canciones.

Otras novias, donde encima ya has editado no te faltan...
Me puedo sentir muy contento con esta situación. Publicar en discográficas tan importantes como Rush Hour, Ninja Tune y la nombrada Planet Mu, es un enorme logro que mis sudores me han costado. Se puede tener talento pero como no se interesen por ti… Buf, no se debe cansar uno de insistir. Antes era el que más demos mandaba del mundo, eso gracias a Dios ha dejado de ocurrir ¡Ni una mando ya! De veras tío, se siente uno la mar de feliz en esta nueva realidad. Por fin puedo sentarme en casa relajado a trabajar en el estudio sin tener que pensar en otro empleo paralelo que de verdad me aporte un sueldo digno, dinero para comer, para pagar el alquiler... Trabajé en la construcción sabes. Mi cerebro se desfragmenta siendo prolífico y componiendo música. Que cada canción tenga el tiempo que se merezca, sin de repente tener que salir corriendo para ir al curro dejando una idea colgada a medias.

Y ya que estamos con las novias, me parece que hay una “ex” en especial...
A la que tengo que estar muy agradecido por ser la autentica musa en la inspiración de mi primer álbum Love Is A Liability (Planet Mu, 2009). De hecho hace algunos meses vino a verme a uno de mis shows y lo pude hacer en persona. A darle las gracias me refiero (risas). Que rompiéramos supuso que mi cabeza estuviese verdaderamente inspirada y a decir verdad, también tuve mucho más tiempo para estar solo y producir. Es una chica muy divertida.

Sin embargo parece que hay algún “cáncer” de esta industria que da lugar a una sensación contraria, casi a desistir de la producción.
¿Cáncer? Por un segundo me has asustado (risas). Creo seriamente que el turbio asunto de que la gente descargue música de manera ilegal, puede llegar a ser algo degenerado. Especialmente cuando se hace sin miramientos. Pienso que el mp3 mola lo suyo, a pesar incluso de que la calidad de sonido no es la preferida, ya que a veces suena a mierda, pero es un formato ideal para ir sacando, testeando producciones propias y descubrir al instante si tus ideas funcionan de cara al público. Me sirven como banco de pruebas una y otra vez. Luego ya es cuestión de procurar masterizarlo y sacarle el mayor partido posible para cuando lo pinche de nuevo o decida publicarlo. Al fin y al cabo es música, se escucha, no tiene la profundidad de un vinilo, pero sigue siendo música. Pero en fin, tienes que adaptarte, y como se suele decir, si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él.

Acabo ya con una anécdota que me han chivado, ¿es cierto eso de que suelen verte por Manhattan en tu propio mundo cabeceando y bailando con los cascos puestos?
Pero tío, ¿quién te ha dicho eso? Tienes buenos contactos y me tienes que decir quiénes son. Sí, es totalmente cierto. ¿Sabes lo intenso que es cuando te subes al vagón de tren, desenchufas tus cascos pero resulta que todo el mundo está encerrado en lo suyo? Es horrible darte cuenta que no existe la más mínima intención de charlar, interaccionar, etc. Así que me pongo mi música y me dejo llevar. Normalmente me gusta enchufarme sonidos como el jungle, así contrasto con la otra jungla de asfalto que tengo fuera.

Ahora que lo dices, tu sonido tan orgánico a veces, eres muy atrevido sampleando… ¿Has estado alguna vez en una jungla natural y metido a samplear como por ejemplo Coldcut?
La verdad es que no he tenido la oportunidad y suena muy sugerente para mí. Aunque igual te digo que no me veo en medio de una selva con un micrófono y un grabador. No tengo esa paciencia... Por el contrario sí que me encantaría tirarme una temporada en África y trabajar codo con codo con los músicos autóctonos de allí. Me imagino un par de semanas perdido en el Congo con un par de buenos músicos, quizás sale un buen disco de allí, el afro-beat casaría muy bien con muchas de mis ideas.


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