Entrevistas

Blues Control

Blues Control

A Russ Waterhouse y Lea Cho los vi hace dos años en condiciones muy especiales. En una tienda de gadgets de los 80 del barrio del Raval llamada Chandal. Un directo armado con drones que rebotaban con un ejemplar impecable del Cinexin y otro del libro oficial del Mundial 82. Blues Control volvió al lugar de los hechos en un contexto muy diferente, el marco de la tercera edición del Electrónica en Abril que en Barcelona se celebra en el Espai Cultural de Obra Social Caja Madrid ("pues no teníamos ni idea de que este festival estuviera esponsorizado por una entidad financiera"). Y con un directo bastante diferente porque se trataba de presentar la octava entrega de la serie FRKWYS (RVNG Intl) que firman junto al pionero cósmico  Edward Larry Gordon aka Laraaji  (increíble su disco Celestial Vibration reeditado recientemente por Soul Jazz) y la compañera musical de éste, Arji Cakouros. El combo ofreció una hora de improvisación entre el cielo y la tierra con la música y sus vibraciones como arte terapéutico. Hubo de todo. Momentos buenos, otros regulares y otros… pues eso, intuitivos. Estuvimos hablando con ellos en el camerino justo después de la prueba de sonido.

Han tenido tiempo de preparar el directo antes de la gira. O mejor dicho. ¿Cómo se prepara un directo que va a ser pura improvisación?
(Lea Cho) Bueno, ahora llevamos unos cuantos directo de rodaje. De hecho la primera piedra de toque vino con la grabación del álbum. La grabación del disco fue muy rápida y la edición del mismo aún más incluso. Del disco para RVNG intl. surgen las ideas generales que vamos trabajando en cada directo. 

(Russ Waterhouse) Al poco de publicar el disco lo presentamos en New York en la que sería segunda oportunidad en la que nos encontramos. De ahí pasamos a encarar la gira que nos ha traído de nuevo por España. 

O sea que su directo será muy diferente al que celebraron ayer en Madrid. Bueno, todos los de la gira sonarán de manera diferente.
(L.C.) Claro. ¿Viste el show de Madrid?

No, he leído alguna reseña. No todo el mundo entendió su discurso…
(L.C.) ¿Y qué dicen? Tengo curiosidad por saberlo.

Pues en líneas generales que sonó “extraño”. No sé si se lo toman como un piropo.
(L.C.) Es que lo de Madrid fue muy extraño.

(R. W.) Inexplicable más bien.

(L.C.) Tuvimos algún problema con el equipamiento que nos debía de proveer de sonido extra, de las capas pregrabadas. Eso nos descolocó un poco porque esos sonidos ambientales son algo así como el tapiz a partir del cual pintamos con nuestros instrumentos, digamos reales. Sin el fondo musical, sin esa especie de colchón nos sentimos algo perdidos. 

(R.W.) pero para eso están las improvisaciones. Para experimentar con lo inesperado. Para nosotros es muy importante analizar lo que ha ocurrido durante el directo porque eso nos da pistas para enfrentarnos al siguiente directo.

¿Cúal fue entonces su valoración al final de la actuación? 
(L.C.) Acabé algo confundida. Aunque esas tribulaciones técnicas dan bastante miedo también debo reconocer que sin esos imprevistos nos quedaríamos dando vueltas todo el rato sobre el mismo eje. 

(R.W.) Yo acabé el concierto bastante satisfecho. Entendemos que un músico creativo debe romper esas estructuras que en realidad son vicios que van girando sobre un mismo eje. En aquellas circunstancias en Madrid me encontré con que no sabía qué hacer. Así que no me quedó otra que empezar a tocar.

(L.C.) En Blues Control nos decantamos por el formato canciones pero siempre dejamos abierta una rendija por la cual dejamos pasar el aire. 

Un amigo que se ha enterado que os iba a entrevistar me ha dicho. Pregúntales por el “neoprimitivismo”.
(L.C.) Es interesante ese término. Creo que viene por nuestro anterior disco, Natural History, que publicamos con el nombre Watersports en formato doble cassette. Allí empezamos a proponer ideas y emociones simples, cercanas al zen. Ese tipo de acercamiento a la música meditativa nos ayudó a conectar con las prédicas de Edward Larry Gordon. Nos empezamos a interesar por los instrumentos acústicos que creo son esenciales para acercarse a ese campo en el que Laraaji es un maestro. 

(R.W.) Porque en realidad es él quién ha discurrido en clave neoprimitivista desde hace mucho tiempo. 

(L.C.) También es verdad que es un acercamiento a la música por necesidad. Porque no tenemos dinero para comprarnos un estudio a la última en tecnología (risas)

(R.W.) Tal vez por eso nos hemos movido bastante en el terreno de las cintas. Por necesidad. Aunque ahora la coyuntura envuelva a las cintas en un mercado de tintes algo snob. Es una manera de ser más manual. Más natural a fin de cuentas. Y parece que “ser natural” es un valor al alza. Otra cosa es que lo seas realmente. O que te conformes en parecerlo.

(L.C.) Con las limitaciones pasa como con lo inesperado del directo… Debes aprender a convivir con ambas.  

(R.W.) Bien jugadas esas armas pueden ayudarte a ser realmente natural.

Entonces su acercamiento a la música que da inicio con su proyecto Watersports entronca perfectamente con esa nueva comunión con Laraaji.
(R.W.) Pues si, él nos ha enseñado aspectos que desconocíamos de la música como por ejemplo el concepto de bendición. 

(L.C.) Aunque ya tratábamos con esa idea antes incluso de conocer a Laraaji. En la música la bendición viene del silencio que es un aspecto que empezamos a tratar en Natural History. El espacio y la distribución de los músicos en el mismo, también es muy importante. Laraaji es un maestro en todas esas cuestiones que habíamos pensado con anterioridad pero no habíamos sabido verbalizar ni con palabras ni con la música. 

(R.W.) De hecho llevamos viviendo en el campo desde hace un tiempo. Estamos como a dos horas de Nueva York. Creo que ahora con todo ese silencio alrededor somos bastante más productivos.

(L.C.) Todo es más barato y eso siempre te da un cierto margen para poder dedicarte de pleno en la música. 

(R.W.) New York es una ciudad que te exige mucho y durante 24 horas.

(L.C.) Si te gusta la música tienes una oferta amplia y variada cada noche. Si tienes una banda también tienes muchas opciones de tocar por las noches. Pero a la vez tienes que trabajar y rendir un montón si quieres disfrutar de esa oferta. Total que al final no queda tiempo para disfrutar de todo lo que te ofrece la ciudad. Al final prefieres sacrificar esa oferta lúdica por el silencio y el espacio que te da el campo.

(R.W.) Blues Control es una propuesta no tan alejada del nuevo folk. 

Entonces, pese a ser una propuesta minoritaria (o tal vez por ello) tienen bolos en su país… Muchos artistas no pueden presumir de lo mismo.
(R.W.) Hemos tocado en clubs de rock para abrirle a alguna banda punk, en alguna que otra nave industrial, nos llaman mucho para ir a tocar a teatros, a museos… 

(L.C.) Es curioso, pero nos llegan peticiones para el warm up de bandas de metal, folk, hard rock, punk… Nos encasillan con la etiqueta electrónica pero los que cuentan con nosotros se escoran más hacia las formas más clásicas del rock. 

(R.W.) Nos va muy bien así. Siempre tenemos puertas abiertas a diferentes escenas y eso nos asegura una audiencia. El público es siempre una lotería… Y un honor para nosotros que nos llamen de sitios tan diferentes. 

(L.C.) Yo creo que antes pasaba más… Tengo amigos que vivían en New York en los 80 y me hablaban de la diversidad del público en los conciertos. Existe una idea generalizada de que el público antes era más “heterogéneo”. Aquí en Barcelona pasaría igual, ¿no? 

Aquí también existe esa impresión que no sé si es muy subjetiva. Sea como fuere es un tema que me interesa bastante. No sé, igual internet tenga algo que ver. Nos permite más profundidad de campo a la hora de empaparse de una escena y eso hace que nos especialicemos más.
(L.C.) Si, yo también lo creo. Internet nos ha proporcionado un campo muy abierto para explorar posibilidades y es como si la gente prefiriese centrarse en una sola línea. Ante el alud de información que nos rodea creo que la gente prefiere centrarse en un punto. Nos hemos convertido en especialistas. 

(R.W.) Que esa especialización no nos cierre en banda.

(L.C.) Antes teníamos un poco de todo. Todo el mundo se conocía porque todo el mundo coincidía en los mismos eventos. Lo recuerdo de cuando vivía en Brooklyn, a principios de los 90 todo el mundo se saludaba en los conciertos. Hoy tenemos un mucho de todo. La gente ya no se saluda en los conciertos porque no conoce a nadie. Es muy difícil que un amigo te acompañe a todos los conciertos que quieres ver. 

(R.W.) Creo que en la gente ahora mismo es más urgente socializarse que buscar el concierto más raro que se celebre esa misma noche. En tiempos de redes sociales la gente prefiere reunirse en torno a un evento, independientemente de lo que vaya a ver o escuchar. Es normal.

(L.C.) La ciudad de Nueva York ahora parece que está pasando por un periodo de transición. De un tiempo a esta parte bastante gente con ciertas ínfulas artísticas ha preferido marcharse a Los Ángeles que es el otro foco de interés en nuestro mundillo. Se nota que la industria que maneja internet está en California. 

(R.W.)  Pero sigue habiendo mucha prensa especializada concentrada en NY con lo que todo lo que ocurre allí sigue teniendo bastante repercusión en el país. 

Si Blues Control hubiera nacido en LA sonaría a…
(L.C.) Ni me lo quiero imaginar. Se requiere demasiada abstracción para imaginar eso.

(R.W.) Lo que es seguro es que seríamos mucho más hippies.

Entonces el feedback de su aportación a la serie FRKWYS ha sido bueno por lo que leo en las reseñas que han ido apareciendo en prensa.
(R.W.) Para nosotros el feedback vino antes de grabar el disco. Lo primero que pensé cuando nos propusieron grabarlo me dije: “Mira que gente más seria se ha ido a fijar en nosotros”.

(L.C.) Pensamos poco en la reacción del público una vez sale el disco a la venta. En junio sacamos nuevo doble pero ya como Blues Control a secas. Aún no podemos comentar nada al respecto.


Más información
Blues Control en Internet
MySpace
Soundcloud
Facebook
Twitter

Compartir