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Sian

Sian

Publicada el 27 Junio 2011 por Bruno Garca

Cerebral y moderno. Cuando la misma persona es capaz de sentir un mismo interés por cuestiones como la cosmología, religiones que se rodean de zombis, la biología marina, poner a examen la electrónica de baile… Hasta fliparse por el impacto social de la cultura rave, pinta que el artista detrás de ese tocho prototipo tenderá a ofrecernos un oficio como mínimo peculiar. Junto a estas características nos topamos al dublinés Sian. Un “X-Man” que mutó el nujazz de sus comienzos por el sonido de club penetrante. Contundente, lentorro o pesado, que más da, pero siempre preciso y finamente troceado. Graham Goodwim además sabe en primera persona lo que es vivir el desconcierto o la candidez de nuestro país. En estos últimos nueve años –los mismos que ha tardado en pasar la alternativa de su álbum debut Rhino Flower con su nuevo largo Before Silence- ha sufrido y disfrutado de ciudades como Sevilla o Barcelona. Nómada empedernido pero juicioso obrero del techno. Que una cosa no quita la otra.

Antes de nada, ¿Me desglosas un poco más esta frase tuya que me encanta?: “Pienso que la música electrónica es mucho más que una simple teoría”
Así es, es lo que creo a pies juntillas. Me vengo a referir a que todos hablan de un sonido como el techno al igual que si de una revolución se tratase. Gracias a éste se le está cambiando la cara al concepto de música independiente. A la vanguardia siempre de cómo la música debe hacerse, escucharse y venderse. Plataformas como Beatport, Soundcloud o Mixcloud son herramientas que ejemplifican y facilitan dicho juego. Sin entrar mucho en profundidades,  y no sólo por el aspecto de las drogas, creo también la música que seguimos cambia  la vida de la gente. Nos enchufa otra realidad y es un buen catalizador para la reflexión. La gente es más feliz cuando descubre cosas como el techno ¿no crees? Es un concepto muy complicado de explicar con palabras, mejor no meterme en arenas movedizas haciéndolo… Lo que está claro es que existe algún tipo de elemento primitivo de supervivencia en la música de baile inexistente en cualquier otro género.

Actualmente vives a medio camino entre Dublín y Barcelona. Cuéntanos algo de éste ir y venir.
Si, hoy por hoy mi vida transcurre entre estas dos ciudades, aunque realmente mi residencia está en Dublín. Amo a ambas por igual. Barcelona es tan vibrante y agitada… tanto que en ocasiones me abruma. Calles atestadas de personas y turistas por donde casi ni se puede caminar. Y Dublín es justamente todo lo contrario. Pequeña, tranquila y bastante bohemia. Catalizo lo que necesito de cada una de ellas. También las escenas son dos mundos aparte. Cada vez que en la capital irlandesa se programa algún evento se convierte en todo un hecho. Sin embargo en Barna esto ocurre semanalmente, convirtiéndose en una saturación constante de fiestas, etc. Es probable que la gente acabe cansándose de tanta programación. En Irlanda gozamos de una enorme cultura musical alrededor de los directos, desde la tradicional hasta el rock… Los festivales son increíbles. Te sientes como en un extraño gran pueblo donde todo el mundo se conoce y forma una especie de araña humana de tres pasos de separación.

Por consiguiente, encerrarse en el estudio para trabajar debe de ser mucho más complicado en Barcelona que en Dublín.
¡Totalmente! Es muy difícil centrarse y trabajar en Barcelona. Siempre hay algo que hacer fuera. Sería incluso algún tipo de pecado no salir y disfrutar de tanto sol. El móvil siempre sonando con algún amigo llamándote totalmente colocado, ya sabes, la fiesta no cesa. De verdad, es que es tan distinto en Irlanda, tan calmado, puedo trabajar en condiciones e incluso relajarme al anochecer. Esa otra sana costumbre tan española que es la siesta, sí que puede llegar a ser también algo muy contagioso.

Háblanos un poco sobre este trabajo titulado Before Silence que estás a punto de editar.
Te diría que se trata de un puzle sonoro donde se pasa de lo oscuro a lo luminoso de una manera muy drástica. He raptado distintos fragmentos de mis nuevas producciones y a partir de ahí, creado una sesión compacta. Ha resultado una tarea muy complicada cuyo resultado final creo que fluye bastante bien. Un rompecabezas, un caos total al principio que gradualmente terminó por fundirse en esa genuina pieza única.

Desde luego un equilibrio envidiable de melodías, groove e hipnotismo ¿Por qué ésta labor puede ser materia imposible para otros artistas que siempre acaban abusando de una cosa u otra?
Está claro que todo depende del artista. Para la mayoría lo más sencillo es crear temas que se apoyen exclusivamente en la base rítmica. Sin dudarlo, una manera sencilla, habitualmente más que suficiente para hacer efectivo un corte de club. Pero para hacer algo especial y sin fecha de caducidad es necesario echarle más ganas y corazón. El ritmo es uno de esos exponentes en los que no paro de crecer. Antes elaboraba en primer lugar los sonidos, y sobre eso añadía la base, ahora sucede al revés. Aprendo aún más luego viéndolos funcionar cada vez que salgo a pinchar. Opino que los productores ganan con la experiencia y el tiempo. Vale, también tendrán su puntito influyente otros factores como el estado de ánimo y posiblemente las drogas. La combinación de ritmos hipnóticos y sonidos nuevos interesantes es en lo que más me centro.

¿El buen techno maker no debería olvidarse que la esencia está en la experimentación?
Totalmente, creo que nuestra música proviene de la experimentación. Del intento de querer encontrar diferentes enfoques y métodos. Hasta de hallar la manera de usar las máquinas de un modo equivocado. Como por ejemplo conectar cosas adrede por error, realizar cortes inesperados, en definitiva, atreverse con algo nuevo. Esta idea también de pinchar con distintos formatos, especialmente los digitales, y poder improvisar sobre la marcha, es vital también para la evolución de nuestra escena. Estos principios de nueva cultura del corte, remezclar y tantear durante la mezcla en directo… Nos nutriremos con todo esto.

Como sevillano me doy por aludido. Sé que también has vivido en Sevilla ¿crees que los andaluces son tan parecidos como dicen a los irlandeses?
(Risas) Si, en ciertos aspectos sí que lo son. Una excelente actitud ante la vida y un gran sentido de la hospitalidad. Como dices estuve viviendo en Sevilla un tiempo ¡qué ciudad tan bonita! La gente es cálida y genuina, como los irlandeses. Tal vez un poco más relajados… Eso sí, a la hora de fiesta ambos podemos considerarnos unos verdaderos profesionales.

Y cómo entonces te deleitan más unas sonoridades oscuras poco que ver con ese apego que aún existe de costa a costa en el sur por tech house y timbales.
Bueno, considero ese sonido como una moda pasajera. Personalmente lo denomino como la “enfermedad del bongo”, tanto abuso de percusión… Al menos en mi experiencia personal me ha sucedido que tras dos horas de un DJ encerrado en un bucle eterno de congas, empezar a pinchar con un tema techno y la multitud venirse arriba. Una de las razones más poderosas por las que sigo creyendo tanto en el techno es, repito, su constante avance. Pincho cualquier cosa, ya sea más oscura o brillante, lenta o pesada. Música electrónica en todas sus formas, alejándome de cualquier tipo de tendencias como puedan ser el deep house a tope de percusión… En este momento todo eso se ha estancado y resulta muy aburrido.

Como amante del jazz y el downtempo recuerdo con anhelo aquellas producciones tuyas para el fabuloso sello Cookin’ Records.
¡Qué bueno que te acuerdes de esa época! Ese era el sello comandado por uno de mis héroes, LTJ Bukem. Me alegra además que te gustasen esos primeros temas que compuse. No creo que estas composiciones distasen mucho de lo que hago en este momento, al menos a la hora de sentarme a combinar sonidos. Claro que gozaban de una técnica muy dub, jazzie y los beats mucho más pausados. Aunque con el tiempo me fui decantando por algo más pistero, pero mi forma descabellada de trabajar, trocear elementos y loopear siempre ha sido la misma. Tuve la necesidad de volcar mi música más efusiva en los clubes. Me encanta enredar y variar mucho el tempo de los ritmos.

A día de hoy por donde te dejas ver es por otros sellos como Bedrock, Sci Tec…
Es cierto, el sello de Dubfire -Sci Tec- es la embajada perfecta donde reflejar mi yo más pesado, cargado de bajos y con una ondulación rítmica más puntera. En el de John Digweed –Bedrock- me atrevo a imprimir unos cortes más masivos, verdaderos rompepistas llenos de melodías y prisas por despegar. Y como no, imposible olvidarme de mi propio sello –Octopus- en el que me encuentro actualmente muy dedicado. En él me impongo a la libertad de realizar lo que me venga en gana. Desde lanzamientos sumamente lánguidos pero cargados de groove a temazos de techno ideales para reventar la pista de baile. Un pulpo representa esa inteligencia, misticismo y capacidad de adaptación que deseo para el sello. No es únicamente mi animal favorito, sino una criatura inteligentísima y legendaria. Gráficamente me incliné por mi yo más gótico, oscuro, un reflejo de lo particular que puede llegar a ser mi personalidad.

Con semejante ajetreo debes tener una cuenta secreta en las Islas Caimán… ¿Sobrevives holgadamente como DJ y productor?
Lo cierto es que últimamente, y como te certificarán otros DJ’s, no es nada fácil. Se gana dinero gracias a los bolos, jamás por la venta de discos. Toco madera para que el sello funcione y venda más, y quién sabe si algún día terminé abriendo una cuenta en un banco de las Islas Caimán (risas). Pienso que la mayoría de los músicos se morirían de hambre si no tuviesen actuaciones. Hay que tocar si o si, es importante y el modelo de negocio a seguir en el futuro. El peliagudo asunto de la piratería ha golpeado seriamente a un montón de discográficas, ahora o nunca es el momento idóneo para expresar nuevas ideas que regeneren el mercado de la música.

Un pajarito me ha dicho que prefieres una maratoniana noche tras los platos a pinchar una hora suelta en un festival.
Desde luego. Creo que cualquier DJ que pretenda tomarse en serio a su público debe emplearse a fondo con unos sets bien construidos. Me gusta esforzarme tratando de sumir a la gente en una especie de alfombra mágica donde los primeros pasos son más lentos y luminosos para acabar en enfermizos y duros compases. Llevar a cabo esto es prácticamente imposible en un bolo de una hora. Especialmente ahora, trabajando con métodos digitales para actuar, necesitaría al menos unos veinte minutos para prepararlo todo, cada minuto cuenta. Lo ideal para mí son cuatro horas, con el tiempo suficiente para captar la atención, trajinar al asistente y finalmente resolver un buen set. Pienso que la mayoría de los DJ’s comienzan a sentirse a gusto a partir de la primera hora de sesión, y no antes. A partir de ahí se vuelcan al completo y dan lo mejor de sí.

A qué le dedicas actualmente más tiempo, a ser un esclavo del trabajo o un empeñado en salir de casa y disfrutar de la naturaleza.
Me reparto lo mejor que puedo entre ambas cosas. Es verdad que me siento el tío más ambicioso y obsesionado con el trabajo. No paro de prestarle atención a los detalles, lo que supone un extra de sudor y lágrimas. Como creando este nuevo álbum, el sufrimiento ha merecido la pena, espero que eso se perciba. Por ejemplo el cómico Jerry Seinfield dice “¿A quién prefieres trabajando contigo, a una persona neurasténica o a alguien que sepa como relajarse?”. Disfrutar de la naturaleza es parte de mi vena más bohemia que sale a relucir, la misma que sin embargo es capaz luego de levantarse a primera hora y dar el callo faenando.

Dime ¿es verdad o no que crees en el vudú?
Pues ciertamente sí, soy un gran defensor de una religión como el vudú. Pensar en uno mismo como una realidad única es algo completamente posible. He sido conocido por liar algún que otro ritual en la habitación del hotel después de un bolo. Así que… ¡tened cuidado conmigo chicos!

Y como última curiosidad, ¿A qué juego de mesa o juguete le tienes un apego muy especial? ¿No será un muñeco de trapo lleno de alfileres?
(Risas) Te diría que tengo un juguete personal al que me siento muy conectado y jamás me despegaré. Se trata de un perro Pluto fabricado en 1950, perteneció a mi abuelo y ha permanecido junto a mí toda la vida. Es mágico.



Tracklist:
Cinema - Molding - Gem
Calculus - Silurus (Patrick Siech Turmbuhne Mix) - Octopus
Technasia - Movement (Edwin Oesterwal Mix) - Technasia
Samuel L Session - Preach On - Flying Donkey
2000 And One - Tropica Melons (Paul Ritch Mix) -  Cocoon
Cari Lekebusch - Third Eye Vision - Mote Evolver
Sian - Beta Decay - Size Mix - Octopus
Alexi Delano & Tony Rorh - Creepy - Joseph Capriati Mix
Sian - Equus (Sasha Carassi Mix) - Octopus
Shadowplay - Skeleton Dance - Sci+Tec
Roland M Dill - Broadband (Harvey Mckay Mix) - Trapez
Guy J - Heliscope (Egbert Mix) - Bedrock
Slam - Night Train - Paragraph
Sian - Sacred Geography - Octopus


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