PUBLICIDAD
Jussi Kantonen

Jussi Kantonen

Publicada el 21 Julio 2011 por David Puente
Jussi Kantonen pasó un fin de semana en Barcelona de vacaciones y los chicos de las fiestas Los Legionarios del Disco aprovecharon para invitarle a una fiesta en la que se celebraba el primer aniversario del colectivo. Quedamos para tomar una cerveza con él por los alrededores del hotel en el que se encuentra alojado en el barrio del Raval. Hablamos unos tres cuartos de hora con este empedernido coleccionista de vinilos del sonido disco -dicen que es de los pocos que pueden plantarle cara a la no menos aparatosa colección del holandés Loud-E-  y responsable último del fantabuloso blog Overfitting Disco aunque podríamos haber estado dos días enteros escuchándole hablar, por ejemplo, del lado más morboso del disco. Durante toda la conversación se muestra a gusto en su papel de friky empedernido que pasa de los 40, aunque a veces roza la autoparodia que yo creo que es pretendida: “Lo primero que hago cuando visito una ciudad es ir a una tienda de discos. Prefiero ir sólo a los sitios porque si voy con mi mujer… Oh, por Dios…  Ya sabes lo que es eso… Ella siempre quiere ir de museos. En cambio para mí… El tiempo nunca es suficiente. Siempre necesito más”. No se hable más. Bienvenidos al club de Jussi Kantonen. Pero pasen, no se queden en la puerta. Sólo tienen que dejar su apolillada y vieja moral en la puerta y ya podrán disfrutar plácidamente del ambiente. Gracias.
¿Cuál es el promotor tipo que le llama para pinchar en una fiesta?
Pues me llaman de locales donde por lo general se pincha música negra. Incluso locales con programación de jazz que quieren montar una fiesta paralela con música disco y derivados. Por ejemplo he ido unas cuantas veces a pinchar a un club de Goteborg que se llama Nefertiti, también está especializado en música jazz pero una noche al mes le dedican el espacio a la música disco. Tiene una capacidad para unas 600 personas. Hubo un tiempo en el que varios clubs gays me llamaban pero al final me arrepentía de haber ido para allá porque para muchos de esos clubs el sonido disco se limitaba a Gloria Gaynor o Kylie Minogue. Me da igual que no me paguen alojamiento en un buen hotel. Pero lo que no consiento es que venga un cliente cabreado hasta la cabina para recriminarme que no ponga Madonna. Entiéndeme, no es que me quiera pasar de snob. Es que es un malentendido que lo único que provoca es una pérdida de tiempo absoluta para cada una de las partes. Incluso para el cliente cabreado, claro.

Y a qué puede ser debido ese malentendido a la hora de contratar a un Dj que debe tener una de las mayores colecciones de disco de Europa, si no del mundo…
Pues no lo sé porque a los nuevos clientes siempre les remito a las sesiones de mi web. Y siempre les pregunto: “¿Has escuchado los links que te mandé? ¿Sabes qué tipo de música estás contratando?”. Supongo que una cosa es lo que desea el promotor y otra lo que contrata. Quiero decir que hay un desfase entre el deseo y la realidad con la que choca este deseo una vez llega el momento de la fiesta. Si el cliente se cabrea se cabrea. El cliente siempre tiene la razón y en hostelería aún más.

Un club que haya respetado al Dj tanto como al cliente.
El club Nouveau Casino de París era una maravilla. Lástima que aquello se acabó porque Dj Aïcha que era la que me contrataba se convirtió al budismo y se marchó a la India.  Aquella chica tenía un don para las sesiones. Una selección increíble. Me preguntaba la gente donde había dejado los discos almacenados antes de marchar a la India porque tenía una colección sensacional. En realidad los que me contratan son los propios Djs que organizan la fiesta como es el caso de Jordi (Dj Telexketch) que es el que me ha invitado a su noche Los Legionarios del Disco. Con lo que me muevo siempre en un círculo más bien reducido. En realidad son Djs que me contratan para ellos y les da igual si la gente acaba entrando en la música o no. Es decir, me contratan para saber lo que pincho. Creo que es también el caso de Jordi (risas).

Y a usted que aspecto es el que más le gusta del sonido disco.
El porno disco. Todas aquellas bandas sonoras de películas de los 60 o los 70 en los que principalmente se escuchaban muchos gemidos. Sobretodo de tradición latina. Por el contrario no estoy nada interesado en el disco norteamericano. Me parece aburrido de tan políticamente correcto. Tan pulido a la vez. Y tan sobreproducido a la vez. Es que además no funciona en un club. Susana Estrada y su Machos es un buen ejemplo. Esos arreglos tan extraños. Es que el disco como la música en general tiene que estar mal producida para que llame la atención. Entiéndeme. Por mal producido me refiero a que debe crear una reacción a partir de lo extraño. Lo impredecible debería reinar en la pista.

Y por qué los norteamericanos tiraron hacia esa producción tan recargada…
Que se jodan los norteamericanos.  En lo único en lo que están interesados es precisamente en lo que ellos mismos han producido... Entonces, ¿a quién le importa lo que piensen los estadounidenses? ¿Hay vida inteligente en EE.UU.? Muy pocas personas tienen inteligencia en aquel país. Y por inteligencia me refiero a que piensen por ellos mismos, es decir de manera autónoma. Estuve una vez en San Francisco, la que dicen es la ciudad más europea del país, y recuerdo que apareció una previa de mi sesión en el periódico más importante de la ciudad. Se hablaba en el artículo de que iba a pinchar un Dj europeo que les iba a traer la música más personal de toda Europa por primera vez en los EE.UU. Se vendieron cinco entradas. El famoso y aclamado Dj holandés Loud-E también intentó montar una fiesta italo-disco un poco después. Entraron diez personas al club. Si la misma fiesta la monta un Dj norteamericano van para allá en masa. Proteccionismo le llaman a eso.

¿Cuál fue el papel de los países escandinavos en lo tocante a música disco en los primeros 80 por ejemplo?
Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca contaban por entonces con industria propia en cuanto al planchado de discos y además de una calidad excelente. Suecia por ejemplo tenía unas empresas que se convirtieron en la meca de la impresión discográfica de calidad. Sólo Rusia podía equipararse a aquel nivel. Sobretodo porque eran empresas que estaban acostumbradas a trabajar con discos de música clásica en el que la calidad del sonido importa y mucho. Artistas que se posicionaban como “anti-establishment” respecto al modelo imperante en las sociedades occidentales iban a planchar sus discos allí. Diana Ross o The Beatles, sin ir más lejos. Uno de los sellos con el mejor sonido del mundo era Melodia Record que creó la asociación de manufactureros de Rusia en 1913. Lo silencios se podían escuchar. La música abría espacios como nunca volvió a hacerlo. Después llegó el colapso del sistema soviético y todo se fue a pique pero durante mucho tiempo los rusos no tuvieron parangón en esos términos.

Explíqueme una cosa que acostumbro a preguntar a los coleccionistas. Ese querer acumular discos no le ata demasiado a su hogar, por ejemplo.
Es que esa obsesión, como obsesión que es al fin y al cabo, no se puede explicar en términos racionales. Pero no me importa.

Es que no puedo evitar preguntarlo cuando tengo delante a personas como usted porque ese tipo de obsesión me interesa mucho.
Tal vez porque no se puede explicar. Cuando estoy a punto de comprar un disco y, por tanto estoy a punto de invertir mi dinero en él, soy totalmente consciente de que lo voy a escuchar una vez en mi vida. Pero aún así lo compro.

Por ejemplo, me puede enseñar los discos que ha comprado esta mañana en Barcelona después de cinco horas de mirar discos.
Pues me he comprado este titulado Juan Carlos Calderón y su taller de Música por el que he pagado 25 euros. El suyo es una especie de sonido Philadelphia que en el caso de su tema más conocido, Bandolero, incluye unos  arreglos de guitarra española que suena extrañamente bien pese a lo arriesgado y posiblemente inconsciente de la mezcla. Como ves me gusta la música que se balancea peligrosamente en el borde. Mucha de la música que me gusta es basura pero en el sentido correcto de la palabra. Por ejemplo, me gustan mucho los temas que a mediados de los 70 se acababan con unos sintetizadores baratos porque muchos de los artistas no tenían dinero para contratar una sección de cuerda. Me gusta la opción barata en las producciones porque por lo general siempre son más arriesgadas. Por eso mis sesiones siempre cuentan con un plus de sordidez. Un ejemplo, me encantan las producciones del sur de Italia que utilizan voces femeninas para sonar como Jeannette en Por qué te vas.  Me gustan las voces femeninas que suenan a ninfas. Muchas de aquellas producciones que podían estar cantadas por chicas italianas, francesas o españolas que no sabían hablar inglés. Muchas de esas chicas además tenían más de 30 años y lo que hacían era impostar la voz para parecer más ninfas de lo que realmente eran. Algo imposible de concebir hoy en día, por cierto. Y la gente compraba esos discos. También es verdad que estoy hablando de un tiempo en el que Je t’aime moi non plus de Gainsbourg y Birkin había dejado un reguero de erotismo en las listas de éxitos. Entonces les pasaban un papel a modo de guión con lo que tenían que cantar en inglés pero como ni siquiera sabían pronunciar acababan susurrando unas palabras que musicalmente quedaban muy bien. Si esas voces hubieran pronunciado lo mismo pero con un acento inglés perfecto esas canciones no hubieran creado el mismo efecto sórdido. Porque la imaginación es muy importante en la música. De nuevo, de un error, en este caso de pronunciación, conseguimos un efecto inesperado y manifiestamente estético. Y lo más increíble es que la gente compraba estas cosas.

¿Su fiesta perfecta entonces?
Si tuviera una máquina del tiempo me iría a una que se celebrara en verano de 1975 en alguna discoteca del Torremolinos de entonces. Con muchas prostitutas con apariencia de starlet de película de serie B bailando encima de las mesas y fumando marihuana.

Explíqueme una cosa. ¿Por qué el sonido disco siempre ha estado relacionado con un cierto “voyeurismo”?
Porque cuando sales lo que quieres es conseguirte a alguien. Y para ello necesitas la banda sonora perfecta. Los europeos por norma hablan lenguas diferentes pero por lo general también tienen un inglés muy simple con lo que al final las letras de las canciones se reducen a lo que te comentaba antes: “Love me baby” (y unos cuantos jadeos).  A todo esto hay que añadir a la música una base que simula un movimiento pélvico constante. Un movimiento como de bombear, por si no te ha quedado claro. Todo ello crea como resultado una música que invita al sexo además de una manera muy hipnótica y por tanto cinemática. El cine no deja de ser una especie de sesión de hipnosis. Las cuerdas por su parte aportan el toque amable a todo esto con unas melodías simples para contrarrestar la baza sexual antes comentada. En esto los europeos han sido unos genios como Serge Gainsbourg por ejemplo. Como puedes suponer todo este ambiente invita a la observación y al fetichismo que a fin de cuentas es en lo que se basa el manejo de la seducción. Todo está cargado de una simbología que fomenta la imaginación. Por el otro lado tienes a Barry White que simbolizaría el lado más macho del asunto. Obviamente el pronunciaba muy bien el inglés pero es que con ese vozarrón que dejaba tiesas a las chicas ya tenía la partida ganada de antemano.

¿Un consejo?
Deben conocer más a fondo su pasado y no abominar de él. Ustedes los españoles cuentan con un pasado en música disco envidiable. Dejen de mirarse en el espejo anglosajón porque ustedes también tienen un legado que lucir. Rebusquen en la primera época de la Movida madrileña. El periodo de transición de la dictadura de Franco hasta el pleno asentamiento de la democracia se cocieron cosas muy interesantes en su país ya que se vivieron una época de libertad total ante aquel vació de poder transitorio. Si Morgan Geist pincha Fotonovela en New York es porque igual no conoce el Call Me Lady Champagne de Bibi Andersen.

Más información:

Web Oficial: Overfitting Disco

Compartir:
PUBLICIDAD

¿Quieres leer otra entrevista?
Busca en nuestro archivo

PUBLICIDAD

APÚNTATE A NUESTRO E-FLYER SEMANAL

Tienes que indicar una dirección de correo electrónico.

La dirección de correo electrónico no es correcta.