Entrevistas

Dimitri Hegemann

Dimitri Hegemann

Dimitri Hegemann es el abuelo cebolleta del techno. Antes de que el rugido electrónico de Detroit llegara a Europa, él ya agitaba la escena de su ciudad con el Berlín Atonal Festival (allí tocó Jeff Mills cuando militaba en Final Cut), el sello Interfisch (en el que editaba a Clock DVA) y el club UFO, centrado en el acid house y predecesor de Tresor, que nació en 1991. Poco pensaba que ese subterráneo oscuro y de encanto industrial se convertiría en el templo del techno europeo y que veinte años después presumiría de tener la discografía más fundamental del género. Mucho ha llovido desde los 90, su época dorada, en el que establecieron el fructífero puente entre Berlín y Detroit y dieron a conocer al mundo el talento de la escena de UK (Surgeon, el colectivo No Future y más adelante Ruskin). Ahora la escena y las reglas han cambiado (también su local es otro desde 2007), pero Tresor sigue defendiendo sus ideales.

La fundación de Tresor va íntimamente ligada a la caída del Muro de Berlín en 1989 ¿Qué recuerda de esa etapa?
Recuerdo vivir un momento de euforia colectiva. Cuando cayó el muro comenzó una etapa de encuentros e intercambios entre las dos Alemanias. Lo definiría como un período de descubrimientos. Descubrimos el techno de Detroit y descubrimos espacios donde disfrutar de esa música.

¿Qué siente al ver que Tresor sigue vivo después de 20 años?
Me hace feliz ver que Tresor se ha hecho mayor y que durante todo este tiempo se ha convertido en un movimiento a nivel global. Ahora sé que el escenario es muy distinto, somos un actor más en un mercado muy competitivo. Cuando comenzamos a gestionar Tresor, solo había un par de clubes más que programaban música electrónica...

El espíritu también era otro...
Absolutamente… Mira, mi primera gran experiencia musical fue descubrir a Jimi Hendrix. Era muy joven, tendría unos 14 años. El idealismo hippie era atractivo entonces. Fue algo que viví en primera persona y era un movimiento auténtico. Durante la producción de mis primeras fiestas, antes y después de la caída del muro, con la gestión del club UFO, que precedió a Tresor, experimenté un sentimiento similar. Había una mentalidad muy abierta y un sentimiento de comunidad muy fuerte. Se respiraba paz. Ese espíritu es muy difícil de encontrar hoy en día, hay muchos clubes y fiestas en Berlín, y el objetivo es intentar hacer negocio con la música electrónica. De lo que puede presumir Tresor es de tener unas raíces muy puras.

Pero el club nació por azar…
Tresor nació como sello. Nuestra idea era editar música techno. Lanzábamos discos, pero vimos que era necesario tener un lugar donde promocionar ese sonido. Por eso decidimos usar un espacio para presentar esa nueva cultura. Durante la etapa de ‘exploración’ descubrimos la cámara acorazada de la tienda Wertheim en Potsdamer Platz y vimos que era el sitio ideal. Pero entonces no éramos conscientes de lo que estábamos creando. En la primera etapa del club cometimos muchos errores. Sólo éramos un sello, no teníamos ni idea de cómo gestionar una barra. La gente lo disfrutó por entonces, había mucha bebida gratis...

¿Qué es Tresor actualmente?
Tresor sigue siendo un club y un sello, pero las prioridades han cambiado. Tresor Records padeció mucho el inicio de la crisis discográfica, además tuvimos serios problemas con nuestros distribuidores. Nuestro volumen de lanzamientos se resintió y la actividad dejó de ser rentable, como la de muchos otros sellos. Tresor Records ahora es una herramienta para promocionar el club y la actividad de la firma. Nuestro ritmo de lanzamientos es menor que antes, solo lanzamos un 12 al mes. Ahora contenemos muchos los costes y somos más selectivos con los lanzamientos. Jeff Mills me dijo una vez: ‘no lances nunca nada de lo que no estés seguro’, y eso es lo que hacemos, tratamos de no cometer errores.

¿Y qué dirección van a seguir en los próximos releases?
Tenemos un plan de lanzamientos modesto pero muy interesante en términos artísticos, y nuestra intención es presentar caras nuevas. La selección no es fácil porque hay muchísimos artistas en Berlín, y decidir qué publicar no es algo fácil.

Supongo que mantener la identidad que se forjaron en los 90, primero con los artistas de Detroit y luego con los británicos, es difícil, ya que la escena ha cambiado mucho ¿Cree que la calidad de la música techno se ha resentido durante los últimos años?
No es peor, es diferente. El software ha cambiado el techno. Ahora todo suena más complejo. Es cierto que es más fácil hacer música electrónica, es más accesible, pero la música ahora es más compleja. Es difícil encontrar techno visceral como el de antaño. Lo que hecho en falta es frescura y material que tenga la capacidad de perdurar en el tiempo. Pienso en Jeff Mills, Robert Hood y Mike Banks con X-101 y X-102. Ellos hacían canciones, eran temas que se quedaban contigo durante mucho tiempo. Ahora un track de éxito aspira a conquistar durante una semana una pequeña ventana en Beatport para después perderse en el nirvana digital. Hay demasiadas producciones….

Veo que no le apasiona la cultura digital…
Yo soy un tipo old school y me gusta tener un plástico en las manos, tocar la portada y contemplar el artwork. Mi mentalidad es esa y en la medida de lo posible intentamos reflejarla en la política actual de Tresor. De la misma manera que pienso que hay demasiadas producciones, pienso que hay demasiados dj’s para los pocos que pinchan con vinilo. En Berlín se calcula que hay alrededor de 50.000 dj’s. Es una locura. Ahora estamos programando los miércoles sesiones especiales en las que solo se pincha techno y hard techno con vinilos. El house y el deep se ha vuelto algo muy mainstream durante los últimos meses y queremos reivindicar nuestra identidad.

¿Cuál es la clave para hacer un club personal y diferente? Y más en Berlín con la cantidad de competidores de nivel como Berghain o Watergate.
Lo primero es el espacio. Es muy importante. Si encuentras el espacio ideal, te será mucho más fácil crear un gran club. Es algo que define la calidad. Lo segundo es el contenido: tu programación ha de ser auténtica. Has de hacer sentir a tu público que forma parte de un movimiento. El tamaño de un club también es fundamental. Un club de 22.000 m2, como el Tresor actual, es difícil de gestionar. Creo que el tamaño ideal para un club debe ser uno con capacidad de 200 a 400 personas. Quizá un club de ese tamaño no puede traer grandes nombres, pero puede controlar los costes y hacer algo nuevo. La clave es generar un feeling, y no hace falta derrochar dinero para ello. Recuerdo que cuando comenzamos Tresor el sistema de ventilación, si es que se podía llamar así, lo conseguí en un rastro. Debí gastarme unos 50 euros en ventiladores de segunda mano. Eso usábamos en el club y jamás se rompieron. Ahora tenemos un espacio más grande y moderno, pero tenemos que pagar cada mes una pasta para mantener el jodido aire acondicionado en perfectas condiciones. Al que quiera montar un club le diría que se lo piense dos veces antes de hacerlo, porque las cosas no son tan fáciles como antes. Tresor era rentable en el pasado por lo que ganábamos vendiendo discos, ahora el negocio está en la gestión del club, las dinámicas han cambiado y funcionar como una empresa sana es un reto cada mes. Pero nos va bien (ríe).

¿Ha estado en algún país del que le haya sorprendido su cultura de clubs?
Hace dos años estuve en China, en Beijing, y parecía estar generándose un movimiento allí. Muchos chavales jóvenes comenzaban a hacer electrónica con sus laptops y a promover cosas. Conocí a unos chicos de allí, se lamentaban de la dificultad de montar un club, y me pedían consejo. Yo les dije que lo único que necesitaban era encontrar un lugar en el que poner unos altavoces y hacer sonar la música. Lo único que importa es la música. Cuando cayó el muro, en Berlín nadie tenía dinero pero había mucha creatividad. Eso es lo único que se necesita.

¿Cree que en Berlín sigue importando la música o la fiesta y el negocio están por encima?
Desgraciadamente es más lo segundo y me preocupa la imagen que se está dando del clubbing berlinés. Aquí vienen muchos turistas, tenemos al año unas 20 millones de pernoctaciones y un 60% del programa cultural de la ciudad va dirigido al turista. Berlín es una ciudad barata, sobrevivir aquí es más fácil que hacerlo, por ejemplo, en Londres o Madrid. Muchos jóvenes vienen aquí a crear y a hacer cultura, esa es la parte buena; pero también hay muchos turistas jóvenes que ven Berlín como el sitio ideal para beber, drogarse y perder el control. La gente quiere más y más fiesta… Esto empobrece la cultura electrónica de Berlín, no quiero que la ciudad sea vista como si fuera el supermercado del techno.

Volvamos a Tresor… El catálogo del sello está lleno de obras maestras, pero me gustaría saber qué artistas y obras son para usted las más importantes
Waveform Transmission Vol.1 de Jeff Mills es lo más importante que ha editado Tresor junto al material de Juan Atkins. También destacaría la trilogía de Jeff Mills, Mike Banks y Robert Hood (X-101, X-102, X-103; este último solo de Mills), la compilación Scion – Arrange And Process Basic Channel Tracks, el Internal Empire de Robert Hood. También destacaría artistas como Fumiya Tanaka, Surgeon, James Ruskin, Tv Victor… Y se me tengo que quedar con un tema, sería Starlight de Model 500.

¿Podemos esperar nuevos releases de algún nombre de la vieja guardia?
Bueno, el mix del 20 aniversario, como sabrás, lo ha oficiado Micke Huckaby, nuestras últimas referencias las han firmado Pacou y jóvenes talentos como Puresque, pero te puedo adelantar que en la referencia 250 aparecerá Juan Atkins. También vamos a editar un DVD con un documental sobre la historia de Tresor que vendrá acompañado de un soundtrack con algunos de los temas más importantes del sello… Es una producción modesta, somos una empresa pequeña y nuestro objetivo ahora es sacar pocas cosas pero de calidad.

¿Tiene otros proyectos o metas para el futuro?
Uno de mis desafíos ahora es tender puentes entre personas. Unir a artistas que trabajan con el espacio y la luz, como James Turrell o Anish Kapoor, quien ya colaboró con Richie Hawtin con productores de música electrónica. Creo firmemente que estos encuentros pueden generar nueves escenas y corrientes en la escena techno.


Más información
Web: Tresor

Compartir