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Space Dimension Controller

Space Dimension Controller

Publicada el 05 Julio 2010 por David Puente
Nos encontramos el miércoles tarde de la Sónar Week con Jack Hamill en la tienda Discos Paradiso (Ferlandina, 39) donde tienen lugar unas charlas respecto a la producción y distribución musical. El norirlandés Space Dimension Controller viene parapetado por Serge Verschuur, capo de Clone –se llevan bien, la última referencia del irlandés ha salido en Royal Oak, subsello de la plataforma holandesa-, seguidos ambos y a poca distancia por las greñas eternas de Alden Tyrell.  Participante en la edición  celebrada este año en Londres, Jack tiene prisa porque quiere cumplir con la ya tradicional barbacoa que monta la Red Bull Music Academy cada miércoles de Sónar en el Port Vell. “No soy un ultra de lo analógico. En realidad utilizo máquinas en estudio porque soy incapaz de cuantificar mi música en unos cuantos parámetros. No soy un ultra de nada. De hecho hoy hago techno pero mañana ya veremos a ver”, nos comenta este jovencito de acento diabólico que apunta algo más que maneras.
Ayúdeme a descubrir de donde viene ese Space Dimension Controller del que todo el mundo habla últimamente pese a disponer de tres o cuatro maxis en el mercado…
Provengo de la experimentación. Concretamente vengo de la rama del ambient… Bueno, por decir algo, de la facción más mental de gente como Squarepusher. En el netlabel Acroplane Recordings puedes descargarte un compilado de temas que tendrán poco más de un par de años. Era uno de esos chicos obsesionados con el sonido que se pasaba horas en el estudio repasando una y otra vez el mismo track antes de guardarlo en la carpeta de archivos definitivos. Después me di cuenta que lo experimental no tenía nada que ver con la pulcritud. Que lo realmente experimental, lo realmente arriesgado, tenía que ver más con la mezcla, de sonidos, de sensibilidades, de estilos... De esta manera empezó a cocerse el sonido de Space Dimension Controller que fue internándose en terrenos algo más bailables (algo paradójico teniendo en cuenta algo que no he hecho en mi vida: escuchar música de baile). Un sonido que no es exactamente disco, pero tampoco house ni techno, aunque a su vez, si alguien dijera que mi música suena a todo eso tampoco estaría falto de razón. Me gusta jugar con los bordes estilísticos. De una manera  intuitiva me acerco a los estilos, pero de manera tangencial. Yo creo que eso es lo que debe valorar la gente que me sigue.

No es muy normal en la carrera de un productor pasar del ambient típico de los 90s al baile que se familiariza con estilos como el tech-house o el disco. ¿A usted que le ha empujado a esta transición que supongo en un futuro no se detendrá en el baile?
Pues no lo sé, porque además me cuesta mucho seguir los patrones de la música de baile que según como son más cuadriculados que los de la música hecha para escuchar a la que estaba acostumbrándome en mis primeras producciones como Space Dimension Controller. No te podría decir la razón por la que he cambiado hacia un  lado más techno-funk. Igual es una reacción natural o inconsciente a lo que se puede escuchar en mi ciudad. Belfast va unos cinco años por detrás de cualquier escena europea de clubs con un mínimo de interés. Cuando publiqué mi primer Ep The Love Quadrant en el sello de Boxcutter sabía que la gente pensaría que yo era otro productor de Belfast intentando reproducir con torpeza los clichés del dubstep que se produce aquí en el norte de Irlanda. Al final se comprobó que esa fue una decisión acertada porque el disco hizo más ruido del previsto. Estaba claro que no era una entrega más de dubstep estandarizado.

En algunos directos se le ha podido ver empuñando el micro y rapeando. ¿Esa actitud forma parte de su nuevo directo?
No, no, que la gente no se confunda. A veces me gusta coger el micro en directo pero no tiene nada que ver con mi planteamiento inicial. Estoy pensando en incluir algún tema con mi voz en el álbum que estoy definiendo estos días. Pero sería más en clave funk. En el futuro ya se verá si integro el micro en mis directos. De momento eso que has podido ver por Youtube no es más que un ramalazo de artista egocéntrico mal disimulado (risas). En Sónar seguro que no hago nada de eso porque he olvidado mi pedal. En realidad me lo he dejado a posta. Ahora estoy pensando en que antes te hablaba de experimentar y después resulta que me acobardo a última hora y paso de traer los trastos cuando se trata de arriesgar….

Pues hábleme de ese álbum que tiene en ciernes.
Bueno, antes del álbum saldrá un Ep en otoño que saldrá en el sello R&S Después me centraré en mi álbum que no sacaré hasta el verano que viene. Me quiero marcar plazos largos. No quiero ser uno de esos productores que se machaca a producir para reventar el mercado. Yo tengo una vida más allá de la música. Que triste sería la vida, si no…

Buena decisión. Con tres discos en el mercado ha tenido bastante repercusión. Imagínese si le sale un buen álbum.
No me gusta el estrés. Además, ¿para qué correr si el mercado está como está? Antes un Dj de los que tenían ojo se hinchaba a hacer temas estandarizados, triunfaba, cogía la pasta y volaba. Ahora no vale la pena producir temas como churros. Entre otras cosas porque la gente se compra un disco al mes, por decir una cifra, como mucho. Pero seguramente ese que elija el público será un disco con valor. Prefiero asentarme y seguir perfilando mi sonido que el tech-funk del tipo Detroit me sigue convenciendo a medias. Mi opción es aparecer lo menos posible en la prensa especializada para no despistarme. Prefiero mantenerme a distancia del ruido mediático. Es por eso que durante el próximo año no sacaré nada más que ese EP y ese álbum que te comentaba. 

Imagino que ya sabe que Moodyman precederá su actuación en Sónar. ¿Respeto? ¿Admiración? ¿se siente lo suficientemente envalentonado ante el maestro?
De todo un poco. Me quedo más tranquilo al saber que hará sesión de Dj al uso. Por muy bueno que sea no dejan de ser discos. Si hubiera planeado un directo la gente lo hubiera podido comparar con el mío y… nada que ver. Tengo mucho que aprender de él. Y eso no se consigue con los focos iluminando constantemente tu cara. Me toca esconderme. Es probable que después del álbum se sepa poco más de mí en algún tiempo.




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