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Oneohtrix Point Never

Oneohtrix Point Never

Publicada el 09 Mayo 2010 por David Puente
“Mi padre tocaba el sintetizador en un grupo muy popular  de psicodelia ruso que se convirtió en una especie de The Doors a la soviética. Una vez se retiró de la industria, acabó tocando con más pena que gloria en restaurantes donde amenizaba las cenas de los comensales”, comenta Daniel Lopatin minutos antes de empezar su actuación en el primer Electrónica en Abril celebrado hace unos días en Barcelona. Este norteamericano hijo de emigrantes rusos viene a presentarnos su alias Oneohtrix Point Never con el que ha empezado a destacar en la intrincada escena de la psicodelia retrofuturista (Riffs en el sello No Fun es su última publicación pero en breve saca nuevo material) que se ríe de los tics del pasado y los prejuicios del presente: “La vida es efímera. Como mis Cdrs. La única salida es vivir el momento. El Cd lo puedes utilizar como posavasos. O como el frisbee. ¡Viva el CD!”. Si no te gusta el Cd igual deberías leer esta entrevista.
¿De donde sale Oneohtrix Point Never?
La única tienda de instrumentos musicales de mi ciudad, en las afueras de Boston, era una franquicia de una conocida cadena de almacenes donde iban todos los jóvenes a comprarse su primera guitarra y allí fue donde me llevé mis primeras decepciones en términos musicales. No únicamente por los precios excesivos de todos aquellos aparatos que yo no me podía costear, también por toda aquella actitud de rock star que se desprendía de los posters de la tienda con todos esos gurús de la guitarra como Jimmy Page o Steven Tyler presidiendo las paredes del almacén. Parecía como si convertirse en una estrella de rock fuera el único objetivo de una persona que empezara a tocar música. Ahí es cuando decidí que mi actitud sería la de un pobre productor solitario que tendría su pequeño estudio en su propia habitación. 

Siga, siga...
Mi objetivo sería trabajar en el lado opuesto a ese sueño tan americano de llegar a ser alguien en el mundo de la música. Bueno, en realidad la mía es una de tantas historias parecidas y que en los 90 dieron como fruto esa mentalidad de “bedroom producer” tan propia de la época. Con el tiempo fui aprendiendo a enfocar mi música hacia unos preceptos más limpios y más hi-fi. Y un tiempo después me di cuenta que lo realmente importante era no posicionarse. La cuestión no era obsesionarse  con trabajar de manera lo-fi o hi-fi. Durante los últimos años he tratado más bien de balancearme entre la música más complicada con la más fácil y estúpida.  Creo que lo más peligroso que le puede pasar a un artista es que caiga de uno de los lados de la balanza. Ni soy un virtuoso ni soy un tipo tirando a punk. En realidad soy un tipo perezoso al que le cuesta posicionarse.

Se dice de usted que es uno de los representantes de la escena o movimiento glo-fi. Usted tiene un experimento con un tema conocidísimo de Chris De Burgh, Lady in red,  que representa muy bien ese espíritu. Un bucle que se repite continuamente pero sin el estribillo original y que da como resultado otro ¿tema? (pese a lo reconocible de la muestra original).
Si, bueno en realidad es una actitud que ya utilizaron en su día los pioneros del hip hop. Ese tema de De Burgh todavía hoy en día se emite por las radiofórmulas de todo el mundo. Se ha convertido en una especie de estatua rígida en medio de la plaza mayor de un pueblo.  No la puedes cambiar. No se sabe muy bien por qué pero esa figura granítica está ahí y punto. Supone algo establecido y no hay mayor satisfacción para un productor que darle una nueva forma a lo ya establecido. 

¿Y lo de glo-fi?
El tema en si es muy bonito. Pero la letra de la canción es horrible. Y de las imágenes del video mejor no hablemos. Lo que yo intenté fue cambiar el sentimiento del tema manteniendo el origen del mismo. La frase “Nobody is here” se repite durante todo el tema, lo que le da una atmósfera diferente al tema que de esta manera pasa de ser un hiper-baladón azucarado a un tema incómodo para el oyente (porque no acaba de arrancar nunca, ni de decir lo que todo el mundo está esperando: !Lady in red!) y en cierta manera inquietante. Glo-fi sería algo así como ser arqueólogo recuperando piezas del pasado pero adoptando una actitud de escultor para darle forma en el momento presente.  Jimmy Page es una roca del pasado que se mantiene idéntica pese a los años. Como Chris De Burgh. Démosle otra forma a ese pasado.

El pasado: para las aulas.
En el instituto se habla de la música y de sus supuestas reglas y cuando se habla de la importancia del hip hop en nuestra música popular al único al que se menciona como teólogo es a Dj Spooky. Y eso es estúpido. No sé por qué Dj Spooky se ha convertido en el único representante académico del hip hop. Hace una música horrible y lleva repitiendo la misma idea desde hace años.  Creo que es un fake con ínfulas de revolucionario que en realidad ya le va bien a la industria.  Chicos, no hace falta escuchar a Dj Spooky. Y lo más fuerte es que va por ahí sentando cátedra en las universidades y cobrando por ello. Lo peor que te puede pasar es que la academia te canonice.  Espero que en unos años no me llamen de la universidad de Barcelona para que explique que es lo que intenté una vez con un tema sobadísimo de Chris De Burgh. Se trata de molestar a De Burgh, no de teorizar sobre por qué has enfocado un tema de una manera o de otra.

Las teorías preesetablecidas se acabaron.
Y las actitudes preestablecidas también. Los cantantes de pop deben dejar esa actitud arrogante porque ya nunca más serán estrellas intocables. Se acabó el pop per se. Como se acabó la etiqueta experimental. Las maneras de acercarse a la música ya no están hechas de piedra. El mundo está interconectado. El concepto “escena” se ha perdido y si realmente se habla de ella en estos términos es porque en realidad está muerta. Ahora no tenemos seguidores o fans, lo que tenemos son amigos conectados al Myspace o al Facebook. Si se acabaron las fronteras y el pensamiento único… ¡cómo no se va acabar el género musical como algo estanco!. Se acabó el divismo en la música. Se acabó el academicismo en términos musicales. Se acabó el snobismo. Estamos hablando de música.

Dígame por qué se decantó por un sello armado únicamente con Cdrs: ¿es una actitud política o se debe a que no tiene un duro?
El Cd me parece un objeto raro. Puedes copiarlo fácilmente y eso le da un carácter democratizador. Pero a la gente le ha dado por cargar contra él. Es el último soporte del que disfrutamos antes de la que la música se abriera en canal hacia la dimensión digital. Le tengo un cariño especial porque es la víctima principal de todo ese nuevo paradigma de la música sin forma. Me solidarizo con el Cd. Me cae simpático por ser un perdedor.

Ya hay demasiados ganadores en esta sociedad.
Durante un tiempo quise publicar en el sello Kranky y una vez me respondieron de manera agresiva: “Para de enviarnos mails, no queremos saber nada de tu música”. Basta ya de sellos engreídos. Esa actitud de “tengo-un-sello-que-vale-su-peso-en-oro-y-aquí-sólo-editan-unos-cuantos-elegidos” tampoco la soporto. Todo irá mejor si admites que el tuyo es un puto sello entre un millón que hace la misma música que tu. ¿A quien le importa realmente la grandeza de un sello que vende un puñado de discos? ¿Acaso eres la Motown? Lo que somos es una mota de polvo en el universo. ¿Realmente es para que nos sintamos tan orgullosos de lo que hacemos para combatir nuestras aburridas y vacías vidas? A mi no me interesa ni la mía.

Debe ser complicado salirse por la tangente en su país.
La sociedad americana se comporta como esos japoneses que empujan a la gente para que entre en el vagón del metro. La industria tecnológica, sin ir más lejos, presiona para que siempre estés en primera línea de fuego. Me encantan los videojuegos antiguos porque mantienen un aire de decadencia como muy puro y muy digno. Si no te juegas con un interfaz diferente al último modelo de Playstation parece que te van a meter en la cárcel por cometer un delito. Cuando miro mi viejo Atari parece que me vaya a responder con un: “si, vivo un momento crepuscular pero todavía estoy aquí a tu lado”. Ahora que lo pienso esa es una sensación muy nerd. ¡Qué horror!

La tecnología es la nueva esclavitud.
Y además te hace creer en un ideal de vida que puede ser muy frustrante. Si estás a la última en tecnología doméstica vas a vivir mucho mejor...

Ser un friki es la única salida en EE.UU…
Ni eso. Ahora el friki ha conseguido un status que le ha convertido en estrella de la televisión.  Yo no me considero un friki. Soy más bien un tipo que se disfraza de otra persona. Yo no he tenido opción. Soy lo que me han obligado a ser.



Oneohtrix Point Never live on Rare Fraquency (23 Julio 2009)

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