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Mulatu Astatke

Mulatu Astatke

Publicada el 30 Junio 2009 por David Puente
Segunda entrevista realizada en el reciente Sónar y segundo africano. Si la semana pasada el protagonista, Culoe de Song, derrochaba juventud por sus poros a sus 19 añitos, en esta tenemos el placer de presentarles al veterano músico y arreglista Mulatu Astatké. El músico abisinio se hace acompañar de la banda galáctica The Heliocentrics con la que se pasea por todo el mundo después de haber renovado su  sonido en Inspiration Information Vol. 3 (Strut/K7!). Armado con su vibráfono y puso en pie el escenario SonarDôme que gestionó la ubicua Red Bull Music Academy.
Usted inventó la etiqueta ethio-jazz. ¿Con qué se quedó del sonido propio de su país y con qué del jazz occidental?
De eso hace más de 40 años. Fue un invento que se gestó mientras estudiaba en Berklee College of Music. Por entonces me convertí en el primer africano que estudió allí en Boston, una de las ciudades con mayoría blanca en EE.UU. Ese detalle hizo que tuviera muchas miradas encima de mi. Así que quise demostrar a mis compañeros que la sensibilidad musical africana podía mezclarse con la occidental. Un experimento que quise poner en funcionamiento una vez recalé en New York con The Ethiopian Quintet. Entonces empezamos a trabajar sobre lo que entendimos se podía considerar ethio-jazz. Es decir, una mezcla entre la música tradicional de mi país, que se conjuga básicamente con cinco notas, y la mezcla del sonido que por entonces ya se daba en New York en todo su esplendor, sobretodo armada a base de música latina. Una etiqueta bastante controvertida porque coinciden sonoridades de culturas diferentes y que deben estar tocadas con respeto hacia la raíz de todas ellas. Soy de los que entienden que toda música tiene su genealogía y que cuando se busca la mezcla tienes que estar muy seguro de cómo vas a hacer los arreglos. Tienes que sentarte delante de las partituras como si fueras un pintor que va a mezclar diferentes colores, con cuidado de que uno no se coma al otro. Cuando combinas música de diferentes raíces en realidad te estás convirtiendo en una especie de “ladrón”. Así que mezcla con mimo, no sea que también te conviertas en un sacrílego.

Se siente entonces como un ladrón. Por lo de que toma prestado de aquí y de allá…
Bueno, en realidad tampoco es del todo así. Mucha de la música moderna que escucháis los occidentales viene de África. Mira, ahora que estamos en un festival de música electrónica es buen momento para recordar que muchos de los primeros productores de techno, por ejemplo, se fijaban en el groove de los mantras africanos. Es más,  creo que el ritmo tal y como se conoce actualmente es un invento africano para el mundo.

Le rechina un poco entonces este interés por la música africana que se da actualmente en la sociedad, digamos, occidentalizada…
Bueno, más que enfado lo que me gustaría mostrar es todo mi apoyo a que las potencias occidentales ayuden a promocionar esta música como ha hecho Sónar este año. En Francia ahora mismo hay un boom de música de Mali y de Senegal muy importante. Es un movimiento muy hermoso. Como si toda esa fuerza que ha estado concentrada en África durante tantos años ahora explotara y se expandiera por todo el mundo.

Una curiosidad histórica. Los italianos estuvieron en su país durante la segunda mitad de los años 30 del siglo pasado. ¿Se establecieron relaciones culturales con este país europeo que también ha sido potencia en lo musical?
Los italianos únicamente se dedicaron a guerrear en nuestro territorio. Y cuando uno hace la guerra no tiene tiempo para crear arte. Ni siquiera dio tiempo a convertirnos en una colonia italiana. Estuvieron cinco años masacrando a mi país pero no dejaron ningún poso cultural. En todo ese tiempo ninguno de los dos países pudo demostrarle al otro alguna de sus respectivas particularidades culturales. Lo cual fue una pena.

Los norteamericanos fueron más listos al utilizar las radios piratas para oponerse al régimen comunista que se impuso en su país en los 70. Emisoras que emitían música negra en este caso made in USA.
Bueno, como en todo el mundo, Etiopía no fue una excepción y tenido que hacer frente a un imperialismo cultural que es norma en todo el planeta. Pero insisto en lo que te decía antes. El soul, el r&b y el funk comparten un gen que les hermana. Y ese gen nace y se expande desde África.

Durante su estancia en USA e Inglaterra como vivió la realidad de su país desde fuera…
Estuve muy ocupado durante todo ese tiempo. Componiendo y compartiendo música con grandes maestros del jazz y de la música en general. Una vez de vuelta decidí que mostraría todo mi saber acumulado durante esos años a mi pueblo. Pero no fueron fáciles los primeros años después de mi regreso Es lo que ocurre cuando estás mucho tiempo fuera de tu país. Te sientes extranjero en tu país una vez de vuelta. Además venía a enseñarles una música que en esa época sonaba nueva.

¿Cómo es que decidió renovar su música a través de su alianza con The Heliocentrics?
Como artista, como compositor y como arreglista que soy, considero que uno debe ofrecer siempre al mundo estímulos nuevos. Ellos ya eran unos grandes amantes del ethio-jazz ates incluso de conocerme a mi. Sobretodo gracias a Malcom Catto, percusionista del grupo, que es un gran coleccionista de discos. El año pasado me llamaron de Red Bull Music Academy para ver si quería tocar en el Cargo de Londres, mi primer concierto en la capital británica después de quince años. Allí coincidí con The Heliocentrics y allí empezó a gestarse el disco porque allí había un agente del sello K7! que nos animó a tocar juntos. Nos encerramos diez días en el estudio y el disco parece que le ha gustado a la gente.

Y si le digo que prefiero su sonido de los años 70… Usted que me responde.
Que los 70 se acabaron hace 30 años y que ahora estamos en el año 2009 (risas). Se trata de empujar hacia delante, no hacia atrás.

Bueno, pues entonces explíqueme qué aprendió de Duke Ellington durante esos años 70...
Lo conocí en Etiopía precisamente. Le propuse unos arreglos para su banda y él me contestó, “adelante, por qué no”. Cuando le presenté el trabajo me dijo: “Nunca esperé que estos arreglos tan maravillosos provinieran de un africano”. No me lo dijo con malicia. Fue una especie de “rendez vous” cariñoso por parte de uno de mis maestros que no olvidemos, contaba con ancestros africanos.

Después llegaron los 80 con todas aquellas imágenes de hambruna por la televisión, Bob Geldof en plan Bono con aquel festival Live Aid… Su país quedó entonces estereotipado desde un enfoque mediático…
Si, todo aquello fue producto de una sequía severa en partes muy concretas del país. Y claro la gente se hace una imagen mental de lo que no conoce a partir de lo que ve por la televisión. Ahora mismo y esto te lo digo para que a la gente no le siga pesando la conciencia, Etiopía es un país que progresa. Es un país que lucha por tirar hacia delante. Etiopía es un país muy hermoso que merece ser visitado. Anímense.

Más información:

Web Oficial: Mulatu Astatke

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