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Stewart Walker

Stewart Walker

Publicada el 29 Enero 2007 por David Puente - foto de Xavi Muntané
Stewart Walker llega a Barcelona para cumplir con un doble bolo. Por un lado se subirá al barco que la Fura del Baus tiene atracado en el Moll de la Fusta y por otro para actuar en su cita con BeeCool. Walker es un expatriado más de los EE.UU. que se ha sentido atraído por los cantos de sirena de esa muchacha atractiva que es Berlín: ''Yo nunca me sentí parte de la comunidad techno norteamericana. Allí las distancias son muy grandes como para sentirse parte de una comunidad y menos aún de la escena techno que, como ya debes saber, en mi país es bastante más minoritaria que aquí en Europa. De todas maneras sigo haciendo música de corte norteamericano y me siento orgulloso de ello''.

¿Es usted muy patriota, entonces?
No, lo que quiero decir es que sigo produciendo de una manera personal tal y como hacía allí en mi país. En Berlín es muy difícil ser personal porque la escena es muy potente y te envuelve a menos que te quedes en casa y no salgas de ella en meses. En Europa existe un alud de comunicación y sobretodo de información tan vasto que es complicado no contaminarse de agentes externos ajenos a tu propia creatividad.

¿Entonces por qué vive en Berlín?
Por qué es cierto que allí el proceso de producción se acorta bastante. Desde que tienes la idea hasta que la ves plasmada en un trabajo físico pasa menos tiempo que en cualquier otro rincón del planeta. Eso es algo muy difícil de conseguir en otros países. También cuentas con una gran variedad de locales y de horarios para promocionar esa misma música que además es nueva y debes de mover en el circuito de clubs para que lo conozca la gente de a pie. Si no es así y el sistema se retrasa puede darse el caso de que lances una obra cuando ha pasado tanto tiempo desde que se gestó que incluso te de pereza difundirla al público porque justo en ese momento ya estés enfrascado cavilando otras movidas. Faltan tres meses para que salga a la calle mi nuevo álbum Concentricity en Persona y lo he escuchado tantas veces que ya es como si no fuera mío. Es más, ya estoy pensando en otros proyectos antes incluso de que salga a la venta lo que se supone que es mi último trabajo. También es verdad que es más barato vivir en Berlín que en otras ciudades de atracción cultural como Londres, París o Nueva York y con lo que te ahorras en costes como la vivienda y demás puedes desviarlos a otras actividades no tan lucrativas. Si vives más tranquilo también puedes trabajar en lo que te gusta de manera mucho más relajada.

Contar con ese aluvión de información ha provocado por contra que el europeo esté más de vuelta de todo en materia musical...
No es que sea difícil sorprender al público europeo. Lo que es complicado es conseguir que se interese por tu sonido durante un periodo de tiempo largo y continuado. La información provoca curiosidad y eso genera cambios en los gustos de la audiencia. Sobretodo en la gente que empieza a consumir este tipo de música y no tiene un criterio bien definido. Que no nos engañemos, conforman un tanto por ciento muy elevado del público que va a clubs con regularidad.

Además usted creció en Atlanta y eso marca.
Si, en mi ciudad no existe lo que aquí se denominaría ''escena techno''. Richard Devine muy cercano al sello de experimental Schematic y el algo más popular Prefuse 73 serían las excepciones, pero fíjate que tanto uno como otro son productores que van muy a su aire. Los productores americanos son tan especiales porque acostumbran a trabajar como células de creatividad desconectadas del contexto musical en el que se les encasilla. Es complicado crear una escena con pies y cabeza con tantas personas desperdigadas en medio de un área geográfica tan vasta. El teléfono y el e-mail son vitales en lo que respecta a la producción musical underground de EE.UU., entre otras cosas, porque las personas no pueden verse cara a cara todo lo que desearían.

Entonces, según usted su sonido aún no se ha europeizado demasiado...

Es muy complicado ser creativo en Europa sobretodo si vas a clubs y conoces los hits. Los hits te afectan tanto si los sigues porque crees que es una manera de hacer dinero, como si los rechazas porque no quieres ser acusado de continuista. Un hit pistero es algo más que una referencia en el chart de muchos Djs. Es una bomba que afecta el trayecto musical de mucha gente que vive de la industria. En EE.UU. como no existe una industria underground estable pues ese efecto dominó no se produce con tanta asiduidad. En mi país, el hit que sale del underground sirve para conseguir un contrato con una major, no para crear escuela o una moda concreta dentro de la esfera techno.

En Tresor se le considera la parte más ''blanda'' del sello junto a otro productor que se podría considerar cercano a usted como Todd Bodine...
Mi música se puede considerar ''soft'' porque me gusta cambiar el loop constantemente. Mi techno no gana por K.O. y contundencia, si no a los puntos. La estructura de mi sonido es muy compleja pero creo que es un proceso necesario para producir más ''música'' que ''techno'' propiamente dicho. La música que me gusta producir es como una cebolla con sus correspondientes capas. A finales de los 90's el techno duro entró en una dinámica algo aburrida cuando absuó de una estructura narrativa y compositiva tan estrecha. Se tornó demasiado cuadriculado y predecible. Tal vez esa respuesta es la que espera Tresor de mi producción. De todas maneras yo empecé a interesarme por Tresor algo tarde. Concretamente cuando me compré el tercer volumen de su colección de recopilatorios allá por el 98 con temas de Joey Beltram, aquel Solid sleep de Jeff Mills o el clásico Domina de Maurizio. Eso si, cuando me dijeron que iba a pinchar en Tresor por primera vez me puse muy contento. Me acordaré toda la vida, esa noche pinchaba el japonés Fumiya Tanaka y me quedé enamorado con esa habitación. Además, el residente por entonces era Pacou que pinchó un tema mío que edité en un sello de Detroit con lo que la impresión fue doble. Impresionante como un club tan cochambroso y maloliente se convirtió en uno de los mitos clubber de este continente. Nada que ver con clubs americanos como Twilo en los que la gente va con el cuello de la camisa almidonado y con un eterno Gin Tonic en su mano haciendo ojitos a la chica de turno. En Tresor la gente iba a vivir la música.

Usted está muy centrado en un tipo de techno-house esquelético entre científico y muy groovie, ¿nunca le ha dado por flirtear con otros géneros?
Muy poca gente lo sabe porque el disco pasó desapercibido, pero mi compañero Marco Tonni y yo sacamos en 2005 un álbum de rock en Persona hace un par de años. Si, Bring Back the Buffalo era algo así como mi proyecto secreto para alimentar mi fantasía de rock star para sentirme músico ''de verdad''. A nadie le gustó. Nos equivocamos pero de los errores se aprende. Uno debe equivocarse para crecer como persona y, claro, como artista.

Más información:

Web Oficial: Stewart Walker
Bio: Stewart Walker

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