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Greg Wilson

Greg Wilson

Publicada el 02 Julio 2007 por David Puente
No hace mucho alguien se meaba de la risa en mi propia cara cuando saqué una grabadora casete que utilicé como suplente de un mini-disc de esos tan modernos como delicados al tacto recio. Tampoco hace tanto que dejamos de utilizar el destornillador para desatrancar alguna de esas cintas TDK famosas por hacerse las remolonas en el momento menos adecuado. De eso sabe mucho el mítico Dj británico Greg Wilson que hace de la bobina un valor añadido con el que sacarle jugo a la textura de la nostalgia. Estuvimos hablando con él hace dos semanas a su paso por el Powder Room barcelonés en una entrevista que podría servir de complemento al estupendo reportaje de nuestro compañero Guille M. Ferrando sobre la movida de Manchester y su famosa Haçienda.

¿Siempre va de aquí para allá con sus bobinas de cinta?

Si, porque es a lo que me dedico. De lo contrario no sería un set de Greg Wilson. La gente espera verme trajinando con las cintas, es parte de lo que hago.

Es increíble que en tiempos de soportes digitales usted venga cargado desde Manchester con todo ese armatoste...

Bueno, también traigo un laptop conmigo. Mis performances son algo así como un cruce de sensibilidades entre el presente y el futuro. Llevo mucho tiempo editando en cinta, así que para mi es una buena manera de poder trasmitir lo que he hecho durante todos estos años que no son pocos. Es una manera de hacer muy artesana que ahora no tiene razón de ser debido a los adelantos técnicos y a los programas de ordenador. Podría venir y hacer un set sólo con mi ordenador portátil pero prefiero venir cargado con todos estos trastos porque es más práctico.

¿Más práctico que traer un portátil en una maleta?
Bueno, cuando dejé de pinchar me dediqué a grabar muchas cosas en cinta porque creo que las texturas que se consiguen son bastante peculiares. De hecho, las utilizo para aportar filtros sonoros para que los temas que salen de mi ordenador suenen diferentes. El sonido que sale de la cinta es completamente aleatorio y no planeo que sonido va a solaparse con el track en cuestión. Todo ese material lo tengo en cinta y creo que su medio natural son las bobinas. Cuando volví a pinchar me encontré con una cantidad de metros de cinta tal que me propuse sacarlo al exterior con sesiones artesanales como la que voy a hacer esta noche en Powder Room.

A usted también le va muy bien esta manera de hacer tan arcaica porque este despliegue es un plus bastante interesante a la hora de conseguir bolos...
Es cierto que puedes hacer lo mismo con el sonido digital y tal vez es verdad que sea algo redundante traer toda esta parafernalia, pero para mi es mi entorno natural porque es la manera de hacer a la que estoy acostumbrado. Cuando la gente me ve llegar piensa que es una manera como otra cualquiera de parecer extravagante en tiempos de uniformización digital, pero para mi es la manera más directa de ser honesto con el público. Así es como trabajo en estudio y así es como me muestro al público. Incluso cuando aparecieron los primeros samplers me decanté por esta manera de trabajar porque creo que el sonido es mucho más especial.

Entonces a usted la polémica entre el vinilo y el software le debe parecer una cuestión sólo para muy modernos.
Más o menos. Tampoco reniego del entono informático porque como te he dicho antes los temas los lanzo desde el ordenador, pero para mi la música va estrechamente ligada a la cinta. Yo también uno dos elementos en un sólo entorno y eso es algo que me parece será consustancial con el desarrollo del Dj en el futuro. Todo es cuestión de encontrar el balance adecuado.

¿Por qué dejó de pinchar durante una temporada bastante prolongada?
Decidí dejar de pinchar regularmente a finales de 1983. A veces aceptaba ir a pinchar a fiestas muy puntuales pero a partir de entonces hice poca cosa. Es difícil de explicar por qué dejé de pinchar con regularidad. Yo trabajaba con la escena negra de Manchester con música que venía de New York con mucho electro y mucho funk y con buenos breakdancers que daban colorido a todo aquello. Eran tiempos en los que el hip hop empezaba a empujar muy fuerte y empezamos a notar que el Legend había tocado techo y que los breakers preferían otros clubs donde desarrollar su faceta más encarada al hip hop, por no hablar de los que empezaron a ganar dinero cuando aparecieron en los primeros programas de televisión que se interesaron por este fenómeno. A partir de entonces, cambió la dinámica de los clubs y pensé que era buen momento para quitarme de en medio y concentrarme en la producción. Llevo pinchando desde los 15 años con una media de cinco o seis noches trabajando durante muchos años seguidos, así que era inevitable tomar una decisión después de tanto tiempo haciendo lo mismo. El cambio es algo consustancial con el sentido vital de una persona que trabaja para y por la música. De todos modos el cambio no fue tan traumático porque seguí produciendo bandas como Ruthless Rap Assassins.

También ha producido algunos re-edits de ''cosmic disco'' que se han editado en recopilatorios de Salsoul o para el catálogo del sello Tirk, por ejemplo.
Si, es algo que me viene de lejos porque siempre he trabajado con mixes para la radio que me pedían que tomara temas populares y les hiciera un lifting para cuñas o separadores. Cuando me decidí a volver a pinchar allá por el 2003 me di cuenta que había una cultura del re-edit bastante acusada en materia disco y pensé que podía seguir aportando experiencia a todo esto.

¿Cual es la diferencia entre un re-edit y un remix?
Mis mixes tienen mucho del hacer old-school típico de los 70’s que es cuando empecé a trabajar en estos términos. Originalmente los primeros mixes o re-edits servían para alargar el track si se tenía acceso al multi-track, añadiendo diferentes secuencias ideales para la pista de baile. Se trataba de manipular la forma del track desde su genética pero el tema en cuestión seguía siendo el mismo. Las discográficas también quisieron hacerse con parte del pastel de las remezclas proponiendo mixes techno o hip hop de temas originales de house como una manera de conseguir más ventas. Fue entonces cuando puso de moda remezclar un track sin que tuviera nada de reconocible con respecto al tema original. Para mí, que vengo de los re-edits setenteros, eso es ridículo porque entiendo que lo que resulta de ese trabajo no es un remix, si no un tema totalmente nuevo que responde al ego del remezclador que se supone tiene nombre y además debe dejar constancia de su talento. Si a mi no me gusta el tema que me ofrecen, pues sencillamente me olvido de él. Pero se supone que si remezclas un track en concreto es porque lo adoras y quieres hacerlo un poco más tuyo, aunque finalmente suene al original. Mi criterio personal para remezclar algo es que me tiene que gustar.

Es increíble la vitalidad con la que habla de música después de tanto tiempo enfrascado en esta batalla. Dice un amigo mío que a según que edad es imposible escapar de la música porque se convierte en el juguete de los que se resisten a ser adultos.

Si, muchas veces he pasado penurias económicas y me he dicho a mi mismo que me metería en un trabajo de los llamados ''normales'' para poder tener más estabilidad económica, pero ese era un cambio que mucha gente no estamos dispuestos a llevar a cabo porque de esa manera no podríamos expresarnos como hacemos con nuestra querida música. Y si uno no se puede expresar se puede decir que de alguna manera muere, espiritualmente hablando. Por eso mucha gente que malvive con bandas de rock o pinchando de allí para acá sin mucho éxito no puede dejar la música de lado. Puedes tener un puesto de trabajo en una oficina que te permita vivir más cómodamente, pero en realidad es como si hubieras vendido tu alma al diablo. Es como si hablaras y nadie te escuchara. Por eso hay tanta gente frustrada, porque hay demasiada gente trabajando en oficinas.

¿Echa de menos los tiempos del Haçienda?
Bueno, en realidad yo nunca me he sentido parte de The Haçienda. Ya sé que se me conoce por pinchar en aquel club pero mis colores siempre han sido del Legend que ha sido el club que me dio la oportunidad de involucrarme en su filosofía musical desde 1981 a 1984. Haçienda fue un club de estudiantes indies que se fijaron en mi trabajo en clubs como Legend para intentar atraer al público más orientado hacia la black music. Aquel club se convirtió en un cruce de egos que acabó con el club. De hecho, The Haçienda empezó a torcerse un año después de que yo dejara de pinchar, cuando subieron al Dj a los altares del balcón aquel famoso y entonces se le empezó a separarse de la tierra y, por tanto, de su fiel parroquia.

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