Entrevistas

Janek Schaefer

Janek Schaefer

Janek Shaefer pasa unos días se asueto en Barcelona alojado en un bloque de apartamentos muy céntrico. Nada más entrar me comenta que está entusiasmado con su última compra de poco más de 200 euros. Me enseña un minúsculo grabador con una tarjeta de memoria de tres horas de almacenaje en calidad CD. “Lo mejor de todo es que se conecta vía USB al computador y ya tienes el sonido listo para manipularlo. Pesa poquísimo y cabe en la palma de mi mano. Estoy maravillado”, afirma. Le propongo que creemos una instalación sonora improvisada en la que nos grabamos mutuamente, yo con mi mini disc y él con su nueva adquisición. Empieza la entrevista de manera jovial: “Tengo 36 años y mi vida cada vez es mejor. Porque a cada año que pasa uno sabe más y puede adoptar diferentes papeles en la vida que, a fin de cuentas, es lo que nos hace estar felices”. Entonces irrumpe el sonido que justifica su nuevo papel en la vida: el llanto de su niño que se ha despertado y busca a su padre en medio de una habitación a oscuras.

Cómo explicaría su performance del otro día que sirvió para cerrar el ciclo “Músicas giratorias” que se ha celebrado durante le mes de julio en el auditorio del MACBA.
Me hago llamar artista del sonido. Soy compositor e instalador y, sobretodo, no soy Dj. Quería mostrar al público lo que hago y a lo que me dedico en un entorno que en ese caso no era precisamente una galería preparada para la ocasión. Se trataba de una performance con un inicio y un final, una estructura temporal diferente a la de mis instalaciones que normalmente se desarrollan en un contexto preparado para la ocasión, normalmente en una galería de arte. Enseñé algunos de los vídeos de mi DVD, "Short Stories. A collection of 10 sound art films.1995 to 2006” que además de aprovechar para promocionarlo lo utilicé para mostrar lo que hago, como pinceladas y referencias de mi trabajo para que la gente que no tenía porqué saber a qué me dedico al menos tuviera un referente. Me gusta ser irónico en el escenario como si estuviera en el teatro y por eso al principio dije en público a las turistas americanas que estaban sentadas en frente del improvisado escenario: “Hola, soy Janek Schaefer y no soy Dj”. Ellas estaban esperando algo así como un set de Djs para bailar en la Barcelona fashion –no soy adivino, lo que ocurre es que no es la primera vez que veo esas caras de expectación entre el público- pero aunque frustré sus expectativas iniciales con esta primera frase introductoria, al final decidieron quedarse y disfrutar de mi trabajo. Ese para mi fue el éxito de la noche.

Gracias a ese DVD pudimos ver su primer experimento con ese invento que es Tri-phonic Turntable (giradiscos de tres brazos).
Es ante todo un instrumento. En esa primera aproximación ilustro visualmente el efecto del mismo disco pinchado simultáneamente por las tres agujas, lo que provoca una narración del poema elegido de manera muy curiosa. Existe un retraso de unos seis siete segundos entre cada una de las partes reproducidas por cada una de las agujas lo que produce una repetición de las frases por triplicado con un efecto, digamos, hipnótico. Pensé que con la ayuda de la voz humana ese efecto se volvía más claro, ya que la gente puede reconocer lo que dice el narrador y entender un poco mejor el procedimiento de lo que está ocurriendo.

¿Por qué eligió un poema de T.S. Elliot para reproducirlo por partida triple en ese mismo vídeo titulado “His Masters Voices”?
Todo lo que utilizo está en la trastienda de casa de mi madre. Allí tengo todos mis libros de poesía y allí es donde descubrí a T.S. Elliot que tiene un poema que se titula "Burnt Norton" que dice algo así como: "Time present and time past. Are both perhaps present in time future, And time future contained in time past”. Cuando lo leí con detenimiento pensé que no había mejor manera de expresar el efecto producido por el Tri-phonic Turntable. Expresaba perfectamente lo que significaba mi máquina. Tiempo presente y tiempo pasado a la vez. Cuando me preguntaron porqué no hacía lo mismo con mi ordenador me enfadé mucho porque la respuesta es obvia: claro que lo puedes hacer todo con una computadora pero lo más importante en la vida de un artista es imponerse limitaciones.

Claro porque usted además necesita reproducir esos sonidos en un tiempo concreto en el que el presente se convierta en pasado inmediatamente.
Contexto y limitaciones son los aspectos más importantes en la obra artística. Por contexto me refiero al sonido, la voz, la máquina y las turistas americanas. Una vez me compré una grabadora y le dije al dependiente que me llevaba la que tenía de prueba. Me llevé a casa las pruebas sonoras de todos los que habían trasteado el aparato para saber de su funcionamiento antes de comprarla. Con lo que allí quedó grabado hice otra obra sonora que se titula “Minneapolis Office Max Messages”. Fuera del contexto de la tienda donde la compré todas esas expresiones son una buena muestra de lo que la gente dice cuando no tiene nada que decir.

¿Por qué trajo a Barcelona un giradiscos con dos brazos y no con tres que era el que todo el mundo esperaba?
Porque el de tres brazos pesa 15 kilos, más el equipo que llevo conmigo son cinco más, eso sin contar el equipaje de mano más los vinilos que llevo para improvisar… ¡En total se me iba a más de 90 kilos para transportar por toda Europa! Y encima estoy de vacaciones con mi mujer y su suegra así que imagínate el equipaje que llevamos encima. Piensa en grande y empaquétalo de tal manera que el resultado sea algo pequeño. Ese es mi lema. Por eso estoy tan ilusionado con este dictáfono tan pequeño. Odio cuando la gente espera que me ponga a hacer malabarismos con un tocadiscos de tres brazos. Eso no es lo que quiero demostrar al mundo. No soy un mono ni un animal de feria. De lo que se trata es de disfrutar de las diferentes formas y prestaciones del sonido.

A la gente le choca más su invento que lo que quiere explicar con él…
Porque visualmente es un aparato muy potente. Hace un mes estuve en Noruega y el promotor del evento que sabía que en mis performances me gusta mostrar música folklórica o típica de una zona concreta, me regaló un disco muy particular porque era de un músico local que enseñaba a los niños cómo cepillarse los dientes. Una especie de Cliff Richards en noruego que tuvo mucho éxito allá en los ochenta. Cuando lo puse y la gente reconoció al artista todo el mundo reía –me gusta que la gente ría en mis shows, por cierto- hasta que empecé a crear unas capas de sonido encima que tele transportaron a la audiencia hacia mi mundo. Ahí tienes otro ejemplo de la importancia del contexto y de las limitaciones. Bueno, estaba claro que todo partía de una broma pero aquello tan kistch se acabó convirtiendo en un gran momento cargado de una atmósfera muy especial.

Usted viene de la arquitectura, imagino que el espacio también es importante en su obra…
De hecho, la relación entre sonido y espacio me interesa incluso desde lo cotidiano. Un edificio cuenta con sus propios sonidos, por ejemplo. Estos días cuando mi mujer y mi suegra cierran la ventana porque prefieren encender el aire acondicionado y entonces me enojo. ¡Estamos en medio de Barcelona y deberíamos disfrutar del sonido de la calle!. Una vez cierras la ventana, el espacio que hay fuera desaparece porque no puedes oír su sonido que, además, en el caso de Barcelona está lleno de vida porque en él se dejan oír niños jugando, mujeres haciendo una tortilla a las nueve de la noche, la tele del vecino tronando sin freno... Cada país, como cada espacio, cuenta con sus propios sonidos y eso me encanta. Si, es cierto trato de utilizar la arquitectura en mis trabajos pero… no sé exactamente explicarte como ni por qué. Es difícil explicar en que consiste el arte de cada uno.

La polémica “sonido digital vs analógico” ¿Le dice algo? ¿Se posiciona al respecto? ¿Le importa?
No soy purista del sonido. Las personas puras no son interesantes para mí como tampoco lo es el sonido puro. Una “persona digital” no tiene mucho interés para mí. Las personas estamos llenos de impurezas que son las que nos definen. En mi opinión, cuanto más sonido se adhiere a un disco, de más carácter dispone para lo que hago. Pero ojo, cuando grabo, entonces si, quiero ser perfecto. Porque quiero representar al milímetro esa impureza en el sonido que es lo que le imprime un carácter específico e intransferible. Me gusta tener el control de la grabación digital. Entonces si que me vuelvo un purista.

¿Cúal sería el sonido más característico o particular que ha escuchado en Barcelona?
En Las Ramblas, el primer día que vine, es un ejemplo muy típico y además tú debes estar aburrido de estos comentarios tan de turista, pero me llamó la atención uno de esos quioscos de cristal y todos esos pájaros encerrados en jaulas y piando dentro como si aquello fuera una caja de resonancia. ¡Una caja de cristal donde viven pajarillos dentro y encima en un lugar de paso turístico! Es algo fabuloso, créeme.

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