Entrevistas

Luis Lles

Luis Lles

Los pasos me llevan hasta Fuentes de Ebro en Zaragoza donde el Dj local Carlos Hollers muy gentilmente me ha invitado a participar en unas charlas sobre música electrónica donde abunda un público tan joven que todavía tardará años en poder acceder legalmente a cualquiera de los clubs en lo que, quien sabe si todavía se pinchará techno. Tengo el honor de coincidir en este Dance Club Project con el periodista aragonés Lluis Lles al que llevo pisando los talones desde hace más de un año para departir amigablemente durante un rato y así plasmar sus siempre ilustrativas impresiones en esta web. Lleva una camiseta que dice “Yo pincho el ‘Papi Chulo’” y me explica que es un manifiesto-denuncia en referencia a cuando los gestores de Maxima FM le echaron de su escenario en el festival Monegros por pinchar el controvertido tema. A mi me viene a la cabeza otra leyenda reivindicativa para definir su Periferias que este año se titula AgitProp y se celebrará del 21 al 30 de octubre: “Aquí están, estos son, los cojones de Aragón”. Con un par.

El año pasado invitasteis al poeta Leopoldo María Panero a la edición de Periferias dedicada a lo bizarro o a lo que se sale de la norma. El factor “freak” está presente en todas las ediciones del festival y este año no va a ser una excepción, me temo.
Yo creo que es algo congénito entre los que organizamos Periferias. Cuando nos planteamos organizar un festival partimos de la base de que debíamos montar el festival al que iríamos como espectadores. Tenemos una mentalidad heterodoxa y en ese sentido bastante aragonesa. Para mucha gente ser aragonés es sinónimo de “cazurro” y “mañico” pero para Periferias ejercer de maño es hablar de Goya, Buñuel, del pintor de películas Segundo de Chomón, es decir, de gente que siempre ha ido a la vanguardia y que ha nadado contracorriente con una filosofía estética muy particular. Yo diría que bastante freak. Las pinturas negras de Goya tienen mucho de freak. Yo creo que ese freakismo o esa heterodoxia es parte de la mentalidad aragonesa y es la que defendemos a capa y espada en Periferias.

Que es la que además hace avanzar al ser humano…
Lo digo muchas veces. Yo huyo de lo previsible. Creo que tiene parte de importancia en una fase de tu vida –la adolescencia- en la que necesitas formar parte de una tribu y seguir una ortodoxia para identificarte con el grupo. Pero llega un momento en lo que eso no me vale. Me interesa la sorpresa, lo insólito, la locura que te confunde que es esa energía que mueve mi relación con la música. Somos el único festival temático del país y eso nos permite crear una atmósfera y un concepto en torno a esa idea. Queremos que el director artístico del festival se convierta también en un creador artístico que da una forma particular a un todo. Es lo que decías antes en la charla del DCP, que muchos periodistas tienen esa mala conciencia de ser un creador frustrado y lo transmite en sus escritos poniendo su granito de arena en la obra de la que le toca hablar. Pues nosotros intentamos evitar esa frustración creando algo nuevo con nuestra programación más allá de una mera ristra de nombres con mayor o menor tirón popular.

Es curioso porque el suyo es un festival que no tiene un público definido pero es el único que programa bajo un concepto que podría encorsetarlo…
Si, parece que esa idea te enclaustra pero nosotros sólo la tomamos como un punto de partida hasta degenerarlo en un magma caótico. El año pasado titulamos una noche como “Manifest boig” (“Manifiesto loco”) para enmarcar las actuaciones de Albert Pla, Astrid, Pau Riba y Herois de la Catalunya interior como representantes más heterodoxos de la canción catalana. Con un cartel como este creas algo nuevo porque a Astrud los verás en un festival indie y a Riba es más probable verlo rodeado de hippies, pero las dos propuestas en un mismo cartel ya es más difícil y encima que el todo resulte algo coherente es sinónimo de creación. Nos gusta el juego de los contrarios porque entendemos es muy enriquecedor. La gente tiende a juntar lo que es igual pero a nosotros nos gusta lo iconoclasta. Eso también es muy aragonés.

De hecho la electrónica funciona un poco igual.
Si, la electrónica siempre va más allá de la pura música para buscar referentes fuera de ésta y crear algo nuevo con lo que mirar al futuro. En el techno se juntan referencias del cine y el electro gira en torno a la ciencia ficción… En música electrónica, la integración de distintos elementos es superior a sus partes.

Esa pasión por mezclar códigos diferentes y descontextualizados le costó a usted un buen berrinche en el último Monegros.
Reconozco que soy un Dj dominguero y a veces me siento mal incluso por el complejo de usurpación. Antes que me lleven a un evento como Monearos prefiero que pongan en mi lugar a un Dj profesional. Si les gusta que esté evidentemente iré pero no quiero meterme en un sitio que no es el mío. Entonces como Dj anormal que soy siempre me propongo que la gente se lo pase bien. Es algo apostolado porque siempre me propongo que la gente comprenda la visión que yo tengo de la música y claro a veces eso es difícil porque a mi me gusta la música africana, la contemporánea, el jazz, el techno, el rock y todos esos referentes los incluyo en un marasmo del que yo por lo menos disfruto. Cuando voy a pinchar me gusta introducir alguna nota de humor y en Monegros creo que me pusieron en el sitio equivocado y lo que resultó es que el programador de aquel escenario donde yo estaba pinchando tenía un punto de vista totalmente diferente al mío. Puse el “Papi Chulo” de Lorna que es un tema que me encanta y que me gusta poner para romper las sesiones y para dar a entender la cultura y las referencias que yo tengo. Eso es forzosamente coherente porque ese tema forma parte de mi vida y uno pincha para retratarse. Cuando pincho este tema no es para provocar la carcajada sin más y que el tema no me guste. Soy acérrimo defensor del reggaeton y es una referencia que he mamado por eso la incluyo en mi sesión. Cuando se murió Joel Ramone pinché un tema del grupo en Monegros porque esa banda es muy importante en mi vida y en mi desarrollo como persona. Antes de que me echaran de la carpa durante esta última edición por lo que te he comentado pinché a T-Rex porque en los últimos meses estoy volviendo a repasar la música que escuchaba cuando tenía 15 años. Si un Dj hace ese tipo de locuras, a mí personalmente, me alegra el día.

Hablando de locuras, ¿como le explicamos a la parroquia lo que hemos visto en estas charlas y exhibiciones musicales del DCP montado por Carlos Hollers?
Todo esto es bastante aragonés. Yo creo que Aragón es una tierra freak por excelencia. Alguna vez habré explicado que en una discoteca de Huesca llamada Coliseum, tipo Chasis para makineros, hacían fiestas temáticas y en una semana santa publicaron unos carteles publicitarios por la ciudad en los que decían, “Coliseum, la procesión va por dentro”. Yo aunque no soy asiduo me acerqué por allí y efectivamente la sorpresa fue que una cofradía con sus cucuruchos y los tambores típicos del Bajo Aragón retumbando en la discoteca mientras el Dj pinchaba makina. Es el carácter surrealista de Buñuel llevado al plano clubbing. Como lo de esta noche que hemos visto a Plastic Fantastic Pipe que hace instrumentos de viento con todo lo que tiene a mano como puede ser un inflador de colchonetas para recrear el sonido de una gaita.

Como contrapeso a ese salirse de la norma a Lluis Lles se le conoce por sus famosos mapas conceptuales que ha editado para publicaciones como Dance de Lux o Trax y que han servido para acercarse al árbol genealógico de la música electrónica de los últimos decenios.
Si, eso forma parte de mis contradicciones. Pero no te creas, tampoco soy tan minucioso porque algunas de las etiquetas me las he inventado yo mismo. Hay muchas denominaciones que son importadas de las revistas inglesas pero después yo mismo busco mis propios conceptos como la “raverbena” para catalogar la fiesta de Monegros. Soy analítico en la forma de acercarme a la música pero al mismo tiempo también tengo mucho de analítico y me gusta mucho el orden y en casa tengo los discos dispuestos por estilos y sub-estilos. Si, nado en esa contradicción entre ser una persona caótica y mi amor por las clasificaciones.

Se le ha relacionado estrechamente con Monegros. ¿Eso le perjudica?, ¿le beneficia?, ¿le molesta?
He sido un defensor a ultranza del festival. Cada uno en su estilo, creo que Sónar y Monegros son los acontecimientos más importantes de la electrónica en este país. Hablando de contradicciones, mira con el Sónar tienes el equilibrio perfecto entre esa parte dedicada a la investigación y la experimentación y por otro lado esa parte festiva y tan española de salir a desfasar. Es lo que les ha hecho famosos en el mundo entero y es su gran capital de cara al futuro. El otro gran evento es Monegros porque es una mezcla de rave y verbena que me parece interesante porque soy un apasionado de la cultura popular. Por eso defiendo el reggaeton, el UK garage y todos los movimientos que surgen de la calle. Porque son las manifestaciones más sinceras que se producen en la cultura en general y la música en particular. Con los años que tengo me ha dado tiempo a participar en muchísimas verbenas en Huesca y alrededores y todo ese ancestro popular liga muy bien con la rave del desierto. Ahora ha cambiado un poco porque ha crecido mucho pero eso de beber en porrón y comer longaniza rodeado de “fashion victims” y makineros mientras escuchabas a Jeff Mills para mí tenía un valor incalculable.

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