Entrevistas

Quenum

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Phillipe Quenum nos recibe con algunas disquisiciones al hilo de su intrincado árbol genealógico. Nos habla de algunas de las prácticas vudú más comunes en el país de origen de su padre, Benin, donde los muertos se pasean por entre los vivos con la misma naturalidad con que el bueno de Phil te cocina un "crispy" techno al estilo Cadenza. Su madre nació en la antillana Guadalupe pero emigró a Lyon donde nació Quenum antes de viajar a la pequeña isla del caribe donde se alimentó de los ritmos dulzones de biguine y zouk. Más tarde vuelve a Francia y se mete en el jazz moderno, trabaja de runner en el Festival de jazz de Montreaux para, posteriormente, marchar a Londres donde se hará un nombre en sellos como Pure Plastic bajo el seudónimo Acces 58 junto a Paulo Nascimento. Harto del "pumping techno" se muda a la tranquila Ginebra para darle más brío aún si cabe a la escena suiza.

Me parece que se encuentra en una fase de completo cambio musical.
Si, puede ser. Me he ido de Londres, entre otras cosas, porque quiero cambiar mi música. Aún tengo amigos pero en esa ciudad existe mucha presión que acaba por marearte. Durante mi estancia en Londres practicaba un techno minimal pero muy percusivo en la línea, por ejemplo, de Marco Carola. Cuando me salían bolos en directo en Londres debía tocar antes o después de grandes Dj’s como Dave Clarke y claro, eso supone actuar ante un montón de gente que está ansiosa por recibir música potente. Acabé harto de todo eso, la verdad. Quería hacer algo más, no sé, sofisticado. Quiero hacer algo más personal sin tener en cuenta lo que le gustará y lo que no a la gente.

Venderá menos discos que antes…

Es cierto… En Inglaterra necesitas estar en la órbita de la revista NME para ganar un poco de dinero. Las grandes organizaciones son las que deciden que va a gustar a la gente y que no. En Londres todo está muy teledirigido. El sello Acces 58 ya no tiene nada que ver conmigo ya he desconectado de todo eso.

Pero también es cierto que aquí en España, por ejemplo, es más conocido por su trabajo en Cadenza que sus producciones para Acces 58.

Es cierto, también. Pero gracias a Cadenza la gente está descubriendo mis trabajos previos como Acces 58, mis escarceos con el nu jazz –he trabajado con el trompetista de Blue Note, Eric Truffaz en un sello que yo mismo cofundé, Mutant soul-, mis producciones algo más house.

Hablemos de su ya clásico "Orange mistake" a medias con su socio Lucien-N-Luciano. ¿Puede que sea una de las producciones más duras de la carrera de Luciano?

Claro, porque el tema es mío (Risas estruendosas y me choca la mano en plan "give me five, brother"). Me gusta está manera de combinar bases en un mismo tema, una es más loca, la otra busca la contención… Es la única manera de que un tema minimal de estas características te lo pinchen a las cuatro de la mañana sin necesidad de un bombo rutilante. Los temas de Perlon están bien pero limitados a un horario.

También ha colaborado con otro sello importante en Suiza, Mental Groove. ¿Usted también ha percibido que el sello se ha escorado algo hacia el electro más fashion?

Bueno, tal vez desde que Miss Kittin pasó por el sello las miradas se han concentrado en este sello y tal vez desde entonces se ha esforzado en seguir al pie del cañón con cosas que estaban más en boga. Pero yo sigo con lo mío y de aquí poco va a salir uno de mis temas en su recopilatorio. Viran del electroclash hacia lo más experimental con mucha facilidad, eso si es cierto.

También presentará dos temas en noviembre en "Tales of unrest", el que será el recopilatorio de la distribuidora Imploz.

Si, uno de ellos se titula "Introspection" con Andrès –buen teclista con el que también voy a colaborar para Mental Groove y que me va a acompañar mañana en Lo-li-ta (Barcelona)- y el otro se llama "Num" a medias con Lee Van Dowsky con el que ya he trabajado en Cadenza. Van Dowsky es un productor muy oscuro pero no trabaja demasiado en el techno, digamos, más standard. Me gusta trabajar con él porque sabe crear texturas muy diferentes a las mías. Sabes, yo quiero ser más experimental. Vengo de una escena muy primaria como la londinense y ahora en Ginebra quiero trabajar en arreglos más ricos.

Entonces su proceso como productor parte de una "macro-percusión" de tipo británico a unos temas "micro-algo" en su etapa suiza en los que importa más el detalle…

Si, me hago mayor. Antes me aturullaba que la gente me dijera que tal tema o tal otro estaba genial y que lo hacía muy bien. Perdía el norte con todos aquellos piropos que muchas veces eran infundados o no demasiado sinceros. En Londres hay demasiada información que decodificar y pierdes un tiempo precioso en todo eso. En Ginebra la ciudad y la escena son mucho más humanas y más honestas. Voy a potenciar mi directo en Ginebra ahora que no cuento con presión de ningún tipo. Una de las pocas concesiones que haré de cara al público serán una serie de remezclas especiales que he preparado de "Orange mistake" para crear cierta empatía con el público. Siempre llevo dos modelos diferentes de directos con texturas diferentes, uno más experimental que otro. Me sirven para redireccionar la estructura del directo. Pero lo que más me importa de un live es el groove menos obvio, a partir de esas texturas crujientes que hacen que un tema sea especial. Lo más importante es que las mujeres bailen. Esa es la clave: cuando las mujeres bailan, todo el mundo baila.

¿Y de Cadenza que podemos esperar en los próximos meses?

Tenemos muchos proyectos Luciano y yo pero estamos a la expectativa. A ver que ocurre en los próximos meses porque en estos momentos Luciano se acaba de mudar a Berlín y ahora está muy ocupado con el traslado porque tiene dos hijos y eso siempre es delicado. Yo también tengo dos hijos y te puedo asegurar que no es nada fácil compartir esas dos vidas. La mujer de Luciano es chilena y está muy metida en la música, pero la mía es periodista, estuvo trabajando en la CNN en New York y ahora es miembro activo de una ONG, y verás es muy difícil compatibilizar la relación con mi trabajo. Puede parecer ridículo pero eso de trabajar en casa a todo volumen nos ha reportado más de una discusión. Imagínate lo que debe de ser vivir con una persona que tiene la música a tope y que repite una y otra vez un fragmento de un tema durante horas. Tu estás metido en tu trabajo y no te das cuenta de lo que ocurre a tu alrededor. Otro drama conyugal frecuente: cuando vuelve cansado de un viaje. Los Dj’s y productores no estamos haciendo mayores y se da una nueva realidad: tenemos niños. Pero seguimos al pie del cañón, sólo hace falta ver en acción a Thomas Brinkmann con el que coincidí el otro día y que ya va por los 40 pero parece que ahora está en su mejor momento.


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