Entrevistas

Luciano

Luciano

“Mi bisabuelo era originario de Betlem, descubrí hace poco que era palestino y que decidió instalarse en Chile”. A la creatividad a través de la mixtura subversiva parece afirmar el chileno Luciano Nicolet en cada uno de sus actos y dichos. En la música de Lucien-N-Luciano todo nace del apareamiento entre ese latir de la tierra (que es la madre que nos parió a todos) y el pulso electrónico de pulsión sofisticada (que es el padre que nos confundió a todos) arroja un superávit de emociones que disfrutada en directo no es intercambiable en bonos del estado. Lo dicen bien claro sus canciones: “Melodías. Poesía. Cada noche. Todo el día un poco más. Cada noche, tu sonrisa. El tiempo resistirá. Luz de nadie. Cada noche, pensando en vos” (Alain Brito).

Usted es original para todo. Si, de alguna forma digamos que si. Me han comentado algunos DJ que cuando escuchan su música se preguntan en primera instancia: “¿Pero esto que es?” Si, cuando estoy actuando es muy común que alguien se me acerque a cabina para interesarse por el estilo. Siempre me preguntan para definirme. Yo tengo dos proyectos, uno más comprometido con el dance que sería Luciano y otro más suave y con temas más cortos y para escuchar con influencia de la música latina y con bastante melodía con Lucien-N-Luciano. La segunda opción, obviamente, construye un espacio más personal y más popular. Las estructuras de su álbum “Blind behaviour” (Peacefrog) se acercan al pop. Si, vuelvo a las raíces del músico compositor. Todo se desarrolla con más velocidad y en un formato de tres minutos. Reivindico la figura del músico de verdad, del que toca el bajo o la guitarra. Lo raro es que lo haya editado en Peacefrog. Justo cuando acabé de compilar las canciones producidas durante los últimos tres años recibí un mail del sello y al día siguiente ya tenía a los mensajeros en casa para recoger el disco. En tres días se formalizó la propuesta que yo acepté porque buscaba alguien que trabajara tan rápido como ellos. Además, todas sus propuestas musicales me fascinan. Es cierto que existía la posibilidad de editarlo en Mental Groove, pero en ese momento pensé que no era el sitio adecuado para “Blind behaviour” porque estaba centrado en una cosa bastante parecida al electroclash y opté por un sello extranjero de renombre como plataforma de lanzamiento. Me gusta Peacefrog porque se han ido abriendo en los últimos años. Ya verás el álbum que están a punto de sacar con Pepe Bradock. Alucinante. Está bueno que se abran. Lo orgánico está muy presente en su obra tal y como ya dejó claro en “Live at Weetamix” publicado en Max E., el sello de Brinkmann. Si, ese es un directo de club. Recuerdo que empecé suave aquella actuación, pero al poco me di cuenta que uno no puede ser tan egoísta de poner la música que a uno mismo le gusta importándole una “huevada” si al resto del público le llega o no. Ese directo es un compromiso con mi música más personal y la música de baile. Se parece mucho a su live en el Sónar de día de hace dos años. Si, tengo una estructura ya preparada para componer encima. Es muy complicado empezar a construir algo desde cero cuando estás en el escenario. Además es demasiado arriesgado, debes tener un esqueleto a partir del cual dar forma a la composición por eso hay tramos del CD que te deben recordar a la actuación a la que te refieres. Además su música encaja como un guante en la atmósfera de día. Si, para mí el verdadero Sónar es el de día. Además la gente está más receptiva a la música durante el día. Curioso que todo este mercado se haya estructurado en torno a la noche cuando se valora mejor durante el día. Pero hay cosas que cambian. Los afterhours en Berlín, por ejemplo, se están poniendo guapos para recibir a gente que se levanta expresamente para asistir a una sesión de día que acaba a las doce de la noche. Está bien festejar en otro contexto al margen del puramente nocturno. Es un tópico hablar de la comunidad chilena en centroeuropa… Si, la mayor parte de la gente que huyó de la dictadura chilena era la más creativa. Gente que tenía carácter y ciertos ideales decidieron marchar al extranjero, de ahí que un montón de chilenos músicos y productores se hayan encontrado por toda Europa. Siempre que hay un chileno en alguna de las fiestas donde toco me viene a saludar. …haciendo una música muy personal pero que se reconoce en ciertos aspectos como propia de esa colectividad. Si, se debe a que todos estamos influenciados por la música sudamericana, ya sea la venezolana, la brasileña, la colombiana… La cultura musical está muy presente en todo el continente y es algo de lo que es imposible escapar. Además, yo creo que la música popular se debe cuidar porque siempre es buena. El pop puede fallar, a veces, pero la música folclórica y con raíces no lo hará nunca. Hace menos de un mes estuve en Trinidad y me quedé alucinado con la música de las steelbands y su abanico de posibilidades con unos cuantos bidones de petróleo… Tengo un amigo francés que viaja a Trinidad cada año desde hace quince. Trabaja para la Virgin y ha reunido a los veteranos de todas aquellas bandas para grabar un disco como hizo Ry Cooder con Buena Vista Social Club. En cuanto lo conocí me hizo escuchar la maqueta y me morí de gusto. De Sudamérica se va a Suiza donde encontrará paz pero no demasiada “guerra”… Hice muchas cosas en Chile, pero llegó un minuto en el que la música empezó a pudrirse. La cultura musical electrónica en Chile estuvo superbuena de 1993 a 1999. Después vinieron algunos DJ argentinos e italianos que empezaron a pinchar trance. Las discotecas empezaron a programar trance porque es una música inmediata que gusta a la primera a los chicos que no están acostumbrados a escuchar electrónica. Como mi padre es suizo aproveché el pasaporte para ver que onda por allí y de momento ahí sigo muy feliz. Me costó integrarme al país porque en cierta forma te desespera esa impresión de que nunca pasa nada porque el marco legal es muy estricto. Pero como en todos lados existe un pequeño caos de gente entretenida que te lo hace pasar bien. Imagino que editar en Transmat también tuvo que ilusionarle mucho. Además fue la primera publicación que me surgió nada más pisar Europa. La verdad es que ya conocía a Derrick May de haberlo traído a alguna fiesta en Chile. En Transmat son un poco lentos porque desprecian posicionarse como un sello de vanguardia. Como saben que tienen mucha importancia dentro de la música no se preocupan de sacar un disco cada tanto. Igual editan tres discos en tres meses y después están un año sin presentar nada nuevo. Si todo va bien, lo próximo que saquen al mercado sea un E.P. producido por mí y titulado “Verité”. Retomando “Blind behaviour”, alguna crítica que he leído por ahí habla de Manu Chao como una de sus influencias más importantes. Si, me encanta su música. Encuentro alucinante salir de ese concepto de que el batería tiene que llevar la percusión. Lo borra de la producción y de repente pone un ruidito que sigue el compás a la perfección hasta que construye una estructura armónica totalmente diferente a lo que te esperabas. A mi es lo que me gusta hacer. Lo de Manu Chao no es música comercial, se trata, una vez más, de música popular.

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