Entrevistas

Alexander Robotnik

Alexander Robotnik

Maurizio Dami me invita a una coca-cola en su pequeña habitación del hotel del Paralelo barcelonés donde se hospeda cerca del Nitsa donde pinchará esta noche. Nos sentamos los dos en el catre pero antes de empezar a grabar Alexander Robotnik me hace una foto porque según me informa olvida las caras con facilidad y me quiere reconocer cuando nos encontremos en el futuro. Después de este truco nemotécnico que parece sacado de la película ''Memento'' se iniciará una conversación larga y reposada en la que el veterano productor va a crujir más de un prejuicio entre las nuevas generaciones al hilo del italo-disco. ''Estoy preparando una sesión con 20 minutos de italo porque me han pedido que pinche en Japón y allí están locos por el italo pero a mi en contra de lo que piensa mucha gente me gustan sólo cosas muy escogidas. Yo prefiero pinchar más electro-disco del contemporáneo''. En la cama con Robotnik.

Alexander Robotnik pionero del italo.
No soy ningún pionero porque antes que yo ya estaban tocando los Kraftwerk. Si de algo me siento gurú es haber sido capaz de demostrar que uno en los 80’s podía expresarse con equipamientos no profesionales.

Ahora se encuentra en una especie de cruce de caminos en el que ha empezado a manejarse con la tecnología digital.
Si, cuando volví a producir como Robotnik en el año 2001 no estaba interesado en los equipos analógicos porque ya estoy muy mayor y se puede decir que lo he hecho todo con ese tipo de sintetizadores. Estoy harto de los enchufes en los estudios. Cuando volví a desenterrar el alias Alexander Robotnik mi mayor delirio era conseguir transportar toda mi música por el mundo en una sola maleta. He sido muy criticado por mi último disco Oh no... Robotnick (Hot Elephant) porque me acusan de abandonar mis sintetizadores en pos de nuevas tecnologías a las que según algunos no tengo derecho. Cuando me uní a Kiko y The Hacker me llevé una sorpresa cuando fui a su estudio en me enseñaron su Roland bassline como si fuera su mayor tesoro y yo sólo pude responder: "Oh no, otra vez la Roland!" Además había olvidado como programarla porque hacía 20 años que no tocaba una a fondo. Bueno pues para cuando me había reciclado pudimos componer en un día Viens chez moi y cuando lo pude escuchar con calma me di cuenta que con la tecnología digital no llegábamos a los kilowatios del sonido analógico. Se queda algo corto en las frecuencias medias. En cambio, el sintetizador siempre te va a ofrecer la misma textura de sonido y es por esa razón por la cual los de mi generación acabamos hartos de lo que ahora se conoce como sonido vintage. Cuando escuchas un ''plug in'' de sintetizador en tu computadora el sonido es muy bueno, el problema viene cuando intentas mezclar fuentes distintas porque el sonido digital tiende a quedarse como en un segundo plano. Pero insisto en que la tecnología resolverá esas deficiencias en cuestión de tres o cuatro años.

Entonces usted se junta con las nuevas generaciones para que le enseñen una nueva producción y se encuentra con que los jóvenes se pirran por un sonido del que usted ya está cansado...
Si, es normal que los jóvenes se enamoren del sintetizador porque es un instrumento que te da el toque electro de manera natural sólo utilizando los "presets". Cuando trabajas con "plug in" tienes tantas posibilidades de sonidos diferentes que no es fácil centrase en un sonido concreto.

¿Por qué decidió recuperar su alias Robotnik?
Porque no me salía demasiado trabajo con la "world music" debido a los problemas derivados con el 11-S. A partir de esa fecha existe como un rechazo a todo lo que suena a árabe y yo trabajo en The Third Planet con un cantante argelino y otro del Kurdistán así que empezó a faltarnos trabajo. La segunda razón es que en cierto modo mi corazón estaba esperando mi nuevo momento en términos en electro ya que todo vuelve a ponerse de moda con fuerza de una manera cíclica 20 años después de que se inicie un movimiento artístico. La tercera y más importante es que amo esa música.

¿Ha arrinconado por tanto sus experimentos con la "world music"?
En la vida no se debe dar nada por concluido...

En la suya menos aún.
(Risas) Si, pero ahora no tengo tiempo porque estoy centrado en pinchar electro y esa es una profesión difícil porque te obliga escuchar mucha música y a estar atento a nuevas producciones. De todas maneras, en enero me voy a ir a Calcuta a producir un CD de música bengalí. Me dijeron que si cantaba en ese registro con mi proyecto The Third Planet tendría mucho éxito en la India y allí que me voy.

Además usted está enamorado de la India.
Si, completamente. No puedo ir cada año por cuestiones monetarias pero si que intento escaparme cada dos o tres.

Es algo usual en todas sus producciones barnizar sus letras con cierto sentido de humor negro.
Si, a veces mi sentido del humor me lleva hacia un callejón sin salida que muchas veces se acerca a la estupidez... Me cuesta mucho discernir los límites. Tengo un tema en Hot Elephant Music que se titula “Italcimenti” que es un juego de palabras que aprovecha el nombre de una conocida marca de cemento muy famosa en Italia. Es como decir en España que el ''italo'' es un ladrillo, más o menos.

Aquí al italo se le relaciona con la caspa...
(Risas) Bueno también hay buen italo claro, por ejemplo Pinguin invasion de Scotch, Robot is Systematic de Lectric Workers, Spacer Woman de Charlie... Me quedo con 10 canciones no muchas más.

Se dice que su hit más importante Problèmes d'amour es una historia de amor real...
No es un tema tan metafórico. En realidad es una historia de amor de un robot que, como es obvio, no pude amar como una persona entre otras cosas porque sus labios no pueden sentir lo que los nuestros.

También trabajó con música ambient en el mundo de la moda.
Si, porque por entonces el dinero estaba en la moda (risas). Vivo de la música y es muy complicado sobrevivir con los discos que produces así que durante un tiempo, a mediados de los ochenta, estuve trabajando en algunas exposiciones de Florencia donde tocaba música ambient junto a un proyecto audiovisual llamado Giovanotti Mondani Meccanici. Aún hoy me sigue gustando bastante la obra de The Orb.

¿Y que tal va con su propio sello Hot Elephant Music?
Es una excusa para editar mi propia música. De cada grabación edito no muchas más de mil copias y el resto las distribuyo a partir de licencias. Sólo edito Cds pero Hot Banana y Yellow Productions, discográficas especializadas en la comercialización de vinilos se encargan de la distribución de los 12''. La única razón es que es más barato editar en CD. Si yo vendo 1000 copias de un disco en Elephant en Yellow puedo vender 5000 con lo cual las dos partes salimos ganando. Además siempre vendo el mismo número de discos porque siempre son los mismos los que compran mis discos.

He leído por ahí que usted odia el vinilo...
En general mi generación no ama los vinilos porque durante muchos años estuvimos peleándonos con ese "chisporroteo" típico del plástico viejo al tocar la aguja. Es un sonido que odio, de verdad. En un club actual ese crujido pasa desapercibido porque la mayoría de discos lo intentan imitar (risas). De todas maneras es obvio que el vinilo es ideal para los grandes clubs porque el sonido tiene más claridad a un volumen más alto como antes te comentaba. Así que he estado por Barcelona y me he comprado un par de vinilos, que se le va a hacer... Por cierto que me resulta muy difícil encontrar música para mis sesiones. Sólo me llevo grandes cantidades en tiendas muy concretas como Music Man en Gante (Bélgica) y otras que hay en Holanda.

El corpus de sus sesiones entonces bebe del electro-clash.
Empecé con electro-clash pero este movimiento musical se evaporó. Tanta crítica negativa en la prensa lo ha acabado por hundir. El electro-clash o como quieras llamarlo volvía a recuperar el concepto “canción” en el club y eso me gustaba porque odio los tracks con mono-loops de 10 minutos.

Usted empezó a pinchar hace solo un año y medio...
Si, el verano del año pasado lo hice delante de público por primera vez en mi vida. En mi época existía muy poca consideración hacia el Dj que era alguien así como el tontito que no sabía bailar. A principios de 2003 recibí un mail de un chico que me preguntaba si todavía pinchaba. En vez de responderle como era costumbre en mí que no había pinchado en mi vida y que no pensaba hacerlo nunca, me mordí la lengua durante unos minutos y decidí seguirle la corriente y acepté pinchar con laptop. Bajé a la calle me compré un laptop y decidí escribir un correo electrónico ofreciéndome como Dj a una serie de locales que tenía archivados en mi lista de correo. Mi amigo Fabrice me propuso ir a pinchar a su club de Aix-en-Provence junto a Kiko y The Hacker. Se puede decir que debuté con los más grandes y encima mi sesión tuvo muy buen recibimiento con lo cual me envalentoné para continuar como Dj. En realidad no sé mezclar con vinilos de hecho hasta hace poco no tenía ni plato para escucharlos. De todas maneras pincho con diferentes programas en mi ordenador para esta noche en el Nitsa tengo el Cubase pero cuando vuelva a mi casa lo cambiaré por otro. Creo que es bueno para que las sesiones no se estandaricen demasiado.

Dice el mito urbano que cuenta con una gran colección de instrumentos analógicos en su casa.
No que va, lo vendí casi todo. Sólo puedes tener una colección de esas características en tu casa si eres rico y ese no es mi caso.

Usted es un ejemplo a seguir. Muchos Djs que ahora rondan los treinta y algo se encuentran con un problema y es que muchos de ellos no saben como combinar su profesión nocturna con sus respectivos matrimonios.
Claro, como Kiko que también tiene un hijo. Ocurre que muchas de las mujeres de los Djs sólo pueden ver a sus maridos los fines de semana justo los días en los que el pinchadiscos está trabajando. Para eso el colectivo gay siempre ha contado con una ventaja en el mundo de la música. Las personas tendemos a parar nuestra actividad creativa una vez se unen a sus parejas. Es el eterno problema del artista. Todas las generaciones de músicos han pasado, pasan y pasarán por esa tesitura.

Más información
Web Oficial: Alexander Robotnik
Bio: Alexander Robotnick

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