Entrevistas

Zero

Zero

Raúl Garcia podría ser uno de aquellos compañeros que tuvimos en EGB con un alto potencial intelectual, a su vez repudiado por la mayoría de machos alfa en potencia con tanta ídem como poco de lo otro. Me lo imagino en el patio pasando del fútbol y hablando con cuatro más sobre un estraño megamix de italo no identificado que enganchaba a una minoría de aparentes empollones que tanto temían al potro –al de la potencia antes descrita y al de saltar- como a los pescozones al cuadrado. Ahora que es más mayor se ha hecho Dj de provecho, se hace llamar Zero y trabaja en Wah-Wah Records. Una tienda de música instalada en la zona del Raval en la que en 20 minutos de visita uno puede presenciar desde un curso de bricolaje acelerado, hasta una entrañable pegatina fetiche del más seminal de nuestros Dj’s: Horacio Pinchadiscos. Pasen y léanlo todo “about undiscipline and education”.

Me consta que te gusta mucho Óscar Mulero y que además es muy buen amigo tuyo. Es curioso porque se caracteriza por ser uno de los pocos dj's de Madrid que es conocido tanto en Barcelona como en la capital. Ante todo que quede claro que soy "mulerista". Después te diré que Mulero es popular porque fue de los primeros en salir de Madrid y dar vueltas por España. De hecho yo lo conocí en el Scorpia. Él abría en la sala grande -imáginate lo que vendría después- y yo pinchaba en la terraza. ¿? Si, yo he pinchado en el "chill-out" del Scorpia. La idea que tenía por entonces el Scorpia de la música que tenía que sonar en su zona chill-out era poner rollo Chicago y D-Jaxx y de ahí hacia arriba. La única vez que he puesto a Jeff Mills en un chill-out fue precisamente en el Scorpia. Tengo anécdotas muy divertidas de aquella discoteca. Por ejemplo, se me acerca un tío y me dice: "Ya está bien de tanta música hawaiana!". O aquella tía que muy enfadada me comenta: "Oye chaval, déjate de paranoias y pon "makiniki" de la guapa como la de allí dentro". Estuve pinchando allí por compromiso. Los chicos que lo llevaban eran conocidos míos de la época del hip-hop. Empezaste como Dj de competición. Este tipo de circuito está muy eclipsado por la movida clubbing. Se ha popularizado bastante en los últimos años con el rollo del turntablism. En los últimos seis años ha experimentado un gran auge a nivel mundial. De los típicos dj's de hip hop que de una manera creativa mostraban sus habilidades con los platos se ha pasado a una manera de arte que sería una especie de Jazz con platos. Es un mundo desconocido que paradójicamente tenía más repercusión en la época en la que yo empezaba y el círculo de Dj's era mucho más reducido. Toda la gente interesada en el mundo de los Dj's se había acercado alguna vez a una competición para ver de que iba la historia. Existían organizaciones como el DMC que organizaba una especie de mundial de Dj's que además de competición se configuraba en una especie de punto de encuentro en el que se encontraban todos los profesionales del mundo de las discotecas. Punto de encuentro que ahora se llama Sónar. Si Advanced Music organizara una competición igual la gente se entusiasmaría con la idea. Si, igual si. Creo que el Sónar cumple esa misma función aglutinadora, aunque también es cierto que también hay muchas más escenas inconexas que no quedan representadas. Hay muchos Dj's de house que no pisan el Sonar, por no hablar de toda esa super-escena Makina que se mueve en otras coordenadas bien diferentes. A los dj's que no gusta el techno o la electrónica en general nos encontramos en el Sonar o en algún club para ver a un Dj que viene del extranjero. Y cada vez menos, porque antes ir a ver a Jeff Mills, por ejemplo, era una cita ineludible para toda la escena de aquí. Ahora hay tanta gente pinchando que se hace más difícil un seguimiento periódico. La cosa ha crecido exponencialmente de una manera increible. A principios de los años 90 fundas "7 notas, 7 colores". ¿Cúal era tu papel en la banda de Mucho Muchacho? Comenzó de una manera bastante fortuita. Me encontré con Oly movimientos underground en EE.UU. con un alto componente reivindicativo como UR. Más "políticos" que ellos no encontrarás nada en el mercado. Ese componente reivindicativo se convertirá en una de las tendencias a partir de las cuales la música avanzará en un futuro. ¿Por qué saliste del grupo? Porque se pasaban el dia en el local fumando porros y yo no fumo. Me quedaba un poco fuera de órbita. Bueno, en realidad mi marcha coincidió con el primer Sónar. Antes de meterme en el hip hop me había apasionado el acid, Chicago y el primer Detroit. Vaya que lo que ganaba con el hip hop me lo gastaba en discos de otros estilos. Lo que había sido mi hobby me abría las puertas a una profesión, abrazando la causa más techno, eso si. Yo tenía claro que debía estar en ese embrión que era el Sónar. Poco Chicago se escucha ahora en Barcelona. Poquísimo. Es el gran olvidado de la noche. Cajmere o su otro alias Green Velvet son los dos proyectos que aún se mantienen en las maletas de algunos Dj's. También suena algo de Rush pero antes quien más quien menos llevaba, por ejemplo, un Dj Sneak. Sin olvidar la gente más de la vieja escuela que traian discos de Traxx o de Dj International. El sonido Chicago es un componente básico en mis sesiones porque es de donde vengo. Yo empecé a mamar los megamixes de Italo que sonaban en el 86 y el house de Chicago. Esas son mis raíces. Además ese movimiento musical coincidó con la vorágine de los afters en Barcelona. Si, además nosotros estábamos muy influenciados por la movida de Valencia. Allí primaba la mezcla autóctona que se llamó Bakalao en la que coincidían bandas góticas de guitarreo, la EBM y más tarde lo que venía de Chicago. Un estilo muy ecléctico, como el de Ibiza. Lo que pasa es que en la isla se llevaba la mezcla de los Balearic Beats que fue lo que impresionó a los ingleses. En Barcelona contamos con la presencia de los hermanos Chito y César De Melero. Chito De Melero fue muy importante en el desarrollo del sonido house esta ciudad, sobretodo cuando pinchaba en el Ozono. El Ars Studio también fue importante, desgraciadamente, se pasó media vida cerrado por problemas de drogas o por denuncias de los vecinos. César se decantó por el soulful y la versión más negra de la música discotequera. En los afters se escuchaba muy buena música y además con una programación abierta. Tampoco podemos olvidar el Studio 54 con Raul Orellana que educó a toda una generación. Por allí corría Ángel Molina y gente como yo mismo. Tú que has vivido la movida desde los orígenes. Hay un tópico que se repite en el foro que diría algo así como: "Cualquier tiempo pasado fue mejor". Es cierto, pero es algo innato de la condición humana. Cuando empiezas a salir con 16 o 18 años te lo pasas bomba, después se pierde la frescura y se pasa a añorar aquello que has vivido. Para uno los buenos tiempos se remiten al acid del Ozono o del Studio en el 88 y para otros lo mejor era ir al Psicódromo a principios de los 90 para sentir la makina primaria, de aquella medio hardcore medio EBM. Cada generación tiene sus hitos. Para la gente que empieza ahora las sesiones de Miss Kittin al The Loft pueden ser lo más. ¿Hemos ganado algo en todo este recorrido? Si, tal vez más variedad. La suerte que tenemos en Catalunya es que en una misma sala como el Loft donde podemos escuchar a James Ruskin y Chris Korda. Tenemos noches de hard-techno, de electro-pop... Eso es una gran suerte. En el resto de España no ocurre lo mismo. Siempre he achacado esta variedad tan particular en Barcelona a un festival como el Sónar. Ha abierto los ojos a un público que nunca se hubiese interesado por según qué músicas si no hubiese existido el festival. Ahora que hablas de Villalobos. Dj excepcional este, ¿no? Si, además ya hace bastante tiempo que aparecía en revistas alemanas tipo Frontpage y ya por entonces se le consideraba un tío asentado en el panorama electrónico alemán. Además es muy entusiasta y le gusta mucho hablar de música. Además, relaciona muy bien la movida electrónica con movimientos sociales y cuestiones políticas de la época. Cuando mucha gente relaciona únicamente la música con el hedonismo. Si, se ha perdido esa conexión entre música electrónica y mensaje político. También es verdad que hay movimientos underground en EE.UU. con un alto componente reivindicativo como UR. Más "políticos" que ellos no encontrarás nada en el mercado. Ese componente reivindicativo se convertirá en una de las tendencias a partir de las cuales la música avanzará en un futuro. Además Underground Resistance es uno de los labels más conocidos mundialmente. Mensaje y popularidad no están reñidos. Si, la clave de UR es que la gente percibe que el suyo es un mensaje auténtico. No es una postura de niño de buena casa que decide un buen dia ir contra la globalización. UR proviene de un ambiente muy deprimido como es Detroit. Una ciudad que lo ha pasado fatal y tiene cosas que decir. Un seguidor de la web me comentaba no hace mucho que cuando estuvo allí recibió un tiro a bocajarro que dio en su coche. Se le considera la "crime capital of the states". Sin ir más lejos, películas como Robocop suceden en Detroit, con esos escenarios que la reflejan como una ciudad sin ley. El centro de la ciudad está habitado, pero las afueras -lo que en los años 20 se consideraba el centro neurálgico de la ciudad- son ahora mismo una auténtica ciudad fantasma. Como si hubiese caido una bomba atómica. Los problemas de Detroit empiezan en la década de los 60, después unos disturbios raciales motivados por la permanencia de tropas negras en Vietnam. Todo eso coincidió con protestas por el desmantelamiento de la industria del motor que pasó a instalarse en Canadá. La General Motors, por ejemplo, marchó de la ciudad. Los problemas de la ciudad se deben a que los trabajadores se quedaron con el culo al aire. El estado actual del techno americano es de... ...estancamiento. No han sabido llegar al gran público, tal y como ha pasado en Europa. Allí sigue imperando una mentalidad rockera que ve la música de baile como música disco, es decir, dirigida estrictamente a hispanos, gays y negros. Los movimientos electrónicos que triunfan son aquellos que realizan un crossover con el rock, tipo The Chemical Brothers, Moby, Prodigy o Propellerheads. El gran drama para los artistas de Detroit es que los pocos que se interesan por ese tipo de música son blancos. Precisamente les falta audiencia negra cuando el techno nació en los barrios negros de Detroit, en una evolución entre el funk y Kraftwerk. ¿Es verdad que apenas prestan atención a las producciones del resto del mundo? Bueno, ellos tienen una visión del mundo muy "americanocentrista". También es cierto que Suburban Night y todo el colectivo UR hace bandera de sus producciones una vez pisan Europa. Pero gente como Derrick May o Carl Craig siempre llevan en sus maletas un porcentaje muy elevado de producciones europeas. También es verdad que es gente que cuando empezaba a pinchar dedicaban sus sesiones a poner imports europeos en Detroit, algo muy estraño. La gente de Detroit tiene una imagen muy idelizada de Europa, en parte porque Kraftwerk son de aquí. La generación más joven tal vez sea más localista: gente como Assault y su eletro-tech no es más que una representación de la música que suena en los barrios. Por ejemplo, el rollo este de electro superacelerado que se hace ahora en Detroit no es más que la música que se escucha en los clubs de striptease de allí. Pasemos a hablar de tu aportación en el libro "Loops. Una historia de la música electrónica". El coordinador del libro, Javier Blánquez, reconocía que él no le hubiese dado tanta cancha a Studio 54 en el apartado de la música disco que tu escribiste, porque según él no había representado gran cosa en cuanto a estilos musicales, Dj's para la posteridad, himnos propios... Defienda su postura. La música disco no representó únicamente una revolución musical, significa una revolución estética, una manera de salir... El máximo exponente de la movida disco es Studio 54. Fue en esta discoteca donde una música que nació en ambientes marginales -clubs de gays y negros- llega al gran público. No es por atacar, pero Javier también le da mucha importancia a fenómenos sociales como "el verano del amor". La música la consume la gente y, a veces ésta, queda en un plano secundario ante el fenómeno social que representa. Con el tiempo la gente se olvidará de los discos, pero seguro que en su mente seguirán muy vivias las experiencias que vivieron, la ropa que se pusieron y el ambiente en el que se sumergieron. Al final lo único que el tiempo no puede borrar son los temas fetiche. No todo el mundo va a los clubes a escuchar música. Si, también parece ser que antes en los clubs la gente se relacionaba más. Sobretodo en los afters que, por lo menos en Barcelona, ahora ya no tenemos. Estoy de acuerdo. Aun así te diré que en los últimos tres meses he conocido muchas chicas. Vaya noticia! Claro, tu eres Dj. Eso de si eres Dj vas a ligar seguro sólo pasa si eres una superestrella como Sideral y tienes el look apropiado. Yo sólo soy un operario del techno. Que te digan que eres una "enciclopedia andante" te debe hacer mucha gracia. Siempre han dicho lo mismo de mi. En el cole tenía fama de conocer al dedillo la historia de la II Guerra Mundial. Soy una persona muy obsesiva en ese aspecto. Si hay algo que me interesa me gusta documentarme. En el caso de la música de baile he tenido la suerte de vivir los inicios y de interesarme por lo que pasaba en EE.UU. e Inglaterra, por ejemplo. Y esa habilidad tuya te acaba convirtiendo en periodista... De una manera bastante accidental. De hecho, no la tengo en cuenta como mi primera profesión. Me metí en el periodismo porque entendía que había mucha desinformación y que había que hacer algo para que la prensa musical de este país no quedara en manos de los mismos de siempre. No tendré un estilo brillante pero me gusta documentar a la gente. Más que adoctrinar a la gente lo que hay que hacer es dar información pura y dura y que ellos sean los que extraigan conclusiones. En uno de los últimos textos que publicaste en Go Mag decías que era muy difícil hacer de periodista musical especializado en electrónica por las propias particularidades de este tipo de música: innumerables sellos, productores que se esconden bajo diferentes alias con lo que resulta casi imposible seguirles la pista... Si, es la jungla electrónica. Para mi es más difícil hablar de electrónica que de rock, por ejemplo. La electrónica enfocada a la pista no se puede analizar desde casa. Para analizar el techno debes asistir a los clubs y comprobar in situ la reacción del público. La mayoría de la gente que se dedica a hablar de esta música lo hace de manera muy distante. Van al club como periodista y me parece terrible. En la discoteca uno debe apasionarse por lo que está viviendo para documentar a la gente y llegar a conclusiones. Debes experimentarlo como un clubber más y si para ello debe ponerse ciego o drogarse pues adelante. Muchas veces el Dj no acaba de cuajar, la gente no sabe por qué, pero lo nota. Es en ese momento donde el periodista debe explicar qué es lo que ocurrió. ¿Qué recuerdos te quedan de tu época en el antiguo Syndicate de Terrrassa? Muy buenos. Recuerdo que fui uno de los primeros Dj's en pinchar house en esa sala y, todo hay que decirlo, la reaccción de aquel público supertechno y superunderground fue muy positiva. Era una época donde se debían tomar decisiones y acatar los resultados. Fue una época mágica y personalmente creo que se convirtió en mi hito profesional. Hablando con la gente te das cuenta de que el Syndicate ha pasado a la historia como club alternativo en plena comarca del Vallés. Era un local con público muy variopinto: punks, okupas, hippies, gays... Los grandes clubs de la historia han funcionado gracias a una mezcla explosiva de público diverso. Al estar situados fuera de Barcelona capital nos reportaba una libertad absoluta para hacer lo que quisiéramos. Nuestro techno era muy especial y militante, sonaban los primeros temas de Jay Denham en Black Nation, Dj Hell en Disko B, rollo muy New York, cosas primerizas de Cristian Vogel y Neil Landstrum... También es verdad que el techno de aquella época era muy variado. ¿El de ahora no lo es tanto? El techno se ha uniformizado demasiado. Existen dos grandes familias: loops que vienen de Robert Hood y Jeff Mills que han retomado los Ben Sims o Surgeon y el techno de sonoridades ochenteras a lo Hell. Después hay una rama en medio que tira para Chicago o para No Future. También hay una corriente de minimal con Kompakt a la cabeza pero que toma elementos del trance y del pop. Pero cuidado, con el paso de los años el drum&bass también se ha convertido en un monolito. Escuchando sesiones antiguas de Jeff Mills te das cuenta de que no sólo es una sombra de lo que fue, también te percatas del eclecticismo que emanaban esas sesiones. Por aquel entonces no podías pinchar cuatro o cinco horas seguidas de house o techno, tenías que chupar de donde fuera como hacía en su época Raul Orellana. Ángel Molina me comentó un día que había recuperado una cinta del Studio 54 y que había intentado reproducir aquellas mezclas con los mismos discos y reconoció que no le salía. Aquellos tíos escuchaban la música de otra manera a como lo hacemos ahora. Esa musicalidad se ha perdido. Si nos vamos a otro extremo, más o menos lo que hacía Larry Levan en el Paradise Garage de NY durante una hora seguida con dos discos. Hacía remezclas en directo con los discos. Algo muy parecido a lo que hacía hasta hace muy poco Junior Vasquez en el Sound Factory. Pero para hacer eso necesitas sets de muchas horas para poder dedicarle un tiempo a esas remezclas. Además de volver loca a la gente, claro. ¿Qué te parece Carl Cox?. Uno de los que actualmente es capaz de enloquecer a sus fieles con su sola presencia. Es un tío muy efectivo de cara al público. No me extraña que empezara con bodas y comuniones. Eso no quita que tenga una técnica increible y que fuera el primero en pinchar con tres platos en UK. Pero su selección es obvia. El que se me escapa es Richie Hawtin, capaz de hacer sesiones como la enlatada del Mix Mag. De aquella colección también destacaba la de Laurent Garnier que además no tenía tracklist. Garnier nunca falla. Pero a mi no me gusta. Prefiero a Andrew Weatherall. Admiro al inglés porque pudiendo ser una estrella del pop se mueve en el underground más recalcitrante. Le tengo respeto por su actitud. De todas maneras creo que una buena noche de Jeff Mills se come al resto. En cuestión de house, ¿la elección sería más complicada? Si, los mejores Djs de house son los residentes que apenas tienen tiempo de viajar por el mundo. Como es el caso de François K que en NY puede hacer sesiones tremendas de más de ocho horas. ¿Y qué me dices de las de Tenaglia y sus doce horas non stop? Debe ser lo más parecido a uno de aquellos viajes que hacía Larry Levan. En 12 horas tienes tiempo de poner cosas de Philadelphia, techno, house tribal... Cualquier persona que haya pinchado sabe que cuando te calientas puedes teletransportarte en lo que sería un auténtico viaje musical. ¿Qué cuerpo se te pone cuando se habla de la electrónica como una moda efímera? Te diré que en 1958 los sellos americanos estaban concentrados en fichar artistas de Calypso porque creían que el boom del rock se acababa con Elvis y que había que enganchar a la juventud con nuevos ritmos. Nadie se esperaba que pocos años más tarde un grupo de Liverpool volverían a revolucionar el panorama musical. Pero a lo que voy, en muchos menos años la electrónica ha superado el rock que en sus primeros 20 años ya había quemado el cartucho. Desde Elvis al punk está ya todo dicho en el vocabulario del rock. Todo lo que viene después es puro revivalismo. De todos modos techno y rock colisionan y son facetas de un mismo fenómeno: música popular hecha por y para gente joven. La juventud necesita evadirse. Y más ahora que parece que no hay punto intermedio entre OT y el pastillazo del siglo. Prefiero lo segundo. Es una decisión más consciente. Te drogas porque tú lo eliges, al menos así debería ser siempre. La electrónica no viene impuesta de fuera, la eliges tú. ¿Tú cuando la elegiste? Desde siempre me ha gustado la música de baile. La generación de Omar y Sideral viene del pop pero mis orígenes se los debo al Max Mix 3. Pues yo prefería el "Mas mix que nunca". Es el mejor megamix que se ha hecho nunca. Además es uno de los discos de mezclas más caros de la historia y que además cuenta con un valor elevadísimo en el mercado del coleccionista. Es un megamix hecho por dos españoles que sacó un sello de culto en materia de Italo como fue Memory. Además éste había vendido las licencias a Blanco y Negro que sacó el Bolero Mix con algunos de esos temas que le empujó a una batalla legal por los derechos de las canciones que finalmente obligó a retirar del mercado el "Mas mix que nunca". A parte de su calidad intrínseca ganó en status de culto y de disco maldito. Es un disco increible que he recuperado desde que el movimiento I-F empezó a ganar popularidad en Barcelona. Hace poco encontré una copia en una feria, se la regalé a Omar y le dije: "Esto lo debes tener porque es el mejor megamix que se ha hecho nunca".

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