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BIOGRAFÍA

Karl Francis es uno de los más grandes estandartes de la escena internacional de ''drama''. Son famosas sus líneas de bajos retumbantes en forma de misil directo al estómago. Además de ser un ''killer'' en el estudio tiene un conocimiento enorme sobre funk, reggae, jazz y rare groove que fue su sustento en sus primeros años como melómano en potencia (de joven empezó a estudiar como enfrentarse al violín y la batería y ya apuntaba maneras). La explosión electro de la década de los ochenta le empujó a iniciarse en el sonido de la calle. Con el hip hop como artefacto de destrucción masiva muy pronto se hizo con el poder en las calles del sur de Londres. Fue perfeccionando su sonido gracias al dub de maestros como King Tubby y Jah Saka.

Con estas enseñanzas no tardaría mucho tampoco en agenciarse un sound system con el que remover los cimientos de la capital inglesa. Si se metía en casa era para encerrarse en su habitación y mejorar el afilado sonido de su bassline. Sus primeros white labels –que repartía el mismo por las tiendas de discos del vecindario- no le reportaron ni un duro porque todo lo que ganaba se lo gastaba en mejorar su equipo casero. Ese desprendido amor por la música fue lo que hizo que mejorara como los buenos desde su primera obra, Tear off your chest a medias con Batmix. El mejor desarrollo artístico es el que mueve la pasión por el ritmo nunca por el negocio, debió pensar nuestro héroe.

Con 23 años ya tenía más de 50 ediciones repartidas por el mercado y eso siempre llama la atención del núcleo duro de cualquier escena. Y así fue como empezó a producir para sellos como Cybotron, Logic, Target, IQ and Deadly Vinyl que empezaron a comercializar de manera muy minoritaria auténticos himnos como Sovereign melody y Deadly Deep Subs. En materia de drum&bass los labels que se hicieron con sus servicios iban desde Philly Blunt, Hardleaders, Prototype pasando por el famoso sello de Goldie, el icónico Metalheadz que tampoco quiso perderse la oportunidad de trabajar con Dilinja. Sus composiciones se movían entre el jungle vieja escuela (Muthafucka), el drum&bass y bases reggae (Lionheart) que apuntalaban un sonido tan versátil como resultón.

Después vinieron sus remixes para gente tan acomodada en la industria como David Bowie, Björk, Faith No More, Basement Jaxx o incluso Amon Tobin de Ninja Tune. Para que no le perdáis la pista ahí van algunos sobrenombres que ha utilizado en su reguero de discos, Cybotron, Capone, Trinity o The Specialist. Su alianza con Kevin King a.k.a. Lemon D a mediados de los noventa fructificó en un sello de culto para los amantes del bajo contundente, Valve Recordings que originó un primer trallazo monumental, Violent Killa. Un poco más tarde llegó a un acuerdo con London Records en el año 2000 para editar un álbum al año siguiente de título reivindicativo con sus orígenes, Cybotron. Entre tanto, Dilinja creó el primer sound system itinerante especializado en drum&bass, The Valve Soundsystem que derrochaba bajas frecuencias que pocos equipos de sonido podían reproducir. El debut se produjo en un club que mima el sonido como pocos: The Fabric en mayo de 2001 se preparaba para la puesta de largo. Justo un año después debutaba en largo en su propio sello, Big bad bass con Lemon D.

Su éxito por los clubs de media Europa le animaron a producir un segundo álbum en Valve Records, The Killa- hertz (2003). Para los que tengáis curiosidad por conocer su vasta obra Dillinja sacó a la venta un recopilatorio con todos sus éxitos, My sound (1993-2004). Y si lo queréis escuchar mezclando como el rey que es, enchúfate Dillinja & Lemon D Presents Spectrum (Valve) con temas de Dj Friction & Nu Balance, TC, A-Sides, Dan Miracle y más, también editado en 2004.

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