PUBLICIDAD

BIOGRAFÍA

Cuando el primer álbum de Black Strobe, Burn Your Own Church, fue editado hace 4 años cogió a todo el mundo por sorpresa. Su tono furioso, sus guitarras agresivas, las referencias al hard rock y la renuncia a permanecer dentro de los límites del electro-pop.En 2007, cansando por las guitarras ardientes en el escenario durante la gira mundial que acompañó el lanzamiento del álbum, Arnaud Rebotini decidió encerrarse en el estudio, apagar su ordenar, y olvidarse de todos los programas y plug-ins que había utilizado hasta entonces. Volvió a sus antiguas maquinas compradas durante toda su carrera. La TR808, SH-101, TR-909, TB-303, Juno60. Todos los instrumentos que habían entrado en la salón de la fama de la historia del Techno. Entonces, Arnaud dijo: “Con mis antiguas maquinas (sintetizadores, cajas de ritmo y teclados), me siento como en casa. Tengo la sensación de haberlas utilizado durante toda mi vida. Obtener tanto placer volviendoa estas maquinas fue una revelación. Cuando enciendes un sintetizador, estás tocando un instrumento que forma parte de la historia de la música. Un ordenador será algo que siempre uses para enviar un e-mail”.

Music Components, el álbum editado bajo su propio nombre, fruto de su redescubrimiento de “diodos y transistores”, es un homenaje al techno clásico y a la filosofía que la acompaña: Tracks largosm, instrumentales, repeticiones, potentes y melancólicos, explorando ideas hasta un punto casi obsesivo. Diez tracks, cuidadosamente escogidas, como prueba de que el techno tiene vida más allá de la pista de baile, en la senda del prisma utilizado por Carl Craig, Plastikman o Drexciya, por nombrar algunos. Pero por encima de todo, Music Components fue en contra de lo establecido, eliminando las modas pasajeras de aquel momento, como la saturación, las excesivas capas de sonido, la mezcla imprecisa de estilos y las ideas mal llevadas a cabo.

Después del éxito inesperado del álbum conceptual en el seno del techno más tradicional, parecía inevitable que hubiera una continuación de Music Components. Y la hubo. Pero a Arnaud, el artista que mutó de Zend Avesta a Aleph y después a Black Strobe, le encanta hacer las cosas de forma diferente, inventando nuevos caminos, nuevas identidades. No se trata de Music Component Vol.2. Es, en cambio, una aproximación desde un ángulo diferente. Otra forma de utilizar y dar vida a sus maquinas. “Someone Gave Me Religion” es un álbum que de alguna manera sale de la experiencia del tour de Music Components, en el que, detrás de sus maquinas, Rebotini se enfrenta con la cruda realidad de la pista de baile.

Desde el principio, el primer corte The First Thirteen Minutes Of Love, abre el álbum con 10 minutos de ambient que no se había escuchado en años. Una suerte de mezcla entre el sonido de Carl Craig y la zona chillo ut de una rave. Es un aviso para coger aire, respirar hondo para enfretarse a ocho cortes que van de Detroit a Berlin, de Front242 a Carl Craig, uniendo todos los universos a través de momentos trance, cuidado y meticuloso minimal, el sonido de los 90s o el sonido del nuevo milenio.
Hoy en día, lo vintage es la última moda. Los antiguos sintetizadores se venden en Ebay a precios ridículamente altos, y muchos productores critican los limites creativos de los ordenadores. Es entonces cuando podemos apreciar el valor de Music Components, como un álbum que de alguna manera cultivó cierta nostalgia a los años dorados del techno, pero que no quiere esconderse en el pasado, y que fue visionario de un futuro mejor. Un futuro que ya ha llegado, que ya tiene nombre.

Texto de Monofunk

REDES SOCIALES

soundcloud
PUBLICIDAD

Comentarios

PUBLICIDAD

BUSCA OTRO ARTISTA

Por nombre

Por País