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BIOGRAFÍA

¿Es necesario venderte a un grupo como Cycle? Sinceramente, creemos que no. Lo más que podemos hacer es contar de dónde salen. Por lo demás, sobran adjetivos grandilocuentes y tópicos sobados cuando tenemos entre manos un disco así. Basta con oírlo. Así que ponte los cascos, por favor. Y dale al play.

Asusta, ¿verdad? Es oscuro. Frío. Poderoso. Tanto misterio resulta inquietante. Vaya, parece que sube. Aquí hay algo sexual muy fuerte, muy turbio. Si estuvieras en un club, te pondrías a bailar. Pero suena a rock. Pero está hecho con aparatos electrónicos. Pero tiene estribillos contagiosos como los del pop. Se acaban las canciones y quieres oírlas otra vez. No se parece a ningún otro grupo español. ¿Quién coño son estos tíos?

A pesar de lo que parece, Cycle no vienen de Londres ni de Berlín, sino de Madrid. Nacieron hace apenas un año alrededor de uno de sus miembros, el productor David Kano, dueño de los estudios Rec Division y fan de los Ramones. Kano quería formar un grupo que recuperara la euforia musical que él mismo vivió a finales de los ochenta en algunas discotecas de Madrid o Valencia, en las que se pinchaban canciones –no eternos temas de house de 15 minutos- y el rock oscuro convivían sin problemas con el incipiente techno.

Kano conoció al cantante Luke Donovan en una rave, donde le sorprendió su actitud, digamos, deshinibida. Después se lo encontró tocando la guitarra en la calle, y le pidió que pusiera su voz en la música de un anuncio en la que estaba trabajando, con tan buenos resultados que acabó uniéndose al grupo. El guitarrista Carlos F. Calderón codirige con Kano los estudios Rec Division; La China Patino, segunda cantante, es ex compañera de colegio y amiga de Kano, y empezó colaborando con Cycle como performer en una actuación en el club Nature de Madrid.

Como en todos los grandes grupos, cada miembro aporta distintos ingredientes. Kano, su bagaje musical –ya pinchaba por afición en la segunda mitad de los ochenta- y su dominio de la tecnología –estudió sonido en Londres y ahora da clases de esta disciplina en un instituto de Madrid. Calderón, además de sus conocimientos en ese mismo campo, inyecta a la banda sus secos golpes de guitarra distorsionada, inspirados en grupos a los que admira, como Sonic Youth o Fugazi.

Luke Donovan no sólo canta, también es inglés, trotamundos, vividor y actor. Puede que le recuerdes por su papel en la película Gente Pez. Avisamos: su comportamiento en el escenario es del todo imprevisible. Las voces y los movimientos robóticos de La China Patino –también actriz- ponen el punto exótico y femenino que termina de convertir a Cycle en un artefacto perturbador.

¿Suficiente? Para los más perezosos, acabaremos con algunas referencias sonoras. La primera es evidente: el after-punk que va de Joy Division a Bauhaus. Segunda, el rock gótico de aquellas Sisters of Mercy que parecían recién levantadas de la tumba, y a las que el Cycle rinde homenaje en vivo con una versión de More. Tercera, la contundente escuela industrial europea de Front 242, The Neon Judgement o Nittzer Ebb. Cuarta, el breakbeat de finales de los noventa, esa música electrónica a la que le salieron músculos de rockero.

Si no tienes ni idea de quiénes son todos los anteriores, al menos apunta que el disco lo ha masterizado Simon Davey, que ha trabajado con Björk, Depeche Mode o Scissor Sisters. Pero lo mejor es quedarse con lo esencial: que Cycle es una banda radicalmente contemporánea, única tanto por su propuesta musical como por su actitud. Y que es muy probable que se conviertan en el grupo del 2005. Pero esto es venderlos, y ya dijimos que no hace ninguna falta.

Fuente: Subterfuge

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