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BIOGRAFÍA

El día en que a Carlos Palacio, el actual DJ residente en la sala Boite de Florida135, le hicieron sus primeros análisis, los médicos pudieron confirmar que algo extraño pasaba en su sistema circulatorio. En efecto, comprobaron con sorpresa y admiración que llevaba el house en la sangre, en una concentración aún mayor que de glóbulos rojos y plaquetas. Y es que este joven zaragozano es de aquellos DJs que a la que pueden pronunciar la palabra house lo hacen con empaque y orgullo: esta música es su vida y también el faro que ha guíado su carrera como DJ desde finales de la década pasada. De hecho, su carrera se puede definir con dos palabras: constancia y dedicación. La primera da la medida de su pasión: Carlos Palacio cree en el house, cree en el público que disfruta con esta música, y ha sido su constancia a la hora de pinchar, descubrir música y ofrecerla al público lo que le ha hecho ganarse el respeto de la afición española. La segunda, dedicación, describe su entrega y su pasión, un hobby convertido en oficio que sigue transmitiendo emociones porque él es el primero en emocionarse con los viejos y los nuevos discos que pasan por su maleta.

Desde 1999, Carlos Palacio disfruta de una residencia en la sala pequeña del club Florida135 de Fraga, la conocida como Boite. Pero antes de eso, este zaragozano ya había empezado a moverse por el circuito musical, primero como trabajador en la tienda de discos Stress Records, una de las mejores de Zaragoza, y punto de encuentro de muchos DJs y productores con los que trabaría relación inmediata. Sus mentores fueron Luis Sancho (DJ Positive), miembro del grupo DAB –Digital Analog Band, junto a Pedro Andreu (ex Héroes del Silencio)– y David Pérez (DJ Daddy), un conocido miembro del grupo Dual Concept y DJ de la zona de La Rioja. En aquella tienda fue donde Carlos descubrió mucho de lo que hoy conoce, y llegó a ser una pieza fundamental de su funcionamiento, ya que llegó a ser responsable de compras.

Pero eso no es todo. También tiene Carlos el saber hacer y la intuición nata en cualquier loco de la música, y eso es lo que que le ha llevado a adquirir un conocimiento que, con el tiempo, le ha convertido en todo un experto en la materia, además de un camaleón capaz de adaptarse a los reclamos de las mejores pistas de baile. Esa capacidad de absorver y disfrutar de todo tipo de música, generalmente dentro del cauce de la que es su pasión principal, el house, es la que ha hecho de Palacio un DJ nada purista capaz de moverse por diferentes subestilos con elegancia. Y por eso su carrera como DJ ha ido en ascenso, porque ha sido capaz de moverse con los tiempos sin renunciar a los clásicos. En 1999 inició su periplo como DJ en el pub La Noche, conocido local por su exquisita selección de música house. Más tarde llegaría la discoteca Los Sitios, con capacidad para unas 600 personas. Pero Zaragoza nunca fue suficiente para Carlos: poco después comenzó otra residencia en la sala Scanner de Calamocha (Teruel). Tras una temporada en este local de culto, vuelve a Zaragoza para actuar en Imagen, famoso local dentro de la noche local en donde ameniza las noches con sutilezas de deep house y house vocal, residencia que compagina con la del after La Naranja Mecánica, donde sus sesiones irían progresando hacia un sonido más directo y mucho más contundente. De hecho, actualmente dicho after es ahora Beat Parade, local famoso por sus veladas maratonianas, donde Carlos mantiene una residencia trimestral. Por allí han pasado DJs de la talla de David Gausa, Ismael Rivas, Óscar de Rivera o Pablo Ceballos.

Es gracias a su andadura profesional como DJ cuando le llega la oportunidad de trabajar en el prestigioso club Florida135, de la localidad de Fraga, en Huesca. Al principio fue una vacante para los sábados veraniegos en la sala Tropical, y en la Boite los domingos por la tarde-noche. La dirección de Florida135, consciente del potencial de Carlos y de su implicación, le ofreció una residencia fija en la Boite un poco más tarde. Es aquí donde Carlos consigue dar un giro de 180º al estilo musical de la sala, que pasó de ser el área de música pop/rock alternativa a una zona exclusivamente de house dentro de Florida135. La sala sigue manteniendo su espíritu underground, su cercanía con la gente y su amor hacia la música de baile, ya que aún quedan por restañar las cicatrices de las veladas más dispares, que se crearon a tal efecto para los melómanos más inquietos.

Actualmente, sus sesiones –que se realizan todos los sábados durante más de siete horas– son auténticas chef d'oeuvre para la música de baile. Cuentan con toques de elegancia deep, con sonidos vocales que despiertan el garage más auténtico. Hay house de pura raza junto a sonidos envolventes y progresivos, entrelazados con producciones tech-house de lujo. Incluso ha encontrado la oportunidad de pinchar nuevos subgéneros como electrohouse y minimal-house gracias a una iniciativa desarrollada durante todo el año 2005 que, bajo el nombre de Boite135, trajo a pinchar a la sala pequeña de Florida135 a algunos de los nuevos talentos del minimal europeo, como Donnacha Costello, Phonique, Phil Kieran o Jaumëtic. Éste abanico de posibilidades sonoras ha permitido a Carlos recorrerse la península de punta a punta, con actuaciones en salas como La Isla, Área 7 y Groove (Logroño), No Problem y Universal (Pamplona), Kitch (Zaragoza), Millenium (Girona), Sala Occidental y Soho-Isla Mágica (Sevilla), Puzzle y Barraca (Valencia), Planet House (La Manga del Mar Menor, Murcia), Algars-Parade (Tarragona), Fanátika (Torrevieja), Fluid (Murcia), Home (Madrid), Noctua (Tudela, Navarra), Festival Molina-Rock (Guadalajara), La House (Castellón)...

Todo esto sin citar su recorrido en festivales de primer orden como las míticas Stress Sound Party en la Terraza House de la sala Minimal (Zaragoza), el Point Sound Festival en Caspe (como cabeza de cartel junto a John Acquaviva), y sin olvidar sus últimas existosas actuaciones en el consagrado Monegros Desert Festival en las tres últimas ediciones con una gran aceptación por parte del público. Y todo esto sin contar con su gran apuesta para el 2006: entrar en el mundo de la producción junto con Fernando Ortega y bajo el alias Global Room, muy posiblemente el futuro del house español. No hay límites, los horizontes no se acaban para Carlos Palacio. Un artista que es todo un ejemplo de pasión, constancia y dedicación a la música.

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