
Autor: The Crystal Method
Título: Divided By Night
Sello: Tiny E Records
Nota: 8 / 10Estaba cantado, no íbamos hacer caso omiso a este lanzamiento. Especialmente para los que hemos sido unos adictos a los beats desde que usábamos chupete, The Crystal Method han sido uno de nuestros referentes. Quizás justo en medio del sándwich que formarían a finales de los noventa formaciones como The Prodigy y The Chemical Brothers por un lado, Junkie XL y Lunatic Calm por el otro. Indiscutibles sus bases reforzadas, los regodeos con los sonidos ácidos y temas para enmarcar como Now Is the Time (1994), Keep Hope Alive (1995), Busy Child (1997) o Trip Like I Do incluido en la banda sonora de Spawn (1997). Se atrevieron además con el encargo que en 1999 les hiciese el ex de la montañosa Pamela Anderson (Tommy Lee) para producirles el proyecto Methods Of Mayhem.
Ken y Scott siempre han estado ahí, empujando y elevando el a veces underground mundo de los break beats a estancias mayores. Su música no se nutre únicamente de ritmos rotos engordados y subidas sustanciosas, sino también de electro, rock, trip hop y a veces incluso rap. Son muchos años de trabajo incesante (remezclas, producciones para TV o cine, ) y todo esto se tenía que dejar notar en este cuarto trabajo. Divided By Night es un ejercicio lleno de vitalismo y más maduro que los discos anteriores. Sin olvidar en ningún momento esa esencia sucia del descosido rítmico, son capaces de endulzarnos las orejas con melodías como las de Smile? De los pocos instrumentales del disco pues el gran peso del álbum cae sobre los hombros de los numerosos featurings que se asocian, muchos y algunos muy interesantes.
Destacamos sobremanera el doblete del que fuese bajista de los míticos New Order. Peter Hook embiste con sus bajos distorsionados en Dirty Thirty y Blunts & Robots. ¡Maldito roedor! Qué acomodado lo encontramos. Facilidad pasmosa para retorcerse entre distorsiones pudientes y melodías analógicas sin confrontación. Otro viejo amigo es Justin Warfield. Quien fuese especialmente recordado y apreciado por sus participaciones con Bomb The Bass, en su registro más hip hopero. En esta ocasión el versátil compañero manchurrea de psico rock Kling To The Wreckage. La verdad que aún sin ser un estropicio, nos deja indiferentes. Al contrario el raggaman Matisyahu, quien desde el primer compás de Drown in the Now nos pone la piel de gallina. Igual disputa su voz con rap secos que con melodiosas bocanadas de tono étnico.
El apartado más pop del disco lo encabeza Falling Hard con la voz de una golosina llamada Meiko. Nos sigue fascinando como la mayoría de los temas avanzan y se les van sumando sonidos guarros y elementos preciosistas ¡cuajando! Otros que prestan sus voces a los de L.A. son Emily Haines (Come Back Clean) y Jason Lytle (Slipstream). Y se repite el cuento. Ellos ponen el caramelo y ellos se encargan de fundirlo con la electrónica de mordiente. Vapuleo consentido, rico rico. Desde luego los nuevos argumentos de TCM demuestran un par de cosas: gozan de envidiable salud creativa y seguirán en el candelero por muchos años. Que Dior nos oiga.