Con un comienzo muy juguetón –filtros, efectos, vocoders, entradas y salidas de bombo- y con un bajo realmente parecido al de aquel Los Niños del Parque por Plastic Voice, da sus primeros pasos este Acid Life de Leo Zero. Veterano londinense –reconocido especialmente por sus remixes a gente como Owl City, Brian Ferry, Florence & The Machine, Lana del Rey o Paul Weller, también por pertenecer al dúo Chicane- quien en solitario parece haber volcado por fin en forma de álbum toda su querencia y herencia noventera por el dance, house y el acid.
Entretenidísimo conjunto gracias a por ejemplo el jackin’ house entusiasta de Electricity o Body Music. Al gratificante mogollón de tracks cortados con las tijeras del más puro Chicago Sound: Born To Bounce, Energy o Make The Moov. Otro de los sonidos que le ponían y ponen los pelos de punta es el de la no lejana Detroit. La mejor prueba en este trabajo la encontraremos en House Train, que para colmo es bastante groovy y algo hip house también.
Y como no, los surcos homenaje al acid no faltan. The Room, que es bestial. Un todo-pinchable corte de sintes y ritmo, esta vez todo muy británico. Es para empapar bailando el jersey. Frenético también pero menos conseguido, Komputa Gamez. Que es básicamente eso, un juego a lo Spectrum 48k de tech-house y cajas analógicas. Termino con This Is Good. Esta vez las entrañas de la TB-303 las revuelve con otro de sus amores, lo balear. Jungla bailable menos destacable pero que no ensucia para nada la calidad del resto del lanzamiento.