Ghostly International es un sello caprichoso, heterodoxo, de bonita fachada, y fruto de la mente del siempre impredecible
Matthew Dear, quizá uno de los “renacentistas electrónicos” más populares de nuestro tiempo. Ya sabemos que siempre nos da una de cal y otra de arena (añoramos
Audion mientras nos entrega torraos como
Black City) y lo mismo pasa en su sello. Pero ojo: respeto a su propuesta. La mente abierta y el riesgo como bandera.
Mux Mool es un veterano en
Ghostly. Ya había publicado tres EPS y un álbum,
Skulltaste (2010), que fue bien recibido gracias a su americanización del french touch del momento. En este
Planet High School no olvida sus raíces. Lo suyo puede enmarcarse dentro del registro del hip hop analógico y emocional, más blanco que negro, es decir, con hechuras pop, tanto en melodías como en contenido, y con ramalazos glitch y ambientales.
Estamos ante un disco que muestra a un artista en constante metamorfosis dentro de su propio sonido. Los 10 tracks se mueven en diferentes direcciones, aunque hay algún que otro patinazo en el conjunto. Abren las sólidas
Brothers y
Live at 7-11, sendas rodajas de funk hipnótico y dulce.
Palace Chalice es un boogie beat de manual de bajo gordo y claps certeros mientras que
Ruin Everything baja el pistón con su poco innovador arpegio a medio tiempo.
En el ecuador del trabajo el de Minnesota demuestra sus flaquezas con el empacho de samples y la melodía hortera de
The Butterfly Technique y la pobretona y fofa
Hand On The Scantron. Antes de encarar el notable cierre de épica pop,
Baba, nos ofrece una triada de canciones más salvajes y frontales, a destacar
Cash For Gold, en la que mete hasta unas castañuelas y que en modo vocal version podría convertirse en un considerable pepino.
Los que gusten de un sonido hip hop sucio, clásico y perdonen que repita: pop; valoraran algunos cortes de este disco. El gran pero es que muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a escuchar un hip hop fruto de las nuevas herramientas digitales, más valiente y visceral (pienso en
Dorian Concept o
Mike Slott) y el oído demanda más enjundia y malabarismos ante discos como este.