Vamos a ver, que alguien me lo explique. Nada más comenzar el disco parece que son los mismísimos Queen los que se van a colar en tu habitación ensalzando el sobadísimo himno del We Will Rock You. Johannes Heilse descoloca a sí mismo en Hallelujah, un híbrido además de lo citado- entre el africanismo tribal y lounge music masticada. Como poco un señor antojo para el inicio de este nada menos que su noveno álbum de estudio, acto seguido al ocasional sobresalto, estallan los bombos...
La actual forma de Johannes Heil continúa decantándose por el tech-house acomodado entre sonoridades de trance facilón y melodías igualmente al alcance de todos como demuestran The Ace, Twentythree y Freedom Of Heart. Violines, guitarras, pizzicatos, etcéteras Más curioso su comportamiento cuando saca a relucir su yo más soul y dub. El mismo Loving o Could It Be, sorbetes de deep house semi-vocal muy prácticos y eficaces.
Sin duda lo mejor de un disco con doce cortes es seguir descubriendo otros distintos desdobles del autor. Por ejemplo, JH nos demuestra que cuando se olvida de la melódica melonera su tech-house trancero es más llevadero: Speeded. Que incluso puede ser uno más elaborando minimal dub de terraza (To The Groove), dinamitar las ganas de seguir la escucha con nimiedades como Glockenspiel o sin embargo contentar la tarde con un elaborado ejercicio de house eléctrico lineal, astuto y ácido como Big City Nights. Veteranía la de este alemán que juega libremente con su propia baraja de cartas. ¿Para qué esconderse tras otro seudónimo cuando te atreves a sacar sin pestañear toda la música que te viene en gana? Bajo el nombre de JH muchas caras pero tan sólo un hombre.