Autor: Ellen Allien
Título: Thrills
Sello: B Pitch Control
Estilo:
Electro-Techno |
Nota:
8 / 10
Escrito por David Puente el 01 de abril de 2005
El lado más femenino de Ellen Allien destila un deje naïf de publicidad tipo Anais Anais -como el que luce en la portada de su nuevo álbum, sin ir más lejos- que a más de uno le puede tirar de espaldas y hacer desconfiar de la autenticidad de la electro-diva alemana que aprovecha para vender camisetas marrones para ellos, blanquísimas para ellas en la web de BPitch Control. Claro que después la Allien es capaz de comerse un plato de patatas bravas sin remilgos en medio de una entrevista y decir que se han pasado con el ajo mientras responde con la boca llena que a ella pijerías las justas. Punkarra o esteta la verdad es que Ellen Allien es de las pocas cabezas pensantes del sello que completa todo un álbum en BPC con gracia para desmentir a los que dicen que el label berlinés sólo funciona con maxis. Ya de paso, mucho del mérito de los momentazos de este “Thrills” -tienen tres o cuatro que marcan el culmen artístico de su carrera- se los podríamos achacar también a Holger Zielske (a.k.a. Smash TV) que ayuda a la label manager en el control de mandos del estudio con un sonido que siempre parece moverse en ese estado de ensoñación propio del que acaba de aterrizar en el país de las maravillas. Ellen Allien es una niña grande que para madurar más su sonido ha requerido de la ingeniería de toda una Roland 808 y del sinte ARP 2600: un extraño artilugio que la estrella sólo ha podido conseguir a través del Ebay y que se utilizó en “La Guerra de las Galaxias” para modular la voz del entrañable robot R2D2 [el más bajo, aquel que se comunicaba con pitiditos]. “The brain is lost”, “Magma” –ya con remezclas de MFA & Modeselektor en BPC 105- y, sobretodo, “Your body is my body”, son tres puntales más que notables en los la germana muestra esa habilidad para moverse entre el pasado y el presente y, encima, mostrarse de lo más personal con unas voces de lo más resultonas. Menos abstracción que en “Berlinette” y mucha más determinación a la hora de plasmar una cantidad de horas de vuelo en los clubs de Dios que en trabajos precedentes. Eso más o menos lo que se dirá de “Thrills” en los próximos días. Un instante fugaz como una tarta helada en verano después de una paella, osea, un regalo para fans ávidos de estremecimientos de placer. Bombón helado.