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CS Podcast 250: Diskoan

Publicado el 15.03.2017

Un dj madrileño que responde al alias de Diskoan es el encargado de firmar el podcast 250 de nuestra serie. Un tipo que lleva dos décadas coleccionando música y compartiéndola en las cabinas de la capital y que recientemente ha comenzado un nuevo colectivo de extraño nombre (a_mal_ga_ma) con el que agitar las noches madrileñas. El suyo es uno de esos podcasts que tanto nos gustan, perfectos para escuchar fuera de la pista de baile, para abrir la mente y dejar que la música te transporte a un estado mental con el que no contabas al darle al play. Como es habitual queremos que conozcas un poco más a nuestro protagonista, ya que aunque la música también habla por él muchas veces también son necesarias que las palabras nos ayuden a comprender aún mejor quién está detrás de ella.

Para quien no te conozca, ¿quién es Diskoan?

Pues soy un dj madrileño que se lo pasa igual de bien en la cabina que en la pista de baile y que también escucha y pone música que no es para bailar. Mi pasión por la música comienza desde muy pequeño, desde que tengo uso de razón en mi casa grababa cintas con mezclas imposibles y me regañaban por el volumen. Mi primer acercamiento a la música de baile fue a mediados de los noventa en plena adolescencia. La mezcla de la novedad, las hormonas propias de esa edad y el paraíso nocturno que teníamos en la ciudad dieron como resultado una obsesión que aún conservo por bailar, coleccionar y mezclar música.

¿Cuéntanos qué has querido contarnos con el podcast que nos has grabado?

La sesión comienza con una reflexión extraída de la película Waking Life de Richard Linklater que habla de la creación, la imperfección, el origen del lenguaje, lo preciso que es éste para definir conceptos concretos y lo difícil que es sentirse entendido cuando se trata de cosas más abstractas como “amor” o “enfado”. A mi siempre me ha sido más fácil expresar este tipo de cosas con música. En el último año mi vida ha cambiado sensiblemente y quería reflejar mi forma de entender mi relación actual con la música. Por eso el podcast está basado en máquinas tratadas como instrumentos e instrumentos que suenan a secuencias.

Es un mix que sorprenderá a muchos por su variedad estilística, ¿qué les dirías a esos que le dan al play esperando otro mix de ritmos 4x4?

Que se dejen llevar. Con mi podcast y con la música en general. Creo que nunca hay que perder la capacidad de crítica, pero hay que intentar librarse de los prejuicios. Mucha gente huye de cualquier manifestación artística que no esté diseñada para el hedonismo puro y duro. Pienso que hay vida más allá de las pistas de baile. Y te lo dice uno que lleva sacando brillo a las pistas desde hace veinte años.

"Cuando Diskoan pincha discos, Prince se abraza con Daniel Bell y escuchan juntos a Autechre remezclando a Giorgio Moroder". Imagino que esto quiere decir que no te casas con ningún estilo en particular. ¿Qué opinas de los nuevos estilos que están gustando a los más jóvenes como es el caso del trap o del EDM?

No estoy muy interesado en ninguno de los dos géneros, aunque en realidad creo que son muy diferentes. El EDM es algo que no catalogaría como música, ya que es algo nacido únicamente para ganar dinero. El arte que proviene de un interés exclusivamente económico, en mi opinión, no es arte. Sobre el trap no puedo dar una opinión fundada, ha sido la primera vez en mi vida que me he sentido mayor y fuera de onda al escuchar algo nuevo. Siempre me habían entusiasmado las renovaciones de los géneros y las absorbía rápidamente, pero esta vez tengo que decir que no entiendo nada.

A la hora de pinchar ¿eres mas de los que buscan la complicidad del público llevándotelos a tu terreno o eres de los prefieres acercarte musicalmente a ellos?

Siempre he trabajado mis sesiones desde una perspectiva muy abierta y te puedo decir que he puesto a Emptyset en mitad de una sesión en la que me invitaron a poner disco y a Prince en mitad de otra en la que imperaba el dub techno. No me gusta hacer sesiones monocromáticas y suelo conducir al oyente a mi terreno, pero para ello necesito al menos dos horas. Planteo los sets como un viaje y para ello necesitas un despegue, un paseo por las nubes y un aterrizaje. En el despegue juegas con cómo haya finalizado el warm up el dj anterior o con que la gente espera de ti o del club, pero lo divertido de esta profesión es el riesgo que asumes en las fases posteriores.

Además de pinchar ¿tienes pensado producir en un futuro cercano? ¿En qué estilo te ves produciendo?

Llevo mucho tiempo haciendo canciones pero nunca he tenido la valentía de abandonarlas, excepto la interpretación del manifiesto de Coil que hice para la segunda edición de Avalovara Club de Escucha y que publicamos en nuestro soundcloud. He hecho desde tracks de house a experimentos ruidistas, pero la verdad es que hasta hace poco no consideraba que tuviesen la suficiente calidad como para sacarlas de casa. Creo que hay una obsesión por publicar utilizando cortes como si fueran tarjetas de visita para que la gente te conozca y te salgan actuaciones. Si algún día publico, será porque crea que tengo algo interesante que aportar al mundo de la música.

Leo en tu biografía que pasaste un verano pinchando en Ibiza, ¿qué recuerdas de aquella experiencia? ¿volverías a repertirlo?

Ibiza tiene sus luces y sus sombras. Yo afortunadamente gozaba de libertad a la hora de realizar la selección musical y disfruté pinchando. Aquel verano fui consciente de la verdadera razón que me llevó a ser dj y es que la pista de baile es un sitio en el que da igual cuál sea tu condición, tu físico y qué hagas con tu vida. Todos somos iguales bailando. No hay que ser guapa, no hay que tener la cartera llena y no hay que ser futbolista, solo hay que cerrar los ojos y traducir la música en movimiento para liberarte de ti mismo. Y allí me di cuenta de que hay que huir de los sitios en los que eso no pase, antes de que acaben contigo.

¿cómo ves la situación actual de las cabinas de la capital de España? ¿Crees que hay más lugares donde poder pinchar que hace, por ejemplo, 10 años?

Limitada. La situación de las cabinas y de las pistas de baile madrileñas está limitada en decibelios por la ordenanza municipal y limitada por propietarios con prisa y promotores que creen que el público no se entera. Aparte de eso, el número de locales ha disminuido y la cantidad de propuestas ha aumentado con respecto a hace 10 años. Por otro lado lo que parece estar cambiando es la capacidad de matarse entre promotores tan característica de esta ciudad, lo cual parece estar siendo bastante bueno para que prosperen los clubs con una verdadera vocación musical.

Si te tuvieras que quedar con un sólo sitio en Madrid para pinchar ¿con cuál te quedarías y por qué?

Por tamaño, sonido y localización actualmente me quedaría con la sala Republik por eso la elegimos para montar “a_mal_gam_a DANCE CAVE”. Si pudiese utilizar la máquina del tiempo resucitaría la sala Stella pre-reforma 2001.

Explícanos qué es a_mal_gam_a y qué próximas acciones tenéis preparadas desde el colectivo

a_mal_gam_a somos dos chiflados (Jose Salas de Machines Désirantes y yo) que se creen lo que hacen, que le buscan sentido a las cosas y que siempre dudan de estar tomando el camino correcto hasta que la noche termina. Hacemos visuales evocadoras, flyers con tipografías pagadas y ponemos discos con los que nos emocionamos. Empezamos haciendo Avalovara Club de Escucha una vez al mes y en menos de tres meses ya hemos organizado L’ART DANSE CLUB en NuBel (las post parties oficiales de ARCO 2017) y a_mal_gam_a DANCE CAVE que salieron genial. De momento seguimos todos los miércoles en NuBel, un jueves al mes con AVALOVARA Club de Escucha en Demodé y la próxima DANCE CAVE será el sábado 29 de abril.

Explícanos un poco el concepto que hay detrás de Alvalovara Club de Escucha, se que ya habéis hecho varios eventos. ¿Qué tal fueron? ¿tenéis previsto alguno más?

Avalovara Club de Escucha es el motivo por el que Jose y yo decidimos trabajar juntos. Habíamos asistido por separado a una conferencia de Brian Eno y en una conversación durante el Unsound 2015 tuvimos una epifanía al darnos cuenta de que ambos nos habíamos quedado con la idea de hacer un “quiet club” como el que comentaba Eno en su charla. En el siguiente Unsound yo ya era fan de las Josephine’s Soundscapes (sus brillantes mixtapes de ambient) y ya nos conocíamos lo suficiente como para saber que podíamos hacerlo. Así que tocamos a la puerta de Demodé, nos la abrieron y el 1 de diciembre lo llenamos de humo, de proyecciones acuáticas y de ambient y músicas para bucear. Para nuestra sorpresa hubo respuesta por parte del público. Cada sesión se plantea como un viaje, y en la segunda decidimos seguir el rastro de COIL, el grupo de John Balance y Peter Christopherson, y volvimos a sorprendernos con la reacción de la gente. Y en la tercera llenamos el suelo de cojines e invitamos a los amigos de Caja Negra, la editorial Argentina, a presentar Océano de Sonido de David Toop que acababan de publicar por primera vez traducido al castellano. No le he preguntado a Josephine pero a mi ya no me sorprendió que viniese gente. Y sí, va a haber Avalovara Club de Escucha #04: Space Cake el jueves 23 de marzo con Fractal 6 (Sonikas / Klangmaschine) como dj invitado.

Texto de David Sánchez

Más información:

Diskoan: Facebook

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