Según informa
El País las autoridades europeas de competencia han dado el visto bueno a la compra de la discográfica británica
EMI por parte de
Universal, pero a cambio de que se deshaga de un importante catálogo de grupos que incluye a
Coldplay, Kylie Minogue, David Bowie, Blur o Nick Cave & The Bad Seeds. Bruselas quiere asegurarse de que el gigante que nació con la fusión de las dos discográficas no supondrá una amenaza para la libre competencia en el mercado de la música. El objetivo final es que
Universal, que ya antes de la operación era la primera empresa del sector, no suba los precios tanto a la venta de CDs como a las licencias que ofrece a las plataformas digitales de venta de música, como
Spotify, Apple o Amazon. La Comisión temía que si se producían estos abusos las empresas más innovadoras no presentarían nuevos proyectos ni desarrollarían lo que ya tienen en marcha. Las compañías independientes habían reclamado a Bruselas que prohibiera la operación. Por ello, tal y como ha explicado Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión y responsable de Competencia,
Universal ha accedido a desprenderse de gran parte de su catálogo. Para que la operación saliera adelante,
Universal se comprometió a ceder negocios como
EMI Recording Limited, que engloba al sello
Parlophone, para el que han grabado
Queen, David Guetta, Lilly Allen, Gorillaz, Pink Floyd, Cliff Richard, Tina Turner o Duran Duran.
Universal Music Group, filial del grupo francés
Vivendi, también tendrá que deshacerse de
EMI France, los sellos de
EMI de música clásica, y otros sellos como
Chrysalis (
Ramones y
Jethro Tull),
Mute (
Depeche Mode, Moby…),
Coop (
Phoenix, The Black Keys) y otros negocios de la multinacional. Con esta poda, la compra por 1.400 millones de euros de la compañía, es mucho menos interesante, ya que pierde gran parte del catálogo de artistas. Pese a las dolorosas pérdidas forzadas por Bruselas,
Universal se mantiene como el número uno en la industria europea musical no solo por su gran catálogo de clásicos (
The Beatles entre ellos) sino también por las estrellas actuales que retiene, como
Jay-Z, Kanye West, Katy Perry o Robbie Williams. Existe el riesgo de que la operación teledirigida por Bruselas no logre ahuyentar todos los temores sobre la concentración de demasiada música en muy pocas manos. Los otros dos gigantes del sector –
Warner y BMG- podrían optar por hacerse con las partes desgajadas del consorcio
Universal-EMI, que tras estos recortes acaparará en torno al 37% del mercado de la música. La compañía será la que deberá decidir si acepta las ofertas de los posibles compradores aunque, según destacó, la Comisión continuará vigilante y actuará si detecta nuevas amenazas para la competencia. Dos tercios del paquete tendrá que ir a un comprador con experiencia en el mercado, y el otro se ofrecerá a otra empresa más indie.