Angel Molina + Alex Under
@ Moog (Barcelona)
27 Enero 2005
Noche de frío polar y cenas
de clase celebrando el fin de los exámenes en algunas facultades.
No es mi caso, pero sí el de los cincuenta estudiantes que
colapsan la calle Arc del teatre y presionan en la puerta para entrar
antes de las dos y aprovechar el descuento. Afortunadamente los
seguratas del Moog reconducen la situación (impactante, desde
luego) con acierto y en unos minutos estamos a pie de pista. Lástima
que Ángel Molina (el anfitrión musical de la noche)
está acabando el warm up y sólo podemos disfrutar
media hora de su set. Es su noche mensual en el Moog y se le ve
contento, la cabina del club y la pista parecen el salón
de su casa, a juzgar por la cantidad de amigos que le saludan y
el ambiente relajado que, pese a la aglomeración antes citada,
se disfruta.
Alex Under toma el relevo pasadas las dos y media, el productor
madrileño (o residente en Madrid, todavía no tengo
clara su procedencia) presenta un directo con el pack básico
de live: portátil, tarjeta de sonido y controlador Midi.
“Contundente dentro de las posibilidades del minimal pero
más cerebral,” así explica su directo minutos
antes de empezar, y le daría la razón dos horas después
pero con algunos matices que explicaré más adelante.
Me llamó la atención el principio del directo, ese
momento en el que se sube un canal de la mesa que corresponde al
portátil y se bajan los dos platos que hasta entonces manejaba
Molina. Alex soltó una pequeña intro y en medio segundo
Molina colocó la aguja en el corte de un vinilo mientras
miraba el laptop y su ejecutor. Con la misma inmediatez con la que
preparó el plástico de emergencia lo quitó
al soltar Alex el primer loop. Guardó el vinilo en su funda
y con toda la tranquilidad del mundo pasó a disfrutar de
la noche en un segundo plano. ‘Ahora es cuando por cualquier
motivo el laptop no funciona y nos quedamos sin música,’
debió pensar, o quizás no, pero lo cierto es que confió
el resto de la noche a Alex Under, su ratón y los knobs del
controlador. El directo anduvo entre las coordenadas del techno
minimal pero siempre manteniendo una contundencia obligada en la
pista del Moog y en la de cualquier otro club de la geografía
española entre las tres y la cinco de la mañana. Y
aquí los matices que antes comentaba porque un servidor,
que se declara absoluto fan de las producciones publicadas en CMYK
(enormes los cortes de Verde Guisante, Gris Oveja o firmando como
Música Charlista), echó en falta los silencios, las
estructuras imposibles y en definitiva, la sorpresa continua que
supone escuchar sus maxis. Fue una noche correctísima, el
público bailó, mantuvo el ritmo de principio a fin
pero como valor añadido y para distinguirse del millón
de directos con laptop que se realizan simultáneamente en
el mundo debería exprimir más su creatividad (demostrada
como productor) en el directo, y desmontar la linealidad de Ableton
Live como hace en el estudio. La nueva generación de productores
españoles crece a pasos agigantados y Alex Under es una de
las mentes con más proyección, el jueves en el Moog
ya demostró que tiene todos los ingredientes necesarios,
sólo es cuestión de tiempo y nos dejará a todos
con la boca abierta, o eso esperamos.