PESADILLA A MITAD DE LOS 80:
EUROBEAT
12 Enero 2004
Los nacidos bajo el signo del
baby boom empiezan a adoptar roles de importancia en multinacionales
y organismos varios que rigen nuestras vidas. Matrículas,
controles de alcoholemia, relaciones mal resueltas, hipotecas, alquileres
corroboran el por qué de la tardía llegada a la edad
adulta. Los primeros coletazos de juventud no fueron mucho más
halagüeños. Su bagaje musical de discoteca empezaba
a llenarse de material desechable con el que pasar los primeros
calentones en la pista. La cultura discotequera de después
del 23 F veía agotarse la veta del disco americano y se nutría
entonces de un Euro beat –Hi-NRG a la europea con tonalidades
poperas al rapear- con una alta graduación en chirigota,
por tomárselo demasiado en serio o por todo lo contrario,
que embotaba los sentidos de los adolescentes de antes. La edad
de la inocencia se estiraba con ensoñaciones entre lo romántico
y lo grotesco. El ritmo de Europa de mediados de los 80’s
también creó sus propios monstruos. Pasen y vean mis
terrores favoritos.
F.R. David: Lo recordarás por sus gafas de sol y su
guitarra, la mítica Fender Stratocaster, de color blanco
en el caso del creador de “Sahara Nights”, faltaría
más. Su nombre real es Elli Robbert Fitoussi y consiguió
colar dos hits para la eternidad que aún hoy se escuchan
en esas radiofórmulas del tipo “Hits de ayer y antes
de ayer” para adultos. A saber, “Words (don’t
come easy)” de 1982 que vendió millones en todo el
mundo gracias a esa voz melosa que sigue inserta en nuestro subconsciente
colectivo, por no hablar de la ya mencionada “Sahara Nights”
del 86 nada más fichar por la CBS en la que, tal vez, evocaba
cálidas noches –húmedas no tanto, que todo en
F.R. David era blanco y puro como el color de su guitarra- de su
pasado africano puesto que nuestro héroe nació en
Túnez hace 58 años. Fue una de las primeras figuras
de la Hi-NRG europea más decadente y romanticona gracias
a su aparición en Top of the pops de la BBC británica.
Modern Talking: Apoyándose en el triunfo de F.R. David
nació la banda dance-pop conocida como el grupo del rubio
y el moreno. Bueno, de hecho mucha gente se llevó una gran
sorpresa cuando se enteró que la voz del celebérrimo
“You’re my Heart you’re my soul” (1985)
provenía de un hombretón de larga y cuidada melena
morena de nombre Thomas Anders. El cerebro de la producción
del dúo, sin embargo, recaía en Dieter Bohlen -el
rubio que fue recortando cabellera con los lustros- que ya amasó
una fortuna con los primeros seis discos de Modern Talking, esos
de palomas en la portada que en realidad contenían una sola
canción. Y así hasta que los dos germanos se separaron
en 1987 por causas que el Super pop nunca supo aclarar. Lo que si
dejó claro Thomas, en un intento por evitar la demonización
de su papel en el grupo, fue que ese Nora del colgante correspondía
al nombre de su mujer con lo cual destapó sus cartas sexuales
mucho antes que Miguel Bosé. No sólo explotaron el
mismo tipo canción-estribillo, si no que patentaron además
un estandard de L.P. –todos en Ariola- con 10 temas fijos
en el que siempre caían un par de singles –especialmente
demoledores fueron “Brother Louie” –video-clip
del 86 con imágenes de “Érase una vez América”
de Sergio Leone- y “Atlantis is calling” de su tercer
“Ready for romance” (1986)- y otro par de baladas en
las que se pedía a gritos una noche más con la amante
de turno, que te dejaban hecho polvo si por entonces habías
tenido problemas con tu novia (a la que le pedías lo mismo
pero sin roce). Se reencontraron en “Back for good”
doce años más tarde pero, claro, eran otros tiempos
y otras papadas –de hecho Dieter Bohlen cada vez se parece
más al portero del Bayern, Oliver Khan-. Bohlen que era el
que sabía de negocios vive ahora en las Baleares y presenta
la versión alemana de Operación Triunfo.
C.C. Catch: Una vez se acabó Modern Talking, Dieter
Bohlen formó un proyecto en solitario como “Blue System”
–debuta con el L.P. “Walking on a Rainbow” (Ariola,
1987)- que pasó con más pena que gloria por Tocata
ya que la voz desagarrada de Dieter no contaba con la morbosidad
asexuada de la de su compañero. Algunos de los tentáculos
de Bohlen se concentraron entonces en la rubia C.C. Match. La musa
del Eurobeat de crepados imposibles fue artista de hits más
que de L.P.’s por cuestiones obvias. Bohlen se hinchaba a
escribir una cantidad ingente de temas –llevaba produciendo
desde 1979 para la discográfica Intersong de Hamburgo con
otros alias como Steve Benson o Ryan Simmons- pero su mente empezó
a flojear y tuvo que buscar otros estímulos para un público
que ya por entonces se sabía la misma canción de la
pareja. Era tiempo de apostar por la holandesa Caroline Catharina
Müller que en cuatro años editó 4 álbumes
y 12 singles entre los que destacaba un “Heartbreak hotel”
que esperemos no fuera un tributo a Elvis. Cuando Bohlen se cansó
de la sosería de la niña no tuvo reparos en continuar
con la marca C.C. Match con material propio, como no, que arrojó
un álbum con desastrosas ventas, “Hear What I Say”
(Hansa, 1989). Caroline se dedicó a la meditación
aunque sigue teniendo website - www.cccatch.com- en la que se le
reconoce como una valkiria domesticada. La rubia que quiso tener
talento vive de rentas artísticas en "The Best Of C.C.
Catch - The Ultimate Collection" (BMG Ariola, 2000).
Fancy: Una web portuguesa afirma que averiguar el verdadero
nombre de Fancy es más difícil que descubrir el paradero
de Bin Laden. Se barajan varios nombres, Tess Teiges, Manfred Alois
Segiet, Manfred Van Aulhausen o Ric Tess. Tenebrosa figura del German
Disco de cuando Mayer hizo la primera comunión es otra de
las viejas glorias que, pese a su cabezonería por alargar
su carrera artística, consiguió un abrumador éxito
sólo explicable en una época como la de mediados de
los 80’s cuando el Eurobeat más inocentón se
nutría de freaks con ínfulas de estrellas del pop.
"Slice Me Nice," "Chinese Eyes", “Flames
of love” fueron algunos de los éxitos que sonaron en
la FM y como hilo musical de esas múltiples ferias con autos
de choque. Olvídate del resto de títulos porque el
de Hamburgo será recordado por su omnipresente “Bolero
(Hold Me In Your Arms Again)” –seis meses en el número
uno de aquellos charts trogloditas- que de rebote engendró
uno de los emporios musicales que más dinero han amasado
en este país, el sello Blanco y Negro que se forró
gracias a la colección “Bolero Mix”.
Sandra: Otra pin up de la escena disco alemana más
populachera con productor en la sombra. En este caso, la relación
artística de la cantante se extendía al lecho matrimonial
ya que la cantante de “Maria Magdalena” compartía
producción con su marido, el rumano Michael Cretu. Sandra
Lauer gastaba las piernas más largas del euro-dance germánico,
mientras, su marido pasó a ser el productor más envidiado
de todo el continente a ser el más odiado de largo cuando
secuestró la voz de su mujer para grabar los dos primeros
álbumes de su megalómano proyecto de cantos gregorianos
meets Enya: Enigma. Un absoluto horror que emborronó la carrera
de la alemana que finalmente decidió cuidar de su casa después
de vender 14 millones de discos. Una curiosidad que la acerca a
nuestros tiempos: en 2002 sacó nota en el homenaje que Markus
Guetner realizó en el sello Ware del "Such A Shame"
de los casi olvidados –y desde aquí reverenciados-Talk
Talk.
Stock/Aitken/Waterman (SAW): La respuesta británica a
la marea hanseática. Se requiere coger aire para enumerar
cada uno de los proyectos que llevaban su firma: Dead or Alive,
Kylie Minogue (¿se acuerdan de la época "The
Locomotion"?), Rick Astley (la voz de la Inglaterra tacherista
llegó a cantar en al menos tres hitazos made in SAW, "Never
Gonna Give You Up", "Together Forever", "Take
Me To Your Heart"), Bananarama, Mel & Kim ("Respectable"
fue número 1 en charts de 1988 y junto a “Showing out”
(1986) uno de los innumerables hits de estas dos hermanas antes
de la dramática muerte de Melanie Susan Appleby en 1990),
Mandy ("Don't You Want Me Baby" y “Positive reaction”),
Pat & Mick ("Haven't Stopped Dancing Yet", "Let's
All Chant" y "Use It Up, Wear It Out") y Sinitta
(“G.T.O.”). El sonido esbozaba una Hi-NRG más
bien atemperada y reconocible de la “factoría Stockaitkenandwaterman”
–que era como se nombrada a los tres productores desde Los
40 Principales de esa época- fuera cual fuera el intérprete
que triunfase a mediados de los 80’s en discotecas de costa.
Las mismas donde Technotronic reinaría poco después.
Samantha Fox/Sabrina/Danuta Lato: El trío de ases
preferido de los camioneros. Difícil apostar por las cualidades
artísticas de alguna de las tres sin tener en cuenta algunas
de sus glándulas. Lo que está claro es que muchos
de los niños de finales de los noventa perdieron la inocencia
en fin de año de 1988 cuando la genovesa dejó escapar
un pecho saltarín mientras cantaba “Boys, Boys, Boys”
que acabó por traumatizar a los últimos niños
de la E.G.B. A punto de destetar la house music en todo el mundo,
para muchos jóvenes españoles de aquella época
eso es lo que quedó del italo disco y así nos fue.
Samantha Fox pasó de posar para Daily Sun a grabar un primer
L.P. de explícito nombre, por si asomaban dudas, “Touch
me” (1986), que contó con single homónimo que
llegó al número cuatro en los charts americanos. De
Danuta Lato sabíamos que era polaca.
Falco: Uno de los pocos artistas de este repaso que se ganó
cierto respeto entre la crítica más incorruptible.
También es cierto que su vida se acabó accidentalmente
cuando un coche lo mató en febrero de 1998 y tocó
hablar de él en términos de eternidad antes de tiempo.
El vienés Johann Holzel se ganó un lugar en la historia
con su “Rock me Amadeus” (1986) que aventuraba esa pose
neorromántica típica del synth-pop. Es el artista
austriaco que más ha vendido fuera de sus fronteras. Las
biografías dicen que el autor de “Der Kommisar”
(1982) le debe el nombre al esquiador Falko Weissflog.
Los italianos: Su euro disco se convirtió en el Italo-house
que muchos dj’s como I-F intentan perpetuar. Este italo-energy,
que dirían en América, era otra cosa, un apetecible
mercado de tio-vivo que apenas tenía nada que ver con el
todavía hoy reivindicable Mark Farina. Sonaron mucho más
desprejuiciados que sus colegas alemanes más cercanos al
romanticismo angustiado de después de la ruptura. Los italianos
exorcizaban ese momento con una pantomima de fondo burlesco. Lazlo
y su insuperable tríada: “Hey Hey Guy" (84), "Tonight"
(85) y "Don't Cry" (86), Baltimore colgado a “Tarzan
Boy”, Allan Barry, Silver Pozzoli o la “Easy Lady”
de Spagna formaron la recopilación irreivindicable del italo
feriante que no querría ver ni en pintura el mismísimo
Alexander Robotnik. De entre todos los ciegos el indiscutible lince
fue Miko Misión que despeinó a los primeros pijos
del Studio 54 barcelonés con la tremendísima “How
old are you” y la spanglish “The world is you”.
Chapurreaba “Barcelona yo tengo corrida en la plaza de toros”
en aquel histórico “Max Mix 2” del 85 con Mike
Platinas y Javier Ussias que se vendió hasta en el Japón.
David Lyme aka Jordi Cubino: España entraba de pleno
derecho en el mercado europeo con un mordisco al pastel discotequero
que se repartían los ya por entonces inalcanzables alemanes
e italianos. Por debajo de los ingleses y muy por encima de los
suecos post-Abba, España construía una industria exportable
a base de trabajos manuales en forma de megamixes de aquellos de
corte a la cinta. Se acababa la fiebre de los Pecos y Max Music
supo seguir explotando la imagen del yerno perfecto con David Lyme.
Primero nos paseó por Sitges –“ Let's Go To Sitges”-
y después a Lloret –“ Let's Go To Lloret”-
antes de llevarnos al huerto gracias a las producciones del polifacético
Paco Benages, un crack de que se las apaña para figurar como
productor del “Action, Passion, Fashion. Moving” de
Fernandisco y participar en la grabación del L.P. de El Último
de la Fila, “Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor
salta por la ventana (PDI, 1985)”.