Crónica: Paral·lel 2017

Escrito por Rubén Martínez | Publicado el 12.09.2017

Llegamos el viernes a las 15.00 al recinto y nos sentamos a tomar una cerveza mientras esperamos a que abran las taquillas para acreditarnos, coger las entradas y que nos asignasen nuestro Tipi. En esos primeros momentos ya pudimos sentir lo que iba a ser una constante a lo largo del fin de semana y que, finalmente, fue el punto más importante del Festival: la cercanía entre las personas que allí se iban a congregar y el interés generalizado en que todo el mundo estuviese lo más a gusto posible en cada momento.

Día 1.

Comenzamos con el directo ambient de Mahias Grassow. Sin ser ningún entendido en su música fue una buena manera de empezar un festival donde el ambient y las texturas serían parte transversal del fin de semana gracias a la calidad de un sonido cuya nitidez lograba un efecto espacial sobrecogedor en muchos momentos. Hasta ese momento nunca había sido tan consciente de la importancia de la calidad de un soundsystem más allá de la potencia o la nitidez que este pudiese desarrollar. Es digno de agradecer el esfuerzo de la organización con este tema.

Cogió el testigo Nems-B que poco a poco fue incorporando el groove a su set hasta conseguir tenernos bailando durante 3 de las mejores horas que recuerdo en todo el festival. Cadencia lenta y beats frescos que hicieron que acabase de darme cuenta del tipo de música que iba a recordar cuando pensase en el festival en el futuro.

Tras él, Dorisburg, que subió la intensidad del día con un deep techno elegante y con un groove terrible en la que, probablemente, fue la actuación más celebrada del primer día.

Cerró el día Refracted, residente y programador del festival, con un set ya centrado en el techno más actual e hipnótico para acabar de calentar a la gente en ese primer contacto con el evento.

A las tres y media a dormir con la sensación de que iba a ser algo diferente a lo que había vivido hasta ahora, pero con la satisfacción de que era lo que había venido a buscar.

Día 2.

Con F-On arrancó el segundo día. Da gusto que cada tema que un Dj te planta en la cara sea un descubrimiento en toda regla, sin duda uno de los mejores sets del segundo día de quien ya era, en parte, responsable de que estuviese allí por la música que cuelga en las redes sociales.

Antonio Vázquez primero y Natural/Electronic.System nos llevaron durante las siguientes 7 horas, tras la cancelación de Function por enfermedad, con su deep techno elegante a veces y denso y crudo en otras, hasta la sesión de Yuka que dió paso al groove, la violencia contenida y la diversión sin límites. Sesión perfecta de la rusa. No la conocía hasta que la vi en el cartel y sin duda es un maravilloso descubrimiento.

Tras ella, llegaron las 4 horas de Neel, las cuales se convirtieron en una de las sesiones más complejas que he escuchado desde que empecé a salir. Me resulta difícil describir lo que esta sesión me hizo sentir, ya que, por un lado me resultó compleja de seguir pero a la vez me generaba la satisfacción del esfuerzo por estar dentro de su idea y bailarla. Había momentos en los que parecía que estaba saliendo disciplina por los altavoces. Probablemente el concepto más duro que he escuchado hasta el momento, temas desvinculados de su individualidad a través de la limitación de sus frecuencias medias en una suerte de proceso de colectivización sonora que parecía simbolizar lo que debería ser una pista. Si tuviera que definir de alguna manera la sesión diría que me resultó profética. Verdaderamente había que estar en muy buena forma física y mental para viajar con él durante esas 4 horas. Sin duda la sesión que generó mayor diferencia de opiniones, ya que hubo gente a la que le encantó y gente a la que le gustó muy poco.

Tras terminar Neel nos fuimos a la cama debatiendo sobre lo que Neel nos acaba de hacer vivir; y es que, pocas veces una sesión había dado que hablar en tantos ámbitos. Una pena perdernos el cierre pero no podíamos más.

Día 3

Desayunamos mientras Jana Sleep abría el último día con deep techno étnico y atmosférico de muchísima calidad, increíble el paisajismo que pudimos escuchar en muchísima de la música que sonó durante todo el fin de semana. Inspirador.

Tras ella Arquitectural, house y techno con muchísimo groove y cargado de producciones propias que tras tres días donde la modernidad había primado nos devolvía a sonoridades más clásicas y que se agradecían para quemar las pocas fuerzas que nos quedaban.

Llegó Polar Inertia, el valor principal del cartel para algunos de nosotros y durante una hora nos pegó un repaso por su techno cercano al psytrance. Velocidad, potencia y atmósferas imposibles que hicieron que su actuación se pasase literalmente en un suspiro. Un grande sin ninguna duda.

Y para terminar, vuelta a lo clásico, Steve Bicknell nos pegó un repaso de 4 horas y media en el que en ningún momento se salió de lo que esperábamos de un cierre de su talla. Techno clásico, velocidad, mezclas rápidas e himnos con los que quemamos la poca suela que nos quedaba y volvíamos a poner en valor el fantástico diseño del lineup por parte de los programadores... y es que hacía falta un domingo como este para rematar el evento.

Las semanas antes su celebración había entrevistado a Felix para Geométrika FM y entre otras cosas hablamos sobre uno de los conceptos del festival: “Cada actuación estará relacionada de forma orgánica con la anterior y la siguiente, formando una narrativa que se va tejiendo en una programación bien equilibrada entre el día y la noche”, y tras vivirlo en primera persona he de decir que, sin duda, es una parte fundamental de la experiencia. Me resulta tan admirable el tino de quienes hacen el line up, como la actitud de los Dj´s para servir al concepto que desde el festival se quiere crear dejando a un lado egos propios. Sin duda la de este fin de semana ha sido una experiencia que no es habitual en festivales profesionales, si no más que está más cercana al movimiento rave y free party. Enhorabuena a todos por conseguir tanta implicación. Es importante poner en valor que al tener un solo escenario depende de la idea que tenga quien realiza el line up (y del compromiso de los artistas con este) el resultado sea de un modo u otro y en este caso ambos factores han ido de la mano de forma extraordinaria.

Llevo 18 años saliendo de fiesta y hasta Paral·lel la música siempre había sido lo que me había movido, la música era lo que hacía que me liase la manta a la cabeza y viajase o lo intentase una y otra vez en diferentes lugares. En este caso, siendo muy novato en la mayoría del sonido que allí íbamos a escuchar (solo conocía “a fondo” a Polar Inertia, Arquitectural, Bicknell y F-On) no era la música lo que, principalmente, me había hecho conducir 7 horas hasta allí o convencer a algunos de los que venían conmigo de que me acompañasen, sino el concepto que intuía que podía encontrar tras él. En los últimos tiempos estoy bastante interesado en el baile colectivo como concepto ritual y social y tenía la sensación de que en Paral·lel podría tener esa sensación de forma consciente y compartida, algo que, sin duda sentí desde la primera noche del festival. Una parte fundamental es el compromiso de los que allí estábamos disfrutando de la música para alentar el disfrute colectivo por encima de cualquier otra experiencia. Pocas veces, por no decir ninguna, en algún otro festival “de pago” había encontrado tanto interés entre los asistentes por la experiencia colectiva.

Sin duda, volveré.

PD: Siento lo escueto del reportaje gráfico, pero no había manera de cargar y solo pudimos hacerlo por turnos y de vez en cuando gracias a la ayuda de Adriá. Gracias a mis compañeros de viaje Natirm, Juan, Marta y Cris por colaborar haciendo alguna foto.

Aquí os dejo una lista de reproducción que se ha hecho a nivel colectivo con algunos de los temas que sonaron durante el fin de semana.


Más información:

Paral·lel Festival: Web Oficial

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