Crónica: Ballantine's True Music Festival

Escrito por Raúl Linares | Publicado el 14.06.2017

La primera edición del festival Ballantines True Music tuvo lugar el pasado fin de semana a lo largo de diferentes salas de conciertos de Madrid, desde el Círculo de Bellas Artes (en la calle Alcalá) a la Penélope (en Moncloa), pasando por el Teatro Barceló (Tribunal). Su programación se presentaba variada y contaba con algunos de los mejores nombres de la electrónica y del indie, tanto europeos como españoles, y un horario que iba desde las ocho de la tarde a las seis de la mañana. Dado el abultado número de salas implicadas decidimos centrar nuestros esfuerzos en los shows más orientados a la música electrónica, debiendo sacrificar algún que otro concierto/set debido a la amplia distancia entre las salas.

Viernes 9 de junio

El Palacio de la Prensa de Madrid acoge ahora una nueva fiesta/club llamada Super 8 que fue nuestra primera parada en este periplo. La cantante francesa Yelle presentaba su show ante un público más bien escaso, tirando de su efectivo techno-pop bien cargado de azúcar y con algún que otro hit rescatable. No pudimos quedarnos mucho porque Todd Terje comenzaba su live en el Teatro Barceló y teníamos ganas de verle por Madrid; tampoco había mucho más público que en el otro concierto cuando arrancó, pero poco a poco la gente comenzó a acercarse al Barceló y dar un poco más de calor y color al asunto. Terje arrancó por todo lo alto con su nuevo tema Maskindans, en el que hace una relectura de una canción ochentero del grupo Det Gylne Triangel, llevándoselo a su rollo cósmico bien cargado de testosterona, ideal para comenzar un concierto y alegrar cualquier noche. Armado con un Nord Electro, una mesa de mezclas y un portátil se encargó de hacernos bailar y gozar con toda esa batería de temas míticos de la que dispone como esos grandes Strandbar, Delorean Dynamite e Inspector Norse, con el que cerró el live.

A partir de ahí comenzó el peregrinaje, con visitas al Café La Palma para ver el DJ set de Kostrok, que se encargó de hacer mover al personal a base de una mezcla de house, techno y electro. Tras esto nos llamaba ir a ver el DJ set de Morgan Hammer, pero el acercarse a la sala Penélope conllevaba el irse al otro extremo del mapa de salas, con lo que buscamos algo más cercano y optamos por el set de Pau Roca y Gon (que no pudo venir y fue sustituido en última hora por MLiR) en la Clamores, que a la postre fue la mejor elección posible, ya que ofrecieron un set ecléctico en el que sonó desde disco a house pasando por sonidos brasileños. Tras esto tomamos rumbo a la sala Maravillas para ver un rato del excelente set de Daniel Baughman, con su house deep y toques techno, para más tarde ir a la sala Arena al set de Tiger & Woods, a medio gas de personal y a tope de intensidad, que cerraron nuestra noche como esperábamos, a base de nu-disco bien cargado de calidad y bajos que hacían que los pies bailasen solos.

Todd Terje Todd Terje

Sábado 10 de junio

Tras el periplo nocturno del día anterior por el pleno centro de Madrid, con una temperatura asfixiante y unas salas a medio gas, volvimos a retomar un festival que, según nos contaban, estaba mucho más animado de espectadores en la parte indie que en la electrónica, debido quizás a que no llegaron a convocar a nombres demasiado importantes, salvo Todd Terje y algún DJ set de grupos famoso tipo Hot Chip, Digitalism y Kiasmos, que suelen atraer menos gente que si viniese el grupo como tal, dado que ofrecen menos novedades y mucho menos espectáculo.

Los que tampoco es que den mucho espectáculo visual pero que tampoco lo necesitan para hacer mover a todo un Teatro Barceló a primeras horas son los vascos Delorean, que presentaron de nuevo su Muzik del año pasado, un disco que ahonda en la faceta house sin olvidar el toque balearic y sus raíces post-punk. Los de Zarauz dieron en la tecla con temas como Stay Close o el mítico Deli y nos dejaron con ganas de más tras una hora justa de concierto. En el Café La Palma los granadinos Mordisco soltaban su mejor disco con mucho re edit y algunas gotas de house con el que ya conquistaron hace tiempo a la gente de su ciudad, con unas fiestas que les han hecho llevar su propuesta a otras provincias. A partir de ahí se desató de nuevo ese vacío existencial en el que uno no encuentra nada que le apetezca realmente ir ni reseñar. Por un lado estaban los Zombie Kids en el Círculo de Bellas Artes y por otro el hype de Agorazein, y de repente, a la misma hora, dos cosas que nos motivaban, como son los sets de Mr Mendel y el de Matias Aguayo, cada uno en salas diferentes y con cierta distancia entre una y otra como para poder ver las dos sesiones con comodidad.

Optamos por el set de Mr Mendel porque a Aguayo ya le habíamos visto en varias ocasiones y porque hace tiempo que su re edit de un tema del Trio Ternura nos hizo jurarle amor eterno. Y la elección fue totalmente acertada, a pesar de que la sala no presentaba su mejor aspecto en cuanto a asistencia, ya que disfrutamos de un buen rato de house y disco atemporal e ignoto que hacía que el Shazam se rindiese, dejándonos a todos con la duda de cuál sería ese temazo. Como se comentaba hace poco en una entrevista con este hombre, es capaz de abarcar treinta años de historia musical en un set, sin llegar a reconocer un solo tema y sin poder parar de bailar. Loable por su parte es quedarse corto.

Tras esto nos dirigimos a la Galileo Galilei con algo más de ánimo pero con las piernas ya pidiendo clemencia para ver los DJ sets de Damián Schwartz y Simón Garcia. Cuando llegamos se nos cayó un poco el alma a los pies al ver el panorama, con una sala prácticamente vacía y un Damian soltando su mejor house y techno con toques ácidos que volvió a demostrar que es uno de los productores más en forma del panorama actual y que es un hacha tanto tras la mesa de mezclas como produciendo; otro que también está en un gran estado de forma es el DJ que le sucedió, un Simón Garcia que lleva unos cuantos años en racha, encadenando giras y producciones que recalan en algunos de los mejores sellos de la actualidad, pero que sufrió igual que Damián esa falta de público que lastró bastantes sesiones, dejándonos un sabor agridulce por una programación algo fallida por momentos y una elección de salas quizás demasiado amplia y lejanas entre ellas para un público (al menos en la parte electrónica) que no respondió como se esperaba.


Más información:

Ballantine's True Music Festival: Web Oficial

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