Crónica: MIRA 2016

Escrito por Reinaldo Gil Peñas | Fotos de Mira Festival | Publicado el 17.11.2016

No era este año la primera vez que acudíamos al monumental emplazamiento de éste festival patrio, muy ducho en combinar lo sonoro y las visuales con algo de baile y música más banal; y que no apele a nuestra materia gris para crear sensaciones. En el Fabra i Coats se ejerce la creatividad de una forma endiviable, no como cuando el edificio se utilizaba como una de las primeras fábricas textiles de Barcelona del siglo XIX, que aunque la moda se dice es creativa, la producción en masa de ropa siempre ha sido más algo mecánico y farragoso.

Con un sonido envidiable, y esas tres pantallas enormes que, bien utilizadas, pueden causar el delirio visual del más principiante y del más avanzado. Por ponerle una pega, el atractivo estructural que tienen las columnas que sujetan la cercha del edificio, no son nada cómodas para disfrutar de las actuaciones, pero ahí ya cada cual con su picaresca y maña para apostarse en el mejor sitio posible.

Viernes. Ilusión, certeza y prisas.

El primer día comenzaba con el show de un catalán llamado Santos Murillo a.k.a I.M.P, que en poco más de media hora demostraba que hay talento de sobra dentro del territorio de la escudella y los calçots. Su música, un viaje entre lo cósmico, lo ácido y lo ensoñador, te lleva hasta territorios que tu psique jamás debe de olvidar recorrer y sobre todo saber volver; todo ello sin evitar elementos percusivos, ya que los viajes a ritmo de sístoles y diástoles siempre saben mejor. Como momento culmen, reseñar que sonó Raining over orion, tema que salió en Titan's Halo ya hace un tiempo, y que es como mínimo, una puta obra maestra.

Después de esto, le tocaba el turno a Güiro metes Russia, en el que el viaje cósmico se seguía haciendo presente aunque esta vez tintado de sonoridades más new age, otorgándonos a los pocos allí presentes de un inicio de festival muy poco convencional y muy atractivo.

Uno de los must de este festival, como no podía ser de otra manera, es el gran Alessandro Cortini, que tal y como pudimos ver en Atonal hace un par de meses, sigue en forma presentando esa catedral sonora que acompaña por un viaje de visuales que presentan mucho más de él que nunca. Las entrañas de su propuesta y de su persona, puestas ahí, para el disfrute del personal.

A decir verdad, las visuales no despegaron hasta la llegada de Lee Gamble, uno de los precursores del jungle en su época, y que ahora se ha reciclado ofreciendo un directo potentísimo a base de breaks totalmente deconstruidos, ambient y muchísimo juego de voces totalmente filtradas que aparecían y desaparecían como si de terciopelo se tratase. El encargado de las visuales fue Dave Gaskarth, un diseñador londinense que mediante naturaleza y ambientes más urbanitas vistos desde diferentes perspectivas y visuales generativos de rocas y elementos inertes que iban apareciendo y desapareciendo en los diferentes escenarios, creó un juego de visuales 2D frente a 3D más que interesantes.



Lee Gamble & Dave Gaskarth


Una vez que los ingleses desaparecieron en escena, y corriendo a disfrutar una de esas cervezas Premium que de forma muy acertada se encontraban fuera del Fabra i Coats, con lo que se podía tomar un poco el aire entre actuación y actuación, se plantaban en escena Plaid. Más que veteranos de la escena IDM mundial, relacionados con proyectos como Balil o Black Dog Productions, que han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, ya que el braindance más clásico aparece en sus directos, pero también sazonado con ritmos más macarras que están salpicados de riffs de guitarra y pads épicos; además del 8 bit y el electro de corte más funk, que también aparecieron. El colectivo The Bee, encargados de las visuales, montaron una estructura formada por triángulos en las que aparecían reflejadas desde insectos hasta simbología relativa al tiempo, tempus fugit mediante, e incluso escenas de animación y películas. En algún momento se pudo ver a una chica asiática en escenas cotidianas de su vida diaria además de unos juegos de luces blancos y amarillos combinados con simbología hinduista.

En el pequeño descanso que hubo hasta la siguiente actuación intentamos conseguir entrada para show que iban a perpetrar Lakker presentando Tundra en la esfera situada fuera del recinto principal y en la que se prometían visuales a 360 grados, de manera envolvente, pero la verdad que la organización en este punto no estuvo muy acertada a mí parecer. Arrinconarnos al público en una esquina haciendo fila para poder hacernos con una entrada que luego nos podría permitir, haciendo otra fila, la entrada al espectáculo, y en ningún momento asegurando la entrada al mismo, no pareció la mejor manera de que se pudiese acceder a este escenario exclusivo, por capacidad y por concepto, en el que también actuaron a lo largo del findesemana, gente como BeGun. Nadie quería perderse nada del escenario principal, y muchos fueron los que desistieron en la idea de acceder al MIRA Dome, que para muchos fue lo mejor del festival, pero de largo.

Así que debido a esta intentona fallida, seguimos disfrutando de las actuaciones en el interior, le llegaba el turno a Death in Vegas; que desarrollaron un directo muy enérgico, Richard Fearless sacó la artillería analógica a pasear, y aquello sonaba a una vorágine de techno y ácido, con pasajes más noise e industriales, y esta vez, sin rastro de la vocalista (al contrario que ocurrió en su actuación el pasado Agosto en Berlin de la que fuimos partícipes). En cuanto a las visuales, la naturaleza inerte estaba muy presente pero muy distorsionada y junto al juego de luces y humo por medio de un par de focos de luces estroboscópicas en forma de espiral, creando formas muy interesantes.

Pasamos de un directo muy abrasivo a algo mucho más contemporáneo en cuanto a melodías progresivas y preciosistas y bases rítmicas juguetonas. Estamos hablando de Throwing Snow, que por cercanía se podría decir que suena a Hopkins o a Richter, pero la verdad es que ha alcanzado un sonido propio en el que todos estos conceptos encajan a las mil maravillas para dejarnos un directo para todos los públicos, también para los no amantes de la música electrónica. Se debería destacar que en sus visuales se jugó mucho con la contraposición de 2D y 3D y con las líneas y figuras geométricas que se dibujaban en pantalla.



Throwing Snow


Gesloten Cirkel


La música más de baile comenzaba a llegar al festival, y como no podía ser de otra forma, y no porque en Rusia se baile la Kalinka, llegaba a escena Gesloten Cirkel, uno de los nuevos estandartes de Murder Capital, que rubricó un directo poco dinámico bajo mi punto de vista. Con una progresión demasiado lenta al inicio ya que de alguna forma le costaba arrancar alguna batería que incitara más al baile. Quedaban muy frías las estructuras que creaba al principio (a propósito o no del “Círculo cerrado”), pero evolucionó mejor, sobretodo por la aparición de sus hitazos, el Never, el Submit X y el Stalkan Acid son 3 levantapistas como la copa del abeto más hermoso de la Taiga. Las visuales quedaron un poco deslucidas ya que simplemente se parodiaban elementos marciales, tanques y metralletas aparecían adornados con elementos y motivos florales y hippiescos en las pantallas laterales, además de lenguaje de programación en la pantalla central sobre un fundido en negro.

La cantante del popular grupo Hercules and Love Affair, Kim Ann Foxmann fue la encargada de cerrar el viernes noche con una sesión hedonista y de baile que se acercaba al house y al acid sin ningún tipo de complejo y en la que las visuales ya no eran nada reseñables ni para un servidor ni para la pista de baile en la que se había convertido el festival.


Sábado. Industrial, humo y viaje interestelar.

Empezábamos la segunda y última jornada de festival adentrándonos en las diferentes instalaciones visuales que se encontraban en la parte superior del Fabra i Coats, para lo que se tenía que ascender varios pisos de altura, y a los que costó llegar debido a que algunos todavía estábamos haciendo la sobremesa interior de una comida tardía. A destacar la creada por el estudio creativo barcelonés Hamill Industries, que presentaba Vortex, en la que por medio de una matriz geométrica de cajas de luz y humo, creaba un efecto visual en el que se podía dilucidar como un aro de humo gigante se desplaza a lo largo de la sala hacia la posición última en la que se encontraba el público. Esto se conseguía por medio de las cajas que se activaban en sincronía con una música electrónica preciosista y creando remolinos de humo por todo el espacio, una experiencia en la que el público totalmente se encontraba inmerso.

A nivel musical el día estuvo más a la altura que el viernes en lo referente a concepto y coherencia. Beyond era el encargado de comenzar con ritmos sincopados, melodías épicas, una idm de corte más shoegaze se adivinaba entre visuales en los que se veían estratos y cumulonimbos en el cielo, el vapor de agua se formaba entre juegos de colores rojos, verdes y azules.



/Beyond/


El tercio cambiaba radicalmente con el siguiente show, y es que Esplendor Geométrico nos iba a deleitar con su música industrial llevada al máximo exponente, con visuales que presentaban diferentes componentes electrónicos: células fotoeléctricas, lámparas de descarga y elementos maquinales como rodamientos y ejes, ventiladores... Ellos apretaban sus máquinas sin concesión llevando la repetición de los ritmos industriales hasta un momento en el que suenan con todo el flow que pueden llegar a tener. Hubo momentos para la crítica social y política, como cuando cantaron “Ven a jugar, te voy a enseñar”; en el que imágenes un tanto sórdidas de una preadolescente posando en una webcam nos advierte todo lo malo que las redes sociales puede tener para la juventud, incluso al final del directo se llegaron a escuchar sobre sus ritmos maquinales la voz de la pasionaria y sus proclamas más reivindicativas. Y un montón de imágenes cotidianas tanto de personas africanas como asiáticas bailando y cantando, celebrando la vida, porque la música industrial es eso, vida en su máximo exponente.



Esplendor Geométrico


Y de repente, el espacio se empezó a cubrir de humo, una nebulosa que impedía ver mucho a tu alrededor y que creaba un estado de tranquilidad nerviosa entre los presentes. Tim Hecker había pedido que la tensión fuera palpable antes del inicio de su actuación, para ello utilizó el juego de luces, en este caso cromatismos azules y heladores, con humo, que tan buenos resultados da. Ni corto ni perezoso, desplegó una catedral sonora a base de drone melódico, progresivo a más no poder, con una presión inconmensurable, todo ello acompañado de cajas y baterías sincopadas, muy rotas; y arpegios que se sucedían como ondas que iban y venían a través del humo que nos rodeaba. Los pianos también aparecían de vez en cuando, y para finalizar la actuación, utilizó noise industrial y riffs de guitarras muy intensos. Una de las cosas más sorprendentes del día de hoy, por su complejidad sonora, menuda paleta tiene el bueno de Tim, apoteósico.

La mitad del duo Vex'd no iba a ser menos que el canadiense, Roly Porter quería dejar claro por qué es una de las experiencias vitales a nivel relación música-visuales más imponentes del panorama actual, y así lo consiguió, dejando al público catatónico con su noise industrial aberrante, no paraba de pedirles señal a los técnicos, y más señal, quería presión sonora a toda costa. El dubstep más rudo, bruto y subido de revoluciones también hizo aparición para gozo de la estaticidad del público. Aquí lo que mandaba era la materia gris. Las visuales, como su música, describían paisajes áridos, planetas moribundos que iban evolucionando en luminosidad debido a la aparición de estrellas y/o aberturas que pudieran ser interdimensionales como si nos estuvieran avisando de que el juego de luces estroboscópicas fuera a comenzar, previa a una tormenta roja, que precedía a otra tormenta, esta vez congregada en la imaginación y el flipe visual de cada cual. Porque a veces con los ojos cerrados se ve, y gracias al efecto Ganzheld, pude volver a escuchar eso de: “Lo puto mejor que he vivido en mi vida"; sólo hay que disfrutarlo y no explicar nada más.

Después de semejante experiencia, todo parecía poco para los allí congregados, y a pesar de que Nathan Fake, que sustituyó a última hora a Zomby, con sus melodías preciosistas y envolventes y sus bases rítmicas entre cortadas que hacen de su música algo afable, se quedaron un poco deslucidos ya que el público estaba inmerso en otra dimensión todavía.

En cambio Lone fue mucho más efectivo a mi parecer, como efectivo fue su quinto albúm de estudio, llamado Galaxy Garden, del que sonaron varios temas, además del aclamado Clouds 909, que hicieron de la pista de baile una bacanal de ácido en clave de house y rave old school, consiguiendo que todo el mundo moviera las caderas sin cesar. Poco a poco el MIRA se iba convirtiendo en una fiesta por todo alto.

Una americana era la siguiente en aparecer, JLin trajo un directo de footwork y juke, por el momento la música más banal que había sonado en el festival durante todo el finde, sin ser muy fan de estas sonoridades, se puede decir que le dio un punto de color al último tramo final de la noche.

Y como cierre del festival se encontraba Jon Jobse haciendo un Dj set en el que primó la sensación de encontrarnos en un after party mancuniano de finales de los 90, set plagado de ácido, techno y house que se repetía una y otra vez entrelazándose de tal forma que nunca sabías donde empezaba un estilo y donde acababa el otro. Un gran acierto por parte de la organización el acabar con el festival de esta manera, ya que por mucho que a todos nos guste la experimentación y disfrutar de los visuales y la música como conjunto, a lo que venimos a una pista es muchas veces, a bailar, y para ello, un bombo a negras con sentido es la forma mucho más efectiva y agradable de que esto pase.

Una vez más, queda poco más que decir, simplemente, brindar por propuestas como esta que se dan en nuestro pequeño pero elegante panorama festivalero patrio, y reiterar que al MIRA no se viene simplemente como mero observador, es uno de esos sitios en los que sumergirse desde los pies a la cabeza, para disfrutar cual animal de bellota rodeado de encinas y con un buen baño de lodo al lado, sólo por si acaso.


Más información:

Mira Festival: Web Oficial

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