Crónica: In-Edit Beefeater 2016

Escrito por Christian Len | Publicado el 08.11.2016

Siempre que me preguntan cuál es mi festival favorito me salgo por la tangente y respondo: “El In-Edit”. Al menos tengo la sensación de que hace más poso en mi. En cualquier caso, es cierto que Sónar, Unsound, Glastonbury o Primavera Sound son eventos que se sitúan en otro plano experiencial. Pero vaya, que si yo respondo “El In-Edit” es por algo.

In-Edit te muestra la raíz (el origen, la semilla), el nudo y el desenlace de las historias que han dado a luz a la música que nos apasiona. Historias al fin y al cabo humanas que bajan al suelo el mito y te lo aproximan para que lo veas de cerca. Historias en las que descubres, aprendes, comprendeso te identificas. Porque aunque no todas tengan que ver con tu día a día, en algún momento dado has viajado con la mente al Nueva York de finales de los 70 y has pensado remotamente en como debía ser estar en el CBGB o asisitir a una fiesta en The Loft. Al final el que viaja eres tú, por algo tu conciencia es tuya. Supongo que es por eso que uno sale de In-Edit con ganas de componer un disco, empezar un sello, organizar una fiesta, hacer un documental y aprender a tocar el trombón de varas. Inspirado, emocionado y con un considerable grado de agitación si eres un poco inquieto.

In-Edit no solo te acerca a las historias de los protagonistas y de los personajes secundarios, escenas, géneros, coyunturas históricas o movimientos sociales. Además algunos de los directores y artistas presentes en los documentales presentan sus películas con una sesión de Q & A por lo que no solo puedes entender la historia que se explica si no que puedes entender el punto de vista del que te explica esa historia. Meta-comprensión. El reflejo que ves del otro en ti mismo que te ayuda a comprender, empatizar o también a situarte en otro punto de vista. Entender el status quo, las personas, las circunstancias y las coyunturas que han dado a luz a un movimiento o una creación artística.

Y cuando comprendes las cosas, todo cobra mucho más sentido. Significante y significado copulan eyaculando verdad, esencia; vitalidad. Y así sale uno del cine: hediendo a pasión por la música (por la vida). Bueno, en Barcelona intentamos disimular ese olor porque somos muy nuestros. Pero creedme. Nos queremos más todos y hablamos con más emoción y gracia después del In-Edit.

IN- EDIT: MADE IN BARCELONA

Este año coincidiendo con su 14º edición (no acabo de entender que tiene ese 14 de especial), In-Edit acaba de publicar un libro en el que hace un repaso de la historia del documental musical y, concretamente, de los trece años de vida del festival. Un festival que ha organizado 36 ediciones en distintos países del mundo, exhibiendo más de 600 documentales musicales y movilizando a más de 80.000 espectadores.

No me voy a jactar de ser un especialista en documentales musicales, ni en la escena de festivales dedicados a ello pero bien podemos sentirnos afortunados – y orgullosos – de tener al alcance uno de los festivales de documental musical más importantes del planeta a la altura de “gigantes” como Sundance o South by South West.

Este año además de su edición de Barcelona (del 29 de Octubre al 6 de Noviembre) el festival se ha celebrado en Madrid el pasado fin de semana y en Valencia lo hará del 17 al 20 de Noviembre. En cualquier caso si no te has podido desplazar para disfrutar del festival puedes ver online el 80% de la programación hasta el 15 de noviembre además de otros 100 documentales de ediciones pasadas.

PROGRAMACIÓN

Omega, el documental sobre el seminal álbum de Enrique Morente & Lagartija Nick inauguró el pasado 27 de octubre la 14ª edición y lo cerró Gimme Danger, el documental de Jim Jarmusch sobre The Stooges, la banda de Iggy Pop. En lo que respecta a los ganadores de esta edición, I called him Morgan, de Kasper Collins y Lo que hicimos fue secreto, de David Álvarez han sido los premios Beefeater In-Edit Internacional y nacional, respectivamente. Mención especial ha merecido Geometría del Esplendor, en la categoría nacional.

Además de los mencionados el festival ha proyectado medio centenar de títulos que repasan todo tipo de escenas minoritarias (Melody of Noise, Breaking a Monster), artistas mainstream (Blur: New Wold Towers, Oasis: Supersonic), world music (Mali Blues, Fonko) teorías sobre la música (The Origin of Music, Imagine waking up tomorrow and all the music has disappeared) y sobre todo historias humanas y este año punk, mucho punk, y no sólo de guitarras.

40 AÑOS DE (ACTITUD) PUNK

2016 está siendo el año de la revisión histórica del punk como explosión musical que sacudió todo el espectro cultural, arte, moda, fotografía, diseño y literatura allá por 1976. Beefeater In-Edit se ha sumado a la celebración proyectando películas que documentan la eclosión del movimiento a ambos lados del Atlántico: un buen puñado de documentales punk “made in spain” además de los imprescindibles Jubilee de Derek Jarman, The Blank Generation de Ivan Král, The Filth and the Fury de Julien Temple o Punk Attitude de Don Letts que concluye, como bien dice el título, que el punk es una actitud, no un género. He ahí el tópico que nos interesa.

Si piensas en punk rápidamente te viene la imagen de lo mismo que piensa tu madre, pero sabes que punk significa romper con lo establecido, significa libertad, significa Do it Yourself, hacerlo a tu manera. Y de eso es de lo que hablan el 90% de los documentales. Eso es lo que han hecho los artistas que han destacado, que han hecho mella en las conciencias y en las almas. Y esas son las historias que merecen la pena ser contadas.

Así que si solo piensas en un puñado de antisociales con cresta tocando quintas descacharradamente con una guitarra estás desorientado. Suicide fueron más punk que nadie en NY a finales de los 70 (Punk Attitude). Rock con sintetizadores. Comentaba Diego Manrique en Geometria del Esplendor que los punks no fueron inteligentes al elegir instrumentos como la guitarra o la batería para empezar una banda. Tenían que aprender a tocarlos. Aunque solo fuera un poco. Manejar un secuenciador y un sintetizador era mucho más fácil y hacía más ruido. Ahí estaban Esplendor Geométrico (Geometría del Esplendor) haciendo un ruido infernal con máquinas escandalizando a los propios punks y con un discurso en el extraradio de la provocación. En cambio Gary Numan (Android in La La Land) en plena eclosión punk se le ocurrió meter la épica electrónica a sus composiciones. Eso le acercó al pop electrónico y le llevo a un éxito que le desorientó. La misma desorientación que James Lavelle (The Man from Mo´Wax), niño prodigio de la industria musical de principios de los 90 sufrió después del éxito revolucionario con Mo' Wax y de que DJ Shadow le abandonará a su suerte con UNKLE. Un éxito que Lavelle siguió buscando fracasando una y otra vez. Precisamente el éxito al que renunció Bill Drummond con The KLF cuando estaban en la cima: quemando un millon de libras, disparando con balas de fogueo a la industria en los Brit Awards y borrando el rastro de The KLF en la industria. Un discurso humilde, demócrata, sencillo a la par que intrincado pero arrebatador que le lleva a crear The 17 (Imagine waking up tomorrow and all the music has disappeared) y a reducir a lo más simple el valor de la música. Otro al margen de lo corriente es Frank Zappa (Eat that question: Frank Zappa in his own words), con un discurso surrealista pero cristalino. Y aunque te deje con el culo torcido su discurso es absolutamente estimulante. Punk también es la lucha contra la opresión. El punk debe ser político. A traves de las palabras de Fela Kuti Fonko repasa las escenas de 6 países africanos. Habla de la opresión del pueblo africano a causa de la colonización y de los valores capitalistas y reivindica la toma de control y la identidad panafricana retratando las escenas electrónicas de cada país. Y Raving Iran precisamente retrata en forma de ¿pseudo-documental? la lucha de un duo de house en Irán por conseguir su mayor deseo en un país donde tienen prohibido editar o actuar . Y estos, por supuesto, son solo algunos de los ejemplos de las historias proyectadas en el festival.

Meeting Point

Lo que empieza en el año 2003 en Barcelona con voluntad de enaltecer el documental musical como género cinematográfico se ha convertido al fin y al cabo en un punto de encuentro del melómano y por ende de la industria musical española (tanto en la edición original como en la de sus vástagos repartidos por la península). En este país los profesionales acaban siendo melómanos irremediables y en general el perfil del público que asiste al festival es gente que ama la música. Y en España la única manera de soportar las pocas alegrías económicas que da el sector es siendo un apasionado de lo que haces. Y no es una queja. Es lo que hay. Los que estamos en esto - y creo que hablo por la mayoría - lo hacemos primero por pasión y ya luego nos buscamos la vida para sacarle el partido económico. Total que durante los días del festival coinciden entre el público general muchos periodistas, músicos, promotores, productores en la cola del cine, a la salida, en el bar (este año In-Edit tenía su propio lugar de encuentro llamado La Cantina) y en mayor proporción en las actividades paralelas.

Este año por ejemplo hubo unas pequeñas jornadas llamadas Sala de Mezclas, para dar voz a diferentes disciplinas cinematográficas y puntos de vista para entender mejor el documental musical y para dar apoyo a los emprendedores, tanto a creadores como productores. Un aplauso por esta iniciativa que incentiva tanto al profesional como al amateur a desarrollar sus inquietudes.

Otra de las actividades fue una charla con el periodista y realizador Don Letts. Don Letts vivió de primera mano la explosión punk en Londres. Así que contó decenas de anécdotas que ilustraban en una persona todo un movimiento. De padres jamaicanos Don Letts fue el primer DJ del Roxy, la primera sala de conciertos que acogió el movimiento punk. Allí Letts pinchaba reggae y dub. También a los Stooges o MC5 pero los punks no querian rock querian esuchar reggae y es ahí donde nace la influencia dub y reggae en el punk. Por entonces Bob Marley vivía en Londres y Letts le pasaba marihuana. Letts le intentó enseñar que el punk era revolucionario pero Marley no le hizo caso. Al principio. Luego Marley se dió cuenta del potencial de aquella escena y compuso Punky Reggae Party. “So Marley blessed the scene” comentó Letts. Habló del dub y de como este cimentó la electrónica (recomiendo el documental Dub Echoes que lo explica a la perfección). Explicó que MTV no emitía videos de negros hasta que CBS amenazó con retirar todo su catálogo del canal si no emitían Billie Jean de Michael Jackson. Por eso este es considerado el primer video clip de “negros” en aparecer en MTV. Pero Letts explica que realmente el primer video de negros fue uno suyo: Pass the dutchie de Musical Youth. Lo que pasaba es que “el grupo eran unos niños negros con un acento del norte de Londres muy divertido” y por eso lo podáin emitír.

Pequeñas anécdotas que te hacen comprender más. Entender mejor. A través de una persona y de una anécdota puedes comprender mejor todo un movimiento. Porque la historia la escriben las personas con sus pequeños grandes actos e In-Edit está lleno de esas historias.


Más información:

In-Edit: Web Oficial

Comparte:



« ANTERIOR ABRIR UN ESPECIAL AL AZAR SIGUIENTE »

Comentarios

COMUNIDAD

APÚNTATE A NUESTRO E-FLYER SEMANAL

Tienes que indicar una dirección de correo electrónico.

La dirección de correo electrónico no es correcta.

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES