Crónica: Paral·lel Festival 2016

Escrito por Fernando Blanco | Fotos de Didac Ramírez (Paral·lel Festival) | Publicado el 21.09.2016

Después de casi un año, desde que conocimos la existencia del proyecto Paral·lel, éramos muchos los que ansiábamos su llegada. Y es que la idea de traer a España, un modelo de festival como los japoneses Rural o Labyrinth, o como el búlgaro Artmospheric, emocionaba a los amantes de este tipo de sonidos. Las expectativas estaban altas y tras volver de las montañas, podemos decir que han cumplido con creces.

Prologue: Llegada y reconocimiento

Comenzamos nuestro viaje desde Madrid. Tras 6 horas de coche, con un sol de justicia, llegamos a Cal Companyó; el sitio elegido por la organización para llevar a cabo el festival. Se trata de un alojamiento de montaña, en un enclave idílico, en pleno Pirineo Catalán. Las primeras sensaciones son buenas. Dejamos el coche en lo que parece un parking improvisado, cogemos los bártulos y nos disponemos a acreditarnos como prensa. Después de los trámites de rigor, nos dirigen a la zona que habían destinado para la acampada, y nos ponemos a hacer lo propio. Ya con la tienda montada y el estómago lleno, nos acercamos hasta la zona del festival. Para llegar hasta allí, recorremos un camino pedregoso, custodiado por una frondosa arboleda, que le daba un toque místico al paseo. Al final del camino, llegamos a un inmenso claro, donde a lo lejos podemos divisar el soundsystem que habían montado para la ocasión, una PA Funktion One, con un sonido y una presión acorde a las exigencias. Luigi Tozzi, joven promesa de la escena de Roma (con trabajos publicados en sellos tan reputados como Hypnus, Outis y Mental Modern) a los mandos, haciéndonos partícipes de su sonido característico, y con una pista que comienza a llenarse (tenéis su set en su cuenta de soundcloud). A continuación le tocaba el turno a Eric Cloutier, para dar paso al último artista de la noche, Svreca. El madrileño, dueño del reputado sello Semántica, venía con ventaja ya que es un asiduo en este tipo de festivales. Sabe lo que la gente quiere y hace las delicias de los allí presentes. Con un set especial, muy acorde a la ocasión, pone el broche final para un primer día perfecto.

Story: Truenos y relámpagos

10:30 de la mañana, una melodía se cuela en la tienda de campaña, es Risveglio de Alessandro Cortini, abro la tienda con una sonrisa y la majestuosidad de las montañas hacen el resto. Nos duchamos, cambiamos y dirigimos a la zona del festival. Zumo de naranja recién exprimido y café a precios simbólicos, junto a fruta recién cortada. Perfecto para coger fuerzas. 11:30 El sol ya en lo alto. En la pista no se aguanta, mucho calor, la gente se refugia bajo la sombra que proporcionan los arboles cercanos, prestando especial atención al live que Cyspe estaba ejecutando. Mucho drone y ambient, perfecto para el momento. A eso de las 12 nos dirigimos a la casa Cal Companyó, donde iba a tener lugar la rueda de prensa. Confirmamos lo obvio. Alrededor de casi 1000 personas entre público, staff, y artistas. Un festival íntimo, donde lo que prima no es el número, sino la calidad. Unas 17 nacionalidades diferentes, tan dispares como Túnez, Japón, Australia, USA, etc…Un público fIel a este tipo de sonido, al que no le importa hacerse miles de kilómetros, y eso al final se nota.

Volvemos al festival, compramos unas hamburguesas y nos sentamos a la sombra. Son ya casi las 15:00. Arovane armado con su portátil, nos deleita con sonidos que nos recuerdan a los primeros trabajos de Autechre, toda una delicia. Las nubes dan un respiro al calor, y la gente empieza a coger sitio en la pista, se está bien y la música invita al baile. Era el turno de Jamie Mccue, amo y señor de Silent Season. Se le ve con ganas. De repente, comienzan a caer unas gotas, parece que nada serio, pero no era así… Una tormenta con muy mala pinta comienza a rugir, y el agua se convierte en la protagonista. Nos refugiamos bajo las sombrillas, parece que puede parar, pero no. El agua empieza a calar, la música se para, y los organizadores nos invitan a refugiarnos dentro de las barras (si dentro de las barras). Nadie contaba con esa tormenta, ni siquiera los más pesimistas. La gente mantiene su sonrisa en todo momento. El agua no es un impedimento. Un americano (al que luego conoceríamos como Scott) totalmente empapado y embarrado, se acerca a la barra donde nos refugiábamos unas 30 personas, saca de su cartera dos billetes de 50 y nos invita a todos a cervezas. La gente se viene arriba, nadie se lo esperaba. Las cervezas empiezan a circular y un brindis general hace de ese momento una grata anécdota más. La lluvia no cesa, y la organización nos invita a irnos a una zona más adecuada. Volvemos a la zona de acampada, cogemos ropa y calzado seco, y nos cambiamos. Son ya casi las 21:00, cogemos algo de cena en uno de los 3 foodtrucks y vamos a por las primeras cañas de la noche. A eso de las 23:00 vuelve la música, Abdulla Rashim comienza su set. La gente muy entregada, se notaba que había ganas, después de casi 5 horas de parón. Empieza tranquilo como si nada hubiera pasado, desgranando promos y temas sin editar, como nos tiene acostumbrados. Finaliza con buen ritmo, dejándolo perfecto para el siguiente, Shifted. Una grata sorpresa, personalmente ha sido la vez que más me ha gustado, contundente y serio durante toda la actuación. Peter Van Hoesen se asoma por la cabina, era su turno. El listón estaba alto, y tenía la responsabilidad del cierre. Peter todo el rato con una sonrisa, y la gente lo mismo. Un set mágico para un cierre perfecto.

Epilogue: Cierre y despedida

Después de dos días intensos, tocaba despedida, o EPILOGUE. Llegamos sobre las 11:30, con el Live de Mohlao ya en marcha. Atmósferas, drones y pasajes orgánicos, dan paso a un dubtechno, pausado y perfectamente integrado con el momento (tenéis el live en su soundcloud). A continuación le tocaba a Refracted, que tras el parón del día anterior se había quedado sin actuar. Grata sorpresa ver que lo habían reubicado. Un set limpio, de menos a más, dejándoselo en bandeja a Cio D'or. Llevaba tiempo queriendo ver a la alemana en directo. Sorprendió y enloqueció al público a partes iguales, con una actuación muy trancera, poniendo temas como Void de Wata Igarashi (Semantica). Ya para finalizar, la organización contaba con un arma secreta, Natural/Electronic.System. Perfecto cierre para un festival, o más bien experiencia, al que seguro volveremos en su segunda edición.


Más información:

Paral·lel Festival: Web Oficial

Compartir:

« ANTERIOR ABRIR UN ESPECIAL AL AZAR SIGUIENTE »

Comentarios