MUTEK.ES 2016

Escrito por Bruno Garca | Fotos de Mutek.ES | Publicado el 07.03.2016

Esta nueva edición del MUTEK se ha alargado un poquito más de lo habitual. Una semana. Como si de un chicle Boomer se tratase, toda la parafernalia importada desde Montreal, esa que ama la expresión digital y engloba en unas cuantas jornadas la música electrónica más saludable, inició su andadura por primera vez por tierras gerundenses. Al igual que hiciese meses atrás Arya Stark y gran parte del equipo de Juego de Tronos, nuestros chicos de MUTEK desembarcaron el pasado 27 de febrero en este bellísimo municipio para presentar a lo grande esta 7ª edición (coño, vaya si vuela el tiempo). Este acto inaugural –que además fue diurno y gratuito- fue bautizado como Avant Mutek y tuvo como invitados estelares al incombustible Murcof, el artista audiovisual Manu Ros y Microfeel. Los dos primeros sumaron fuerzas e ideas para ofrecernos en el Auditori de la Mercè el ejercicio titulado LIFE OBSERVING LIFE: “Etna, a portrait”. Por si el encanto de piedra que nos rodeaba afuera fuese poco, los allí presentes se hipnotizaron a golpe de una exploración cinematográfica resultante de 8 días de rodaje en vídeo, más grabación de audio que se capturaron como habréis podido intuir en el volcán Etna y sus alrededores. Una oda a la naturaleza y la humanidad desde un punto de vista artístico. Por su lado el argentino Microfeel generó sosiego con un espectáculo A/V que nos regaló pistas de los derroteros de su próximo álbum. Una puesta en escena sobria pero lúcida donde él parte y reparte aura y chapuzones electrónicos.

MIÉRCOLES 2
A/VISIONS 1


Llevados por la fuerza del viento (no es coña, la tarde-noche del miércoles soplaba de lo lindo… en época de pelucas el suelo de la calle se hubiese convertido fácilmente un manto de pelos) nos plantamos puntuales a las puertas del Institut Français de Barcelona donde siempre es un gustazo zamparse una sesión audio-visual, ya que el Salón de Actos es la mar de cómodo y suena de maravilla. Para la ocasión se nos había puesto sobre la mesa dos propuestas muy dispares entre sí. Por un lado Edu Comelles –que sirvió de enlace con la escena local- y por el otro la pareja formada por Franck Vigroux & Kurt d'Haeseleer (en el caso de ellos, y como viene siendo habitual en este enclave, artistas representativos de la escena francófona, Bélgica y Francia para ser exactos). A nivel percepción personal me quedé un tanto contrariado con la sesión. Ya que estamos en un Instituto, la nota menos alta se la daría sin mucho remordimiento a Edu, quien todo hay que decirlo venía a presentarnos Agost, su primer LP lanzado vía la veterana y siempre a tener en cuenta Spa.RK. La puesta en escena muy parca, más incluso que su sonido, el cual es limpio, de arquitectura minimalista y bastante paisajista. Muy agradecido cuando busca emocionar un poquito con sábanas de sinte. Sin embargo, me faltó algo, sobre todo al comienzo, y por lo contrario me sobraron minutos de ese vaso de agua vibrando en la pantalla como único recurso de vídeo. Confieso que al término de su actuación tuve que buscar una máquina expendedora para comprarme una botella de agua. Si, me entró mucha sed. 

Muy distinta la acometida ofrecida por Franck Vigroux & Kurt d'Haeseleer. Fue como si de repente se abriese un boquete en el suelo del escenario y de ahí surgiesen estos dos personajes. Directamente del infierno. Lo de ellos, para mí ¡brutal! De tan oscuro, bien creado y furioso que era, me llegó a emocionar. El lenguaje y el diseño visual de Kurt fueron de sobresaliente. Texturas granuladas, fondos lúgubres que parecían dibujados por un lápiz de grafito, el movimiento muy conseguido de los espectros que por la pantalla rondaban, el modo de intercalar color con blanco y negro. Expresividad absoluta que marinaba de perlas con el poderío ultra-sónico de Franck. Música abrasiva, electrónica contemporánea pero con detonantes distorsionados muy noventeros. Una inquietante y fastuosa mezcla entre lo que se cuece por sellos como Raster-Noton (experimentación en las capas, repeticiones muy medidas, un sesudo uso de los efectos) y artistas consagrados como Trent Reznor (NIN) y Atticus Ross. Sea como sea me enganché como un anzuelo a la perversión de estos dos señores. A todo esto, ¿os he dicho que la obra presentada se titula Centaure? Ahora sí. 



JUEVES 3
A/VISIONS 2


Me encantan este tipo de salas que mutan de la noche de la mañana gracias a la magia de los tornillos y las luces. Hablo del Barts. Hace menos de una semana estaba dándolo todo en una pista de baile con el techo lleno de estrellas fugaces en un festival de psicodelia, hoy ese suelo se esconde bajo un patio repleto de butacas. Bien pintaba la doble sesión de música en directo. Abrían la tarde-noche los representantes locales, el jovencísimo proyecto formado por Nev.Eray el pianista de jazz Albert Catalá. Desde ya Afloat. Lo cierto es que poco tardaron en meterse al público en el bolsillo. Muy especialmente gracias a dos primeros temas soberbios. Luego es cierto que algún que otro corte no se diluyó del mismo modo. Otra cosa de la que me fui percatando con el transcurso de los minutos es que el entresijo de capas y bloques electrónicos generados por Nev.Erase comía muchas veces con papas las habilidades de Albert al teclado. Soy un amante incondicional de las composiciones del primero, no lo puedo evitar desde trabajos como Presión Profunda. Las tripas de su sonido son tan, pero tan sorpresivas… Es tan bueno en sus canciones volcando beats líquidos, caprichosa IDM, texturas, arpegios que aparecen y desaparecen en la nada, su interesante manera de usar la voz reverberada como un instrumento más que, la verdad, me quedé con ganas de más acordes, más factor sorpresa y más desparpajo por parte del teclista que le acompaña. Aún con esto bravo por los chicos. Bien defendida la propuesta y estoy seguro que con el tiempo acabarán haciendo juntos sobre el escenario encajes de bolillos.

Y pasados unos minutos, por fin un sueño hecho realidad. Ver a dos palmos de mí a todo un figura; el noruego Bugge Wesseltoft. Desde que a principios de siglo pinchara álbumes suyos como It's Snowing On My Piano o The Cloud Making Machine (este junto a Laurent Garnier) he querido verle tocar en directo, mejor dicho, abusar de nosotros demostrando su facilidad y virtuosismo con los teclados. Mutek ha sido esa ocasión que tanto deseaba, encima no ha volado hasta Barcelona solo, lo ha hecho junto al alemán Henrik Schwarzy el contrabajista de jazz sueco Dan Berglund, otro al que quería pillar por delante. Lo suyo con Esbjörn Svensson Trio es de quitarse el sombrero cuantas veces sea necesario. Desde luego este invento que ellos mismos denominan Trialogue ha sido una de las actuaciones más memorables de esta 7ª edición. El nombre indica claramente cómo se disponen sobre el escenario –en triángulo- además de dejar patente lo que persiguen: dialogar entre ellos mientras tocan. Y así lo hicieron, caritas, gestos de complicidad y sonrisas entre Bugge y Henrik. Dan, por su lado, impertérrito abrazado a su contrabajo como si no hubiese mañana. Pero vamos a ver, luego es que atinaba todas, qué bueno es el jodío. Su momento ‘bajo’ a lo Back By Dope Demand para enmarcar. Encima ejecutó un solo de “guitarra” con un halo medio neoclásico y medio vikingo. De ponernos en pie (cosa que no se me olvide, hicimos todos al acabar). En conjunto quedé altamente embelesado con lo vivido. Envidio al señor Bugge porque es un sobrado de las teclas. Toca como dios y encima lo hace con movimientos simpáticos y una sonrisa en la boca. Para la ocasión nos regaló grandes momentos tanto de piano de cola, Rhodes, secuencias espaciales salidas de una imponente Moog Voyager, experimentación rítmica, etc. Y no, no me olvido del alemán. Quien claramente era el que manejaba el tempo de la actuación soltando desde su laptop y controlador ritmos bailables más accesibles para la mayoría de los mortales. Lo cual quedó magnífico cara a la galería, sin embargo mucho mejor él y el resto cuando además de “dialogar” experimentaban sin reservas y el bpm no era tan evidente. En definitiva, una andanada magnífica de electrónica, jazz, variaciones digitales y música clásica (incluso aflamencada).


VIERNES 4
EXPERIENCE 1


Arranqué la penúltima jornada agarrados a un cartucho de papas fritas mientras escuchaba atentamente en la última planta de la Antigua Fábrica de la Estrella Damm como el periodista musical californiano Shawn Reynaldo (muy conocido por su etapa en XLR8R) cosía a preguntas a dos artistas de los que luego hablaremos: Kara-Lis Coverdale y Gerd Janson. Acto seguido bajé unos cuantos escalones hasta encontrarme unos minutos en la Sala de Máquinas –bautizada para la ocasión como INTORNO Labs, al acoger el estreno en Barcelona de una experiencia impulsada por Ludovico Vignaga donde el artista se sitúa justo en el centro mientras el público se ve atrapado de la actuación en un ambiente tridimensional- con la artista sueca Adeline (parte activa también junto con La Fleurdel dúo Housewives). Su sutilidad vocal y electrónica plagada de impulsos ganaron enteros a la vez que el sonido se iba propagando por cada rincón de la sala. Un espacio que contó con hasta 30 canales, altavoces colgados en círculo… imaginaos que espacialidad. Como decía, unos minutos, pues tenía el punto de mira puesto en el ‘parking’ donde ya había arrancado Polejunto a MFO. El respetadísimo productor nacido en Dusseldorf -pero con base actual en Berlín- Stefan Betke, fue fiel a su enaltecimiento de la electrónica abstracta que conspira y casa con las atmosferas dub. Su set junto al artista visual Marcel Weber (MFO) lo podría dividir perfectamente en dos tramos, el primero más IDM, paisajista, emocional, melódico… y el segundo mucho más atrevido, perturbador y a mi entender, castigador (en el buen sentido). Tanto que tras diez, quince minutos, ahora no recuerdo con exactitud, me quedé flotando para de golpe y porrazo verme de nuevo con los pies en el suelo. Me hubiese encantado un ratito más.

Acto seguido y sin movernos del escenario habilitado en el Parking -a todo esto, denominado PLAY- hizo acto de presencia el norteamericano Shigeto, quien a decir verdad agolpó a multitud de gente. Tanta o más incluso que ‘el plato fuerte’ que vendría más tarde (The Orb). Y no era para menos, desde que el jovencísimo artista firmase con la todopoderosa Ghostly International (grandes sus LPs, hasta cuatro en tan solo cinco años) el seudónimo de Zachary ha rondado por medio planeta muy en especial entre los seguidores del jazz que muta constantemente de piel (hip hop, ambient, witch house, etc). Por si no lo sabías, Shigeto es un muy buen batería, por lo que su sonido se nutre especialmente de variaciones rítmicas tanto orgánicas como sintéticas. El directo propuesto se basó sobretodo en eso, él y su destreza ante un set completo de percusión. Sus pulsaciones con las baquetas estuvieron acertadas en la mayoría del espectáculo, aunque con tanta pillería a la hora de jugar con las muestras y su narrativa grabada, llena de florituras, no fue extraño percibir algún mínimo desliz. Al fin y al cabo es lo chulo del directo. No queramos un Pulse tal como suena en Intermission en su oferta en directo mucho más subida de riesgo e intensidad. Acto seguido buscamos un poco de calor al amparo del quebequense de adopción Deadbeat quien estuvo interpretando en el INTORNO Labs su álbum Walls & Dimensions. Pocas sorpresas, Scott volvió a ser una vez más ese maestro que hilvana frecuencias techno y la humareda del dub con infinita facilidad. 

Y por fin derecho a lo que prometía ser otro de los momentos mágicos de esta edición: ¿el concierto? de The Orb. Muchas ganas, igual demasiadas, de que dos genios británicos que tanto me han influenciado como músico me pusiesen a orb-itar. Sin embargo, a nivel personal me lleve una desilusión al descubrir cómo Duncan Alexander Robert Paterson y Thomas Fehlmannbasaban su show en lo que disparaba el primero a través de unos CDJs. La veteranía esta vez no fue un grado. Las intenciones no fueron malas, pero las habilidades con las mezclas un tanto reguleras. Obviando las calabazas, al personal asistente pareció no importarle demasiado y bien que se lo pasó. Empaticé con todos ellos e intenté disfrutar de los temas que iban pinchando a la vez que me contagiaba de los visuales marca de la casa (auras noventeras ideales para un evento de trance o del área chill-out de una macro-fiesta de mediados de los 90). Fue todo un placer descubrir cómo casi al final estos dos pioneros no se olvidaron de clásicos del leftfied bailable como Little Fluffy Clouds, Perpetual Dawn o Toxygene



NOCTURNE 1

La primera noche en el Nitsase inició con claro sabor español. Con permiso de un exquisito Dj Fraa los platos (no me cansaré jamás de descubrir la música de sus sesiones, es de los pocos que me pincha temas que desconozco y sin embargo me fascinan… increíble desfile de cortes a no más de 115-120 bpms de UK house colado con ragga y jungle-breaks) la doble toma de contacto con la madrugada corrió a cargo de los malagueños BSN Possey los barceloneses The Suicide Of Western Culture. Curiosamente los últimos trabajos de ambos se situaron entre los mejores discos nacionales del 2015: Forever y Still Breathing But Already Dead respectivamente. Los primeros realizaron un B2B muy bien elaborado donde intercalaban mezclas con sus propias producciones (tanto conocidas como piezas inéditas), efectos y algún otro “surco infiltrado” que para nada desentonó con la propuesta. Esta vez la ‘pinchada’ sí que anduvo en todo momento fina y con la progresión perfecta para que resultase corta. Quien me conoce sabe bien que bailo todo aquello que me entusiasma, en este caso mis piernas no descansaron a ritmo de drum’n’bass jazzero, breaks acuosos, Juke Music, buenas líneas de bajo, hip hop (incluso en castellano) y footwork. Tras un nuevo menú degustación de Dj Fra las puertas de [la 2] se abrieron de par en par para recibir el vendaval de Miqui y Juanjo: The Suicide Of Western Culture. Se plantaron en el escenario para presentar su último LP, aunque se dejaron caer igualmente con himnos editados con anterioridad en la discográfica Irregular como Love Your Friends, Hate Politicians y I Know The Name Of The Culprits. La propuesta de estos dos revoltosos sin parangón fue como de costumbre incendiaria, llena de ritmos robustos, timbres distorsionados y melodías muy notables. No me olvido de ese halo reivindicativo, histórico y político que siempre envuelven sus visuales. 

Y tan sencillo como subir unas escaleras pasé de la oscuridad del averno al edén de los fieles al techno-house más vivaracho y festivo. Me di de bruces con la música de Henrik Schwarz y una sala repleta hasta la bandera. Ante un público bastante variopinto, bailongo y sonriente, el alemán se lució soltando cortes ‘top’ para mantener al rojo vivo las buenas vibraciones de una pista donde como ya advertía no cabía ni un alfiler. Una sesión de techno y house ingenioso, explosivo, a la que se incorporó nada menos que Bugge Wesseltoft improvisando sobre la marcha. Sumar a un DJ set que ya de sí estaba funcionando de lo lindo, un aliado como este… no tiene precio. Ahí no quedó la cosa, pues para coronar la noche nos esperaba el saber hacer de otro germano: Gerd Janson. El respetadísimo mandamás del sello Running Back (Theo Parrish, Move D, Tensnake, Mark E, etc.) hizo de las suyas y para nada se mantuvo únicamente en un solo plano. Arrancó con piezas de space-disco para luego –y a la orden del siempre mágico Snooze 4 Love de Todd Terje- meterse en veredas ochenteras o más matraqueras... Llegando a culminar el NOCTURNE 1 a base de tech-house combativo.

SÁBADO 5
EXPERIENCE 2


El centro de atención de esta segunda jornada de tarde fue indudablemente para Ricardo Villalobos y su proyecto VILOD. Esta propuesta llevada a cabo junto a Max Loderbauer nada tiene que ver con lo que se suele “saber y escuchar” de él. Estamos ante la expresión más compleja y experimental de su música. Electrónica sincopada y entrelazada de un modo mucho más empírico. Minimalismo analógico –era curioso ver a un Villalobos sentado y bastante comedido trastear con un modular a la vez que lanzaba patrones de ritmos más angostos de lo habitual- abrochado en directo con la ayuda del instrumentista suizo Claudio Puntin (Ambiq), Max Loderbauer y unos visuales que solían siempre irse dibujando a capas de menos a más. Decir que la experiencia de ver al chileno de esta guisa fue bastante particular, y que la hubiese preferido ver en un espacio cerrado y sentado. Finalmente aprovecho este hilo para invitaros a explorar el entorno del Max y sobretodo su trabajo junto a Tobias Freund. Más oscuro, technoide, visceral y logrado que su tejemaneje con Richard Wolfsdorf.

Antes de VILOD tuvimos la oportunidad de descubrir otro de los desdobles de Atom™: Flanger. Uwe Schmidt se alía esta vez con el también veterano Burnt Friedmann para llevar a cabo en directo otro ejercicio donde ilustres máquinas de ayer y de hoy (contamos sobre la mesa un Korg MS-20, un Octatrack, etc.) se debaten entre pautas experimentales donde se estrechan la mano goteos incesantes de loops, texturas ambientales, giros imprevistos que van desde el techno, al electro pasando por el jazz… bastante complicado de clasificar este compendio lleno de sensaciones. La verdad es que me gustaron. Buena recompensa para mis oídos esta puesta en directo del álbum Lollopy Dripper, aunque llevado a extremos más complejos. Bueno que luego tuve tiempo para escaparme y en casi total oscuridad, disfrutar de la propuesta de Kara-Lis Coverdale en el INTORNO Labs. De las que viví en este espacio, la que más me gustó. Un deleite como su figura severa, vestida como una viuda sacra en el centro de la sala nos disparaba esa síntesis musical construida a base de órganos de templo, voces góticas, silbidos moldeables y texturas que vacilaban entro lo sombrío y lo optimista. Una sinfonía la suya, mucho más digna de degustar incluso aprovechando el entorno multicanal parido en el Instituto SAE de Milán del que hablaba más arriba, y que ayuda a re-inventar el mundo de las performance de música electrónica. Tan encantado con las sensaciones obtenidas con Kara-Lis que me quedé a escuchar lo que tenía que decir un rato más tarde el italiano Vaghe Stelle… pero no, ni de lejos sentí lo mismo, su aparente anarquía me desorientó totalmente. 

NOCTURNE 2

El plan para cerrar esta 7ª edición de Mutek vino encabezado por nombres como el de la neerlandesa Steffi, el austero pero siempre apasionante Rrose, de nuevo Atom™ esta vez en un mano a mano con Tobias., todos ellos en la Sala 1… además de Cauto, Dafoe y Sunny Graves como representación de “aquí” en la de abajo. Decir que Steffi fue fiel a sus principios de vestirnos de arriba abajo con su ideal de techno crudo e infalible para la pista. Para los que no se han podido nunca escapar al Panorama Bar berlinés, donde ella es residente, tuvieron este pasado sábado en Barcelona una magnífica oportunidad para sudar su techno de bunker amigo de todos los que nos dejamos llevar por las tinieblas y los loops firmes. Acto seguido la no menos estupenda ocasión de descubrir a otro artista de armas tomar, Rrose. Los dos son muy buenos ejemplos de cómo desmantelar esa teoría que aún mantienen algunos cavernícolas afirmando que ‘las DJ’s’ solo tienen éxito y pisan la cabina por su cara bonita. Muy sólido el techno envolvente, misterioso, extraño y cíclico del alma mater de Eaux. Su propio sello. Su repiqueo galáctico nos explotó delante de nuestras narices, hecho que aproveché para sacudirme otro par de neuronas, cerrar los ojos y dejarme llevar. Finalmente con las manos arriba para saludar y felicitar a un sello como Disboot que aportó a dos de sus combatientes en esta recta final. Primero Simon Williams (esto es Sunny Graves, y a quien antes conociésemos por sus aventuras como Jahbitat y Narwhal) dando lustre a sus máquinas con ese tono emocional y reflexivo que le caracteriza, y en segundo lugar, pero en absoluto menos importante, Cauto. Jovencísimo productor que está llamado a ser uno de los estandartes de la electrónica en España, quien actuó esta vez con quien bien podría ser su espejo pero metido dentro de una camiseta gris. Sorprendió (sorprendieron) con un energético directo lleno de cambios de humor. Desde techno underground, furioso de BPMs calmado por segundos con acordes más blandos a buenos latigazos de breakcore. Fue un gusto ver a los “Cautos” disfrutar como enanos, porque sabéis, eso luego quieras o no se transmite a los que estamos abajo.

Un año más, prueba y experiencia superada (y con creces) en todos los ámbitos del festival. 

Por cierto, Alberto, fue todo un alivio constatar tu resurrección tras el susto y… compañera Pat ¡Felicidades por lo que tú, yo y todos ya sabemos! 


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