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Las impresiones que nos deja este 2011 son subjetivas, sesgadas y bien particulares. A decir verdad esto no cambia así llegue el mes de diciembre. El regusto que le queda a uno al acabar cualquier año están siempre muy ligadas al devenir personal de un año. Así te fue el año, así lo habrás pintado de un color más luminoso y esperanzador o más oscuro y tenebroso. Y este ha sido un año en el que el contexto general, lo que algunos llaman el subconsciente colectivo, ha marcado fuertemente el camino de un año tremendamente traumático. Entiéndase trauma como el efecto que deja una impresión en el ánimo del que sufre en un entorno de crisis del que es difícil escapar, tanto para los activos productores como para los pasivos receptores (tampoco hay que olvidar que este año ha sido azote para el maltrecho y algo desmoralizado sector plumilla). Nuestro compañero Blandibru al echar recuento de estos últimos doce meses se acuerda de “defunciones que nos tocaron la “patata” como las de DJ Mehdi, Heavy D, Simoncelli, el tito Jobs o el jugador brasileño Sócrates”. Pese a todo y como ocurre incluso en los terrenos más áridos hay superficie para plantar algo de esperanza: “Este 2011 ha sido tan mínimo en lo positivo, que hasta parece que el vinilo se atreve a intentarlo de nuevo ante el cada vez más incontrolado mercado digital”. “Hay que seguir”, afirma el sevillano ya que por lo menos tenemos oferta donde agarrarnos, por placebos musicales no será: “El tech-step nos vuela la cabeza, el regusto por la buena música disco sigue muy activo, la pugna de lo analógico ídem. Cuando nos cansamos de todo lo demás nos pirramos por algo de shoegaze en directo mientras abrazamos a nuestra churri por detrás… Y es que sigue habiendo tanto que disfrutar y donde elegir”. Para nuestro colaborador Javi López, una de las novedades de este año en nuestra nómina de redactores, toda esa amalgama de música y su correspondiente información promocional está creando dos tipos de consumidores melómanos: “Los que se tragan todo y se les llena la boca con adjetivos empalagosos (sacrilegio no seguir al rebaño) y los escépticos que filtran bien lo que se adapta a su gusto, creencias y necesidades musicales”. Parece que el barcelonés se pertrecha en el grupeto de los primeros: “Apedréenme pero a mi varios de los hypes de esta temporada, sellos revelación y tendencias varias destacadas en este 2011 me han dejado frío y desconcertado”. Habrá que filtrar muy bien y elegir nuestros preescriptores con suma cautela si queremos encontrar nuestro remedio terapéutico (“sean felices y libres de pensamiento en el año que entra, por lo menos pinta mejor que este 2011 de crisis tan desquiciante como instructivo”). Claro que el placebo más potente, el vicio al que nos aferramos más fuerte en tiempos de crisis sigue siendo el de la nostalgia. Un recuerdo que en el ciclo evolutivo en el que vivimos se ha posado en la década de los 90 según afirma nuestro redactor Jami Bassols: “Por un lado, la gente que venía del dubstep mira cada vez más hacia el UK garage, el jungle y especialmente, hacia el house de Nueva York (escuela Mark Kinchen y Todd Terry, entre otros). Por otro lado, cada vez son más las voces que vuelven su mirada hacia el ambient de esta época. El regreso de John Beltran, Global Communication y Biosphere (estandartes de ese ambient melódico que se facturaba hace dos décadas) da buena fe de ello”, afirma para coronar su resumen con una llamada a los productores revivalistas: “Ahora solo falta que el trance y el hardcore de toda la vida hagan acto de presencia y ya la tenemos liada”. Tiempo al tiempo. De momento nos podemos entretener con el techno de toda la vida, el único que puede saciar a un productor con millas en sus suelas como Luís Rozalén: “Este ha sido el año de la vuelta del techno tal y como lo entendemos los clásicos, oscuro, pulsante, complejo y futurista”. Para ahondar en la idea antes comentada del propio Bassols: “Ha sido el año en el que los artistas que inventaron el dubstep dejaron de practicarlo, el año en que de nuevo la gente se bajó por la cara todo lo que pudo y más”. Para acabar su descripción con un retrato robot del Dj contemporáneo: “El año de los Djs de palo” (sic). Aunque una de las notas positivas de este 2011 para nuestro compañero Raúl Linares haya sido precisamente, por lo menos en la capital, “comprobar que un local como el Siroco haya acogido unos sonidos más o menos vetados hasta ahora en la noche madrileño: el dubstep (o más bien post-dubstep) que ha encontrado en el Post Club y en las sesiones de Holydubs un sitio donde poder sonar”. Raul también se acuerda de la llegada de la Red Bull Music Academy a Madrid (“en unas condiciones algo apresuradas pero que igualmente nos hizo disfrutar de actuaciones y de instalaciones que muchos de nosotros soñábamos hace tiempo”). Soñar, lo que se dice soñar, lo hacemos desde hace mucho tiempo. Ejercicio escapista que parece se hace necesario para poder levantarse en un nuevo día. El año que viene volveremos a soñar. Pero para entonces ya nos habremos despertado. |
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Raúl Linares
David Sánchez
Javi López
David Puente |
| Aquí tienes una lista a modo de viaje sonoro con los 101 tracks extraídos de la lista en Spotify que os regalamos la semana pasada que incluía el mismo número de álbumes destacados de este 2011, siempre según los criterios de la prensa musical especializada. Una buena manera de hacerse una idea de cómo sonó este 2011 según la selección de nuestro compañero David Puente que ha ordenado los tracks como si de una sesión de ocho horas se tratara. -> Flavours of 2011 por David Puente |




BUena compilación, yeah!